vidaperra
Una vida perra no es buena ni mala, especialmente si eres un poco perro.
Acerca de
Siempre intenté estar cerca de lo que me producía placer y alegría y lejos del aburrimiento y del sufrimiento, pero parece que no corro lo suficiente.
Sindicación
 
Respirando entre pinos
Hoy he vivido un atracón de oxígeno en plena naturaleza arbórea, incluso he meado, junto con mi hija, entre los pinos de la familia. O sea, naturaleza bruta al ciento por cien. Os juro que hace años que no probaba el olor de la vegetación salvaje, porque hace años que suelo pasear por otras naturalezas más esteposas y casi sin vegetación.

Y es que cada trozo de España tiene un olor característico, cada sierra, cada vegetación, cada polvo y cada arena huelen distintas. Es algo parecido a lo que ocurre con los mares, cada mar huele diferente. No es lo mismo el olor del mar de Portugal, por ejemplo de Aveiro, que el olor del mar de Cádiz o de Huelva, o el de Murcia.

Al principio a mi hija le sabía raro el olor, porque era fuerte e intenso. Las últimas lluvias han preservado gran parte de la frescura de la vegetación de las sierras. Al poco, la mezcla de la imagen verde y marrón y el olor a pino, a retama y a hierba le han hecho aflorar la sonrisa. Me ha recordado a la sonrisa de mi infancia, quizá porque los olores también me han traído recuerdos de tardes pasadas entre la espesura, cazando bichos y comiéndolos después de guisarlos en tejas rotas a la orilla de un riachuelo.

En cuanto hemos entrado en la ciudad, he bajado la ventanilla del coche y olía a hollín, a neumático, a bosque quemado,... Y la magia ha desaparecido. No sabemos lo que nos perdemos con meternos en las ciudades grandes. Me ha recordado a Dune y al malvado, pero hipnotizante, planeta Geidi primero. Eso es lo que son nuestras grandes ciudades, planetas Geidi.

"La mitad de la belleza depende del paisaje y la otra mitad del hombre que la mira".
Lin Yutang
No