Huellas del peregrino
Algo en mi interior me dice que voy por buen camino, que ese lento palpitar continúa ahí, aletargado, esperando ser despertado. Ese lento palpitar guarda en sus entrañas una descomunal fuerza, una brutal entereza esperando ser desperezada. No le importa estar entre tinieblas porque él mismo es su propia luz, casi cegante, y que sin ser vista, solo con su casi imperceptible palpitar, impone una desconcertante y aterradora sensación de respeto.
Poco a poco comienza a reandar buscando intuitivamente ciertos pasos que saben fueron marcados por huellas, esas huellas que nunca el tiempo podrá borrar, porque están ahí, porque fueron marcados casi a fuego, sin sangre, pero con su esencia.
Todos sabemos que a veces me encuentro muy bien con los tablazones bajo mis pies, pero comienzo a estar más y más seguro con la tierra firme bajo la suela de mis zapatos, sintiendo el palpitar dentro de mí, que se acelera al acercarme poco a poco donde parecen estar todas mis cosas, todos mis recuerdos..., toda mi fuerza!
Poco a poco sigo creciendo internamente, y quien quiera ver que vea, que mire, que observe, pero..., ¿sabrán ver lo que hay ahí?
Quien quiera ver, que vea, mis huellas nunca las borro....
Poco a poco comienza a reandar buscando intuitivamente ciertos pasos que saben fueron marcados por huellas, esas huellas que nunca el tiempo podrá borrar, porque están ahí, porque fueron marcados casi a fuego, sin sangre, pero con su esencia.
Todos sabemos que a veces me encuentro muy bien con los tablazones bajo mis pies, pero comienzo a estar más y más seguro con la tierra firme bajo la suela de mis zapatos, sintiendo el palpitar dentro de mí, que se acelera al acercarme poco a poco donde parecen estar todas mis cosas, todos mis recuerdos..., toda mi fuerza!
Poco a poco sigo creciendo internamente, y quien quiera ver que vea, que mire, que observe, pero..., ¿sabrán ver lo que hay ahí?
Quien quiera ver, que vea, mis huellas nunca las borro....
Etiquetas: huellas





