Tarde del Día 2 - Invocando a los Dioses de la guerra -
Indra sonreía, disfrutaba del momento. Sentado en la arena, muy a oscuras y muy sólo preparaba su venganza.
Indra no es una persona con la que se deba vacilar, no señor...
Por las buenas puede ser muy bueno, pero por las malas preferirías encontrarte con el mismísimo Tchimeran, uno de los jefes de los demonios y genios del mal.
Y ese día había llegado.
Invocando a los Dioses del viento Indra había captado
conversaciones en las que le humillaban, a el y a sus amigos.
Estaba encantado, le gustaban los duelos, le ponian a mil... y ahora
estaba con fuerzas para emprender la lucha mas terrible que se
había vivido en estas tierras...
Y nada le iba a parar.
Veía de cerca a sus enemigos, pero contenía su ira, era meticuloso, frio, calculador e inteligente, sobre todo inteligente, y un acto de rebeldía no iba a estropear tan ansiada venganza... prefería una vendetta más elaborada.
Stormbringer - su espada - se alimentaba de las almas de quien atravesaba, y esta iba a ser una lucha sin descanso

Indra no es una persona con la que se deba vacilar, no señor...
Por las buenas puede ser muy bueno, pero por las malas preferirías encontrarte con el mismísimo Tchimeran, uno de los jefes de los demonios y genios del mal.
Y ese día había llegado.
Invocando a los Dioses del viento Indra había captado
conversaciones en las que le humillaban, a el y a sus amigos.
Estaba encantado, le gustaban los duelos, le ponian a mil... y ahora
estaba con fuerzas para emprender la lucha mas terrible que se
había vivido en estas tierras...
Y nada le iba a parar.
Veía de cerca a sus enemigos, pero contenía su ira, era meticuloso, frio, calculador e inteligente, sobre todo inteligente, y un acto de rebeldía no iba a estropear tan ansiada venganza... prefería una vendetta más elaborada.
Stormbringer - su espada - se alimentaba de las almas de quien atravesaba, y esta iba a ser una lucha sin descanso






