DREAMS...
Un frio helado obligó a Kalie a despertarse, le dolía la cabeza. Lo único que recordaba era estar soñando con un mundo donde las ideas se hacían realidad. Kima se encontraba a su lado, la mira y la ve durmiendo plácidamente cuando, de repente, se despierta con un sobresalto y, al ponerse de pie, empieza a sentir una especie de mareo y se desmaya... ¿Qué nos había pasado? Salimos de aquel cuarto oscuro como fantasmas que persiguen un amor irreal, y pisamos hielo. ¿Dónde estábamos? El frío en aquel lugar era terrible y era de noche, solamente estaban las estrellas... Yo llevaba un reloj nuevo, como si fuese una aparición, y era realmente bonito, como el azul del mar... Empezamos a mirar nuestro alrededor, y se trataba de una ilusión, estábamos en un palacio de hielo, donde hasta el más mínimo detalle helaba, desde alfombras talladas con relieve hasta lámparas de hielo que desprendían luz, y una estatua de Aquiles. ¿Aquiles? La verdad es que no estábamos seguras... El caso es que de casualidad acabamos en una sala que ponía "OESTE", entramos y vemos a un hombre vestido elegantemente, como si se tratase de un emperador... Se esfumó entre bastidores desprendiendo en el aire un vapor dorado y exclamando: Soy el Barón de Espinosa, bienvenidos, pasen a la biblioteca por favor...! Una puerta se abre y nos conduce a una inmensa biblioteca llena de libros convertidos en hielo, estábamos fascinadas, nos mostraba con un interés casi infinito la maravilla de aquel lugar, aquello era realmente increíble, pues incluso las columnas estaban revestidas de varios tonos de colores, que jugaban con la luz, luchando a ver cuál era más bella... Un estruendo, seguido de varios gritos nos asustó cuando, de repente, se rompe una de las paredes que parecía tan transparente, y nos empieza a "atacar" una enorme bola de nieve... Miramos atrás... Aquella puerta por la que habíamos entrado se había convertido en el escenario de una partida de bolos... Unos segundos más tarde miramos al suelo, estábamos elevándonos en el aire, como si Aquiles nos hubiese prestado sus alas... No, nuestro guardaespaldas todavía estaba presente, todavía seguía al pie del cañón, y al parecer había mejorado con gran habilidad nuestros grandes movimientos de Matrix... El caso es, queridos lectores, que hace apenas unos días nos encontrábamos en lo que es considerado uno de los lugares más calurosos de la Tierra y hoy, tras un largo sueño, hemos parado cerca de uno de los lugares más fríos de la tierra: GROENLANDIA. ¿O deberíamos decir mejor dicho, en la ciudad perdida de Alejandría, desterrada en lo más profundo de un océano helado?
Perdidas
Era una noche estrellada, se podía contemplar casi todos los astros, tan sólo faltaba Saturno para que la vista fuese perfecta. Los tres estábamos muy relajados, tumbados en el suelo, lejos de las luces de la ciudad. Y pasaron estrellas fugaces para pedir deseos... Fue un gran momento de tranquilidad, donde te podías sentir verdaderamente pequeño y pensar que podría haber vida allá afuera. Un tremendo estruendo hizo retumbar el suelo y levantarnos de un sobresalto, olvidando la paz que habíamos alcanzado durante un largo momento. ¿Qué fue aquello? Un coche se acercaba cada vez más hacia dónde estábamos nosotros, nos apartamos de su camino pero empezó a perseguirnos subido a aquel auto. Corrimos hasta no poder más, hasta que nuestro guardaespaldas digo: Marchaos. Nos alejamos, perdiéndonos en la oscuridad y lo atraparon. Lo metieron a la fuerza en aquel todoterreno, echaron un vistazo por si nos veían, pero estábamos bien camufladas entre los matorrales de aquel lugar tan siniestro, tan oscuro...
Asustadas más que nunca, y desesperadas porque estábamos solas de nuevo, empezamos a andar, andar y andar, hasta que nuestros pies se volvieron torpes y caimos rendidas en medio de la nada. Cuando despertamos, nos encontramos en pleno desierto, no sabíamos por dónde habíamos venido, ni nos dimos cuenta en su momento, sumidas en nuestro cansacio y desesperación por alejarnos, de haber entrado en el enorme desierto de Sahara. No sabíamos hacia donde ir. En algún momento el desierto tiene que terminar, pensamos. Y proseguimos caminando, sin rumbo, hacia una salida. No llevábamos ni agua, ni alimentos; pronto nos entró la fatiga y la sed, era una prueba de fuego de amistad, valor y optimismo. Yo caí deshidratada, y perdí el conocimiento. No sé el martirio que debió de pasar Paula, pero cuando me volvió la conciencia, me encontré en una choza sencilla, una especie de tienda echa con sedas naturales; me llamó la atención su peculiar aroma a especias y agua caliente, que me recordaba un poco a aquel mercado público de Aaiún. Proseguí a levantarme, me pesaba el cuerpo, pero pensar en lo que le podía haber pasado a Kalie me hizo sacar fuerzas de ninguna parte. Salí de la tienda, estaba pisando desierto, no veía a nadie, estaba en medio de las dunas, con un viento brutal que provocaba a la arena a saltar sobre mí. No pude evitarlo, me entró el miedo, estaba pálida, blanca.
De repente, a lo lejos, pude observar un dromedario con un viajero vestido de azul, cada vez estaba más cerca. Agité los brazos, hice señales, pero ni se inmutaba. ¿Era un espejismo? Me encontraba cansada, así que me metí en la tienda. Entonces, unas risas en el exterior rompieron el silencio, salí y vi a Kalie, junto a un tuareg de piel blanca, con una sonrisa de oreja a oreja; traían agua y noticias de la comunidad tuareg. El desconocido para mí no hablaba ni español, ni francés, ni suahili, ni inglés: italiano.
Asustadas más que nunca, y desesperadas porque estábamos solas de nuevo, empezamos a andar, andar y andar, hasta que nuestros pies se volvieron torpes y caimos rendidas en medio de la nada. Cuando despertamos, nos encontramos en pleno desierto, no sabíamos por dónde habíamos venido, ni nos dimos cuenta en su momento, sumidas en nuestro cansacio y desesperación por alejarnos, de haber entrado en el enorme desierto de Sahara. No sabíamos hacia donde ir. En algún momento el desierto tiene que terminar, pensamos. Y proseguimos caminando, sin rumbo, hacia una salida. No llevábamos ni agua, ni alimentos; pronto nos entró la fatiga y la sed, era una prueba de fuego de amistad, valor y optimismo. Yo caí deshidratada, y perdí el conocimiento. No sé el martirio que debió de pasar Paula, pero cuando me volvió la conciencia, me encontré en una choza sencilla, una especie de tienda echa con sedas naturales; me llamó la atención su peculiar aroma a especias y agua caliente, que me recordaba un poco a aquel mercado público de Aaiún. Proseguí a levantarme, me pesaba el cuerpo, pero pensar en lo que le podía haber pasado a Kalie me hizo sacar fuerzas de ninguna parte. Salí de la tienda, estaba pisando desierto, no veía a nadie, estaba en medio de las dunas, con un viento brutal que provocaba a la arena a saltar sobre mí. No pude evitarlo, me entró el miedo, estaba pálida, blanca.
De repente, a lo lejos, pude observar un dromedario con un viajero vestido de azul, cada vez estaba más cerca. Agité los brazos, hice señales, pero ni se inmutaba. ¿Era un espejismo? Me encontraba cansada, así que me metí en la tienda. Entonces, unas risas en el exterior rompieron el silencio, salí y vi a Kalie, junto a un tuareg de piel blanca, con una sonrisa de oreja a oreja; traían agua y noticias de la comunidad tuareg. El desconocido para mí no hablaba ni español, ni francés, ni suahili, ni inglés: italiano.
Dar es Salaam
Ya dispuestas, y en el avión, con rumbo a Dar es Salaam, la capital de Tanzania, al fin el comandante dio la señal de que íbamos a despegar... A medida que el avión se iba poniendo en la pista de despegue, asomadas a la ventanilla del avión, vimos, a lo lejos, un hombre correr a toda velocidad, como quien corre detrás de un cometa, a la velocidad de la luz. ¿Quién era? Nos preguntamos, forzamos la vista con el fin de ver algún rasgo de alguien conocido, pero la ventanilla estaba tan turbia, que no pudimos ver nada. Un frenazo en seco del avión nos forzó a dejar de mirar. El piloto nos pidió disculpas y las azafatas se pusieron a maniobrar, estaban abriendo la puerta del avión en plena pista. ¿Qué estaba ocurriendo? El silencio se apoderaba de un boeing 764. Se oyen las risas de un jovenzuelo que daba las gracias jadeando y cortejando a las asistentas de vuelo. Alzamos la vista por encima de los asientos de pasajeros y vemos, para nuestra no ya sorpresa, la figura de un atractivo joven, con cara de niño, que nos saludó y se encontraba decidido a sentarse con nosotras... Con los tres en first class, definitivamente el avión despejó sin ningún otro imprevisto. Empezamos haciéndonos amigos, hasta que llegó las ansiadas preguntas que vosotros también os hacéis, queridos lectores: ¿Quién es? ¿Por qué nos persigue? ¿Conoce al malabarista de peluca rosa? Y su respuesta escueta fue: Ya lo descubriréis en el momento oportuno... Kalie dio un suspiro, estaba harta de todo, y dijo: me piro, y me susurró, ven conmigo. Las dos, envueltas en un halo de misterio, nos dirijimos hacia el baño, a reirnos y hacer muecas divertidas encima del tipico WC del avión, imaginándonos en un castillo cerca del mar... ¿Locuras? ¡Sí! Fue uno de los muchos momentos en los que reimos hasta no poder más... Una nota pasó por debajo de la puerta: "Soy vuestro guardaespaldas, debo llevaros sanas y salvas al país donde, con el sol de poniente, arde la calle, y el mundo se mueve, como se mueven las arenas transportadas por el viento, que mece las dunas..." Sonreímos, y abrimos la puerta, era de los nuestros. Apenas lo conocíamos pero nos aportó cierta seguridad, al menos hasta que demostrase lo contrario...
El avión cambió su rumbo hacia el Sahara, sabíamos que lo había provocado todo él, nos había hecho un guiño, le seguimos la corriente y nos sentamos en nuestros asientos con masaje, a tomarnos un gofre con chocolate.
Adiós a hacer windsurf al pie de las Cataratas Victoria, adiós a montar en bicicleta en primera línea con el mar, adiós a subir al Kilimanjaro, adiós a sacarnos fotos con las especies más exóticas, en libertad...
gudbai, gudbai tanzania, sii iu suun!
Nos estamos acercando al Sahara, ya nos choca la brisa del desierto, fuerte y cálida, con su peculiar fondo color playa y con unas casitas blancas llenas de colores en sus azoteas, pronto estaremos pisando arena de metira...
Continuará...
(Algún día volveremos a encontrarnos, cruzaremos el desierto, y ya no seremos képela, estaremos bailando en el mismo borde del río...) ¿O no monkey? Tan sólo nos quedan unos pocos meses, y entonces; habrá descanso, habrá película casera, habrá libro, habrá bailes, habrá películas de estrés, habrá muchas horas de blockbuster, habrá momentos de tirarse a la cama rendidas, habrá menos kilómetros de distancia y habrá, cómo no, momentos de felicidad, de amistad, de marcha, de conquistas y de recorrer el mundo en la realidad... ¿Y recorrer Madrid? ;)
El avión cambió su rumbo hacia el Sahara, sabíamos que lo había provocado todo él, nos había hecho un guiño, le seguimos la corriente y nos sentamos en nuestros asientos con masaje, a tomarnos un gofre con chocolate.
Adiós a hacer windsurf al pie de las Cataratas Victoria, adiós a montar en bicicleta en primera línea con el mar, adiós a subir al Kilimanjaro, adiós a sacarnos fotos con las especies más exóticas, en libertad...
gudbai, gudbai tanzania, sii iu suun!
Nos estamos acercando al Sahara, ya nos choca la brisa del desierto, fuerte y cálida, con su peculiar fondo color playa y con unas casitas blancas llenas de colores en sus azoteas, pronto estaremos pisando arena de metira...
Continuará...
(Algún día volveremos a encontrarnos, cruzaremos el desierto, y ya no seremos képela, estaremos bailando en el mismo borde del río...) ¿O no monkey? Tan sólo nos quedan unos pocos meses, y entonces; habrá descanso, habrá película casera, habrá libro, habrá bailes, habrá películas de estrés, habrá muchas horas de blockbuster, habrá momentos de tirarse a la cama rendidas, habrá menos kilómetros de distancia y habrá, cómo no, momentos de felicidad, de amistad, de marcha, de conquistas y de recorrer el mundo en la realidad... ¿Y recorrer Madrid? ;)
La llegada al Sahara
Al fin llegamos a nuestro improvisado destino tan peculiar, aquel lugar donde los más hábiles bailan la danza del vientre, comen pollo con millones de especias, que se venden en mercados muy vistosos de colores, muy peculiares; donde son capaces de estafarte incluso con un plátano macho incomestible si no lo cocinas antes...! Pero aún así, compramos unas túnicas y unos sombreros de tela, vistiéndonos de chicos, como tuáregs, para adaptarnos al ambiente y amoldarnos al nuevo estilo de vida de aquel país donde a las mujeres no se las miraba de la misma manera que en occidente... Vestidos los 3, todo era bastante divertido...! Además, aquel chico tan extrovertido que se nos unió a esta magnífica aventura, contaba grandes relatos, peculiares, graciosos y con un punto de azúcar que animaban a pensar que el calor que estábamos soportando era parte de sus aventuras... Y lo mejor, ahora se había unido a nosotras...! Se había unido a nuestra tripulación. Kalie no se fiaba mucho de él, pensaba que no podía ser tan fácil que fuese tan perfecto, tan amoldado a su persona... De repente, sin darnos cuenta, llegamos al final del mercado, que desembocaba en un callejón sin salida. El payaso, ahora, al fin se había aprendido la lección y vestía de una forma un poquito más formal, como un turista. Pero la cosa no podía ser tan sencilla, nos había seguido el rastro, y se abalanzó sobre nosotros. Para ser más exactos, sobre Kalie. Pero los grandes reflejos de nuestro nuevo guardaespaldas demostró que era un experto; salvó a Kalie, apartándola hacia un lado, de forma que aquel payaso cayó de bruces al suelo, y los otros dos cayeron también, pero de una forma más suave, mirándose fijamente a la cara el uno al otro, sin decir nada... Yo estaba inmóvil, no se me ocurrió otra cosa más que hacer fotos a esa nueva situación y, finalmente, amarrar al escurridizo espía, pero en mi intento, su fuerza era mayor, y huye de nuevo, por enésima vez...
Pero queridos lectores, ¿Qué ocurrió en aquel improvisado atraco de aquel espía, entre Kalie y el nuevo superman...?
Pero queridos lectores, ¿Qué ocurrió en aquel improvisado atraco de aquel espía, entre Kalie y el nuevo superman...?
Dar es Salaam
Ya dispuestas, y en el avión, con rumbo a Dar es Salaam, la capital de Tanzania, al fin el comandante dio la señal de que íbamos a despegar... A medida que el avión se iba poniendo en la pista de despegue, asomadas a la ventanilla del avión, vimos, a lo lejos, un hombre correr a toda velocidad, como quien corre detrás de un cometa, a la velocidad de la luz. ¿Quién era? Nos preguntamos, forzamos la vista con el fin de ver algún rasgo de alguien conocido, pero la ventanilla estaba tan turbia, que no pudimos ver nada. Un frenazo en seco del avión nos forzó a dejar de mirar. El piloto nos pidió disculpas y las azafatas se pusieron a maniobrar, estaban abriendo la puerta del avión en plena pista. ¿Qué estaba ocurriendo? El silencio se apoderaba de un boeing 764. Se oyen las risas de un jovenzuelo que daba las gracias jadeando y cortejando a las asistentas de vuelo. Alzamos la vista por encima de los asientos de pasajeros y vemos, para nuestra no ya sorpresa, la figura de un atractivo joven, con cara de niño, que nos saludó y se encontraba decidido a sentarse con nosotras... Con los tres en first class, definitivamente el avión despejó sin ningún otro imprevisto. Empezamos haciéndonos amigos, hasta que llegó las ansiadas preguntas que vosotros también os hacéis, queridos lectores: ¿Quién es? ¿Por qué nos persigue? ¿Conoce al malabarista de peluca rosa? Y su respuesta escueta fue: Ya lo descubriréis en el momento oportuno... Kalie dio un suspiro, estaba harta de todo, y dijo: me piro, y me susurró, ven conmigo. Las dos, envueltas en un halo de misterio, nos dirijimos hacia el baño, a reirnos y hacer muecas divertidas encima del tipico WC del avión, imaginándonos en un castillo cerca del mar... ¿Locuras? ¡Sí! Fue uno de los muchos momentos en los que reimos hasta no poder más... Una nota pasó por debajo de la puerta: "Soy vuestro guardaespaldas, debo llevaros sanas y salvas al país donde, con el sol de poniente, arde la calle, y el mundo se mueve, como se mueven las arenas transportadas por el viento, que mece las dunas..." Sonreímos, y abrimos la puerta, era de los nuestros. Apenas lo conocíamos pero nos aportó cierta seguridad, al menos hasta que demostrase lo contrario...
El avión cambió su rumbo hacia el Sahara, sabíamos que lo había provocado todo él, nos había hecho un guiño, le seguimos la corriente y nos sentamos en nuestros asientos con masaje, a tomarnos un gofre con chocolate.
Adiós a hacer windsurf al pie de las Cataratas Victoria, adiós a montar en bicicleta en primera línea con el mar, adiós a subir al Kilimanjaro, adiós a sacarnos fotos con las especies más exóticas, en libertad...
gudbai, gudbai tanzania, sii iu suun!
Nos estamos acercando al Sahara, ya nos choca la brisa del desierto, fuerte y cálida, con su peculiar fondo color playa y con unas casitas blancas llenas de colores en sus azoteas, pronto estaremos pisando arena de metira...
Continuará...
(Algún día volveremos a encontrarnos, cruzaremos el desierto, y ya no seremos képela, estaremos bailando en el mismo borde del río...) ¿O no monkey? Tan sólo nos quedan unos pocos meses, y entonces; habrá descanso, habrá película casera, habrá libro, habrá bailes, habrá películas de estrés, habrá muchas horas de blockbuster, habrá momentos de tirarse a la cama rendidas, habrá menos kilómetros de distancia y habrá, cómo no, momentos de felicidad, de amistad, de marcha, de conquistas y de recorrer el mundo en la realidad... ¿Y recorrer Madrid? ;)
El avión cambió su rumbo hacia el Sahara, sabíamos que lo había provocado todo él, nos había hecho un guiño, le seguimos la corriente y nos sentamos en nuestros asientos con masaje, a tomarnos un gofre con chocolate.
Adiós a hacer windsurf al pie de las Cataratas Victoria, adiós a montar en bicicleta en primera línea con el mar, adiós a subir al Kilimanjaro, adiós a sacarnos fotos con las especies más exóticas, en libertad...
gudbai, gudbai tanzania, sii iu suun!
Nos estamos acercando al Sahara, ya nos choca la brisa del desierto, fuerte y cálida, con su peculiar fondo color playa y con unas casitas blancas llenas de colores en sus azoteas, pronto estaremos pisando arena de metira...
Continuará...
(Algún día volveremos a encontrarnos, cruzaremos el desierto, y ya no seremos képela, estaremos bailando en el mismo borde del río...) ¿O no monkey? Tan sólo nos quedan unos pocos meses, y entonces; habrá descanso, habrá película casera, habrá libro, habrá bailes, habrá películas de estrés, habrá muchas horas de blockbuster, habrá momentos de tirarse a la cama rendidas, habrá menos kilómetros de distancia y habrá, cómo no, momentos de felicidad, de amistad, de marcha, de conquistas y de recorrer el mundo en la realidad... ¿Y recorrer Madrid? ;)
Huida de Praha...!
Tras recorrernos Praga corriendo por sus callejones más inhóspitos, con el fin de intentar librarnos de esos secuaces que ni se inmutaban ante nuestros cambios de disfraz... Fuimos descubriendo secretos de esta bella ciudad tales como que con el gusto se puede hablar y con el olfato respirar los grandes aromas de estas variopintas calles donde habitan personajes tan curiosos como el payaso que hace malabares, que no hace acorde con el paisaje de sus edificios... Para ser un espía, parece que se había perdido la parte de camuflarse... Al menos uno de los 2 estaba localizado... ¿Y el otro...? Estábamos extrañadas pero demasiado cansadas como para pararnos a buscar a un tio que nos persigue... Asi que nos alojamos en un hotel, con la idea de descansar, que mañana nos esperaba un día muy duro...: Transbordo. Teniamos la idea de irnos fuera de Europa, a recorrer el mundo...
La noche, tan bien iluminada, era demasiado bonita como para no sentarse en la terraza de la habitación ha tomarnos un islacao... Llamamos a recepción y pedimos ese colacao tan peculiar... ¿Qué creen uds que pasó? Apareció el desaparecido, ahora se había quitado sus potentes gafas de sol, vestía una sudadera negra de cuero, y una sonrisa que iluminaba la habitación oscura... Kalie, asustada, le fulminó con una mirada mortal, y se desvaneció, como una sombra en medio de la noche, exclamando: Espero que sepáis que muji es un cabrón... Ups... Nos había pillado de sorpresa, esto era algo inexplicable... En fin... Nos asomamos al pasillo, y vimos una sombra, y una peluca rosa al fondo que echaba a correr con todas sus ganas, estaba aqui, sabía dónde estábamos...
Salimos a la calle. Tras estar esperando 40 minutos en una parada de autobús, tuvimos que cambiar de idea, e ir al aeropuerto a patita, eran las 3 de la mañana. Tuvimos suerte por una vez en todo el dia, y conseguimos unos billetes para el primer vuelo que había...: TANZANIA!
La noche, tan bien iluminada, era demasiado bonita como para no sentarse en la terraza de la habitación ha tomarnos un islacao... Llamamos a recepción y pedimos ese colacao tan peculiar... ¿Qué creen uds que pasó? Apareció el desaparecido, ahora se había quitado sus potentes gafas de sol, vestía una sudadera negra de cuero, y una sonrisa que iluminaba la habitación oscura... Kalie, asustada, le fulminó con una mirada mortal, y se desvaneció, como una sombra en medio de la noche, exclamando: Espero que sepáis que muji es un cabrón... Ups... Nos había pillado de sorpresa, esto era algo inexplicable... En fin... Nos asomamos al pasillo, y vimos una sombra, y una peluca rosa al fondo que echaba a correr con todas sus ganas, estaba aqui, sabía dónde estábamos...
Salimos a la calle. Tras estar esperando 40 minutos en una parada de autobús, tuvimos que cambiar de idea, e ir al aeropuerto a patita, eran las 3 de la mañana. Tuvimos suerte por una vez en todo el dia, y conseguimos unos billetes para el primer vuelo que había...: TANZANIA!
Viaje a "Praha"
Ayer tuve uno de los viajes más emocionantes de mi vida: Mi viaje a Praga con una persona muy cariñosa, simpática y genial. Maravillosa, y con grandes cualidades, un monito de la que estoy muy feliz de haber podido compartir tantos ratos de mi vida; con Kalie. Fue muy divertido estar en el andén, mirarnos y gritar a la vez, OPERACIÓN RACCULA!!!, al ver cómo se nos escapaba el tren, nosotras corriendo como locas detrás, mientras se ponía en marcha. Yo subí primero, y cogí de la mano a kalie, que cogió impulso y subió tb... Estoy soñando? No lo sé, pero ya estamos de camino a Praga las dos: Al fin vamos a conocer un país de europa juntas, en un camarote de primera clase junto con el mono Amedio, Marco, y el enanito FELIZ de Blancanieves... Un viaje largo pero entretenido, lleno de aventuras y de paisajes muy curiosos llenos de fantasía: El país de las maravillas, el reino del dragón de oro, las pirámides de Egipto, la torre Eifel... Kalie y yo estuvimos jugando al mikado, a la escoba, contándonos problemas de lógica sin sentido, riéndonos... Fue un viaje único, lleno de grandes sorpresas:
1º Vino el Zorro a nuestro compartimento y nos preguntó si queríamos salvar el mundo. Nosotras, sorprendidas, al ver que le preseguian, le salvamos la vida haciendo de forma compenetrada unas llaves matrix para librarnos de sus fans más sanguinarios...
Luego, ya un poco más relajadas, estábamos muy entretenidas moviendo los super asientos cuando, de repente, nos pillaron de imprevisto "Los mojinos escozíos", que se colaron en nuestra habitación, cantando, bailando y brincando sin parar, como si de liebres se tratasen...
El resto del tiempo nos dedicamos a filmar una peli reviviendo todos aquellos momentos de estrés, bajand sin parar rampas muy inclinadas a contrarreloj... Hasta que de repente, el piloto avisó de que habíamos llegado a Praga. Por fin íbamos a hacer realidad un sueño: Ver mundo con el dinero que habíamos ganado en la lotería...!
Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah! Surprise! En la estación estaban esperándonos un señor alto y delgado, mu guapo, metrosexual y con gafas de sol, mirandonos de reojo mientras hacía como que veia unas fotos en una cámara digital... Kalie dijo: Ups...
ESPIAS EN PRAGA!!! Nos metimos en el 1º baño que encontramos, nos disfrazamos, (sacándonos fotos, x supuesto!) Nos camuflamos entre el barullo de la ciudad cuando de repente, un tipo disfrazado de payaso haciendo malabares, se interpuso en nuestro camino...
Oh, No... El que nos faltaba...
CONTINUARÁ...
1º Vino el Zorro a nuestro compartimento y nos preguntó si queríamos salvar el mundo. Nosotras, sorprendidas, al ver que le preseguian, le salvamos la vida haciendo de forma compenetrada unas llaves matrix para librarnos de sus fans más sanguinarios...
Luego, ya un poco más relajadas, estábamos muy entretenidas moviendo los super asientos cuando, de repente, nos pillaron de imprevisto "Los mojinos escozíos", que se colaron en nuestra habitación, cantando, bailando y brincando sin parar, como si de liebres se tratasen...
El resto del tiempo nos dedicamos a filmar una peli reviviendo todos aquellos momentos de estrés, bajand sin parar rampas muy inclinadas a contrarreloj... Hasta que de repente, el piloto avisó de que habíamos llegado a Praga. Por fin íbamos a hacer realidad un sueño: Ver mundo con el dinero que habíamos ganado en la lotería...!
Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah! Surprise! En la estación estaban esperándonos un señor alto y delgado, mu guapo, metrosexual y con gafas de sol, mirandonos de reojo mientras hacía como que veia unas fotos en una cámara digital... Kalie dijo: Ups...
ESPIAS EN PRAGA!!! Nos metimos en el 1º baño que encontramos, nos disfrazamos, (sacándonos fotos, x supuesto!) Nos camuflamos entre el barullo de la ciudad cuando de repente, un tipo disfrazado de payaso haciendo malabares, se interpuso en nuestro camino...
Oh, No... El que nos faltaba...
CONTINUARÁ...