¿Obsesión?
Vi su espalda y un escalofrío recorrió la mía, como un mecanismo de alerta, algo primitivo e incontrolable que me temo disparó mi adrenalina. Allí estaba ella, de pie junto a la barra, charlando con el camarero sobre una foto que veían en un móvil. “Estábamos hablando de ti”, me dijo él mientras me mostraba la foto... una banalidad sobre la que habíamos estado departiendo días antes y que no debería tener mayor trascendencia.
Él la conoce desde hace años, creo que son sino del mismo pueblo de lugares muy cercanos, tienen confianza y amistad desde hace años. Me uní a la tertulia con comodidad sin ánimo de molestar. Llegar y hacerse el silencio fue todo uno... apenas nos cruzamos cuatro frases y el camarero tuvo que ir a atender mi pedido y a otros clientes, entonces calló. Y yo, como siempre, tampoco supe que decir.
La semana pasada la esperé en vano... cada día a la misma hora, en el mismo sitio, inútil, ni siquiera el día que tenía el coche aparcado a veinte metros del garito apareció por allí. Me he pasado quince días añorando su presencia, soñando sus ojos verdes y su figura esbelta. Anteayer la soñé entre los velos de una tormenta... cada trueno un abrazo, cada ventisca una caricia, cada gota de agua un beso... y ayer la vi.
Sentada con su café, escudada en su silencio apenas saludé y me senté a su lado... la historia de cada encuentro, el encuentro de dos desconocidos habituales. No llegamos a cruzar más de tres frases de respuestas lacónicas. Tenía el semblante triste, como ausente. Quien sabe, lo más probable es que estuviese pensando en otro, sin embargo al despedirse ha dicho con lo que parecía ser una sonrisa “Hasta mañana”. Vana promesa, hoy no ha vuelto, la verdad es que tampoco creí que fuese a hacerlo, pero asistí inquieto como un chiquillo a la cita, me gusta soñar...
Él la conoce desde hace años, creo que son sino del mismo pueblo de lugares muy cercanos, tienen confianza y amistad desde hace años. Me uní a la tertulia con comodidad sin ánimo de molestar. Llegar y hacerse el silencio fue todo uno... apenas nos cruzamos cuatro frases y el camarero tuvo que ir a atender mi pedido y a otros clientes, entonces calló. Y yo, como siempre, tampoco supe que decir.
La semana pasada la esperé en vano... cada día a la misma hora, en el mismo sitio, inútil, ni siquiera el día que tenía el coche aparcado a veinte metros del garito apareció por allí. Me he pasado quince días añorando su presencia, soñando sus ojos verdes y su figura esbelta. Anteayer la soñé entre los velos de una tormenta... cada trueno un abrazo, cada ventisca una caricia, cada gota de agua un beso... y ayer la vi.
Sentada con su café, escudada en su silencio apenas saludé y me senté a su lado... la historia de cada encuentro, el encuentro de dos desconocidos habituales. No llegamos a cruzar más de tres frases de respuestas lacónicas. Tenía el semblante triste, como ausente. Quien sabe, lo más probable es que estuviese pensando en otro, sin embargo al despedirse ha dicho con lo que parecía ser una sonrisa “Hasta mañana”. Vana promesa, hoy no ha vuelto, la verdad es que tampoco creí que fuese a hacerlo, pero asistí inquieto como un chiquillo a la cita, me gusta soñar...
La Tormenta
En el suelo, tirados, entre nubes,
perdiéndose,
jugando a encontrarse.
Tras el techo, lejanos, entre retos,
bramándose,
jugando a encontrarse.
En el tálamo, seguros, entre sudores,
festejándose,
jugando a encontrarse.
Tras los muros, empapados, entre musgos,
ululándose,
jugando a encontrarse.
Nuevo ardor con cada trueno,
tras cada cellisca, nuevo brío.
Quien te tuviera ahora, amor,
ahora, entre delirios,
delirios de ser quien, amor,
te tuviera,
ahora, entre delirios.
Espero no comerme las uñas
Llevo un rato delante del teclado intentando centrarme en esto... a ver si me sale un post con algo de sentimiento, pero no hay manera, todo es espesura mental y nerviosismo.
Intento relajarme pero sólo consigo desesperarme más y seguirle dando vueltas a lo mismo, una y otra vez. La obsesión, los comportamientos compulsivos son francamente un incordio, una lucha diaria que nunca estás seguro de poder llevar a buen término.
Deambulo medio histérico por mi piso buscando algo en que entretener mi ansiedad sin hallar consuelo en la multitud de tareas pendientes de una vivienda ni consigo inventar algo que me retenga más de unos minutos concentrado en la labor.
La razón es que ayer le ha tocado el turno al único vicio conocido que tengo, a saber, soy un fumador empedernido desde hace quiensabecuanto y por enésima vez he decidido dejarlo. Y esa es la labor que me desespera... pero de momento llevo 24 horas (caaaaaasi) sin fumar y eso compensa el esfuerzo.
Estoy a punto de comerme las uñas y ando tan espeso que no se me ocurre nada que contar aparte de mis propias penurias, valga esto como disculpa. Mañana más.
Intento relajarme pero sólo consigo desesperarme más y seguirle dando vueltas a lo mismo, una y otra vez. La obsesión, los comportamientos compulsivos son francamente un incordio, una lucha diaria que nunca estás seguro de poder llevar a buen término.
Deambulo medio histérico por mi piso buscando algo en que entretener mi ansiedad sin hallar consuelo en la multitud de tareas pendientes de una vivienda ni consigo inventar algo que me retenga más de unos minutos concentrado en la labor.
La razón es que ayer le ha tocado el turno al único vicio conocido que tengo, a saber, soy un fumador empedernido desde hace quiensabecuanto y por enésima vez he decidido dejarlo. Y esa es la labor que me desespera... pero de momento llevo 24 horas (caaaaaasi) sin fumar y eso compensa el esfuerzo.
Estoy a punto de comerme las uñas y ando tan espeso que no se me ocurre nada que contar aparte de mis propias penurias, valga esto como disculpa. Mañana más.
Orgullo de mujer
Vas tranquilamente por la calle, paseando distraído, observando como discurre la vida, el ir y venir de las gentes con sus cosas, el tráfico con sus bullicios y sus miserias o simplemente admirando algún edificio que te haya llamado la atención y te tropiezas con un caniche a tus pies que te ladra encolerizado porque, simplemente, tiene los nervios alterados por su dueña y no sabe contra quien descargarse y vas tú y te tropiezas con él, con tan mala fortuna que en el tropezón te caes y arrastras contigo a un par de vejetes que paseaban también por la calle, tan descuidados y apacibles como tú.
Te encuentras entonces con una escena grotesca, por un lado el perrillo como loco tratando de defender a su ama de un ataque inexistente y de paso soltando toda su enervada inquina por una boquita que, de pequeña, da risa verla, detrás del animalillo parece también ladrar una señora toda encopetada en defensa no sabes si de su perrillo o de sus propios copetes entonces te das cuenta que el par de vejetes se duelen en el suelo al igual que tú y no consiguen levantarse.
Reprimes una risotada y les echas una mano para levantarse mientras intentas que ese manojo de histeria cubierto de pelo no te destroce los bajos de los pantalones y esquivas los manotazos de su neurasténica dueña que sigue empeñada en que el perrillo tiene razón en su actitud y le ayuda en su intento de violentarte a toda costa.
En el momento en que compruebas que la pareja se encuentra en perfecto estado y le entregas el bastón al señor descubres que su esposa le está haciendo un gesto con la vista, indicando al chucho y a la engreída, como queriendo decir que es el causante de todo aquel desaguisado y ves estupefacto como el vejete hincha pecho, se yergue todo lo que le permite la edad y suelta:
- O controla usted a esa rata que lleva de la correa o la corro a bastonazos hasta el final de la calle.
Fue suficiente para que el ama cogiera en el regazo al perro-rata y siguiera su camino y sólo entonces descubres que lo que aparentaba ser un apacible ciudadano de la tercera edad sabe defenderse de una agresión mejor que tú y su mujer le mira con orgullo como diciendo “Este es mi hombre”.
Cuarto creciente
Esta es, como quien dice, la primera luna del año, tiempo de trasiega de vinos y poda, de remover tierras (el que no lo ha hecho ya) y plantar ajos... por decir algo. Los pueblos tienen eso... que todavía viven de cara al campo.
El otro día... bueno, el año pasado, sentía añoranza de Madrid y sus gentes, de un poco de bullicio, en definitiva, me estaba ahogando un poco en la tranquilidad de vivir, como vivo, en un villorrio, sin obviar que tiene sus ventajas.
Estos días hemos estado podando una docena de viñas y otra docena de frutales variados, ahora toca darle vuelta a un trozo que tengo como huerta y plantar ajos, base esencial de una buena cocina tradicional, aunque igual y pongo también unas docenas de cebollas de las tempraneras, a ver si salen para las primeras ensaladas de primavera.
Es una de las ventajas de tener algo de tiempo y un terrenito en el que hacer un huerto y la verdad es que no hace falta ni mucho tiempo ni mucha tierra. Da su trabajo, no lo niego, sobre todo si se es un agricultor sin callos en las manos, como es mi caso, y la azada pesa más de lo que uno está acostumbrado a cargar. Sin embargo, además de divertido (porque todo tiene su punto), es muy gratificante.
En estas ocasiones así es cuando más echo de menos no tener hijos, es muy divertido verles enlodarse como auténticos marranos mientras intentan plantar un brote de lechuga enterrando sólo la raíz, sin que se les tuerza demasiado y sin meterlo entero en el surco, amén del placer de meterlos en agua calentita después (sí, a los niños, con jabón, por supuesto, no va usted a dejarlos así).
Y es que no hay nada como ver crecer lo que uno mismo siembra (ya no hablo de los niños, ojo, que “eso” no es sembrar), cuidarlo con cariño, regarlo sin ahogarlo y llevarlo a la mesa sin el miedo que da a veces la fruta y la verdura de las tiendas, que váyase usted a saber que les meten por la raíz que las ponen tan lozanas y se echan en el frigorífico semanas como si tal cosa.
Porque en mi huerta no salen ajos de medio kilo, ni tomates de uno, ni manzanas de dos, ni calabazas de cien, ni me duran las lechugas medio mes sin marchitarse... lo que sí, es que no encuentro cosa que se iguale en sabor y textura en el mercado, así que algo debe haber.
Hoy no quiero hablar de mí, sino de vosotros
Aparece Choi con sus aventuras,
y ríe, estimulan sus diabluras.
O Andaya sale con sus arrojos,
y pone vida, cruda, a los ojos.
Compartir calzada y parlamento,
desde siempre el gusto de pasear,
o solamente salir a tomar aliento,
es conocer y otras veces ayudar,
y mejor con algo de condimento.
Sefarad con amores y pinturas,
el optimista en sus andaduras.
De farra siempre, EConde, carajo,
a un par de rubias buscando el refajo.
Paseando por mundos de colores
me encontré diferentes habitantes
algunos salados, otros de sabores,
casi todos con buenos semblantes,
unos alegres, los más, soñadores.
O asoma Ararat con ¿locuras?,
no, que son diarias colgaduras.
Surge entonces Buskeda por su lado,
buscando razones, ¿o desolado?.
Curioseando por esas creaciones,
algo hechizante siempre encuentro,
diferentes enfoques, sensaciones,
imágenes, músicas, ¡que momentos!
incluso desvaríos, en ocasiones.
Viene, cansado, Clo sin amargura,
desde Chile, larga la singladura.
El Mojama
Es paradójico quedarse junto a alguien con quien se desea vehementemente hablar y no ser capaz de decir más que ¡hola!. El tiempo se vuelve opresión y la garganta se seca, las manos sudan y los pies se inquietan mientras la mente se esfuerza en buscar una frase que rompa el hielo y no sea una absoluta estupidez.
Hoy te he vuelto a encontrar en la barra del bar de todos los días, donde bajo a tomar un café después de comer, me saludas con desgana, distraída, y bajas la cabeza sobre una revista. Yo me acomodo a un lado como el tipo soso que me siento, intentando no desesperarme mientras mi cogote echa humo.
Te miro de soslayo, tú pareces revolverte inquieta. Seguimos callados durante un rato, tú en tu revista y yo al aire. De pronto, pasado un buen cuarto de hora, cierras la lectura y con un ademán amable me la ofreces – ¿Quieres verla? – preguntas mientras me quedo con cara de alelado al responder – No, la he visto ya.
Es kafkiano... hace más de un año que nos conocemos y no hemos sido capaces de pasar del ¡hola! con naturalidad, es posible que ni te guste, pero tengo la sensación de que no es así.
O quizás resulte que tienes tanto miedo como yo. Porque lo que a mí me atenaza es el miedo, que se convierte en absurda timidez infantil, a que acabes soltándome una patada y ya me han dado muchas últimamente, no tengo ánimos para más.
Mientras pienso todo esto una parte de mi mente se sume en la ensoñación de una charla trivial que desemboque en una cita que tengo ya la certeza que no tendrá lugar nunca.
O quizás la razón de todo esto no es más que yo soy un viejo soñador que se ha encontrado con una mujer demasiado hermosa para ser real y demasiado joven para resultar cercana.
Me excuso con un gesto al ahumarte mientras intento apagar un cigarrillo... tu expresión es hastiada y yo no me atrevo ni a decir “Disculpa, ya lo apago bien”.
En tanto la camarera se afana tras la barra y la tele escupe su monólogo de catástrofes diarias soy incapaz de salir de este atolladero que me mantiene ensoñado contigo sin ser hábil de superarme ni deshacerme de la ensoñación.
Te levantas, casi como cada día, escapando hacia los servicios... yo me quedo mirando tu figura alargada... hoy camuflada por un anorak largo, negro, que te alcanza las pantorrillas, sólo intuyo tus caderas leves.
Y me dejo llevar por la libido que me devuelve la posibilidad de tus curvas suaves, el calor de una piel desconocida y sin embargo ansiada cada vez que intuyo tu presencia.
Resoplo tras responderte la hora ante tu pregunta, volviendo a mis ensoñaciones absurdas.
No tiene sentido que vuelva a este local sabiendo que me voy a trillar las neuronas cada día que vengas... pero siempre vuelvo, puntual... en el fondo me gusta verte aunque sé que solo será para soñarte.
P.D. El título tiene su sentido si se pasea por el post de ayer de Choi.
... no es lo mismo ...
Porque no es lo mismo el interés por ayudar que ayudar por interés.
Están vendidos los negociadores,
aunque porten los libros sagrados,
son sociales extorsionadores,
enlucidos y bien empaquetados
se llevan las sangres y los sudores,
los anhelos, de pueblos soñadores.
De inciviles guerras provocadores,
aunque se dicen al bien dedicados,
son insaciables conquistadores,
y son pseudo-titanes engolados,
arrasan tierras, almas y amores,
los anhelos, de pueblos soñadores.
De versos satánicos persecutores
vuestras promesas vanas quedaos,
y fanáticos de todos los colores
¡arded!, en vuestros infiernos quemaos.
Están vendidos los negociadores,
aunque porten los libros sagrados,
son sociales extorsionadores,
enlucidos y bien empaquetados
se llevan las sangres y los sudores,
los anhelos, de pueblos soñadores.
De inciviles guerras provocadores,
aunque se dicen al bien dedicados,
son insaciables conquistadores,
y son pseudo-titanes engolados,
arrasan tierras, almas y amores,
los anhelos, de pueblos soñadores.
De versos satánicos persecutores
vuestras promesas vanas quedaos,
y fanáticos de todos los colores
¡arded!, en vuestros infiernos quemaos.
¿Trastornos de percepción?
Creo que desvelarme me está provocando serios trastornos de percepción, tengo que regular mis horas de sueño, sino me va a dar algo. La verdad es que no encuentro otra explicación a lo que me está pasando... ¿podéis creer que me he pasado como diez minutos riéndome de la siguiente chorrada?
La verdadera valentía está en llegar a casa completamente borracho, encontrarte a tu mujer esperándote con la escoba en la puerta y tener cojones de preguntarle:
- ¿Var a barrer o a volar?
JAJAJAJJAJAJAJA, lo siento, debe ser la falta de sueño.
La verdadera valentía está en llegar a casa completamente borracho, encontrarte a tu mujer esperándote con la escoba en la puerta y tener cojones de preguntarle:
- ¿Var a barrer o a volar?
JAJAJAJJAJAJAJA, lo siento, debe ser la falta de sueño.
Estoy molido
Hoy he tenido un día de perros y no estoy para pensar mucho. La verdad es que ni siquiera tenía pensado venir por aquí, pero me gusta. Y a veces el gusto puede al cansancio.
Estar molido, para mí, implica no tener la cabeza muy despejada y pensar más bien como en cámara lenta, como a empujones, así que no tengo gran cosa que decir. Además la marea de acontecimientos del entorno me desborda.
Así que voy a recurrir a algo que le llegó por email a un amigo el otro día y que refleja lo que creo es una opinión bastante extendida y lo que el gracejo popular es capaz en este país:
Lata de Gasolina

15€
Pasamontañas

9€
Mechero

1€
Ver correr a los políticos de este país envueltos en llamas, no tiene precio.
Para todo lo demás... MasterCard.
Estar molido, para mí, implica no tener la cabeza muy despejada y pensar más bien como en cámara lenta, como a empujones, así que no tengo gran cosa que decir. Además la marea de acontecimientos del entorno me desborda.
Así que voy a recurrir a algo que le llegó por email a un amigo el otro día y que refleja lo que creo es una opinión bastante extendida y lo que el gracejo popular es capaz en este país:
Lata de Gasolina

15€
Pasamontañas

9€
Mechero

1€
Ver correr a los políticos de este país envueltos en llamas, no tiene precio.
Para todo lo demás... MasterCard.
Resfriado digital
Llevo un par de días bregando en los procelosos mares de la lucha contra un putañero virus que alguna graciosa web ha metido en esta sufrida máquina que uso para comunicarme con vosotros.
La prudencia me ha impedido siquiera comentaros ya que no he sabido (ni creo que lo llegue a saber) contra que pernicioso bicho o bichos he estado peleando.
Únicamente he conseguido averiguar que era un espía que sacaba información de mi máquina (como si hubiese tanta cosa que buscar) y de se entretenía los ratos muertos borrando algunos archivos. Imagino que se ha llevados mis direcciones de correo y próximamente me hartaré de recibir vía emilio la más diversa basura sobre los asuntos más variopintos que se os ocurran... desde webs porno y alargadores de minga hasta intentos de estafa camuflados en la integración en una fabulosísima red de ventas de cualquier panacea para incautos. Afortunadamente, los archivos que se perdieron no tenían la menor utilidad ya que el muy estúpido programita infeccioso comenzó borrando archivos de descarga de internet, providencial casualidad.
Todo esto viene al caso de preveniros de desinstalar el antivirus con las comunicaciones abiertas, dejando así una puerta ingenua a cualquier malandrín que más que informático merecería el nombre, ya no de pirata por lo que de aventura romántica conlleva el nombre, sino de delincuente en toda regla y con los peores calificativos añadidos por lo que tiene de violación de los derechos individuales de libertad y privacidad de comunicación que son la base de esta red de redes en la que basamos nuestros encuentros, además de pedir una disculpa.
Esa disculpa es por el hecho no intencionado de dejar el post anterior (y la música de fondo) como actual y último estos días... Dejé aquí lo que pretendía ser una despedida y un homenaje a una persona que me impactó sin apenas conocerla, después de decidir cerrar su página hace unos días.
La casualidad de ese catarro informático convirtió esa cortesía en un ruego, en una petición de retorno. Sería presuntuoso por mi parte creer que he tenido algo que ver con su decisión, pero me alegro, sinceramente, de no perder esa voz que me despierta cada vez que leo lo que escriben sus manos... alegrarme o enfurecerme, de emocionarme con ella, de sentirme vivo, en definitiva.
Gracias por seguir ahí, doc, por hacernos partícipes de tus pensamientos y de tus luchas. Y gracias sobre todo a él, que seguro que sí tiene que ver con todo esto.
P.D.: El audio es para vosotros, con mi cariño, es que en el fondo soy un romántico incorregible.
La prudencia me ha impedido siquiera comentaros ya que no he sabido (ni creo que lo llegue a saber) contra que pernicioso bicho o bichos he estado peleando.
Únicamente he conseguido averiguar que era un espía que sacaba información de mi máquina (como si hubiese tanta cosa que buscar) y de se entretenía los ratos muertos borrando algunos archivos. Imagino que se ha llevados mis direcciones de correo y próximamente me hartaré de recibir vía emilio la más diversa basura sobre los asuntos más variopintos que se os ocurran... desde webs porno y alargadores de minga hasta intentos de estafa camuflados en la integración en una fabulosísima red de ventas de cualquier panacea para incautos. Afortunadamente, los archivos que se perdieron no tenían la menor utilidad ya que el muy estúpido programita infeccioso comenzó borrando archivos de descarga de internet, providencial casualidad.
Todo esto viene al caso de preveniros de desinstalar el antivirus con las comunicaciones abiertas, dejando así una puerta ingenua a cualquier malandrín que más que informático merecería el nombre, ya no de pirata por lo que de aventura romántica conlleva el nombre, sino de delincuente en toda regla y con los peores calificativos añadidos por lo que tiene de violación de los derechos individuales de libertad y privacidad de comunicación que son la base de esta red de redes en la que basamos nuestros encuentros, además de pedir una disculpa.
Esa disculpa es por el hecho no intencionado de dejar el post anterior (y la música de fondo) como actual y último estos días... Dejé aquí lo que pretendía ser una despedida y un homenaje a una persona que me impactó sin apenas conocerla, después de decidir cerrar su página hace unos días.
La casualidad de ese catarro informático convirtió esa cortesía en un ruego, en una petición de retorno. Sería presuntuoso por mi parte creer que he tenido algo que ver con su decisión, pero me alegro, sinceramente, de no perder esa voz que me despierta cada vez que leo lo que escriben sus manos... alegrarme o enfurecerme, de emocionarme con ella, de sentirme vivo, en definitiva.
Gracias por seguir ahí, doc, por hacernos partícipes de tus pensamientos y de tus luchas. Y gracias sobre todo a él, que seguro que sí tiene que ver con todo esto.
P.D.: El audio es para vosotros, con mi cariño, es que en el fondo soy un romántico incorregible.
Ese sabor agridulce
Seferad me comentaba ayer que a ver si hoy se me pasaba ese sabor agridulce del fin de año...
Hoy no sé cómo expresar lo que tengo dentro.
Es esa sensación de vacío que te queda en una despedida, cuando alguien se va y tienes la sensación de que no vas a volver a verle.
Quizás es que me haya vuelto un viejo sensiblero al que todo se le hace cuesta arriba, no se, tal vez es que me encariño demasiado pronto con la gente y al final cada uno tiene que seguir su camino, aunque lo más probable es que sea egoismo puro y duro.
Porque, vamos a ver, ¿se puede echar de menos a alguien a quien apenas se intuye? ¿alguien de quien ni siquiera se tiene una imagen real, no digamos completa? ¿alguien a quien no se ha visto, ni tampoco escuchado, nunca? ¿alguien de quien tan sólo (como si fuera poco) se tienen algunos pensamientos?
Pues sí, cuando alguien te cala, da igual que lo conozcas poco o mucho, simplemente lo añoras.
Sólo quiero desde aquí desearle lo mejor en la vida, en presente y en futuro, por lo poco que sé de ella es de esas personas que se lo merecen y además que se lo ganan cada día.
Hasta siempre, doc (Andaya).
Hoy no sé cómo expresar lo que tengo dentro.
Es esa sensación de vacío que te queda en una despedida, cuando alguien se va y tienes la sensación de que no vas a volver a verle.
Quizás es que me haya vuelto un viejo sensiblero al que todo se le hace cuesta arriba, no se, tal vez es que me encariño demasiado pronto con la gente y al final cada uno tiene que seguir su camino, aunque lo más probable es que sea egoismo puro y duro.
Porque, vamos a ver, ¿se puede echar de menos a alguien a quien apenas se intuye? ¿alguien de quien ni siquiera se tiene una imagen real, no digamos completa? ¿alguien a quien no se ha visto, ni tampoco escuchado, nunca? ¿alguien de quien tan sólo (como si fuera poco) se tienen algunos pensamientos?
Pues sí, cuando alguien te cala, da igual que lo conozcas poco o mucho, simplemente lo añoras.
Sólo quiero desde aquí desearle lo mejor en la vida, en presente y en futuro, por lo poco que sé de ella es de esas personas que se lo merecen y además que se lo ganan cada día.
Hasta siempre, doc (Andaya).
La fábula del pato
Hace un par de días que no ando por estos mundos... el trajín del fin de año me ha dejado un sabor agridulce que no he conseguido todavía quitarme. De todas formas a todos los que paseais por aquí (y la los que no también) ¡¡¡Feliz Año!!! o al menos un buen intento.
Tenía en la cabeza algo para el primer post del año, pero me he tropezado con la "Fábula del pato" y ya sabeis que, y si no lo sabeis os lo cuento, me gusta recoger cositas según camino y esto es lo que me he encontrado:
Había una vez un pato que no sabía a que dedicarse.
Se decía:
- Sé nadar, pero el salmón lo hace mejor que yo.
- Sé volar, pero soy una nulidad comparado con el halcón.
- Sé correr, pero sólo soy capaz de ganarle al pingüino.
- Sé pensar, pero el zorro es más astuto que yo.
- Sé trabajar, pero comparado con la hormiga soy un vago.
- Es decir, que sirvo para todo, pero no valgo para nada...
- Pues ya sé, me dedicaré a la política.
No sé si alguno de vosotros es capaz de sacarle una moraleja a esta fábula... pero a mí me explica muchas que han ocurrido desde que el hombre patea el mundo y no digamos en su historia más reciente...
Tenía en la cabeza algo para el primer post del año, pero me he tropezado con la "Fábula del pato" y ya sabeis que, y si no lo sabeis os lo cuento, me gusta recoger cositas según camino y esto es lo que me he encontrado:
Había una vez un pato que no sabía a que dedicarse.
Se decía:
- Sé nadar, pero el salmón lo hace mejor que yo.
- Sé volar, pero soy una nulidad comparado con el halcón.
- Sé correr, pero sólo soy capaz de ganarle al pingüino.
- Sé pensar, pero el zorro es más astuto que yo.
- Sé trabajar, pero comparado con la hormiga soy un vago.
- Es decir, que sirvo para todo, pero no valgo para nada...
- Pues ya sé, me dedicaré a la política.
No sé si alguno de vosotros es capaz de sacarle una moraleja a esta fábula... pero a mí me explica muchas que han ocurrido desde que el hombre patea el mundo y no digamos en su historia más reciente...





