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El viaje
Crónica del viaje de Mena y Santi por latinoamérica
Sindicación
 
Caldera, última escala, último día de viaje

Así es la cosa, se nos terminó el periplo. Estamos a unas pocas horas de salir hacia Santiago, y con nuestra llegada quedará terminado el viajecito. Pero bueno, más adelante nos encargaremos de la despedida, pues lógicamente con el fin del viaje llega el fin de esta paginita. Pero aún nos quedan unos días muy interesantes por contar, y primero lo primero.

Arica fue de lo mejor. Era un destino que teníamos en la cabeza desde que iniciamos el viaje. La Mena tenía muchas ganas de mostrarme su tierra natal, en donde vivió tantos años. A mí me pareció un lugar formidable. El desierto no deja de impresionarme, sigue siendo nuevo para mí ese paisaje tan árido, donde por kilómetros uno no ve una sola planta, ni siquiera un cactus. Como ya contamos en el reporte anterior, el primo Claudio por casualidad estaba en Arica, y haciendo gala de su calidad de chef nos recibió con tremendo plato, en casa de su padre y su abuelita, donde nos recibieron durante nuestra estadía (muchas gracias!!!). En esos días nos enfocamos en hacer todas las cosas que uno no puede dejar de hacer cuando pasa por Arica. Así, visitamos la playa del Laucho, tomamos helado de maracuyá y mango en La Fontana, comimos completos en el Patricia, visitamos la playa Corazones, desde donde se inicia un camino a través de los cerros que están pegaditos al mar, y a través del cual luego de caminar como media hora por medio de un senderito que atraviesa cuevas naturales y unos paisajes formidables, se llega a otra playa, la Liserilla. Huy, que paisajes! Visitamos también la clásica feria del domingo y la Máximo Lira. También nos dimos una vuelta por el puerto, un lugar fantástico lleno de pelícanos y lobos marinos, todos al alcance de la mano, y otro paseíto a la "Isla del Alacrán". Las playas "Chinchorro" y "La lisera" tampoco se salvaron de nuestra visita. Y el día en el que cumplimos nueve meses de viaje, subimos al morro, ícono de la ciudad de Arica, desde donde se ve el mar y toda la ciudad, y de bajada festejamos nuestro último cumplemes con un buen pisco suer. La Kela, amiga de la Mena, junto con su padre, nos llevó al valle de Azapa, donde se dan las famosas aceitunas de Azapa, las cuales obviamente degustamos con fervor. Mmmmmm!!! También visitamos el museo arquelógico de valle, donde se encuentran las momias más antiguas del mundo, y luego el cementerio, que definitivamente es de los más interesantes que hemos visto. Nos comimos unos churrascos en "La picá` el muertito", restaurant que lleva ese nombre por estar al lado del cementerio. Una madrugada nos despertó un temblor que duró bastante. Yo despeté y hasta que entendí lo que estaba pasando prácticamente ya se había terminado el temblor, jajaja.

Una mañana fuimos a hacer esa entrevista que ya vieron, al periódico "La estrella de Arica". Lo más chistoso fue que luego de la entrevista nos fuimos para la playa con el primo Claudio, y el mismo reportero que nos había hecho la nota estaba entrevistando a los bañistas. Al día siguiente, vimos en diario que aparecemos en una foto que el periodista sacó en la playa, así que en ese periódico salimos no una sino dos veces, jajaja!!! Es muy chistoso, al fondo de la foto, bien lejos y chiquito, se ve mi cabecita, la Mena y el primo Claudito. El concierto esta vez vino a cortar con la racha de buenos recitales. Salió bastante malito, poca onda con el poco público, y poquísima plata. Buh.

Nuestro último día lo invertimos completamente en un tour que nos regaló mi tía Liliana, un paseo formidable que arrancó a las 7 de la mañana y terminó a las 8 de la noche. En pocas horas, subimos desde el nivel cero hasta estar a 4650 metros sobre el nivel del mar, que es sin duda un récord tanto para nosotros dos. En el camino el tour va pasando por pequeños poblados que son una maravilla, también por miradores que son para morirse y en el camino se ve todo tipo de fauna altiplánica, como llamas, alpacas y muchas otras cosas. Pasamos por un lugar que por razones no definidas, pero que tienen que ver con la conformación del suelo, resulta ser magnético, y la camioneta donde íbamos, al detenerse y apagar el motor, a pesar de estar el terreno en bajada, íbamos lentamente hacia arriba!! El final del recorrido es lo más interesante, el lago Chungara, el más alto del mundo, a 4500 mts., realmente para quedarse mudo. Eso se describe con fotos y con nada más, no hay mucho que uno pueda hacer con palabras. Así que vayan tremendos agradecimientos a la tía Liliana por tan provechoso regalito.

La camioneta del tour nos dejó en el terminal de buses, nuestro destino era la ciudad de Caldera, donde estamos ahora, pero al no encontrar bus directo, tuvimos que ir en un bus hasta Antofagasta y luego en otro hasta Caldera. En este pequeñito poblado a orillas del mar nos recibió la amiga de la Mena, Andrea, y su pareja el Chepo. Justo aquí, en nuestra última escala, tuvimos que recurrir al armado de la carpa, la cual había sido utilizada por última vez en... Uruguay!!! Jajaja, yo había recontrajurado que así no hiciera falta, la iba a armar, así no resultaría en vano haber cargado semejante peso durante tanto tiempo, jajaja. Pero por suerte resultó que sí hizo falta armarla, así que me sirve de consuelo, más a mi espalda que a mí, jiji. Que más decir, hemos aprovechado la estadía en este apacible lugar para descasar de los trajines de nuestro paso por Arica, así que las actividades no han resultado más que comer, dormir, jugar cartas, ver tele, leer diarios, pasear poco y charlar mucho. Tocamos anoche en un bar pero mejor ni hablar.

En fin, eso es todo. En dos horas más tomamos un bus hacia Santiago, con lo cual queda concluído el trayecto. No habrá más novedades en esta paginita, pero en unos días más dejaremos como último escrito una suerte de despedida, con el firme objetivo de arrancar algún lagrimón. A ver si lo logramos.

Abrazos hasta el próximo (y último) reporte.
 
Loja, Piura, Lima, Tacna... y Arica!!!!!
Ya les contaremos nuestros últimos días, pero antes, hagan click en la palabra "Artículo" para que vean lo famosos que somos...
Artículo

Jajajaja, vieron??? Nos vamos para arriba. Estamos condenados a la fama...

Bueno, ahora sí, vamos a lo nuestro. La última vez que les escribimos estábamos en Cuenca, Ecuador. Ahí aprovechamos para hacer unas cosillas y pasamos a buscar un tremendo paquetón que dejamos cuando pasamos por allí meses atrás. Sumando ese paquete, el peso total de nuestro equipaje, sin contar las guitarras, asciende a la cifra exacta de 45 kg., repartidos, ahora, en tres mochilas. Durante nuestra breve estadía en Cueca visitamos unos museos que no nos gustaron, nos dimos el gustito de compartir unos camarones (mmm!!!), aprovechando que en Ecuador no cuestan caros, y por la noche la mena se encontró con un músico chileno que ella conoce, el Pedro Villagra. Después de intercambiar unas palabritas con él, partimos a buscar un bar donde ver el partido Chile-Ecuador, completando una semana futbolera, ya que días antes, en al pueblito de Baños, habíamos visto Ecuador-Uruguay y Argentina-Perú. Fue súper interesante estar en Ecuador el mismo día que se clasificaron para el mundial, ese día fue una celebración tremenda y desde una seana antes y hasta una semana después se hablaba solo de eso. La alegría de la gente se palpaba en el ambiente. Esa noche, cuando fuimos a cantar por los bares, tuvimos que gritar para que nuestras voces pasaran por encima de los bocinazos y las bombas de estruendo. Para mí era extraño, porque no recuerdo haber festejado nunca una clasificación a un mundial, la última vez que clasifcamos ajustaditos yo era muy pequeño. Por desgracia tuvimos que ver en vivo como Chile se quedaba sin esperanzas de clasificar. En fin, luego de terminado el partido Chile-Ecuador, partimos hacia la ciudad de Loja.

Llegamos a Loja cansadísimo, hacía u par de días que veníamos durmiendo solo unas pocas horas, y en buses, así que le antramos a la siesta en un hostalcito. Para variar, por la tarde llovió, es impresionante, en esta época, que es la época de lluvias, llueve absolutamente todas las tardes, pero toooooodddas!!! Eso nos retuvo en el hostal hasta la noche, cuando nos dimos una vueltita por el bar donde tocaríamos al día siguiente. En la tocata nos fue súper, el bar estaba suuuuuper lleno, al principio la gente hablaba mucho y no nos daba bola, así que rápidamente hicimos un arreglo de repertorio y nos acomodamos al gusto de la gente, y el público terminó súper prendido. Vendimos muchos discos y finalmente terminamos rompiendo nuestro récord de recaudación. Un lujo. Por si fuera poco, Max, el dueño del bar, merece un capítulo aparte. Es tremenda buena onda, y con una historia súper interesante. Nos trató de maravillas y su bar es fantástico. En síntesis, la pasamos súper bien y ganamos buena divisa. Lo malo de la noche: nos robaron un par de huevitos (shakers, instrumetos de percusión). Pero bueno, no son muy caros y uno estaba rotito. Lástima que eran los que nos habían acompañado durante todo el viaje.

El día siguiente lo pasamos completo en Loja, pero no pagamos habitación pues tempranito nos fuimos al terminal con bolsos y todo, compramos pasaje a Piura (Perú) para la noche, tarde, dejamos los bolsos ahí y nos fuimos a pasar el día. Paseando y haciendo tareas se nos fue la tarde, la noche se nos fue en el "Viejo Minero", el bar donde tocamos y que ya era nuestra segunda casa. Nos despedimos de la gente y partimos hacia Piura, llegando a esta ciudad al amanecer del día siguiente. Piura nos había parecido, en nuestro paso anterior, el lugar más feo y peligroso que habíamos visitado. Todo el mundo nos decía que nos moviéramos por ahí lo menos posible, y tan feo era el lugar que nos pasamos todo el día encerrados en el terminal, esperando la salida del bus. Esta vez fue súper diferente. El destino nos puso en otra zona de la ciudad, mucho mejor, así que dimos vueltas durante toda la mañana y principio de la tarde, hasta que nuestro bus hacia Lima partió.

El viaje a Lima se tardó casi 20 horas, pero el paisaje es tremendo, especielmente para mí, que no conozco el desierto, la Mena está acostumbrada pues se crió en estos paisajes. A un lado de la carretera, el mar, y al otro, el desierto súper seco, a veces plano y a veces con cerros que no tienen ni una plantita. Ese paisaje es el que se repite por todo el camino. Acompañamos el paisaje con cmoida autóctona, sanguchitos de aceitunas negras, propias de la zona... mmmmm!!!!

Llegando a Lima el tropero Julio nos recibió en su casa. Él y su familia nos regalonearon durante nuestra corta estadía. Entre otras cosas nos dieron a probar exquisiteces típicas peruanas como el ceviche, las papas a la huancaína, comida china (que se concume por toneladas aquí en Perú)... y más aceitunas negras!!! El topero Siro nos llevó a un concierto de cantautoras jóvenes, que estuvo más que bueno. También visitamos a Rodrigo, un amigo peruano de la Mena que ella conoció en Cuba. Después de dos días de puro usufructuar de ducha caliente, cama y ricas comidas (gracias Julio!!!!), partimos rumbo a Tacna, la ciudad más al sur del Perú. Otras casi 20 horas de desierto y mar, hasta llegar a Tacna, donde ni bien nos bajamos del bus, nos subimos a una escpecie de taxi compartido con otras gentes, que nos cruzó la frontera y luego de una hora de viaje nos trajo a Arica, ciudad natal de la Mena y uno de los lugares que yo tenía en la cabeza desde que iniciamos el viaje. Aquí nos encontramos con el primo de la Mena, Claudio, y con su familia. Claudito hizo gala de su profeción de chef y nos recibió con unos fideos que eran para desmayarse. Y aquí estamos pues, desde hace unos días, en este lugar mágico, precioso, apacible, y llenos de cosas por hacer. Esta noche tocamos en un bar (como pudieron leer en el artículo), y luego de eso nos quedaremos unos días más antes de partir hacia la ciudad de Caldera. Los detalles sobre nuestra interesantísima estadía en Arica van para la próxima, este reporte ya me quedó larguísimo.

Saludos para todos desde el norte ssshhhhhileno.
 
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MENA Y SANTI "llegan cantando"

Bar "MUSAS Y CANTOS" - - Bellavista, Santiago de
Chile

22:30 hs. - Entrada: $1500.-

El viaje nos agotó las energías, nos resintió las
espaldas, liquidó nuestras gargantas y otras cosas más
y menos feas. Pero no nos importa, "llegamos
cantando", porque más allá de todas esas cosas, este
andar por el continente también (y sobre todo) nos
llenó de un sinfín de anécdotas e historias que te
queremos contar, y cantar. Ojalá esta sea una buena
excusa para vernos las caras después de tanto tiempo
de lejanía. Nos vemos ahí.


 
Quito - Baños - Riobamba - Cuenca (huy, cuantos lugares!)

La última vez que les escribimos recién habíamos llegado a Quito. Como es costumbre en esta parte del viaje, nos lo tomamos con calma, a pedido de nuestros cuerpos agotados. Además, ya conocemos los lugares por los que estamos pasando, y eso nos deja libres de "sentimiento de culpa" por no salir a recorrer mucho. Entre las cosillas que sí hicimos, se cuentan la visita a una exposición de fotos impresionante, que se llama "World Press Photo 2005", donde se exponen las mejores fotos de todo el año, en materia de prensa. Ufff, muy fuerte eso, aunque hay de todo, de cosas terribles y también fantásticas, y tanto de deportes como de paisajes como de desastres naturales y campañas políticas o lo que se les pueda ocurrir. Pero sean de lo que sean las fotos son fantásticas. Muy muy bueno. La tropera Vane nos sacó a pasear por Quito, al mirador Itchimbía (ojalá lo haya escrito bien), desde donde se ve casi todo Quito, luego a la iglesia de Guápulo, emplazada en un lugar impresionante, tremenda cosa para ver. También vimos otra exposición de fotos, ésta relacionada con la revuelta que hubo en este país en Abril de este año, cuando sucedió algo similar, a grandes rasgos, a lo que pasó en Argentina en Diciembre del 2001, o en Bolivia, en dos oportunidades en los últimos años (la última fue justito cuando salimos de Bolivia, unos meses atrás). El jueves tocó en un bar el trovador amigo Diego Sojo, así que lo fuimos a ver. Y el mismo Diego fue quien nos armó un conciertito al día siguiente en Sangolquí, una localidad pegadita a Quito. Allá partimos y cantamos por la noche en un bar muy bonito que se llama "Tiamata". Gracias Diego por el favorazo y por muchas otras cosas que hiciste por nosotros esta semana.

Al día siguiente partimos hacia Baños, previa despedida de Alexandra, la tropera que no solo nos recibió en su casa sino que también nos trajo de acá para allá y para todos, razón por la cual se merece mucho más que este abrazo de agradecimiento que le mandamos. Baños es un pueblito por el cual ya habíamos pasado a la ida, pero que aun así tiene grandes atractivos que lo hicieron merecedor de una segunda visita. Es un lugar que derrocha belleza y tranquilidad, además posee piscinas de aguas termales que son bien baratas, y lo más importante, los propietarios de los restaurantes son muy pero muy buena onda, y siempre te dejan tocar unas canciones para que pases el sombrero y recolectes algo de dinero, que en general es bastante. Como el lugar esta lleeeeeeeeeeeno pero llenísimo de gringos, la combinación de muchos turistas y propietarios buena onda derivó en que la estadía de tres días que pasamos allí nos terminara saliendo completamente gratis. Las aguas termales estaban exquisitas, aunque su efecto sanador de espaldas se vio neutralizado pues uno de los días que pasamos allí se lo dedicamos a una caminata/escalada tremenda, que nos llevó varias horas, por uno de los cerros que rodean la ciudad.

Ayer por la mañana abandonamos Baños, partiendo hacia Riobamba. Cuando llegamos nos sorprendió una lluvia torrencial e incesante, que nos empapó. Aprovechando que teníamos pasaje para la noche, llamamos al tropero Hugo para hacerle al menos una corta visita, pero se encontraba de viaje. Sin posibilidad de recorrer nada por la tremenda lluvia, no tuvimos más que refugiarnos en el terminal de buses durante horas, hasta que se hiceran las 10 y media de la noche, hora en que salía nuestro bus hacia Cuenca. Este truquillo de viajar durante la noche nos permite evitar gastos innecesarios de alojamiento, aprovechamos para dormir en el bus y al otro día amanecemos en otro lado, y de esa forma nos ahorramos un día de hostal. Lo hemos hecho durante el viaje cada vez que hemos podido. Generalmente aprovechamos el día recorriendo el lugar, pero esta vez todo nos salió al revés, la lluvia impedía cualquier plan, la persona que conocíamos no estaba en la ciudad y más encima, mojados enteros, la temperatura bajó muchísimo, hecho que ni siquiera el veloz cambio de ropa húmeda por seca pudo disimular. El único local de internet cercano tenía una concección que era un desastre, así que dedicamos toda la espera a mirar el techo.

A las diez y media de la noche partimos hacia Cuenca, que es donde estamos ahora, haciendo una escala para buscar un paquete de cosas que dejamos en nuestro paso previo por acá. Esta noche repetimos la táctica de tomar el bus de noche, aunque hoy tenemos día de sol y muchas cosas por hacer. Mañana estaremos en Loja, donde tenemos conciertillo el viernes. Más adelante les contamos que tal salió eso. Hasta entonces!!!
 
Otra vez en el hemisferio Sur
El martes de la semana pasada, después de escribir el último reporte del blog, fuimos hacia la ciudad vecina de Palmira, a tocar en una universidad. Un tipo nos había hecho la invitación, unos días antes, después de conocernos en otra universidad de esa misma ciudad, cuando colaborábamos en un acto en repudio por el asesinato de un estudiante en una protesta. En fin, este tipo cuando nos contactó nos avisó que no había plata para pagarnos, y que lo único que podía darnos era la plata para el transporte. Nosotros igual quisimos colaborar y le dijimos que allí estaríamos. Cuando llegamos, vemos que el equipo de sonido era pésimo, y no había sonidista, así que tuvimos que arreglárnoslas entre nosotros, que no tenemos ni idea del tema. Además, el tipo que nos había invitado era el que estaba a cargo de todo y parecía un completo incompetente, a cada rato nos llamaba para que le dijéramos como nos tenía que presentar, pero cada vez que le íbamos a decir, nos pedía disculpas y tenía que salir corriendo a arreglar otros asuntos. Él nos dijo que comenzaríamos a las 19:00 hs. Y eran las 19:05 hs. Y no había llegado ni una sola persona. Justo cuando intentábamos (sin éxito) probar sonido, apurándonos porque el tiempo nos corría, llegó un tipo a cambiar el tubo fluorescente que estaba justo encima del escenario, por lo que tuvimos que posponer la prueba durante los 30 minutos que se tomó en cambiar el tubo. Para colmo de males, la Mena estaba con un tremendo dolor de espaldas del cual recién en estos días se empieza a recuperar. En fin, todo mal. Finalmente después de miles de intentos pudimos sentarnos con este tipo y le contamos de nuestro viaje, y de la música que hacíamos, y ahí charlando él nos dice que le entusiasma mucho la historia de nosotros dos, y que le gustó mucho lo que nos había escuchado tocar en la prueba de sonido, y que nos iba a hacer un regalo. Terminamos de hablar con él y en cuestión de minutos se súper llenó de gente el lugar. Antes de empezar a tocar, el tipo nos llama y nos mete en un cuartito apartado, y saca una tremenda flauta Yamaha, y nos dice que es una flauta que él quiere muchísimo. Le preguntamos si nos iba a regalar una melodía, y nos contesta “No, la flauta es para ustedes!”. Huy, no podíamos creer semejante ofrecimiento, y el tipo no llevaba ni dos horas de conocernos. Antes de tocar nos hizo una presentación espectacular, y hasta nos promocionó el disco y anunció que dos días más tarde estaríamos tocando en un bar de la ciudad. Luego hablando con él nos dimos cuenta de que era tremenda persona y que solo había sido una mala primera impresión. En el concierto nos fue de primera, el sonido mágicamente respondió bien y a la gente le gustó muchísimo, y hasta nos pidieron discos pero el tonto que escribe se los había olvidado. Después de tocar nos dieron de comer y finalmente nos pagaron el doble de lo que habíamos acordado para el transporte. Del fondo a la superficie en un abrir y cerrar de ojos. Incluso el dolor de espaldas de la Mena cedió bastante.

Al día siguiente visitamos al trovador cubano Oscar Huerta, a quien habíamos conocido en nuestro paso anterior por Cali. Pasamos toda la tarde en su casa, junto con Caro, su pareja, y otros troperos y amigos, charlando, cantando y viendo videos y documentales, uno súper fuerte sobre la guerrilla en Colombia.

Llegó el jueves y esa noche tocábamos en el bar Mangüaré, en Palmira. Nos sorprendió llegar al bar y encontrarlo cerrado. Esperamos y esperamos y algunas gentes empezaron a llegar, y del dueño del bar no había ni noticia. Finalmente nunca llegó y esa noche terminamos guitarreando en la plaza con el público asistente, jajaja. Por suerte el clima siempre exquisito de Palmira se presta para eso. Hay una cosa muy loca que nos pasa en esta ciudad. Ocurre que es una ciudad muy pequeña (como 300.000), y en ella hemos hecho varios conciertos, además de tocar en muchas universidades, así que mucha gente de allí nos ha visto, y por ser una localidad pequeña, muchos nos reconocen por la calle y nos saludan efusivamente, asumiendo que nosotros los conocemos a ellos. Y nosotros que tenemos no solo mala memoria, sino una tremenda ensalada en la cabeza de todas las caras y lugares que hemos visto y conocido, no reconocemos a casi nadie, así que recurrimos a la vieja táctica de asistir a todo lo que la otra persona y dice y pasar la situación lo más disimuladamente posible, aunque algunos se llegan a dar cuenta, jijiji. Así que cuando queramos sentirnos como unas celebridades, nomás tenemos que dar unas vueltas por el centro de Palmira, jua!

Al día siguiente del concierto frustrado hablamos con el dueño del bar, él nos pidió mil disculpas, había tenido una complicación, nosotros fuimos comprensivos pues en nuestro paso anterior por Palmira tocamos en su bar y él se había portado muy bien con nosotros en esa oportunidad, además todo el mundo nos habla muy bien de él. Como solución nos ofreció que el conciertito lo hiciéramos esa misma noche, y aceptamos, y nos fue perfecto y salió todo de primera, como la vez anterior.

Al día siguiente abandonamos Cali, que sin duda fue el lugar donde trabamos relación con mayor cantidad de gente, y a muchos de ellos tenemos mucho que agradecerles, entre ellos Elsy, Nancy, Julián, Caro, Oscar, Blanca y unos cuántos etcéteras. Por la noche salimos hacia Ipiales, última ciudad colombiana, y después de los trámites de fronteras, salimos hacia Tulcán, primera ciudad ecuatoriana, para desde allí tomar un bus hacia Quito, donde estamos ahora, en casa de la tropera Alexandra, que también nos recibió cuando pasamos por primera vez por aquí. Por aquí estaremos con seguridad hasta el viernes, pues tenemos una presentación ese día, y una semana después tenemos otra en Loja, al sur de Ecuador.

Esos son los planes en el fututo inmediato. Nos despedimos por ahora desde la mitad del mundo. Hasta luego!!!