3º parte de la historia...
Sobre las dos del medio día decidí llamarla.
-¿Quién es?- Preguntó al descolgar. No sabia que decirle, pues no conocía su nombre, ni ella el mío. Tampoco sabía si se acordaría de mí.
-Hola…esto…yo he encontrado tu número en uno de mis bolsillos, y no estaba segura de quien eras…
-¡Ah! ¡Eres tu! Yo pensaba que nunca me llamarías…después de tanto tiempo…
-Ya… pero hasta ahora no había descubierto el papel.- se produjeron unos segundos incomodísimos de silencio.
-Por cierto, ¿Cómo te llamas?- acerté a preguntar.
-¡Sara! Tampoco se como te llamas tu…
- Yo…Eva…- me arme de valor y le pregunté - ¿Qué te parece si quedamos y nos conocemos un poco más?
-¡Por mi encantada!
No podía creerme que le hubiese preguntado aquello, yo llevaba la iniciativa…eso no era algo habitual, a pesar de mi trayectoria, de mi gran número de amantes, nunca había llevado la iniciativa, nunca había estado con nadie sin una par de copas en el cuerpo, nunca me había interesado realmente por nadie, y esta vez era diferente, esta vez tenia ganas de verla, de conocerla, me interesaba a un nivel superior.
Finalmente quedamos un sábado por la tarde en una cafetería. Creo que hasta ese momento nunca me había preocupado tanto por mi aspecto. Me probé varias combinaciones y estuve horas peleándome con mi pelo. Al final me puse mis vaqueros favoritos y una camiseta, pensé que lo mas importante, si quería empezar de cero, era mostrarme tal y como soy, dejando en casa disfraces y caretas. Cuando ya esta lista mire el reloj y faltaban diez minutos, ¡iba a llegar tarde! Me di toda la prisa que pude y conseguí llegar un cuarto de hora tarde.
Al llegar creía morir de vergüenza. Ella ya estaba allí, me disculpe y me dijo que no pasaba nada, que había llegado hacia poco.
Estuve toda la tarde muy nerviosa, no quería meter la pata, no quería parecer sosa, ni tímida, no quería dar una mala impresión, parecer tinta, asustarla y por el contrario quería demostrarle mi interés pero sin parecer demasiado interesada. En conclusión, tenia un lío en la cabeza, me costaba hablar por la vergüenza y ni siquiera recuerdo de lo que hablamos. Después de estar un par de horas allí dando pinceladas a diferentes temas de conversación y conociéndolos un poco mas, decidimos salir del bar donde estábamos y dar una vuelta. Encontramos un banco y decidió que estaría bien sentarnos allí. El banco estaba un poco apartado y rodeado de plantas dándole una forma acogedora. Me senté yo primero y ella se sentó muy cerca de mi, rozándome, y se quedó mirándome fijamente a los ojos a tan solo dos palmos de mi.
Pensé que me iba a besar, pero no lo hizo. En parte yo tenía ganas de besarla pero era incapaz de hacerlo. A pesar de que no me besó vi en sus ojos un brillo especial, supe que tenía las mismas ganas que yo.
El hecho de que no lo hiciera a pesar de sus ganas le dio muchos puntos a su favor ya que me demostró que no iba buscando solo sexo, que le interesaba algo más serio y quería ir poco a poco. Como ya he dicho antes, para mi fue algo muy positivo y la hizo más interesante.
Después de ese día seguimos quedando pero no pasó nada, solo fue creciendo en mi un sentimiento cada vez más fuerte, cada vez tenía más ganas de verla y cada día necesitaba saber algo de ella. Un día que quedamos, parecía un día como otro cualquiera, no había ningún cambio, el mismo tembleque en las piernas, la sequedad de boca, el sudor en las manos, hasta que paseando por la calle me cogió de la mano. Parecerá una tontería, algo de crios, pero hasta entonces no me había sentido así. El corazón me dio un vuelco. Nos fuimos cogiditas de la mano, como dos adolescentes hacia el parque de siempre. Llegamos a nuestro banco, se puede decir que ya era nuestro puesto que parecía que nos estaba esperando, siempre vacío, reservado para nosotras esperando desatar nuestros sentimientos. Nos sentamos, sin soltarnos la mano, sin decir nada. Note como su mano me apretaba mas fuerte, la miré a los ojos, nuestras miradas se cruzaron, pe perdí en la profundidad de sus ojos y no pude contenerme, cerré los ojos y lentamente me acerquen a ella y la besé. Hacia tiempo que había imaginado como serian sus labios, como seria besarla, pero al contrario de cómo suele pasar, la realidad superó la ficción. Nos fundimos en un profundo beso y con eso nos lo dijimos todo. Tiempo después supe que ella me deseaba tanto como yo y que no se atrevía a decírmelo. Después de aquel beso no nos atrevimos a mirarnos, las dos nos moríamos de vergüenza pero poco a poco la fuimos perdiendo, y no solo aquella tarde sino los meses siguientes se llenaron de besos, de caricias, de “te quiero", de muestras de amor, de “te hecho de menos”, en definitiva, mi vida y la suya se llenaron de amor.
-¿Quién es?- Preguntó al descolgar. No sabia que decirle, pues no conocía su nombre, ni ella el mío. Tampoco sabía si se acordaría de mí.
-Hola…esto…yo he encontrado tu número en uno de mis bolsillos, y no estaba segura de quien eras…
-¡Ah! ¡Eres tu! Yo pensaba que nunca me llamarías…después de tanto tiempo…
-Ya… pero hasta ahora no había descubierto el papel.- se produjeron unos segundos incomodísimos de silencio.
-Por cierto, ¿Cómo te llamas?- acerté a preguntar.
-¡Sara! Tampoco se como te llamas tu…
- Yo…Eva…- me arme de valor y le pregunté - ¿Qué te parece si quedamos y nos conocemos un poco más?
-¡Por mi encantada!
No podía creerme que le hubiese preguntado aquello, yo llevaba la iniciativa…eso no era algo habitual, a pesar de mi trayectoria, de mi gran número de amantes, nunca había llevado la iniciativa, nunca había estado con nadie sin una par de copas en el cuerpo, nunca me había interesado realmente por nadie, y esta vez era diferente, esta vez tenia ganas de verla, de conocerla, me interesaba a un nivel superior.
Finalmente quedamos un sábado por la tarde en una cafetería. Creo que hasta ese momento nunca me había preocupado tanto por mi aspecto. Me probé varias combinaciones y estuve horas peleándome con mi pelo. Al final me puse mis vaqueros favoritos y una camiseta, pensé que lo mas importante, si quería empezar de cero, era mostrarme tal y como soy, dejando en casa disfraces y caretas. Cuando ya esta lista mire el reloj y faltaban diez minutos, ¡iba a llegar tarde! Me di toda la prisa que pude y conseguí llegar un cuarto de hora tarde.
Al llegar creía morir de vergüenza. Ella ya estaba allí, me disculpe y me dijo que no pasaba nada, que había llegado hacia poco.
Estuve toda la tarde muy nerviosa, no quería meter la pata, no quería parecer sosa, ni tímida, no quería dar una mala impresión, parecer tinta, asustarla y por el contrario quería demostrarle mi interés pero sin parecer demasiado interesada. En conclusión, tenia un lío en la cabeza, me costaba hablar por la vergüenza y ni siquiera recuerdo de lo que hablamos. Después de estar un par de horas allí dando pinceladas a diferentes temas de conversación y conociéndolos un poco mas, decidimos salir del bar donde estábamos y dar una vuelta. Encontramos un banco y decidió que estaría bien sentarnos allí. El banco estaba un poco apartado y rodeado de plantas dándole una forma acogedora. Me senté yo primero y ella se sentó muy cerca de mi, rozándome, y se quedó mirándome fijamente a los ojos a tan solo dos palmos de mi.
Pensé que me iba a besar, pero no lo hizo. En parte yo tenía ganas de besarla pero era incapaz de hacerlo. A pesar de que no me besó vi en sus ojos un brillo especial, supe que tenía las mismas ganas que yo.
El hecho de que no lo hiciera a pesar de sus ganas le dio muchos puntos a su favor ya que me demostró que no iba buscando solo sexo, que le interesaba algo más serio y quería ir poco a poco. Como ya he dicho antes, para mi fue algo muy positivo y la hizo más interesante.
Después de ese día seguimos quedando pero no pasó nada, solo fue creciendo en mi un sentimiento cada vez más fuerte, cada vez tenía más ganas de verla y cada día necesitaba saber algo de ella. Un día que quedamos, parecía un día como otro cualquiera, no había ningún cambio, el mismo tembleque en las piernas, la sequedad de boca, el sudor en las manos, hasta que paseando por la calle me cogió de la mano. Parecerá una tontería, algo de crios, pero hasta entonces no me había sentido así. El corazón me dio un vuelco. Nos fuimos cogiditas de la mano, como dos adolescentes hacia el parque de siempre. Llegamos a nuestro banco, se puede decir que ya era nuestro puesto que parecía que nos estaba esperando, siempre vacío, reservado para nosotras esperando desatar nuestros sentimientos. Nos sentamos, sin soltarnos la mano, sin decir nada. Note como su mano me apretaba mas fuerte, la miré a los ojos, nuestras miradas se cruzaron, pe perdí en la profundidad de sus ojos y no pude contenerme, cerré los ojos y lentamente me acerquen a ella y la besé. Hacia tiempo que había imaginado como serian sus labios, como seria besarla, pero al contrario de cómo suele pasar, la realidad superó la ficción. Nos fundimos en un profundo beso y con eso nos lo dijimos todo. Tiempo después supe que ella me deseaba tanto como yo y que no se atrevía a decírmelo. Después de aquel beso no nos atrevimos a mirarnos, las dos nos moríamos de vergüenza pero poco a poco la fuimos perdiendo, y no solo aquella tarde sino los meses siguientes se llenaron de besos, de caricias, de “te quiero", de muestras de amor, de “te hecho de menos”, en definitiva, mi vida y la suya se llenaron de amor.
Comentario:
Nena, no habia leido el comentario del domingo,me ha parecido super triste peke.Pero no tienes ke preokuparte, las kosas se pondran bien, algun dia las dos estareis totalmente fuera del armario y podreis daros todos los besos ke kerais. yo tambien espero con ansia ese dia,pero tu conformate ke al menos puedes verla. POr cierto, la historia me encanta,me recuerda tanto a los momentos ke yo vivi con anna...Puf...Oh l'amour....Besotes y no kiero ver mas post tristes eh?? juuuum!
Comentario:
Bon dia! Interesante, interesante. Eres lo peor, ke te enkanta dejarme intrigada... Pero si eso acelera el proceso de publicacion, te escribo todos los komentarios ke kieras! Weno, dime si desvario, eske mi hermano esta tokando el piano y se ve ke el tio se inventa las eskalas... pero bueno, iba a decirte que en cuanto seas la autora de los best seller de relatos cortos, pues yo seré tu fan namber waan. Y venga, va, escribe hija ke me tienes intrigada... no puedes empezar una historia por el final (como es el kaso) y luego no dejarme seguir leyendo, eso denota crueldad... asi ke escribe tambien algo de relatos sangrientos o de vampiros (ke se ke t emolan) ke se te dará bien. En fin, komo se ke no se lo ke estoy diciendo xq mi hermano ha subido el tempo de las canciones programadas y me estoy volviendo loka eskuxanda la marcha arabesca a toda leche... pues nada, me despido, bon dia!





