DREAMS...
Un frio helado obligó a Kalie a despertarse, le dolía la cabeza. Lo único que recordaba era estar soñando con un mundo donde las ideas se hacían realidad. Kima se encontraba a su lado, la mira y la ve durmiendo plácidamente cuando, de repente, se despierta con un sobresalto y, al ponerse de pie, empieza a sentir una especie de mareo y se desmaya... ¿Qué nos había pasado? Salimos de aquel cuarto oscuro como fantasmas que persiguen un amor irreal, y pisamos hielo. ¿Dónde estábamos? El frío en aquel lugar era terrible y era de noche, solamente estaban las estrellas... Yo llevaba un reloj nuevo, como si fuese una aparición, y era realmente bonito, como el azul del mar... Empezamos a mirar nuestro alrededor, y se trataba de una ilusión, estábamos en un palacio de hielo, donde hasta el más mínimo detalle helaba, desde alfombras talladas con relieve hasta lámparas de hielo que desprendían luz, y una estatua de Aquiles. ¿Aquiles? La verdad es que no estábamos seguras... El caso es que de casualidad acabamos en una sala que ponía "OESTE", entramos y vemos a un hombre vestido elegantemente, como si se tratase de un emperador... Se esfumó entre bastidores desprendiendo en el aire un vapor dorado y exclamando: Soy el Barón de Espinosa, bienvenidos, pasen a la biblioteca por favor...! Una puerta se abre y nos conduce a una inmensa biblioteca llena de libros convertidos en hielo, estábamos fascinadas, nos mostraba con un interés casi infinito la maravilla de aquel lugar, aquello era realmente increíble, pues incluso las columnas estaban revestidas de varios tonos de colores, que jugaban con la luz, luchando a ver cuál era más bella... Un estruendo, seguido de varios gritos nos asustó cuando, de repente, se rompe una de las paredes que parecía tan transparente, y nos empieza a "atacar" una enorme bola de nieve... Miramos atrás... Aquella puerta por la que habíamos entrado se había convertido en el escenario de una partida de bolos... Unos segundos más tarde miramos al suelo, estábamos elevándonos en el aire, como si Aquiles nos hubiese prestado sus alas... No, nuestro guardaespaldas todavía estaba presente, todavía seguía al pie del cañón, y al parecer había mejorado con gran habilidad nuestros grandes movimientos de Matrix... El caso es, queridos lectores, que hace apenas unos días nos encontrábamos en lo que es considerado uno de los lugares más calurosos de la Tierra y hoy, tras un largo sueño, hemos parado cerca de uno de los lugares más fríos de la tierra: GROENLANDIA. ¿O deberíamos decir mejor dicho, en la ciudad perdida de Alejandría, desterrada en lo más profundo de un océano helado?





