Blogs.ya.com Quitar publicidad
Espiandonos el Alma
*---->>A ti...Por enseñarme que toda persona interesante... Esconde algún Secreto <<----*
Acerca de
A veces me pregunto donde van los sueños que dejan de importarnos. A veces porque quedan demasiado lejos, otras demasiado grandes… O quizás, porque solo son eso. (Sueños…)
Sindicación
 
Y tal vez... Fue sin querer


Fue sin querer que te quisiera, que te instalaras de esa forma tan tuya en mi alma, sin preguntar, sin preguntarte a ti siquiera si hacías lo correcto.

Hay días… como los de hoy, que te lo preguntas todo. Incluso aquellas cosas que no se han hecho. Que no se han dicho. Que han tambaleado sutilmente en tus labios sin llegar a ver la luz.

Algunos lo llaman “Sueños rotos” otros “Imposibles” O cosas que nunca serán…. Cosas etéreas. Sabes que están, que existen, porque lo escuchaste en la radio, en la televisión, quizá lo leíste en algún libro aparcado en cualquier estantería… pero no te tocaron.
No te llegaron. No las viviste, no te sorprendieron, ni te acorralaron. Ni acabaste llorando, simplemente, porque si. Porque tocaba hacerlo. Porque creías que si no lo hacías en ese preciso instante, morirías.

Morirías de amor, o de sed. De ansias, de querer huir, o esconderte.

¿Qué haces tú para olvidar? ¿Cómo lo consigues?

Porque yo no puedo. Porque no sé, quizás sea una de esas asignaturas pendientes que me toque rendir toda mi vida. No lo sé.
Sé que hoy mientras trataba de concentrarme en el trabajo, volviste aparecer dentro. Esta vez no dijiste nada, no me obligaste a recordar nada… solo me miraste en silencio.
Sé que dolía, que hacía daño. Pero no sé si era el peso de esas palabras que nunca te dije… o saber que no podría decírtelas aunque quisiera.

Recordé aquellos amaneceres de Semana Santa, donde el sol se confundía con mi sueño, y echaba sin querer la vista hacia el lado vacío del conductor… y mientras sujetaba mas fuerte el volante, me acurrucaba, pensando… solo pensando como sería tenerte ahí. Mirándome.
Y también vino a mi mente aquel hombre mayor que conocí una tarde, sin querer, que dejaba reposar el peso de la vida, de los años, de las perdidas, y la nostalgia, en su bastón. En una madera vieja, gastada, y roída por el tiempo.
Y al mirarlo sentí pánico.

En sus ojos vi años perdidos. Y sentí por un momento que si no escapaba de ti, acabaría así. Solo que no podría contar a nadie mis recuerdos, mis vivencias, ni mis perdidas.
Solo podría decir como intentábamos que nuestros relojes coincidieran. Que excusas nuevas inventar. Como hacer que las navidades, no fueran tristes al no tenernos. Y que el mejor regalo se convirtiera en una llamada perdida. O quizás una voz fugaz, que se cuela sin mas… para decirte “Te Quiero”

Nada tiene sentido. Estar aquí escribiendo a unos ojos que jamás volverán a coincidir conmigo… tampoco. Pero duele. Y he de sacarlo fuera. Tengo que sacarte.
Tienes que dejarme respirar. Tienes que dejarme echar de menos a Cristian.

A veces lo consigo… pero tu recuerdo todavía me duele. Y todavía me pregunto si en la entrada del nuevo año aparecerás… siempre lo hiciste.

Te sigo echando de menos. Sigo pensando que no volveré a vivir a nadie, como te viví a ti. Pilar dice que nosotros no nos dimos Amor. Que lo inventamos, y solo por eso… merecemos volver a tenernos.

Pero, ¿Cómo?
Como vivir a alguien que te dejo sin mas. Sin odiarte, sin guardarte rencor. Me debo un poco de… de… algo que no tengo.

Nunca mas volveré a besarte.
Nunca mas volveré a… ¿Verte?

Feliz Navidad a todos... y gracias por seguir ahi. Siento no tener tiempo para visitaros.

Un beso



 
Fue sin querer
Fue sin querer.
Pensaba que ya habías desgastado mi piel.
Durante este tiempo, me he preguntado donde tenía que ir para volver a encontrarte.
Me ví yéndome, sin prisas, abandonando todo lo que fui.
Sin maleta, sin recuerdos en los que rebuscar cuando el tiempo me dejaba de lado, o los sueños, decidían por voluntad propia borrar el color de mis ojos.

Pensé que si… que estaba vez, era la última, y para siempre.
Y que no echaría de menos volver a verte.
Te he perdido tantas veces, que cuando realmente llego la definitiva, no me dolió.

¿Qué querías?
Han sido muchas cosas. No quiero recordarlas, ni quiero recordarte… pero has invadido mi mente. De repente. Sin querer.
Vinieron tus labios buscando mi cara, mientras tu sonrisa se colaba entre beso y beso.

¿Por qué?
Es lo único que me queda por saber. Y aún así… mi boca ya esta cansada.

Nunca supe despedirme de ti.
La calle que nos ha visto tantas veces encontrarnos, las tardes que nos han acariciado, y acurrucarme en el asiento de al lado del conductor… no se merecían eso.
Aunque detrás de todo, estaba yo.
Si pudiera… si nos quedara poco tiempo… o algo.
Pero no, todo ha cambiado, o quizás solo yo.

_______________________________________________________


Esta incompleta esa carta… la escribí 6 días después de que decidieras irte.
Ahora son 281 días los que nos separan. ¿Puedes hacerte una idea de las cosas que se han quedado pendientes por decir?

A veces siento ganas de rendirme, de buscarte, de dejar que la vida se detenga en seco, y vuelva su cara, y se ria de mi. Y piense que una vez mas he vuelto a caer. Que no es cobarde quien se va… si el que le espera, le sigue dejando volver.

Cristian me pregunto si mi cara triste se debía a que no te habías acordado de felicitarme por mi cumpleaños. Deje que mi mirada le hablase. Deje que comprendiera por un instante porque los ojos se volvieron del color del silencio. Se llenasen de vacíos, de ausencias.

-No lo entiendo… eres inteligente. ¿Cómo ibas a estar con alguien por el que apostabas tanto, y te entregaba tan poco? No… no te creo. Esa historia no es cierta. Falta algo. Cuéntamela otra vez, vuelve a empezar. Quiero saberlo todo, lo que os dijisteis, y lo que callaste. Lo que intuyo, Lo que olvidaste, lo que te dolió, lo que te rompió el alma.

Ya era tarde. Me acurruque entre sus brazos y lloré.
No lo vio. Esas lágrimas duelen mas, porque nadie puede acariciarlas, nadie puede sopesar el peso del dolor, de la falta, del anhelo, del deseo..

(*Yo… le quería. No quería que sufriera. No quería que nada pudiera romper su encanto. Su sonrisa, su mirada, su voz de niño inocente, aunque luego fuera consciente del daño que provocaba en mi. Solo necesitaba que estuviera. Me daba igual lo que pudiera darme, y si decídía hablarme de ella… tampoco me importaba. Era parte de su vida. De esa vida a la que nunca pertenecí. Y si… perdí. Perdí intentando ganarle a él. Perdí tiempo, fuerzas, ganas, sonrisas… perdí, porque era sincero. No habían intereses de por medio.

Y ya no le tengo. Y a veces lo entiendo, otras me enfado, alguna que otra lo acepto… pero en días como estos, le echo de menos. Y le necesito. Necesito que me diga que lo siente, que se equivoco, que le perdone.
No serviría para nada… ha pasado mucho tiempo, y ya no le creería. Pero…volverle a ver. Volver aprenderle una última vez. Sabiendo que esta vez, será la última.
Sacarle una foto, abrazarle delante de todos, besarlo, memorizar el sabor de su lengua, el olor que desprende su piel, antes, durante y después de hacer el amor.
Aprender el gesto que se dibuja en su cara al despedirse de mi. Otra vez.
Volver a ver aparecer su nombre en la pantalla de mi móvil dándome las gracias por un instante mas. Un segundo mas.

Y ya no le tengo. Sé que esta cerca, o lejos de mi… sé que quizá en este instante, este sonriendo… que alguna noche alguien mencione mi nombre, y recuerde que me conoció, que me vivió, que me quiso, que me tuvo, que… me amo.
Y que nunca nos volveremos a tener…)

-¿Y bien? ¿No piensas decirme porque esa carita?

*Porque dentro de unos segundos te iras y no sé si mañana te veré.

(*Porque… sé que no le volveré a ver)

 
Recopilación
22-12-06


A noche a estas horas, estábamos en el coche, sin saber a donde ir.
Hoy miro el reloj... dejando que el frío me envuelva, me atrape, me desnude y me vista como ayer lo hicieron tus brazos.

¿Te acuerdas anoche cuando te dije que puede que nunca te diga algo bonito, pero que siempre me gusta estar contigo?

A veces echo un vistazo, a todo este tiempo que ha pasado entre nosotros.
En las veces que te has ido, o escondido, o escapado de mi.
¿Sabes porque te sigo dejando volver? O estar, o seguir... o acariciarme, aunque sea de lejos.
Podría decirte que todo es porque te quiero. Pero eso sería fácil, simple...y bonito.

Si sigo dejando que entre nosotros surjan mas palabras, momentos, instantes... detalles de esos que hacen que el día mas malo, allá merecido la pena, es por eso mismo, porque tú los haces distintos.

Porque me gusta cuando me miras, intentando provocar con tu mirada que me vaya, que la aparte.
Porque me gustan tus labios, y lo que ellos encierran.
Tus besos, dulces o descarados... y tu lengua, cuando me saborea o solo me roza.
Cuando tu aliento se confunde con el sabor de mi piel.
Porque me gusta tu cuerpo, junto al mio, cuando me abrazas y haces que en ese segundo, que dura tal vez dos... sienta que por eso, merece la pena a veces pelearse con el reloj.
Porque cuando entras dentro de mi, cuando me penetras, cuando insistes en seguir, cuando aumentas el ritmo, y tus gemidos acarician mis oídos y pierdes el control de ti mismo, siento que eres mio. Aunque solo sea ese momento.

No cambiaría nada de ti. Ni cambiaria nada de lo que ha pasado entre nosotros.
No quiero hacer de esto algo bonito. Nuestro cuento... empezó hace mucho tiempo. ¿Qué si te amo? ¿Que quien es el amor de mi vida? ¿Si te recordare una vez te hallas ido, de aquí a unos treinta años?

No sé si te recordaré.
No sé si sonreiré cuando tu mirada se cuele en mis recuerdos. No sé si miraré al lado lleno, o vacío de mi cama, y te echaré en falta. No sé si entonces reconozca que te quise, y que te amé... ni se si entonces, podré sentarme con alguien a hablarle sobre el amor de mi vida.
Pero... ¿Sabes?
Te puedo asegurar, que de aquí a esos treinta años, llevare tus pendientes.
Llevare tus momentos en mi cuerpo. Y quien me quiera, les querrá también a ellos.

... anoche, cuando iba hacía el portal, y escuchaba el motor de tu coche, de fondo... y no te ibas... "No se va" pensaba... me hubiera vuelto.
Te hubiese mirado otra vez.
Me hubiese subido una vez mas al coche. Y no para pedirte que no te fueras.
Sino para irme contigo.


Por esto... te sigo dejando volver.
Porque me sigues sorprendiendo. Porque resulta que tus imperfecciones, cada vez son mas perfectas. Porque tus olvidos, no son tantos como yo pensaba.
Porque me enseñaste a escuchar nuestros silencios, y a echarlos de menos alguna noche que otra.
Porque quiero seguir pensando, que cada noche, de cada entrada de año, seguiremos estando juntos de pensamiento.

Pero bueno... si quieres, podemos resumir todo esto, a que te quiero.


Feliz Navidad.
Te espero... no tardes.

No me dejes echarte de menos.


PD: Si...lo sé... siempre te sorprendo.
Pero es que el día que no te toque ahí adentro, que no te den ganas de volar conmigo, de soñar, de reír, de llorar... o simplemente, de cerrar los ojos, para estar conmigo... ese día, mirarás, y no te haré falta.


26-6-07

Terminamos de hacer el amor. Eran las dos de la mañana. Estábamos desnudos en la cama. Las sabanas se enredaban con nuestros pies, y a su vez, mis piernas con las suyas. Yo le daba la espalda, tratando de aprender ese nuevo momento entre nosotros.

Estaba con los ojos cerrados, imaginando como seguiría la vida después de esa noche.
De vez en cuando le preguntaba si se había dormido, para terminar la frase con una risa suave y tenue. Quizá triste y apagada.

-Tenemos que irnos…

Lo dijo con miedo. O con pena. O quizá un poco de todo. Yo me dí la vuelta, para acurrucarme entre sus brazos. Se iba… Me beso. Un beso de esos tiernos y dulces, un roce de labios, saborear esa lengua que tanto conoces.

-Te Quiero.

Lo sabía. Por extraño que parezca, sabía que me quería, que me necesitaba. Casi tanto como yo a él… pero nunca respondí a sus te quiero. Él me los decía con palabras… y yo con hechos.

Empezamos a vestirnos.
Él se fue al baño a quitarse mi sudor, mis besos, mis caricias, el recorrido que dibuje en su piel. El instante, el orgasmo, la certeza de tenernos. A mi.
Yo me senté al pie de la cama, pensando que volvería a ver al recepcionista que me miro de arriba abajo antes de subir a la habitación, y que volvería a pisar la alfombra roja que había en la entrada, y volvería a subirme en el coche de él, que tanto cariño tenía porque a través del retrovisor ví descansar mi vida fuera, esperando a que saboreara mi sueño.

Cuando desperté estábamos ya en el pasillo esperando el ascensor, mientras intentaba colocarme la ropa, mirándome en un espejo, y apareció él por detrás.

-Ahora deberíamos de hacer una foto para inmortalizar este momento. Cuando se la enseñemos a nuestros hijos, no verán que le estoy tocando el culo a su mami.

No dije nada. Le sonreí y le bese. No quería que siguiera con eso. Solo quería que me dejara en casa y esconder mi pena entre las sabanas de mi cama. Esconder en el fondo de algún cajón su regalo, y en el fondo de mi, cada una de las cosas… que no nos dijimos.

-No vamos a volver a vernos. Te mentiré… al ver que te pierdo, te mentiré otra vez, para que me odies, como en su día no supiste. Esta noche has estado preciosa, y si alguien se puede enamorar de una misma persona dos veces, yo lo he hecho de ti.
Soñare contigo siempre, ya que no puedo tenerte despierto. Porque soy cobarde, o porque no te quiero. Bonita.

*Nunca he sabido decirte “Te Quiero” pero cada vez que he estado contigo te lo he dibujado, te lo he insinuado, te lo he enseñado, o susurrado. Como aquella vez que sentada encima tuya me dijiste Te Amo ¿Te acuerdas?
Te abrace muy fuerte. Y me escondí a mi misma entre tus brazos. Me dijiste… que nunca había estado “así” tan tierna, dulce, cariñosa, cercana.
Nunca antes te había sentido como en aquel instante.

Cuando baje del coche, espero a que mi silueta se escondiera en el portal. Antes de irme… no me soltaba la mano. Quizá ambos intuíamos que sería nuestra última vez.

-Te Quiero.
*Y yo a ti.
-Dímelo… por favor.
*No puedo.
-¿Por qué?
*¿Entonces que me queda?
-¿Cómo?
*Estoy cansada…de perderte. De no ser capaz de decirte “Adiós” sin sentir que al hacerlo, me pierdo a mi misma. He visto como cada vez que terminamos de hacer el amor te vacías de mi. De mi esencia.
-Ya no sé si el poco tiempo que te doy sirve de algo… ¿Qué hacemos? ¿Quieres que me vaya? Dímelo y lo haré, aunque cada día te piense. Te juro que no dejare que te vayas de mi, siempre te llevare conmigo.

No dije nada. Le roce los labios… esperando con ello rozarle el alma. Y al meterme en el portal y escuchar de fondo el motor de su coche acelerando mientras se perdía junto a los otros ruidos de la noche, mi voz se mezclo junto a ellos.

*Quiero que te quedes.

...Supongo que no lo escucho.



18-12-07

Todo sigue igual. Las recién estrenadas luces ce Navidad acariciando el silencio de las calles. El frío que llega por sorpresa y te abraza por la espalda, sin avisar, sin contemplaciones, sin importarle que quieras que te toque.
Nuevos recuerdos, nuevos instantes, algún que otro sueño corriendo calle abajo sabiendo de ante mano que no tiene ningún destino.

No puedes hacerte una idea de lo que lloré.
Llegue a casa y me tumbe en la cama. Trataba de contener ese llanto repentino. Esa pena inesperada. Esas ganas de querer… y la certeza de no poder.

_ ¿Por qué lloras?
*Por qué le echo de menos…
-¿A quien? ¿A Cristian o a …?

Lloré mas fuerte. Lloré tanto que nadie lo escucho.
No supe contestar. Estaba segura de la respuesta, pero al final me di cuenta que no sabía a quien echaba de menos.

Volvio a repetirse lo mismo.

Un sonido de un motor de coche esperando en mi portal.
Unos ojos esperando a que mi cuerpo se escondiera en el ascensor.
Y mis ojos tratando de contener unas lágrimas ya olvidadas. Viejas. Gastadas.
Las seque con rabia… y con una pizca de amor.

Fue la primera noche que me daba pena despedirme de Cristian.
Quería alargar ese instante en el que nos damos las buenas noches y roce de labios sirve para decirnos adiós.
Pero no lo hice porque mi cabeza se encontraba tan lejos.

Me di cuenta que todo seguía igual. Que la vida seguía, como lo hizo entonces. Solo me faltabas tú.

Estas serán las primeras navidades que no nos felicitemos la entrada de año.
Y aunque no quiera, cierta nostalgia acompañada de pena se instalara dentro de mi un segundo.
Miraré el reloj tratando de no ahogarme mientras trago las uvas… e iré corriendo a mirar ese viejo móvil que ya se olvido de tu nombre.

Y de mi sonrisa.
Ya no recuerda el sonido de ella. De ese amor. De esa esperanza de una última vez… de saber que es la última vez.

Los pendientes siguen envueltos. El restaurante donde cenamos sigue en la misma calle, con la misma gente… y las mismas voces.
Y la habitación del hotel donde pasamos la noche… supongo que otros cuerpos escribieron su sueño encima del nuestro.

Todo sigue igual. Menos tú. Y yo.

Ya cumplimos 9 meses de silencios.

Supongo que la cuenta ya podemos romperla. Ya sabemos que podemos vivir el uno sin el otro.

Porque… ¿Podemos verdad?







 
Y Entonces...
Ya no podía mas. Pensé que podría controlar el torbellino de sentimientos que se estaba desencadenando dentro de mi, y no pude.
Cristian acurruco su cuerpo desnudo contra el mío, y me abrazo mas y mas fuerte… tanto que por un momento sentí que me faltaba el aire.

*¿Qué haces?
-Abrazarte. Me vas a dejar, y no podré disfrutar mas de este momento. Por eso… te abrazo, y no te pierdo.

Y lloré.
Apareciste en mi mente de golpe. Abriste la puerta que te mantuvo alejado de mi, que te impedía tocarme, rozarme, sentirme. Y deslizaste tus dedos por mi Alma. Los hundiste… y lloré.

-¿Por qué lloras?

(*Porque le echo de menos. Porque acabamos de hacer el amor y no he sentido nada. Ni siquiera ese deseo y esa excitación a la que me tienes acostumbrada. Porque me has dicho que quieres recordarme, y yo he pensado en él.
Porque necesito que vuelva. No me preguntes porque. Nosotros, ya nos lo dijimos todo.
¿Qué se pueden decir dos personas que se quieren?
Nada.
Nuestra historia nació y murió en silencio. Nadie se entero. Nadie nos vio nunca abrazados, ni cogidos de la mano. No hay constancia de lo que vivimos.
Lo intuyeron. Se escucharon rumores, lo secretos se fueron rompiendo pero… )


-Dime… ¿Por qué a veces te siento tan lejos de mi? Confía en mi.
*No quiero hablar. Quiero que me dejes marchar, estoy cansada de intentar que salga bien.
-No… no. Te Quiero… el Viernes es el cumpleaños de mi sobrino de 3 años. Veras a mi madre, conocerás a mi hermana y a los niños… entraras en mi vida. Obsérvala si quieres de lejos, pero mírala.

Hoy me acosté a las 5 de la mañana.
Me pase toda la noche con una tropa de niños tirados encima de mi. El que no me tocaba el culo, me tiraba juguetes, y el que no, acababa con todo mi maquillaje en sus manos, o en su ropa.
Es como si siempre hubiese estado en esa cada desconocida para mi, con esa gente. Contando anécdotas que no se vivieron.

A veces me pregunto porque sigo con Cristian. Que intento demostrarme, que busco o que espero. No lo sé todavía a día de hoy.

No sé si soy cruel por estar con él sin sentir ese amor que se que existe… pero, ¿Sabes?

Anoche, ese ratito, fui feliz. Volví a llenarme de vida.
Algún día, recuperare todo aquello que me quitaste. Y quizá entonces… quizá pueda hacer el amor con Cristian de forma sincera.
Quizá le deje abrazarme ,no para que me recuerde, sino para que aprenda la forma del amor.

 
No me han avisado que esto se termina...
"Tal vez no quieras que esta melodía te susurre al Alma… Y te lleve al recuerdo…
Tal vez aunque no estemos juntos, sentirás el aire que viene por ti”



No sé que decirte. Tal vez sea esto lo mas bonito, lo mas sincero, lo mas sentido que puedo darte. No sé que decirte… no sé por donde empezar. Ni por donde acabar.

Te echo de menos. Te echo mucho de menos.

Este tiempo sin ti no ha sido fácil. Y me duele el cuerpo, la piel, incluso los músculos que no muevo, los gestos que quedan prendados en el recuerdo, lo que olvide hacer, o decir… de pensar la de cosas que me faltan por hacer, sin ti.

¿Estás bien? ¿Sonríes? ¿Sigues sujetándote con todas tus fuerzas a la barandilla de tu terraza para evitar salir corriendo a buscarme?

¿Te acuerdas de el hada que te regalé?
Solía decirte que nunca la perdieras de vista. Que anunciaba cambios.

*Solo mírala… será inevitable que al hacerlo, pienses en mi, es el encanto de los regalos… si un día, cuando lo hagas, no sonríes, entonces estaré lejos.


A veces me gustaría poder tocarte.
Saber que sentiste mientras me escribías aquel e-mail tan frío, tan distante, tan duro… sin sentimiento, sin amor, sin nosotros.
Lleno de todo el desprecio del mundo.
Supongo que ese era el fin. Conseguir que por un instante, te odiara. Pero nunca supe.
Si… leerlo me ayuda cuando se me antoja buscarte. Me hace recordar porque no vales la pena. Pero sigo queriéndote.

Una parte de mi, quizá la mas importante, siempre te querrá.

Hoy le comentaba a mi niña que solías decirme que algún día estaríamos juntos.

-De aquí a unos 30 años estaré sentado en aquel banco donde solíamos quedar. Y te esperaré. No podré buscarte porque ya tendrás tu vida. No tendré un número de teléfono al que llamar, ni una dirección donde buscarte.
Solo esperare. Te buscare en los ojos de la gente, en las sonrisas tímidas de cualquier pequeña… mirare a todas partes y no me iré.


Solo me reía… mientras echábamos cálculos mentales de los años que tendríamos entonces.

¿Te acuerdas cuando nos perdíamos con el coche y me preguntabas todo convencido si las flores que veíamos eran naturales o artificiales?
¿Y cuando me decías “Te Quiero”?
¿Te acuerdas cuando me abrazabas tan fuerte que te pedía casi sin voz que parases…y me decías “Es que no quiero perderte”?

Y yo no quería que te fueras.
Quería tenerte toda la puta vida. Quería cansarme de ti, saciarme, agotarme. Quería saber lo que era la rutina contigo. Quería dejar de esperar con ilusión tu vuelta a casa. Conocerte, que te volvieras previsible.
Quería verte, y ver a uno mas. Saber que eras mio, y por ello, dejarte de lado.
Quería quererte despacio, de forma tranquila… quería dejar de apretar tu mano para saber que todo eso existía. Que eran cosas de la vida… nada mas.

Y olvidarme de ella. Y dejar de sentirme culpable. Por robarle tiempo, para dármelo a mi.

Y todo esto te lo digo… porque no quiero ser como todos, y aparecer con un simple “Feliz Cumpleaños”

No leerás esto. No tiene sentido que lo escriba… pero no quiero quedarme con ello dentro. Quiero pensar que algunos de los ojos que se deslicen por aquí, te llevaran mis palabras.

Y te dirán que te echo de menos.
Que siempre te echare de menos.