Paris la reina del mundo
Relato de un viaje a Paris.
Paris siempre tiene algo que ofrecer
Lo primero que hicimos en la cuidad de la luz fue disfrutar de una de las colecciones de arte más importantes del mundo, todas en un hermoso edificio que crece a medida que la historia parisiense lo requiere. Al museo del Louvre se ingresa atravesando una moderna pirámide de vidrio franqueada entre otras dos más pequeñas, diseñadas por el arquitecto norteamericano de origen chino Leoh Ming Pei.
Comentar lo monumental de las obras de arte exhibidas en su interior es imposible en tan pocas líneas, lo que sí es cierto es que su recorrido complace a todos sus visitantes. La torre Eiffel, realizada por Gustave Eiffel para la exposición Universal de 1889, fue otra de nuestras paradas.
Desde el tercer nivel, elevados a casi 310 metros sobre el pavimento, disfrutamos de una vista de 360º gracias a la cual admiramos un paisaje urbano con un horizonte de hasta 70 km. Nos recomendaron un paseo por el Sena y lo hicimos. Observamos desde otro ángulo muchos de los monumentos arquitectónicos de la ciudad: la catedral de Nôtre-Dame, la Conciergerie, el Petit Palis, Grand Palais, la torre Eiffel y el museo D'Orsay son sólo algunos de ellos. Las noches son, literalmente, un espectáculo. Se puede ir al Moulin Rouge en cuyo escenario nació el can-can y al Lido de París en pleno Champs Elysées, la avenida más lujosa y cosmopolita de la ciudad que, en palabras de nuestra guía, es "La vitrina del mundo".
Despido esta reseña resaltando el orgullo nacionalista que sentí al leer el nombre de Francisco de Miranda en el Arco de Triunfo y de encontrarme con la estatua ecuestre de Simón Bolívar cerca del puente Alejandro III. ¡Visite París y llene su alma de cultura, romance y mucha luz!.
Fuente: www.viajeros.com
Enlaces recomendados:
www.ofertasdeviajesbaratos.com
www.vuelosbaratosweb.com
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Lo primero que hicimos en la cuidad de la luz fue disfrutar de una de las colecciones de arte más importantes del mundo, todas en un hermoso edificio que crece a medida que la historia parisiense lo requiere. Al museo del Louvre se ingresa atravesando una moderna pirámide de vidrio franqueada entre otras dos más pequeñas, diseñadas por el arquitecto norteamericano de origen chino Leoh Ming Pei.
Comentar lo monumental de las obras de arte exhibidas en su interior es imposible en tan pocas líneas, lo que sí es cierto es que su recorrido complace a todos sus visitantes. La torre Eiffel, realizada por Gustave Eiffel para la exposición Universal de 1889, fue otra de nuestras paradas.
Desde el tercer nivel, elevados a casi 310 metros sobre el pavimento, disfrutamos de una vista de 360º gracias a la cual admiramos un paisaje urbano con un horizonte de hasta 70 km. Nos recomendaron un paseo por el Sena y lo hicimos. Observamos desde otro ángulo muchos de los monumentos arquitectónicos de la ciudad: la catedral de Nôtre-Dame, la Conciergerie, el Petit Palis, Grand Palais, la torre Eiffel y el museo D'Orsay son sólo algunos de ellos. Las noches son, literalmente, un espectáculo. Se puede ir al Moulin Rouge en cuyo escenario nació el can-can y al Lido de París en pleno Champs Elysées, la avenida más lujosa y cosmopolita de la ciudad que, en palabras de nuestra guía, es "La vitrina del mundo".
Despido esta reseña resaltando el orgullo nacionalista que sentí al leer el nombre de Francisco de Miranda en el Arco de Triunfo y de encontrarme con la estatua ecuestre de Simón Bolívar cerca del puente Alejandro III. ¡Visite París y llene su alma de cultura, romance y mucha luz!.
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