- El descuidado aspecto de la comarca -
En la profunda llanura de la comarca existía un merendero al que solían acudir a almorzar muchos aldeanos.
Era un sitio de recreo, donde otros acudían a fumar, otros a entablar largas conversaciones, y otros simplemente a evadirse de sus labores.
Este merendero, comúnmente conocido como Vendhin´g, se encontraba muy descuidado.
Desde hace ya varios meses, después del mediodía, en el merendero se encontraban papeles tirados, restos de comida por las mesas, bebidas derramadas, mesas ensuciadas donde no puedes apoyarte sin manchar la indumentaria, etc.
La camada que acude a comer al Vendhin´g frecuentemente son las Apsaras. Las bellas doncellas que comercian aventuras y excursiones. Que deben trabajar mucho, pero la limpieza es un tema en el que dejan que desear.
Algunos no se explicaban como podían ser tan guarras para dejar el lugar como lo dejan. Como debe tener su casa esta gente.
Mujeres Apsaras, por favor, no seais tan cerdas, y cuidar algo más a parte de vuestra fachada, que esa si que la cuidais.
Os va a comer la mierda

Era un sitio de recreo, donde otros acudían a fumar, otros a entablar largas conversaciones, y otros simplemente a evadirse de sus labores.
Este merendero, comúnmente conocido como Vendhin´g, se encontraba muy descuidado.
Desde hace ya varios meses, después del mediodía, en el merendero se encontraban papeles tirados, restos de comida por las mesas, bebidas derramadas, mesas ensuciadas donde no puedes apoyarte sin manchar la indumentaria, etc.
La camada que acude a comer al Vendhin´g frecuentemente son las Apsaras. Las bellas doncellas que comercian aventuras y excursiones. Que deben trabajar mucho, pero la limpieza es un tema en el que dejan que desear.
Algunos no se explicaban como podían ser tan guarras para dejar el lugar como lo dejan. Como debe tener su casa esta gente.
Mujeres Apsaras, por favor, no seais tan cerdas, y cuidar algo más a parte de vuestra fachada, que esa si que la cuidais.
Os va a comer la mierda

Días de borrasca, víspera de resplandores
Lloviznaba sobre la tierra ya húmeda del territorio.
Las gotas no cesaban de recorrer las rosetones de los hogares.
Pero una ligera lluvia no iba a calmar la alegría de los trabajadores, habían recibido hace poco la grata noticia de que serían gratificados de inmediato por los oh grandes señores germanos.
Todavía nadie sabía la cuantía de las recompensas que los oh grandes señores germanos iban a otorgar al pueblo, pero aun así la alegría se haría presente en este día encapotado.
Sin duda, era una propina merecida para la mayoría de aldeanos, casi todos habían trabajado duramente este año y habían ampliado el poder de la comarca, para seguir siendo una de las potencias del reino.
De momento esto era lo más sobresaliente en estos días, en los que Indra se encontraba aletargado, Buluc calmado, Mema misteriosa, Bobo a lo suyo, Baldur nivestigando nuevas herramientas, y los Arapahoe sin dar mucho la lata.
"Y por ello, maldita,
querida niña consentida,
estoy ahora tendido a tus pies,
buscando en tu figura
el reflejo de la terrible divinidad,
de la fatídica madrina,
de la nodriza emponzoñadora
de todos los lunáticos."
-los beneficios de la luna-,
Charles Baudelaire

Las gotas no cesaban de recorrer las rosetones de los hogares.
Pero una ligera lluvia no iba a calmar la alegría de los trabajadores, habían recibido hace poco la grata noticia de que serían gratificados de inmediato por los oh grandes señores germanos.
Todavía nadie sabía la cuantía de las recompensas que los oh grandes señores germanos iban a otorgar al pueblo, pero aun así la alegría se haría presente en este día encapotado.
Sin duda, era una propina merecida para la mayoría de aldeanos, casi todos habían trabajado duramente este año y habían ampliado el poder de la comarca, para seguir siendo una de las potencias del reino.
De momento esto era lo más sobresaliente en estos días, en los que Indra se encontraba aletargado, Buluc calmado, Mema misteriosa, Bobo a lo suyo, Baldur nivestigando nuevas herramientas, y los Arapahoe sin dar mucho la lata.
"Y por ello, maldita,
querida niña consentida,
estoy ahora tendido a tus pies,
buscando en tu figura
el reflejo de la terrible divinidad,
de la fatídica madrina,
de la nodriza emponzoñadora
de todos los lunáticos."
-los beneficios de la luna-,
Charles Baudelaire

Iyiniwok - Un imperio venido a menos -
Iyiniwok siempre había sido un imperio ejemplar.
En la creación de las primeras razas surgió una comunidad formada por diestros guerreros llegados de otras tierras.
Desde el principio se establecieron como un escuadrón imprescindible para defender los intereses de estas tierras, y conquistar otros territorios para acrecentar el desarrollo de la comarca.
En tiempos de vacas gordas los Iyiniwok estaban formados por veintidos guerreros y comandados por dos superiores.
Con el paso de los años, estos hábiles guerreros que componían Iyiniwok iban siendo reclamados por otros Dioses.
Abdula Hasam, el gordo cabrón, llegó de las tierras cíngaras y era realmente bueno en el manejo de las armas, un soldado tenaz, fuerte y con pericia.
Divertía a la plebe con sus jocosas historias y sus agudos e ingeniosos comentarios sobre algún aldeano.
Pero un día fue llamado por Antantappes para una gran aventura y tuvo que migrar.
Otros guerreros también fueron absorbidos para esa aventura, otros fueron desterrados y los más aventureros marchaban buscando una vida mejor lejos de la comarca. Seguramente la encontrarían.
Y con el paso del tiempo los Iyiniwok se habían convertido en una pequeña región, fuertemente amurallada y comandada por un sólo capitán.
Tohn´ety marchó en busca de nuevas aventuras y dejó sólo al mando a Buluc, quien, acompañado de seis milicianos seguían haciendo de Iyiniwok, un batallón prestigioso, necesario y notable dentro de la peninsula.
Y hasta estos días, en el que los Iyiniwok están comandados por Buluc, y formado por Manmadin (Dios del amor), Indra (Dios de los guerreros), Yama (Dios de la noche y de los muertos), Quellios (Dios de la tranquilidad), el pequeño Blahnes, y Kaikiat

En la creación de las primeras razas surgió una comunidad formada por diestros guerreros llegados de otras tierras.
Desde el principio se establecieron como un escuadrón imprescindible para defender los intereses de estas tierras, y conquistar otros territorios para acrecentar el desarrollo de la comarca.
En tiempos de vacas gordas los Iyiniwok estaban formados por veintidos guerreros y comandados por dos superiores.
Con el paso de los años, estos hábiles guerreros que componían Iyiniwok iban siendo reclamados por otros Dioses.
Abdula Hasam, el gordo cabrón, llegó de las tierras cíngaras y era realmente bueno en el manejo de las armas, un soldado tenaz, fuerte y con pericia.
Divertía a la plebe con sus jocosas historias y sus agudos e ingeniosos comentarios sobre algún aldeano.
Pero un día fue llamado por Antantappes para una gran aventura y tuvo que migrar.
Otros guerreros también fueron absorbidos para esa aventura, otros fueron desterrados y los más aventureros marchaban buscando una vida mejor lejos de la comarca. Seguramente la encontrarían.
Y con el paso del tiempo los Iyiniwok se habían convertido en una pequeña región, fuertemente amurallada y comandada por un sólo capitán.
Tohn´ety marchó en busca de nuevas aventuras y dejó sólo al mando a Buluc, quien, acompañado de seis milicianos seguían haciendo de Iyiniwok, un batallón prestigioso, necesario y notable dentro de la peninsula.
Y hasta estos días, en el que los Iyiniwok están comandados por Buluc, y formado por Manmadin (Dios del amor), Indra (Dios de los guerreros), Yama (Dios de la noche y de los muertos), Quellios (Dios de la tranquilidad), el pequeño Blahnes, y Kaikiat

Hoy de momento una canción
[Anidando liendres]
Comienza el espectáculo, imaginando
las partes más privadas de tu anatomía.
Rogando ofertas a los Dioses de rodillas.
Continúas con miradas asesinas,
de felina ofendida.
Encantada de conocerte, elevando la frente.
La química en peligro, y el vestido
de pecadora profesional.
De puta o de beata, encantadoras ambas.
Dime con quien andas
y te diré con quien acabas anidando liendres,
anidando liendres.
Te entregas a los Dioses,
a los hombres no los nombres,
al menos esta noche, perderás la intimidad.
La discreción es una gran cualidad
que escasea en nuestros días
de amores de revista de papel cuché.
La oferta y la demanda es la que manda,
y tal como anda la Santa Madre
más vale tarde que mañana.
Que no se te vaya la gana ni el murmullo del ron,
que podemos hacer tanto amor
estando juntos anidando liendres,
anidando liendres.
Sería absurdo tal como está el mundo
desperdiciarnos así...
Que para la guerra tenemos a Bush,
Para la paz estamos los voluntarios,
misioneros del pubis y el brasier.
Peregrinos de princesas sin castillo,
caballeros del santo grial y de la gran cruzada,
siempre inacabada, de tu causa.
No seas falsa, que no lo eres.
y entrégate a los placeres,
que no son sólo míos,
anidando liendres,
anidando liendres,
anidando liendres,
anidando liendres.
Enrique Bunbury - El viaje a ninguna parte

Comienza el espectáculo, imaginando
las partes más privadas de tu anatomía.
Rogando ofertas a los Dioses de rodillas.
Continúas con miradas asesinas,
de felina ofendida.
Encantada de conocerte, elevando la frente.
La química en peligro, y el vestido
de pecadora profesional.
De puta o de beata, encantadoras ambas.
Dime con quien andas
y te diré con quien acabas anidando liendres,
anidando liendres.
Te entregas a los Dioses,
a los hombres no los nombres,
al menos esta noche, perderás la intimidad.
La discreción es una gran cualidad
que escasea en nuestros días
de amores de revista de papel cuché.
La oferta y la demanda es la que manda,
y tal como anda la Santa Madre
más vale tarde que mañana.
Que no se te vaya la gana ni el murmullo del ron,
que podemos hacer tanto amor
estando juntos anidando liendres,
anidando liendres.
Sería absurdo tal como está el mundo
desperdiciarnos así...
Que para la guerra tenemos a Bush,
Para la paz estamos los voluntarios,
misioneros del pubis y el brasier.
Peregrinos de princesas sin castillo,
caballeros del santo grial y de la gran cruzada,
siempre inacabada, de tu causa.
No seas falsa, que no lo eres.
y entrégate a los placeres,
que no son sólo míos,
anidando liendres,
anidando liendres,
anidando liendres,
anidando liendres.
Enrique Bunbury - El viaje a ninguna parte

Sosiego en la peninsula
Estaba siendo una sosegada semana en la comarca.
Habían comenzado ya los aquelarres.
Los Iyiniwok habían celebrado ya su primera conferencia con la gran Diosa de las Abou-Jaria.
Las Abou-Jaria eran ángeles de la muerte que tenían por misión recibir las almas desterradas y conducirlas para ser juzgadas.
La congregación había transcurrido tranquila, alguien cuestionó a la gran Diosa si los pueblerinos deberían tener una comisión para defender sus derechos, pero la gran Diosa, hábilmente, eludió responsabilidades.
Pero nadie más osó a preguntar por las gratificaciones, por la jornada de estío ni por la canasta de navidad que ya no daban.
Mientras tanto, Buluc y Yama ultimaban su ultimo proyecto.

Habían comenzado ya los aquelarres.
Los Iyiniwok habían celebrado ya su primera conferencia con la gran Diosa de las Abou-Jaria.
Las Abou-Jaria eran ángeles de la muerte que tenían por misión recibir las almas desterradas y conducirlas para ser juzgadas.
La congregación había transcurrido tranquila, alguien cuestionó a la gran Diosa si los pueblerinos deberían tener una comisión para defender sus derechos, pero la gran Diosa, hábilmente, eludió responsabilidades.
Pero nadie más osó a preguntar por las gratificaciones, por la jornada de estío ni por la canasta de navidad que ya no daban.
Mientras tanto, Buluc y Yama ultimaban su ultimo proyecto.

- Sentimientos de batalla -
Calor,
brisas pasajeras , sigiloso sumidero de mis temores.
Mis ojos nublados de escarlata y el necesitado azote de la venganza me empuja, me levanta y cierra mis heridas.
Oigo la suave melodía de mi sumisa indignación.
La veo tras el manto de muerte,
siente temor ante mi rabia,
ya conoce el destino oscuro que le cedo,
ya no es nadie, sólo un alma perdida,
no me teme,
¡me admira!,
conoce mi vida y yo el fin de la suya.
No soy mala hierba,
sólo hierba en mal lugar.
Mis ojos serán tan veloces como el odio,
mis brazos impetuosos como tormentas,
mis ojos, un eterno castigo,
y la brisa del dolor que me atormenta se disipará
Ven a mí,
ven a conocer el tierno beso de tu arrogancia,
hazme inmortal con tu derrota.
Soy capaz...
soy el amo y el esclavo,
el cerebro y el corazón,
la seduccion y el desencanto,
el querubín y el maligno.
Soy el dominio y la voluntad.
La derrota no es una opción
y ya no hay excusas,
y parasiempre me parece mucho tiempo

brisas pasajeras , sigiloso sumidero de mis temores.
Mis ojos nublados de escarlata y el necesitado azote de la venganza me empuja, me levanta y cierra mis heridas.
Oigo la suave melodía de mi sumisa indignación.
La veo tras el manto de muerte,
siente temor ante mi rabia,
ya conoce el destino oscuro que le cedo,
ya no es nadie, sólo un alma perdida,
no me teme,
¡me admira!,
conoce mi vida y yo el fin de la suya.
No soy mala hierba,
sólo hierba en mal lugar.
Mis ojos serán tan veloces como el odio,
mis brazos impetuosos como tormentas,
mis ojos, un eterno castigo,
y la brisa del dolor que me atormenta se disipará
Ven a mí,
ven a conocer el tierno beso de tu arrogancia,
hazme inmortal con tu derrota.
Soy capaz...
soy el amo y el esclavo,
el cerebro y el corazón,
la seduccion y el desencanto,
el querubín y el maligno.
Soy el dominio y la voluntad.
La derrota no es una opción
y ya no hay excusas,
y parasiempre me parece mucho tiempo

- El Circo de la región -
Mema guardaba silencio, quizás era consciente de la batalla que preparaban a su destino, quizás no era tan lúcida.
Así era Mema, creía ser más perspicaz y lúcida que el resto, pero al fin y al cabo era una fémina más, y como tal, su desprecio y prepotencia hacia el resto era latente.
Esos tacones del desprecio caminando como si detuvieran el mundo
sobre el trapecio, de un lado el infierno... del otro el cielo.
Bobo sin embargo era un personaje mucho más simplón, creía ser fuerte, astuto y poderoso, pero luego se le escapaba la fuerza por la boca.
Tenía muy poca personalidad y eso le hacía mas vulnerable, era una marioneta que hábilmente manipulaba Mema. Y así ambos, manipuladora y títere, formaban un bonito circo que entretenía a la multitud.
Así era Mema, creía ser más perspicaz y lúcida que el resto, pero al fin y al cabo era una fémina más, y como tal, su desprecio y prepotencia hacia el resto era latente.
Esos tacones del desprecio caminando como si detuvieran el mundo
sobre el trapecio, de un lado el infierno... del otro el cielo.
Bobo sin embargo era un personaje mucho más simplón, creía ser fuerte, astuto y poderoso, pero luego se le escapaba la fuerza por la boca.
Tenía muy poca personalidad y eso le hacía mas vulnerable, era una marioneta que hábilmente manipulaba Mema. Y así ambos, manipuladora y títere, formaban un bonito circo que entretenía a la multitud.
El misterio de las desapariciones continua
En la comarca continuaba desapareciendo la muchedumbre.
Esta vez habían sido dos muchachas, una joven Rakchasa que hacía poco tiempo que pululaba
por esos lares, y la otra era Ahlexias, por la que Buldur se sentía atraido.
Ésta última había sufrido una desaparición más misteriosa que el resto, se fue sin dejar rastro.
Nadie en el pueblo sabía de su desaparición hasta que Buldur, preocupado por ella, miró
en el censo del pueblo y ya no estaba ni su nombre ni su imagen.
En ese momento, en sus entretelas sentía como una fría hoja de acero le perforaba y causaba una herida
que no iba a subsanar el tiempo.
- Dicen que el tiempo y el olvido son como hermanos gemelos - habrá que verlo.
La otra muchacha, miembro Rakchasa, quizás había huido al ver como eran los personajes de su clan.
Rumoreaban las malas lenguas que había dejado prendado a Thot.
Pero sólo eran rumores del pequeño de los Iyiniwok, que quizás, eran ciertos.

Esta vez habían sido dos muchachas, una joven Rakchasa que hacía poco tiempo que pululaba
por esos lares, y la otra era Ahlexias, por la que Buldur se sentía atraido.
Ésta última había sufrido una desaparición más misteriosa que el resto, se fue sin dejar rastro.
Nadie en el pueblo sabía de su desaparición hasta que Buldur, preocupado por ella, miró
en el censo del pueblo y ya no estaba ni su nombre ni su imagen.
En ese momento, en sus entretelas sentía como una fría hoja de acero le perforaba y causaba una herida
que no iba a subsanar el tiempo.
- Dicen que el tiempo y el olvido son como hermanos gemelos - habrá que verlo.
La otra muchacha, miembro Rakchasa, quizás había huido al ver como eran los personajes de su clan.
Rumoreaban las malas lenguas que había dejado prendado a Thot.
Pero sólo eran rumores del pequeño de los Iyiniwok, que quizás, eran ciertos.

Atardecer en la región
Hacía dos días Indra y Buldur se habían reunido con Teutates y su prometida
para disfrutar de una velada en casa de Indra y Dzoharay recordar tiempos pasados en la provincia.
Teutates había sido desterrado a otro mundo por desafiar a los dioses y
realizar funciones que no le eran permitidas.
La comarca se le hacía pequeña y gustaba de tratar con Dioses de otros reinos y pactar con ellos, a espaldas, claro está, de los Dioses de la región.
Cuando estos fueron informados indagaron en la vida de Teutates y le desterraron.
Desde entonces Teutates servía en otras tierras a Dioses más poderosos y generosos.
Aunque no hubo una copiosa comida, todos disfrutaron de la cena, la cerveza y los licores,
todos menos Teutates, que era el unico aldeano que no bebía. Saciaba su sed con un elixir
extranjero que llamaba drPepper.
Seis atardeceres después volverían a reunirse, esta vez en tierras de Teutates
para disfrutar de una gran fiesta. Todos estaban invitados, pero pocos irían.
Buldur se sentía atraído por una joven lozana en la comarca,
la muchacha llevaba poco tiempo en la región, pero Buldur las echaba el ojo muy rápido.
No se le escapaba una, pero ésta vez había sido distinto,
la joven le había seducido con el pearcing que llevaba bajo el labio inferior.
Estaremos atentos al desenlace.

para disfrutar de una velada en casa de Indra y Dzoharay recordar tiempos pasados en la provincia.
Teutates había sido desterrado a otro mundo por desafiar a los dioses y
realizar funciones que no le eran permitidas.
La comarca se le hacía pequeña y gustaba de tratar con Dioses de otros reinos y pactar con ellos, a espaldas, claro está, de los Dioses de la región.
Cuando estos fueron informados indagaron en la vida de Teutates y le desterraron.
Desde entonces Teutates servía en otras tierras a Dioses más poderosos y generosos.
Aunque no hubo una copiosa comida, todos disfrutaron de la cena, la cerveza y los licores,
todos menos Teutates, que era el unico aldeano que no bebía. Saciaba su sed con un elixir
extranjero que llamaba drPepper.
Seis atardeceres después volverían a reunirse, esta vez en tierras de Teutates
para disfrutar de una gran fiesta. Todos estaban invitados, pero pocos irían.
Buldur se sentía atraído por una joven lozana en la comarca,
la muchacha llevaba poco tiempo en la región, pero Buldur las echaba el ojo muy rápido.
No se le escapaba una, pero ésta vez había sido distinto,
la joven le había seducido con el pearcing que llevaba bajo el labio inferior.
Estaremos atentos al desenlace.

Día 13 - Una semana más -
Empezaba una nueva semana borrascosa en la peninsula, la lluvia que caía sobre el suelo ya mojado no amedrantaba a los más madrugadores que yacían en sus puestos de trabajo.
Andaban todos adormecidos en sus cometidos, empezaba una semana más y quien sabe si sería la ultima semana para algunos.
Estaba a la orden del día, la gente despertaba pensando si serían
ellos el siguiente en desaparecer de la aldea.
Otros, mas codiciosos, esperaban ansiosamente la recompensa de los señores germanos.
La ciudad alboreaba el día, las luces de las casas iban encendiendose una a una formando un mosaico de luciernagas bajo el cielo gris.
El suelo empapado reflejaba los incandescentes candiles de los carruajes que transportaban a los aldeanos a sus trabajos.
¿que irónica sorpresa nos deparará el destino esta semana?

Andaban todos adormecidos en sus cometidos, empezaba una semana más y quien sabe si sería la ultima semana para algunos.
Estaba a la orden del día, la gente despertaba pensando si serían
ellos el siguiente en desaparecer de la aldea.
Otros, mas codiciosos, esperaban ansiosamente la recompensa de los señores germanos.
La ciudad alboreaba el día, las luces de las casas iban encendiendose una a una formando un mosaico de luciernagas bajo el cielo gris.
El suelo empapado reflejaba los incandescentes candiles de los carruajes que transportaban a los aldeanos a sus trabajos.
¿que irónica sorpresa nos deparará el destino esta semana?

Tarde nona - Éxodo -
La tribu de las Apsaras iban a emigrar a otra zona de la región.
Apsaras era una familia, la mayoría mujeres, que había crecido bastante en los últimos tiempos, aquellas tierras que poseían a la entrada del reinado se les antojaba escaso.
Era la hora del éxodo, se irían a tierras más profundas, el silencio reinaría de nuevo en la región.
Las Apsaras eran unas señoritas de buen ver, esbeltas doncellas, pero muy ruidosas. Pasaban el tiempo vociferando cánticos y habladurías. Sus riquezas y beneficios provenían del comercio de viajes, estancias en posadas y alquileres de carromatos y caballos.
Y sus ingresos eran muy importantes para la economía de la ciudadela.
Apsaras era una familia, la mayoría mujeres, que había crecido bastante en los últimos tiempos, aquellas tierras que poseían a la entrada del reinado se les antojaba escaso.
Era la hora del éxodo, se irían a tierras más profundas, el silencio reinaría de nuevo en la región.
Las Apsaras eran unas señoritas de buen ver, esbeltas doncellas, pero muy ruidosas. Pasaban el tiempo vociferando cánticos y habladurías. Sus riquezas y beneficios provenían del comercio de viajes, estancias en posadas y alquileres de carromatos y caballos.
Y sus ingresos eran muy importantes para la economía de la ciudadela.
Día Nono - Vuelta a la normalidad -
El sol madrugaba por el horizonte, por fin el pueblo amanecía soleado.
En la tarde anterior, recibieron la visita de un ser de otra cultura, un distinguido juglar, famoso por sus canciones y su excentricidad.
Su imagen iba ataviada con ropajes extravagantes.
Lucía un sombrero albero, bajo el que se escondía un rostro demacrado. Su camisa roja iba acompañada de una americana negra, unos vaqueros grises y unas botas de cowboy.
Hoy ya todo volvía a la normalidad, el murmullo, el albedrío y el alboroto se habían marchado por el mismo lugar por el que vinieron.

En la tarde anterior, recibieron la visita de un ser de otra cultura, un distinguido juglar, famoso por sus canciones y su excentricidad.
Su imagen iba ataviada con ropajes extravagantes.
Lucía un sombrero albero, bajo el que se escondía un rostro demacrado. Su camisa roja iba acompañada de una americana negra, unos vaqueros grises y unas botas de cowboy.
Hoy ya todo volvía a la normalidad, el murmullo, el albedrío y el alboroto se habían marchado por el mismo lugar por el que vinieron.

Día 8 - Posadas y hosterías -
En esta región no abundaban las posadas, a la hora de la comida los aldeanos no tenían mucho donde elegir.
Hacia el sur, atravesando arenas movedizas, fortalezas abandonadas del pasado, y algún q otro establo se encontraba la posada mawersa.
Era un sitio lúgubre, casi melancólico, donde ofrecían una comida paupérrima, aunque abundante. Algo misterioso escondían sus muros, que hacía que los visitantes repitiesen al dia siguiente. Sus chabacanas señoritas ofrecían licores a sus clientes más reincidentes.
Mucho más cerca de la aldea se encontraba otra posada, antalia, mucho mas refinada, y más cara claro.
Su reducido tamaño hacía madrugar a quien queria coger una buena mesa. Ofrecían comidas excelentes y cuantiosas, aunque el precio era también cuantioso. Aquí no había chabacanas señoritas que ofrecen licores, pero aquí se encontraba el bufón de la corte, un camarero con retraso, que amenizaba las comidas a los visitantes.
Era atento, muy atento, tan atento que te quitaba el puto plato antes de que hubieses terminado de comer.
Era el sitio donde almorazaban Quellios, Manmadin, Buluc, Indra y
Abdulah Hasam.

Hacia el sur, atravesando arenas movedizas, fortalezas abandonadas del pasado, y algún q otro establo se encontraba la posada mawersa.
Era un sitio lúgubre, casi melancólico, donde ofrecían una comida paupérrima, aunque abundante. Algo misterioso escondían sus muros, que hacía que los visitantes repitiesen al dia siguiente. Sus chabacanas señoritas ofrecían licores a sus clientes más reincidentes.
Mucho más cerca de la aldea se encontraba otra posada, antalia, mucho mas refinada, y más cara claro.
Su reducido tamaño hacía madrugar a quien queria coger una buena mesa. Ofrecían comidas excelentes y cuantiosas, aunque el precio era también cuantioso. Aquí no había chabacanas señoritas que ofrecen licores, pero aquí se encontraba el bufón de la corte, un camarero con retraso, que amenizaba las comidas a los visitantes.
Era atento, muy atento, tan atento que te quitaba el puto plato antes de que hubieses terminado de comer.
Era el sitio donde almorazaban Quellios, Manmadin, Buluc, Indra y
Abdulah Hasam.

Día 7 - Tranquilidad -
Semana tranquila en la región.
Indra seguía esperando su momento para la venganza, aunque en la tarde de ayer, una inesperada cólera le llevó a desenfundar su espada y lanzar su primer ataque.
Finalmente se contuvo, el consejo de otros Dioses era rotundo, tenía que esperar su momento, ser paciente, al fin y al cabo Indra siempre había salido ganando de todas las batallas que había disputado, y ésta no iba a ser distinta.
Chac Bolay, emperador de IYINIWOK realizaba nuevos experimentos nunca vistos en estas tierras. Estaba trabajando duro en algo que dejaría boquiabiertos a los aldeanos, contaba con la inestimable ayuda de Yama.
Los Iyiniwok habían apadrinado a un miembro de Acolapissa, era pequeño y gracioso, y gustaba tratar con las mujeres. Era muy curioso y chismoso, y poco a poco empezaba a integrarse en su nuevo clan.
Poco más, los lugareños esperaban ansiosos la recompensa por el trabajo del año anterior. Se rumoreaba que los grandes señores germanos habían adelantado la recompensa al mes en el que nos encontramos. Que dios les bendiga

Indra seguía esperando su momento para la venganza, aunque en la tarde de ayer, una inesperada cólera le llevó a desenfundar su espada y lanzar su primer ataque.
Finalmente se contuvo, el consejo de otros Dioses era rotundo, tenía que esperar su momento, ser paciente, al fin y al cabo Indra siempre había salido ganando de todas las batallas que había disputado, y ésta no iba a ser distinta.
Chac Bolay, emperador de IYINIWOK realizaba nuevos experimentos nunca vistos en estas tierras. Estaba trabajando duro en algo que dejaría boquiabiertos a los aldeanos, contaba con la inestimable ayuda de Yama.
Los Iyiniwok habían apadrinado a un miembro de Acolapissa, era pequeño y gracioso, y gustaba tratar con las mujeres. Era muy curioso y chismoso, y poco a poco empezaba a integrarse en su nuevo clan.
Poco más, los lugareños esperaban ansiosos la recompensa por el trabajo del año anterior. Se rumoreaba que los grandes señores germanos habían adelantado la recompensa al mes en el que nos encontramos. Que dios les bendiga

Día 6 - Amanece que no es poco -
Día 6, las nubes ensombrecen el horizonte.
La tempestad que caía sobre la tierra ya mojada hacía presagiar un día gris.
El último día habíamos recibido un comunicado de los Abou-Jaria
en el que nos imponían más vigilancia. A partir de ahora teníamos que realizar
una serie de plegarias si queríamos tomar algúna jornada de descanso o cualquier
otro argumento que nos hiciese ausentarnos de nuestras obligaciones para con los Dioses.
Vamos a tener que rellenar un formulario hasta para ir a cagar - opinaba Yama -.
Yama era un joven peculiar de los IYINIWOK. Tenía una apariencia tosca,
su físico era el de un leñador dormido, pero bajo su fachada guardaba sabios conocimientos.
Era un personaje eternamente malhumorado, pocas palabras salían de su boca.
Su aspecto era siempre el mismo, a sus pantalones de pana le acompañaban una camiseta que le debía traer buenos recuerdos (porque siempre era la misma) y sobrepuesta, una camisa de cuadros, que se la quitaba o ponía dependiendo de la temperatura.
Su calzado, descubría sus gustos por la montaña, el senderismo y los animales.
Tenía una voz áspera y atronadora, y un mal carácter para con sus compañeros. Aun así era sociable y campechano.
La tempestad que caía sobre la tierra ya mojada hacía presagiar un día gris.
El último día habíamos recibido un comunicado de los Abou-Jaria
en el que nos imponían más vigilancia. A partir de ahora teníamos que realizar
una serie de plegarias si queríamos tomar algúna jornada de descanso o cualquier
otro argumento que nos hiciese ausentarnos de nuestras obligaciones para con los Dioses.
Vamos a tener que rellenar un formulario hasta para ir a cagar - opinaba Yama -.
Yama era un joven peculiar de los IYINIWOK. Tenía una apariencia tosca,
su físico era el de un leñador dormido, pero bajo su fachada guardaba sabios conocimientos.
Era un personaje eternamente malhumorado, pocas palabras salían de su boca.
Su aspecto era siempre el mismo, a sus pantalones de pana le acompañaban una camiseta que le debía traer buenos recuerdos (porque siempre era la misma) y sobrepuesta, una camisa de cuadros, que se la quitaba o ponía dependiendo de la temperatura.
Su calzado, descubría sus gustos por la montaña, el senderismo y los animales.
Tenía una voz áspera y atronadora, y un mal carácter para con sus compañeros. Aun así era sociable y campechano.





