sobre Hank
sin darme cuenta
empecé mi particular hemeroteca
con un artículo sobre Hank.
mi madre sabía de mis inquitudes intelectualoides
así que compraba el ABC los viernes
porque venía con El Cultural,
lo que no sabía era que no comulgaba con ellos.
pero ella no tiene la culpa.
nunca supo mucho de política,
sólo de afectos, cosa nada desdeñable.
aquella noticia fue la primera que guardé
en una vieja carpeta que luego fue engordando
y más tarde fue sustituida por otras carpetas
y por otras cajas
y por otros archivadores negros.
no tenía ni idea por aquel entonces
de quién era Charles Bukowski
(tan mal está el sistema educativo),
maestro del realismo sucio, rezaba, equivocadamente, el titular.
Hank nunca fue maestro de nada
ni el realismo sucio es tan sucio
como la conciencia sucia de algún periódico.
guardé la página entera.
decía que había fallecido a los 74 años en Los Ángeles.
me quedé sólo con la poca información
sobre su enfermedad y sus excesos.
pasaron los años y el polvo
por éste y otros recortes de prensa,
pero ninguno de ellos puede equipararse a éste,
ninguno tiene tanto polvo como el de Hank.
y empecé a leer poesía de Buck,
poeta y vagabundo, justo lo que no decía el titular,
hermano de un ser humano.
y ahora he recordado aquél pedazo de papel
que aún conservo,
aquella tarjeta de visita
de quien aún no se había presentado
y que ya nunca se irá.
empecé mi particular hemeroteca
con un artículo sobre Hank.
mi madre sabía de mis inquitudes intelectualoides
así que compraba el ABC los viernes
porque venía con El Cultural,
lo que no sabía era que no comulgaba con ellos.
pero ella no tiene la culpa.
nunca supo mucho de política,
sólo de afectos, cosa nada desdeñable.
aquella noticia fue la primera que guardé
en una vieja carpeta que luego fue engordando
y más tarde fue sustituida por otras carpetas
y por otras cajas
y por otros archivadores negros.
no tenía ni idea por aquel entonces
de quién era Charles Bukowski
(tan mal está el sistema educativo),
maestro del realismo sucio, rezaba, equivocadamente, el titular.
Hank nunca fue maestro de nada
ni el realismo sucio es tan sucio
como la conciencia sucia de algún periódico.
guardé la página entera.
decía que había fallecido a los 74 años en Los Ángeles.
me quedé sólo con la poca información
sobre su enfermedad y sus excesos.
pasaron los años y el polvo
por éste y otros recortes de prensa,
pero ninguno de ellos puede equipararse a éste,
ninguno tiene tanto polvo como el de Hank.
y empecé a leer poesía de Buck,
poeta y vagabundo, justo lo que no decía el titular,
hermano de un ser humano.
y ahora he recordado aquél pedazo de papel
que aún conservo,
aquella tarjeta de visita
de quien aún no se había presentado
y que ya nunca se irá.





