El cuaderno
Hablan mucho de los grandes inventos de la humanidad y sin duda alguna que existen candidatos con grandes posibilidades de ganar el top: el fuego, la electricidad, la rueda, la escritura, la numeración, la conciencia del yo,...
Pero, para mí, desde mi perspectiva personal, personalísima, el gran invento de mi vida ha sido el cuaderno.
¿ ?
Pues sí, el cuaderno ha supuesto un antes y un después en mi conciencia profesional y la agenda, como una extensión del concepto del cuaderno, ha elevado el descubrimiento al cubo.
Durante mis largos, largos, largos... años de estudio y durante mis primeros años de profesión lo he escrito casi todo en folios, esas hojas sueltas que son tan blancas y que luego hay que hacerles agujeros y buscar una carpeta para no perderlas.
Pero un día, por casualidad, cayó en mis manos un cuaderno antes de entrar en una reunión y advertí que llevando el mismo cuaderno a todas las reuniones y manteniéndolo cerca de mi mesa de trabajo, la información permanecía ordenada y a mano.
Como prolongación del concepto para la gestión de las propias tareas, apareció la agenda. Bueno más bien fue un regalo de un amigo, cuando vio que la cantidad de tareas a realizar salían de mi cerebro a la misma velocidad que entraban, por pura saturación.
Hoy en día el apañado móvil me hace las funciones de agenda muy dignamente para las reuniones y tareas más importantes, pero la hoja Excel es esencial para el seguimiento minucioso.
Como recomendación, os aconsejo que anotéis todo lo que creáis que vais a poder necesitar recordar en el futuro.
"Lo que no está escrito, no existe".
Terroglobo.
Pero, para mí, desde mi perspectiva personal, personalísima, el gran invento de mi vida ha sido el cuaderno.
¿ ?
Pues sí, el cuaderno ha supuesto un antes y un después en mi conciencia profesional y la agenda, como una extensión del concepto del cuaderno, ha elevado el descubrimiento al cubo.
Durante mis largos, largos, largos... años de estudio y durante mis primeros años de profesión lo he escrito casi todo en folios, esas hojas sueltas que son tan blancas y que luego hay que hacerles agujeros y buscar una carpeta para no perderlas.
Pero un día, por casualidad, cayó en mis manos un cuaderno antes de entrar en una reunión y advertí que llevando el mismo cuaderno a todas las reuniones y manteniéndolo cerca de mi mesa de trabajo, la información permanecía ordenada y a mano.
Como prolongación del concepto para la gestión de las propias tareas, apareció la agenda. Bueno más bien fue un regalo de un amigo, cuando vio que la cantidad de tareas a realizar salían de mi cerebro a la misma velocidad que entraban, por pura saturación.
Hoy en día el apañado móvil me hace las funciones de agenda muy dignamente para las reuniones y tareas más importantes, pero la hoja Excel es esencial para el seguimiento minucioso.
Como recomendación, os aconsejo que anotéis todo lo que creáis que vais a poder necesitar recordar en el futuro.
"Lo que no está escrito, no existe".
Terroglobo.