¡Reales Fiestas!
Es curioso como este año he tratado de dejar un poco pasar por alto las fiestas, asi sin más pena ni gloria que la justita de ir a casa a cenar por Navidad. Apenas envié felicitaciones, todo lo más algo por correo del de toda la vida y algún mensaje en Nochebuena.
No es que me halla apuntado a un grupo secreto de destructores de la Navidad –que apuesto a que si lo hubiera buscado lo hubiese encontrado-, pero desde hace tiempo trato de pasar como de puntillas por ella. Es como una especie de pacto de no agresión: ni yo las jodo ni que me a mi me joda.
Quizás sea porque hace tiempo que en casa cada vez contemos mas las ausencias que las presencias, quizás porque sean de las ultimas que paso antes de ser “mileurista” a jornada indefinida y este calando ya en mi lo mejorcito del mundo real, quiero decir, ese del ego infinito; nada mas lejano de los días de reunión y generosidad que se suponen por estas fechas, o mas cercano del nuevo orden (real) de las cosas.
No es que me halla apuntado a un grupo secreto de destructores de la Navidad –que apuesto a que si lo hubiera buscado lo hubiese encontrado-, pero desde hace tiempo trato de pasar como de puntillas por ella. Es como una especie de pacto de no agresión: ni yo las jodo ni que me a mi me joda.
Quizás sea porque hace tiempo que en casa cada vez contemos mas las ausencias que las presencias, quizás porque sean de las ultimas que paso antes de ser “mileurista” a jornada indefinida y este calando ya en mi lo mejorcito del mundo real, quiero decir, ese del ego infinito; nada mas lejano de los días de reunión y generosidad que se suponen por estas fechas, o mas cercano del nuevo orden (real) de las cosas.





