Día Nono - Vuelta a la normalidad -
El sol madrugaba por el horizonte, por fin el pueblo amanecía soleado.
En la tarde anterior, recibieron la visita de un ser de otra cultura, un distinguido juglar, famoso por sus canciones y su excentricidad.
Su imagen iba ataviada con ropajes extravagantes.
Lucía un sombrero albero, bajo el que se escondía un rostro demacrado. Su camisa roja iba acompañada de una americana negra, unos vaqueros grises y unas botas de cowboy.
Hoy ya todo volvía a la normalidad, el murmullo, el albedrío y el alboroto se habían marchado por el mismo lugar por el que vinieron.

En la tarde anterior, recibieron la visita de un ser de otra cultura, un distinguido juglar, famoso por sus canciones y su excentricidad.
Su imagen iba ataviada con ropajes extravagantes.
Lucía un sombrero albero, bajo el que se escondía un rostro demacrado. Su camisa roja iba acompañada de una americana negra, unos vaqueros grises y unas botas de cowboy.
Hoy ya todo volvía a la normalidad, el murmullo, el albedrío y el alboroto se habían marchado por el mismo lugar por el que vinieron.

Comentario:
Y el juglar nos demostró a todos que ser politicamente incorrecto puede ser encantador.
Sí, fue una buena tarde...





