Tarde nona - Éxodo -
La tribu de las Apsaras iban a emigrar a otra zona de la región.
Apsaras era una familia, la mayoría mujeres, que había crecido bastante en los últimos tiempos, aquellas tierras que poseían a la entrada del reinado se les antojaba escaso.
Era la hora del éxodo, se irían a tierras más profundas, el silencio reinaría de nuevo en la región.
Las Apsaras eran unas señoritas de buen ver, esbeltas doncellas, pero muy ruidosas. Pasaban el tiempo vociferando cánticos y habladurías. Sus riquezas y beneficios provenían del comercio de viajes, estancias en posadas y alquileres de carromatos y caballos.
Y sus ingresos eran muy importantes para la economía de la ciudadela.
Apsaras era una familia, la mayoría mujeres, que había crecido bastante en los últimos tiempos, aquellas tierras que poseían a la entrada del reinado se les antojaba escaso.
Era la hora del éxodo, se irían a tierras más profundas, el silencio reinaría de nuevo en la región.
Las Apsaras eran unas señoritas de buen ver, esbeltas doncellas, pero muy ruidosas. Pasaban el tiempo vociferando cánticos y habladurías. Sus riquezas y beneficios provenían del comercio de viajes, estancias en posadas y alquileres de carromatos y caballos.
Y sus ingresos eran muy importantes para la economía de la ciudadela.
Comentario:
El miembro de Acolapissa que recientemente habían apadrinado los Iyiniwok había sido varias veces perseguido por los guardianes de Apsaras en sus frecuentes incursiones en sus tierras. Ahora que el éxodo era inminente ya no le sería tan fácil. Sin embargo, el nuevo emplazamiento elegido por los Acolapissa se encontraba en la ruta de abastecimiento que solía emprender, por lo que posiblemente aprovechará estos viajes mucho más de lo que lo hacía hasta ahora.





