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Mensajes sin descifrar que esconden mentiras aprendidas
Sobre mí
Víctor
maradentro32@hotmail.com
victor@ya.com
Sindicación
 
El club de los imposibles

Comenzaba un combate en el coliseum....

vaya miradas se están cruzando los púgiles, suena la campana y comienza el combate...

En los primeros rounds era Mema quien manejaba a su antojo la contienda.
Se sentía poderosa sobre el cuadrilatero, dominante, despiadada, protagonista. La gente enloquecía con ella, sin duda sabía como atraer al más pintao.
Pero no supo contener sus ansias de victoria, y tuvo que recurrir al juego sucio, a golpes bajos, a maniobras antirreglamentarias, etc.
Esto no fue del agrado de su tan sumiso publico.

Pero Indra no estaba vencido, sólo era un puto cabrón esperando su momento.
Sabía por experiencia que duele más la caida cuanto más alto te encuentras. Así que simplemente esperó que Mema se sintiese vencedora, que saborease las dulces mieles del éxito para lanzar su contrataque

Sin duda Mema había recibido los golpes.
Ya no saludaba, ya no sonreía, sus desafiantes miradas al público se desvanecían, ya no podía esconder tanta hipocresía en tan pequeño corazón.
Dice un refrán que El que demonios da, diablos recibe...
Cayó una vez, se levantó y otro certero golpe la derribó.

El público pedía a Indra el certero golpe final que la tumbase de una vez por todas, que no volviese a levantar.
¿Y Indra? Era un puto cabrón, pero también incapaz de dar el golpe de gracia, demasiado bueno para tan malas ideas.
Quizás Mema ya tenía su merecido, quizás no...

Además, los héroes de leyendas nunca acababan con sus victimas, las dejaban marchar para que pudiesen saborear la derrota.
Con ello aprenderían para otra vez.

Sentirse muerto o vivo carece de sentido.

Comentario:
hey que hay brother, la verdad es la segunda vez que entro a tu blog y esta muy chido!!!... me atreveré a colocarte en mis links, para poder pasar por acá seguido, saludos!!!
No