Otra historia...
Esto es un trozo de una historia que he escrito...si os gusta, puedo continuarla, sino, no os torturo con más ;)
Hacia tiempo que había anochecido y la habitación estaba oscura, solo se podía ver la pequeña luz que emitía el cigarro que me acababa de encender. Era el tercero que se consumía entre mis dedos. Durante la última hora lo único que había hecho era concentrarme en cada calada, notando como el humo contaminaba mis pulmones, pero eso ya no importaba. Aballestado durante horas inmóvil, inalterable, como si las horas no pasasen aquel día.
Este era el fin, era el final de lo que se puede llamar un año completito, creo que no ha faltado de nada. Tal día como hoy, 31 de diciembre, mientras la gente esta preparando la cena de fin de año, los adolescentes están nerviosos porque después de las uvas se van de fiesta, yo estaba allí, completamente sola, inmersa en el silencio y sin ganas de cambiar mi condición. Vagamente me puse a pensar en lo que podrían estar haciendo mis familiares, mis amigos, pero no tenia fuerzas para proyectar imágenes típicas de la cena de nochevieja en mi cabeza. Poco a poco notaba como la realidad cada vez era más y más confusa, los parpados se hacían muy pesados, a lo que no respondí con ningún tipo de intención o de esfuerzo por no quedarme dormida, no tenia nada mejor que hacer.
Cuando el sueño ya se había apoderado de mi, un molesto ruido me despertó. Aturdida intenté descifrar el significado de ese ruido, era el teléfono. Dudé más de cinco segundos si coger el teléfono o no y al final reuní las fuerzas suficientes para descolgar el auricular. Sin que yo articulara palabra una voz me dijo:
-¿estas ahí?-
-Sí - contesté
- Solo quería decirte que lo siento, - continuó diciendo aquella voz tan familiar - ¿puedo pasarme de aquí una hora?
- Esta bien – contesté y colgué el teléfono.
Es impresionante como una conversación de escasos segundos pudo provocarme tantas sensaciones contradictorias a la vez. Mi pulso se aceleró en unos instantes pero aun así permanecí inmóvil. El cigarro se había convertido totalmente en ceniza, fui a coger otro, pero ya no me quedaba y tenia por delante una larga hora de espera, lo que hizo ponerme a recordar todo lo que había pasado este año. Me puse a pensar en el día que la conocí, un domingo de enero viajando en le metro de vuelta a casa.
Hacia tiempo que había anochecido y la habitación estaba oscura, solo se podía ver la pequeña luz que emitía el cigarro que me acababa de encender. Era el tercero que se consumía entre mis dedos. Durante la última hora lo único que había hecho era concentrarme en cada calada, notando como el humo contaminaba mis pulmones, pero eso ya no importaba. Aballestado durante horas inmóvil, inalterable, como si las horas no pasasen aquel día.
Este era el fin, era el final de lo que se puede llamar un año completito, creo que no ha faltado de nada. Tal día como hoy, 31 de diciembre, mientras la gente esta preparando la cena de fin de año, los adolescentes están nerviosos porque después de las uvas se van de fiesta, yo estaba allí, completamente sola, inmersa en el silencio y sin ganas de cambiar mi condición. Vagamente me puse a pensar en lo que podrían estar haciendo mis familiares, mis amigos, pero no tenia fuerzas para proyectar imágenes típicas de la cena de nochevieja en mi cabeza. Poco a poco notaba como la realidad cada vez era más y más confusa, los parpados se hacían muy pesados, a lo que no respondí con ningún tipo de intención o de esfuerzo por no quedarme dormida, no tenia nada mejor que hacer.
Cuando el sueño ya se había apoderado de mi, un molesto ruido me despertó. Aturdida intenté descifrar el significado de ese ruido, era el teléfono. Dudé más de cinco segundos si coger el teléfono o no y al final reuní las fuerzas suficientes para descolgar el auricular. Sin que yo articulara palabra una voz me dijo:
-¿estas ahí?-
-Sí - contesté
- Solo quería decirte que lo siento, - continuó diciendo aquella voz tan familiar - ¿puedo pasarme de aquí una hora?
- Esta bien – contesté y colgué el teléfono.
Es impresionante como una conversación de escasos segundos pudo provocarme tantas sensaciones contradictorias a la vez. Mi pulso se aceleró en unos instantes pero aun así permanecí inmóvil. El cigarro se había convertido totalmente en ceniza, fui a coger otro, pero ya no me quedaba y tenia por delante una larga hora de espera, lo que hizo ponerme a recordar todo lo que había pasado este año. Me puse a pensar en el día que la conocí, un domingo de enero viajando en le metro de vuelta a casa.
Comentario:
Interesanteeeeee!! más, más!! kien es? ke pasa? ke kiere? No me dejes kon la intriga!
Comentario:
a mi me gusta!!!!! Besitooooooooooooooooooooooooooooooooosssssssssss!!!





