Día 6 - Amanece que no es poco -
Día 6, las nubes ensombrecen el horizonte.
La tempestad que caía sobre la tierra ya mojada hacía presagiar un día gris.
El último día habíamos recibido un comunicado de los Abou-Jaria
en el que nos imponían más vigilancia. A partir de ahora teníamos que realizar
una serie de plegarias si queríamos tomar algúna jornada de descanso o cualquier
otro argumento que nos hiciese ausentarnos de nuestras obligaciones para con los Dioses.
Vamos a tener que rellenar un formulario hasta para ir a cagar - opinaba Yama -.
Yama era un joven peculiar de los IYINIWOK. Tenía una apariencia tosca,
su físico era el de un leñador dormido, pero bajo su fachada guardaba sabios conocimientos.
Era un personaje eternamente malhumorado, pocas palabras salían de su boca.
Su aspecto era siempre el mismo, a sus pantalones de pana le acompañaban una camiseta que le debía traer buenos recuerdos (porque siempre era la misma) y sobrepuesta, una camisa de cuadros, que se la quitaba o ponía dependiendo de la temperatura.
Su calzado, descubría sus gustos por la montaña, el senderismo y los animales.
Tenía una voz áspera y atronadora, y un mal carácter para con sus compañeros. Aun así era sociable y campechano.
La tempestad que caía sobre la tierra ya mojada hacía presagiar un día gris.
El último día habíamos recibido un comunicado de los Abou-Jaria
en el que nos imponían más vigilancia. A partir de ahora teníamos que realizar
una serie de plegarias si queríamos tomar algúna jornada de descanso o cualquier
otro argumento que nos hiciese ausentarnos de nuestras obligaciones para con los Dioses.
Vamos a tener que rellenar un formulario hasta para ir a cagar - opinaba Yama -.
Yama era un joven peculiar de los IYINIWOK. Tenía una apariencia tosca,
su físico era el de un leñador dormido, pero bajo su fachada guardaba sabios conocimientos.
Era un personaje eternamente malhumorado, pocas palabras salían de su boca.
Su aspecto era siempre el mismo, a sus pantalones de pana le acompañaban una camiseta que le debía traer buenos recuerdos (porque siempre era la misma) y sobrepuesta, una camisa de cuadros, que se la quitaba o ponía dependiendo de la temperatura.
Su calzado, descubría sus gustos por la montaña, el senderismo y los animales.
Tenía una voz áspera y atronadora, y un mal carácter para con sus compañeros. Aun así era sociable y campechano.
Comentario:
ese tío es carne de sacrificio.
PD: ya q sabes tanto, recomiendo un if portada suena cabaret ambulante else no.





