Día 5 Taman Negara
El hotel de Jerantut dejó mucho que desear. No cambian las sábanas a menudo vamos. Pero era lo mejor que había, aunque parece que están construyendo nuevos alojamientos.
Desayunamos en la agencia y partimos en autobús a un embarcadero. Desde allí fuimos en una especie de canoa a motor hasta la entrada del parque, remontando río arriba. El viaje es precioso, mucho mejor que hacerlo en bus. El paisaje te va adentrando en la jungla y puedes observar búfalos de agua y monos, sobre todo.
A mediodía llegamos al Parque Nacional. Te dejan en unos de los chiringuitos-embarcadero desde los que hay que subir a la carretera. Allí nos recogieron para llevarnos al hotel, bastante decente por cierto.
Tras dejar las maletas y reponer fuerzas en el restaurante que hay en la entrada del parque (el que tiene mayor variedad de comida y los mejores aseos, que también son importantes) nos adentramos por uno de los caminos del parque. Era viernes (es el día festivo de la semana) y estábamos prácticamente solos, hasta el punto de que tuvimos algún susto con los jabalíes que se nos cruzaron, aunque muchos son casi domésticos, como los monos, que no extrañan demasiado la presencia humana.
Más tarde arreglamos un bonito recorrido río arriba compartiendo canoa (se pueden arreglar este tipo de excursiones por libre). A la vuelta cenamos en uno de los chiringuitos que hay al pie del río y a disfrutar de una habitación decente.
Desayunamos en la agencia y partimos en autobús a un embarcadero. Desde allí fuimos en una especie de canoa a motor hasta la entrada del parque, remontando río arriba. El viaje es precioso, mucho mejor que hacerlo en bus. El paisaje te va adentrando en la jungla y puedes observar búfalos de agua y monos, sobre todo.
A mediodía llegamos al Parque Nacional. Te dejan en unos de los chiringuitos-embarcadero desde los que hay que subir a la carretera. Allí nos recogieron para llevarnos al hotel, bastante decente por cierto.
Tras dejar las maletas y reponer fuerzas en el restaurante que hay en la entrada del parque (el que tiene mayor variedad de comida y los mejores aseos, que también son importantes) nos adentramos por uno de los caminos del parque. Era viernes (es el día festivo de la semana) y estábamos prácticamente solos, hasta el punto de que tuvimos algún susto con los jabalíes que se nos cruzaron, aunque muchos son casi domésticos, como los monos, que no extrañan demasiado la presencia humana.
Más tarde arreglamos un bonito recorrido río arriba compartiendo canoa (se pueden arreglar este tipo de excursiones por libre). A la vuelta cenamos en uno de los chiringuitos que hay al pie del río y a disfrutar de una habitación decente.