Destellos...
Muchos nombres han resonado, sonado y vuelto a sonar en mi interior desde la última conversación con una gran amiga del alma, conocida aquí pero parece que predestinados a conocernos de mucho antes. Volviendo a surcar mares en busca de mi astillero, al refugio de cualquier calamidad pero desde el que se nos invita a enfrentarnos a ellas, las calamidades, para saber cómo manejar esos temporales que a muchos asusta, incluso a mí mismo al principio pero que no era consciente puesto que contaba con la cabeza loca de cualquier adolescente, me decía a mí mismo, "lo que es la vida, antes entrabas en esas tormentas al grito Santiago cierra, España, aludiendo a la infatigable infantería que tanto miedo infundaba, como dándome ánimos para que nada me hiciera temblar los pies, ni sobre tierra firme ni sobre esos tablazones de madera que ahora piso, unos crujidos que me son más que familiares y que no me tiembla ni un ápice ante el mayor de los temporales temidos por el hombre, el fracaso, puesto que para mí fracasar es sólo el no intentarlo, no el que sucumbe ante el intento de asalto a la vida"
Sigo mirando con cariño el pabellón de mis padres, me alejo de su puerto sin abandonarlo en mi alma, acordándome y tratando de tomar al asalto, pero procurando que no existan bajas, desde la inteligencia, desde la picardía y con la experiencia que me ha dado la vida, no mucha, buscando todos los resquicios posibles por donde escalar y triunfar. Muchos nombres han sonado, han vuelto a sonar y a reaparecer, no ante mis ojos, pero sí ante mi alma y, paradojas de la vida, guardo un pequeño trofeo cariñoso que conforma parte de mi ser, de mi particular bandera más íntima. nombres que formaron parte de una historia hermosísima y que en las heladas noches que estoy bajo el timón, me calientan y reconfortan el alma. Un pequeño candil enciendo en su honor con cariño y esperanza del reencuentro, que coloco al resguardo de la tempestad para que no se apague, para que caliente mi alma, me infunda ánimos y pueda así cruzar esas tempestades que nos invita la vida a cruzar y disfrutar de ella, para así, poder paladear el sabroso triunfo que destila la vida, el elixir más hermoso creado y saboreado el hombre; LA AMISTAD.
Indescriptible poder ver con el alma sus ojos, su alma, su ser. Captamos imágenes a las que asociamos emociones, placeres, letargos, embrujos y dibujos que dirían todo pero que no expresamos con palabras, pues se quedan pobres, y un sólo gesto dice todo sin decir nada. El verdadero vacío es la plenitud de lo absoluto que nos reconforta sin pedir nada a cambio....
Amor sin amor, ternura sin emoción, alegría insostenible que nos desborda y nos deja cara de bobos y solo atinamos a responder con una sonora carcajada llena de todo, nerviosa y acelerada, inexplicable y cariñosa.....
Sigo mirando con cariño el pabellón de mis padres, me alejo de su puerto sin abandonarlo en mi alma, acordándome y tratando de tomar al asalto, pero procurando que no existan bajas, desde la inteligencia, desde la picardía y con la experiencia que me ha dado la vida, no mucha, buscando todos los resquicios posibles por donde escalar y triunfar. Muchos nombres han sonado, han vuelto a sonar y a reaparecer, no ante mis ojos, pero sí ante mi alma y, paradojas de la vida, guardo un pequeño trofeo cariñoso que conforma parte de mi ser, de mi particular bandera más íntima. nombres que formaron parte de una historia hermosísima y que en las heladas noches que estoy bajo el timón, me calientan y reconfortan el alma. Un pequeño candil enciendo en su honor con cariño y esperanza del reencuentro, que coloco al resguardo de la tempestad para que no se apague, para que caliente mi alma, me infunda ánimos y pueda así cruzar esas tempestades que nos invita la vida a cruzar y disfrutar de ella, para así, poder paladear el sabroso triunfo que destila la vida, el elixir más hermoso creado y saboreado el hombre; LA AMISTAD.
Indescriptible poder ver con el alma sus ojos, su alma, su ser. Captamos imágenes a las que asociamos emociones, placeres, letargos, embrujos y dibujos que dirían todo pero que no expresamos con palabras, pues se quedan pobres, y un sólo gesto dice todo sin decir nada. El verdadero vacío es la plenitud de lo absoluto que nos reconforta sin pedir nada a cambio....
Amor sin amor, ternura sin emoción, alegría insostenible que nos desborda y nos deja cara de bobos y solo atinamos a responder con una sonora carcajada llena de todo, nerviosa y acelerada, inexplicable y cariñosa.....





