logotipo

img_google
Vientos de cambio
Se oyen lejanos vientos de mudanza...
Sindicación
 
Sentirse libre
"Libertas omnibus rebus favorabilior est", la libertad es la más preciada de las cosas, según Gayo.

La libertad no es objetivable, no la podemos demostrar.

El hombre no sólo es sino que también se hace; es fruto de sí mismo, de su libertad, de sus opciones libres. Es hombre en búsqueda de verdad. Pero además, jerarquiza y realiza los valores según su proyecto personal de vida.

Impedimentos para la LIBERTAD:

La Ignorancia consiste en la ausencia de conocimientos, es un obstáculo ya que para elegir algo es preciso conocerlo. El mejor consejo para obtener la libertad es abrir horizontes, ilustrar acerca de nuevas posibilidades.

El Miedo consiste en la perturbación emocional producida por la amenaza de un peligro inminente y es un obstáculo ya que en casos extremos (pavor), puede producir una ofuscación completa de las facultades superiores y todo lo que se ejecuta en esos momentos pierde el carácter de acto humano pues el sujeto no puede responder de ello.

La Cólera y Otras Pasiones son factores importantes para encontrar la libertad. La cólera, también llamada ira, enojo o coraje, al igual que otras emociones y pasiones producen una fuerte limitación en nuestra capacidad de elegir libremente. Las emociones como el odio, la tristeza, la alegría, los celos, la envidia y el enamoramiento son respuestas orgánicas (de adecuación o de inadecuación, de aceptación o de rechazo) por parte del sujeto cuando percibe un objeto afín o discordante. La emoción llevada a los extremos recibe el nombre de pasión.

La Violencia es una fuerza externa, física o psíquica, ante la cual es difícil o imposible resistirse. Ésta puede debilitar la libertad del sujeto hasta el grado de suprimir toda responsabilidad en lo que se refiere a la conducta realizada en esos momentos.

Los Desajustes Psíquicos entre los cuales sobresale la neurosis, debilitan la libertad debido a que la persona se siente atada a ciertos patrones de conducta, a mecanismos de defensa, a lo que le dicta el auto concepto o el Super Yo, a las emociones exageradas, como la ansiedad y la angustia.


Que cada cual, lea, piense y deduzca qué es lo que le impide ser o sentirse libre.
YO SOY LIBRE.

 
Siguiendo la pista

He decidido dejarlo. No puedo más, no puedo seguir así, siguiéndote la pista, averiguando a escondidas lo que haces o lo que dejas de hacer, y con el firme convencimiento de que lo hago más como amiga que como pareja. Como pareja hace mucho tiempo que me es totalmente indiferente tu afán de engañarte y engañarme, pero como amiga me siento responsable de cuidarte y, aunque no quieras mi ayuda, si siento que te estás metiendo en un lío me veo en la obligación de prestártela.

Esto tiene que ver con la doble moral. Tal vez tú no te hayas dado cuenta, pero desde que hace unos días te dije que he recuperado el contacto con F. has estado inquieto, obsesivamente cariñoso, inseguro y más posesivo que nunca. Recuerdo tus ojos al contártelo y el fondo de miedo que vi en su interior. Sin embargo, en esa misma conversación, estuvimos hablando de I. y de vuestras antiguas conversaciones amorosas. Todo en la misma charla y tan alejada una situación de otra y tan diferentes tus opiniones al respecto que aún no lo puedo creer.

Me has defraudado de un modo que nunca pude imaginar – obviamente por eso me has defraudado, porque si esto lo hubiera podido prever no me hubiera provocado esta decepción infinita –, pero esto me ha ayudado a conocerte y a valorar lo ridículo de mi renuncia a ser como soy si tú hiciste sin pestañear lo único que siempre te pedí que no hicieras.

Voy a recuperar el tiempo perdido. Ya no siento rencor, ni rabia, ni desesperación. Sólo siento la paz de saber exactamente quién soy y la seguridad de que nunca más desaprovecharé una oportunidad en mi vida.





 
Muerte interior
Sí, siento como algo se muere en mi interior,
me asfixia.
A veces le miro y pienso “¿quién eres tú?”
Otras veces me dan ganas de gritar “¿pero qué coño te pasa?”
pero sé que debo esperar que venga a mí y sea sincero.
Me cuesta soportar esta situación de tensa espera.
Es difícil ver acercarse la tormenta,
saber que tal vez se vaya todo al carajo
y aún así seguir esperando
y fingir que no ocurre nada
aunque a veces le mire y piense “¿quién eres tú?”

 
¿Se llega a conocer realmente a alguien?

La respuesta a esta pregunta en el caso concreto que nos ocupa es NO. La persona a la que más creía conocer en el mundo, a la que "conocía" mejor que mis propios recovecos oscuros, ha hecho algo totalmente fuera de lo predecible, algo que me ha dolido y que ha hecho tambalearse los cimientos de mis verdades.

INCONCEBIBLE.

El hecho en cuestión sucedió hace unos meses y fue un golpe durísimo. Fue terrible afrontarlo, pero lo hice, cara a cara, sin miedo al dolor sino a no superarlo, poniendo todo de mi parte. Y sufrí como en mi vida.

Aún estoy arrastrando las secuelas, lamiéndome las heridas y recomponiendo mi tejado y, de repente, me he asomado a otro vacío aún más terrible y más inesperado: el engaño.

¿Qué voy a hacer esta vez?
Quedarme aquí, agazapada, esperando.
No tengo miedo a lo que pase, ¿o sí?