El politeísmo
El ser humano desde que comienza a tener conocimento de su entorno, aún en su más tierna edad de bebé es, por naturaleza, politeísta. Nos creamos una serie de dioses menores o mayores, según como se mire, a saber, el dios papá, la diosa mamá, la diosa profe, el dios portero, el dios lider del parque... así según vamos creciendo se van transformado, unos caen, otros se levantan.
Vamos, un sinfín de seres todopoderosos que están fuera de los límites de nuestro entendimiento y de nuestras capacidades. Según se amplía nuestro conocimiento del mundo y según desarrollamos habilidades que nos van haciendo cada día más independientes, los dioses pierden su magia y dejan de serlo de golpe.
Al final esa adoración hacia seres superiores se transforma en una sumisión o en una exclavitud psicológica. O sea, que del politeísmo pasamos al "pelotaísmo", que es otra forma de adorar a dioses menores, pero esta vez con la conciencia de lo que estamos haciendo y de lo que queremos conseguir a cambio. Y no lo dudéis, todo el mundo hace la pelota a alguien.
Como recomendación práctica, sé pelota, lo justo, y por un motivo que merezca la pena, no vayan a pensar que te gusta.
"La debilidad de actitud se vuelve debilidad de carácter".
Albert Einstein.
Vamos, un sinfín de seres todopoderosos que están fuera de los límites de nuestro entendimiento y de nuestras capacidades. Según se amplía nuestro conocimiento del mundo y según desarrollamos habilidades que nos van haciendo cada día más independientes, los dioses pierden su magia y dejan de serlo de golpe.
Al final esa adoración hacia seres superiores se transforma en una sumisión o en una exclavitud psicológica. O sea, que del politeísmo pasamos al "pelotaísmo", que es otra forma de adorar a dioses menores, pero esta vez con la conciencia de lo que estamos haciendo y de lo que queremos conseguir a cambio. Y no lo dudéis, todo el mundo hace la pelota a alguien.
Como recomendación práctica, sé pelota, lo justo, y por un motivo que merezca la pena, no vayan a pensar que te gusta.
"La debilidad de actitud se vuelve debilidad de carácter".
Albert Einstein.





