Nunca asi.
Ayer día 25 de Abril se celebro en Italia el 50º aniversario de la liberación del fascismo. Bonita conmemoración ¿no? Mas hermoso es que ya has pasado mas de medio siglo desde aquellos terribles años de belicismo en el viejo continente. Por desgracia aun dudo de que la guerra deje de ser un mal endémico del Hombre. Por suerte hay testimonios que ponen cara y voz a esos momentos por si algún día dejaran de existir no permitirnos olvidar tales atrocidades.
Por el ejemplo el libro que leo ahora de Oriana Fallaci “Niente o cosí sia” sobre la guerra de Vietnam o la imagen del brazo tatuado con un numero de una señora mayor judía, Alegría –vaya ironía sobrellevaba la pobre-, que paso por un campo de concentración nazi al que logro sobrevivir y vivia en Ceuta hace algunos años. No se si aun vivira o no. Desde aqui la felicito, en parte ayer fue un poco su dia.
Fue puente aquí en Italia y aproveché para dar un garbeo por el Mezzogiorno o sur de la bota. Empecé el domingo incorporándome a la Murriana para ver Pompeya. Mientras esperaba tomándome un capuchino en una terraza a la entrada de la excavaciones tuve mi primer contacto con la sencillez del sur: allá que se me encasqueto literalmente una familia con abuelos incluidos y que me dio conversación como si nos conociéramos de siempre. Nos sobro todo el protocolo, basto que me incluyeran en el juego de miradas mientras la hija nos explicaba a la abuela y a mi lo que iban a ver para que yo ya me sintiera como uno más de ellos. Bendita sencillez. No como la oracion a Dios de Benedetto XVI para que dios eligiera a otro mas fuerte como nuevo Papa.
Pompeya bien, gracias. A destacar: al menos con lar ruinas bien colocaditas en su mayoría no hace falta demasiada imaginación para ver lo que fue un importante centro urbano del Imperio Romano. Luego nos fuimos a pasar la noche a Sorrento, especie de pueblecito tipo marbellicola pasado por el tamiz de la Campania. Mucha fauna de jubilados europeos y pocos locales. Niente di che.
El domingo llego el plato fuerte: Nápoles. En breve: como Tánger (lleno de mierda, con puestos vendiendo de todo por la calle, cosmopolitismos de puerto) pero lleno de andaluces (gritones, cantarines, morenos guapos, lleno de familias enteras con niños jodiendo con la pelota que diría Serrat) en medio de la belleza de una ciudad italiana que aun conserva su pasado español. El sumum. Nunca tanto como en casa.
Por el ejemplo el libro que leo ahora de Oriana Fallaci “Niente o cosí sia” sobre la guerra de Vietnam o la imagen del brazo tatuado con un numero de una señora mayor judía, Alegría –vaya ironía sobrellevaba la pobre-, que paso por un campo de concentración nazi al que logro sobrevivir y vivia en Ceuta hace algunos años. No se si aun vivira o no. Desde aqui la felicito, en parte ayer fue un poco su dia.
Fue puente aquí en Italia y aproveché para dar un garbeo por el Mezzogiorno o sur de la bota. Empecé el domingo incorporándome a la Murriana para ver Pompeya. Mientras esperaba tomándome un capuchino en una terraza a la entrada de la excavaciones tuve mi primer contacto con la sencillez del sur: allá que se me encasqueto literalmente una familia con abuelos incluidos y que me dio conversación como si nos conociéramos de siempre. Nos sobro todo el protocolo, basto que me incluyeran en el juego de miradas mientras la hija nos explicaba a la abuela y a mi lo que iban a ver para que yo ya me sintiera como uno más de ellos. Bendita sencillez. No como la oracion a Dios de Benedetto XVI para que dios eligiera a otro mas fuerte como nuevo Papa.
Pompeya bien, gracias. A destacar: al menos con lar ruinas bien colocaditas en su mayoría no hace falta demasiada imaginación para ver lo que fue un importante centro urbano del Imperio Romano. Luego nos fuimos a pasar la noche a Sorrento, especie de pueblecito tipo marbellicola pasado por el tamiz de la Campania. Mucha fauna de jubilados europeos y pocos locales. Niente di che.
El domingo llego el plato fuerte: Nápoles. En breve: como Tánger (lleno de mierda, con puestos vendiendo de todo por la calle, cosmopolitismos de puerto) pero lleno de andaluces (gritones, cantarines, morenos guapos, lleno de familias enteras con niños jodiendo con la pelota que diría Serrat) en medio de la belleza de una ciudad italiana que aun conserva su pasado español. El sumum. Nunca tanto como en casa.
Comentario:
Menino, acabo de encontrar tu blog de casualidad, curioseando las estadísticas del mio. Gracias por enlazarme, pero tenías que haberme avisado para hacer lo mismo. No te preocupes que te enlazo ya. Por cierto, mi blog ha cambiado: http://desparafusado.bitacoras.com
Un abrazo.
Un abrazo.
Comentario:
Como parece q ya hace un tiempecito q no veo comentarios, aki me lanzó yo. Para q no te olvides de mí, y para agradecerte una vez más ese rosario bendecido q tengo en mi cuarto ;) Y es q hay cosas q solo te pasan desde la condición de guiri, como si no vas a poder sentirte acogido en una familia que lleva a hacer turismo a los abueletes. Es un privilegio más de los valientes erasmus, como el aprobado de los examenes y la posibilidad de sexo fácil...jejeje...(o no tan fácil). Un besazo!!!!





