Niebla y lluvia
El pueblo amanece cubierto de niebla. Veo el cielo por la ventana del techo. Llueve. Esa lluvia fina de montaña que parece parte de la niebla y crees que no moja, sin embargo te cala hasta los huesos. Duerme. O finge dormir.
- Bueenooos díaaas, ¿duermes? – le canturreo mientras la beso una mejilla.
- rrrrmmmm.
- Desayuno –pienso, desde mis más primitivos instintos. Me visto en silencio. Como intentando no despertar a alguien dormido.
Estamos en una casita vieja restaurada con un gusto un tanto peculiar, entre lo rústico y llamativos colores de moda, entre muebles nuevos que parecen viejos y trastos recuperados de lo más variopinto. Con una chimenea de piedra en una esquina del salón que no consigue calentar toda la casa. La cocina está en la planta baja.
Mientras preparo tostadas y fruta me voy despejando. Cuando me siento frente a la ventana veo como la niebla va dejando asomar un tímido sol que apenas calienta.
Se me ponen de punta los pelos de la nuca al coger la taza de café caliente... – mrmrmrmmmm, ronroneo apoyándome en la ventana para ver el patio. El suelo está aún húmedo de la noche fría, pero con la niebla no ha helado y está dejando de llover. El otoño hace del paisaje algo irreal, entre rojizos y verdes, tras un velo blanco. Decido salir a dar un paseo. Subo con otro café. Sigue encogida en posición fetal.
- ¿Un cafecito?
- rrrrmmmm.
Al dejar el café en la mesilla se revuelve, dándome la espalda. No sabe fingir que duerme.
Me pongo las botas y una buena pelliza. No hay nada como un buen paseo por el monte para sacarse el frío de los lomos. Al bajar me acuerdo y regreso por mi navaja, siempre me gusta llevar una navaja al campo, tallar cositas en madera es muy entretenido mientras te arrullan los sonidos del entorno.
- rrrrmmmm.
- Ya te dejo dormir, ya.
Me enfado, meto la navaja en el bolsillo y salgo de casa con ganas de zarandearla por los hombros y decirle:
- Debes creer que soy idiota, seguro que llevas más de dos horas dándole vueltas a la cabeza sin salir de cama – Pero me lo como... “es mejor no discutir. Sólo espero que no sea tan tonta como para dejar enfriar el café.”
Le cuesta horrores salir a pasear conmigo, pero después va diciendo por ahí que le encantan estos fines de semana en el campo... mujeres... a veces me dan ganas de meterla en un saco y llevársela a su madre... “Ahí la tienes, cuando quieras os pasáis a recoger sus cosas.” Hacen falta dos para bailar un tango... y aquí no hay ni orquesta.
Salgo del patio y me subo por el camino a la parte alta del pueblo. Es casi todo ruina, ya no quedan vecinos... sólo unas cuantas casas restauradas que se usan poco y un hostal de turismo rural a cuyos dueños intento evitar cuando vengo. Cambio de idea a mitad de camino y salgo del pueblo por camino entre robles y castaños. Aminoro el paso, me detengo a echar un pitillo mientras veo a una ardilla luchar con un erizo aún verde para sacarle una castaña y salir pitando con ella a saber dios a que hueco. “Pena de cámara... tenía que haberme traído el equipo. Bueno, otra vez será”.
El día está húmedo y frío... pero en el aire se respira el quehacer febril de mil criaturas preparando un invierno próximo. Me salto un muro y recojo un puñado de castañas. “Ya no hay ni quien se preocupe de esto.” Pienso mientras me acuerdo de la higuera que había en lo alto del pueblo. “Igual le queda algo todavía... después regreso por arriba”.
Camino a buen paso hasta llegar al bosque de junto al río. El agua baja ruidosa, entre piedras, dando tumbos y haciendo espumas que me dejan absorto hasta que me despierta un pajarillo. Esta parte del monte está preciosa, entre hojas verdes aún y otras ya rojizas. ¿Quién dice que el otoño no es bello? No seré yo. Me doy la vuelta y subo ladera arriba hasta alcanzar con la vista el pueblo, monte a través, entre brezos y retamas, tojos y piedras. Un conejo sale pitando delante de mí como perseguido por el mismísimo Belcebú, "pobre, menudo susto se ha llevado".
Me siento, cansado, han sido unas dos horas de caminata... “a ver si me como las castañas”. Están muy verdes aún, pero me gustan así, que corten los dientes. Entonces me vuelvo a acordar de los higos y me pongo en marcha. No tardo en llegar a la higuera grande. Todavía quedan... hinchados como pelotas por el exceso de humedad, pero dulces como la miel. Me subo, “con cuidado, niño, que está todo mojado” pienso mientras se me resbala un pie. Me afianzo de nuevo y empiezo a comer con calma, disfrutando cada uno apoyado contra el tronco y viendo entre las hojas todo el valle hasta el río.
Harto ya, tomo el camino de regreso a casa y se me desboca la mente... “esto no puede seguir así... jamás viene conmigo, ni le importa siquiera si estoy o no. O si le importa lo disimula muy bien, que no sé que es peor. Todo son discusiones, desencuentros, no hay un “hecho común”, de hecho, creo que ya ni está cómoda conmigo en la misma cama.”
- ¿Pero dónde has estado? ¿Dónde te metes? – me suelta al verme entrar levantando la cabeza de un libro.
- Sólo he ido a dar un paseo.
- ¿Un paseo? ¡Pero si llevas toda la mañana fuera!
- Sí, un paseo... voy a cambiarme y bajo a comer.
- A comer, sí... – me espeta con un rintintín que me pone alerta "esta quiere bronca".
Nota: Aquella tarde llovió de nuevo pero volví a la vieja higuera a merendar. Aquella tarde, calado hasta el tuétano, ya de regreso a casa, decidí acabar com mi matrimonio.
- Bueenooos díaaas, ¿duermes? – le canturreo mientras la beso una mejilla.
- rrrrmmmm.
- Desayuno –pienso, desde mis más primitivos instintos. Me visto en silencio. Como intentando no despertar a alguien dormido.
Estamos en una casita vieja restaurada con un gusto un tanto peculiar, entre lo rústico y llamativos colores de moda, entre muebles nuevos que parecen viejos y trastos recuperados de lo más variopinto. Con una chimenea de piedra en una esquina del salón que no consigue calentar toda la casa. La cocina está en la planta baja.
Mientras preparo tostadas y fruta me voy despejando. Cuando me siento frente a la ventana veo como la niebla va dejando asomar un tímido sol que apenas calienta.
Se me ponen de punta los pelos de la nuca al coger la taza de café caliente... – mrmrmrmmmm, ronroneo apoyándome en la ventana para ver el patio. El suelo está aún húmedo de la noche fría, pero con la niebla no ha helado y está dejando de llover. El otoño hace del paisaje algo irreal, entre rojizos y verdes, tras un velo blanco. Decido salir a dar un paseo. Subo con otro café. Sigue encogida en posición fetal.
- ¿Un cafecito?
- rrrrmmmm.
Al dejar el café en la mesilla se revuelve, dándome la espalda. No sabe fingir que duerme.
Me pongo las botas y una buena pelliza. No hay nada como un buen paseo por el monte para sacarse el frío de los lomos. Al bajar me acuerdo y regreso por mi navaja, siempre me gusta llevar una navaja al campo, tallar cositas en madera es muy entretenido mientras te arrullan los sonidos del entorno.
- rrrrmmmm.
- Ya te dejo dormir, ya.
Me enfado, meto la navaja en el bolsillo y salgo de casa con ganas de zarandearla por los hombros y decirle:
- Debes creer que soy idiota, seguro que llevas más de dos horas dándole vueltas a la cabeza sin salir de cama – Pero me lo como... “es mejor no discutir. Sólo espero que no sea tan tonta como para dejar enfriar el café.”
Le cuesta horrores salir a pasear conmigo, pero después va diciendo por ahí que le encantan estos fines de semana en el campo... mujeres... a veces me dan ganas de meterla en un saco y llevársela a su madre... “Ahí la tienes, cuando quieras os pasáis a recoger sus cosas.” Hacen falta dos para bailar un tango... y aquí no hay ni orquesta.
Salgo del patio y me subo por el camino a la parte alta del pueblo. Es casi todo ruina, ya no quedan vecinos... sólo unas cuantas casas restauradas que se usan poco y un hostal de turismo rural a cuyos dueños intento evitar cuando vengo. Cambio de idea a mitad de camino y salgo del pueblo por camino entre robles y castaños. Aminoro el paso, me detengo a echar un pitillo mientras veo a una ardilla luchar con un erizo aún verde para sacarle una castaña y salir pitando con ella a saber dios a que hueco. “Pena de cámara... tenía que haberme traído el equipo. Bueno, otra vez será”.
El día está húmedo y frío... pero en el aire se respira el quehacer febril de mil criaturas preparando un invierno próximo. Me salto un muro y recojo un puñado de castañas. “Ya no hay ni quien se preocupe de esto.” Pienso mientras me acuerdo de la higuera que había en lo alto del pueblo. “Igual le queda algo todavía... después regreso por arriba”.
Camino a buen paso hasta llegar al bosque de junto al río. El agua baja ruidosa, entre piedras, dando tumbos y haciendo espumas que me dejan absorto hasta que me despierta un pajarillo. Esta parte del monte está preciosa, entre hojas verdes aún y otras ya rojizas. ¿Quién dice que el otoño no es bello? No seré yo. Me doy la vuelta y subo ladera arriba hasta alcanzar con la vista el pueblo, monte a través, entre brezos y retamas, tojos y piedras. Un conejo sale pitando delante de mí como perseguido por el mismísimo Belcebú, "pobre, menudo susto se ha llevado".
Me siento, cansado, han sido unas dos horas de caminata... “a ver si me como las castañas”. Están muy verdes aún, pero me gustan así, que corten los dientes. Entonces me vuelvo a acordar de los higos y me pongo en marcha. No tardo en llegar a la higuera grande. Todavía quedan... hinchados como pelotas por el exceso de humedad, pero dulces como la miel. Me subo, “con cuidado, niño, que está todo mojado” pienso mientras se me resbala un pie. Me afianzo de nuevo y empiezo a comer con calma, disfrutando cada uno apoyado contra el tronco y viendo entre las hojas todo el valle hasta el río.
Harto ya, tomo el camino de regreso a casa y se me desboca la mente... “esto no puede seguir así... jamás viene conmigo, ni le importa siquiera si estoy o no. O si le importa lo disimula muy bien, que no sé que es peor. Todo son discusiones, desencuentros, no hay un “hecho común”, de hecho, creo que ya ni está cómoda conmigo en la misma cama.”
- ¿Pero dónde has estado? ¿Dónde te metes? – me suelta al verme entrar levantando la cabeza de un libro.
- Sólo he ido a dar un paseo.
- ¿Un paseo? ¡Pero si llevas toda la mañana fuera!
- Sí, un paseo... voy a cambiarme y bajo a comer.
- A comer, sí... – me espeta con un rintintín que me pone alerta "esta quiere bronca".
Nota: Aquella tarde llovió de nuevo pero volví a la vieja higuera a merendar. Aquella tarde, calado hasta el tuétano, ya de regreso a casa, decidí acabar com mi matrimonio.
Comentario:
La soledad pesa mas si va acompañada. Buen paseo, te acompañaron tus recuerdos en la decisión de acabar con esa soledad compartida.
Pese a todo, k triste leerlo.
Por más k necesario, cómo duele un final.
Gracias por compartir tus paseos, tus recuerdos...
Pese a todo, k triste leerlo.
Por más k necesario, cómo duele un final.
Gracias por compartir tus paseos, tus recuerdos...
Comentario:
Buskeda: No, el sabado no... ni el domingo, ni... bueno para que seguir(del anterior post). Fue un día muy triste. Rompí en pedazos muchas cosas y no, nunca se consigue expresar todo en una frase.
CHOI: No, no fue nada facil. Fue sencillamente necesario. Lo de la marquesina... bueno, un día de estos a ver si consigo ponerla bonita.
EriS: eso es lo único que importa, continuar... :-*
CHOI: No, no fue nada facil. Fue sencillamente necesario. Lo de la marquesina... bueno, un día de estos a ver si consigo ponerla bonita.
EriS: eso es lo único que importa, continuar... :-*
Comentario:
uysss jeje como me gusta esa markesona XD!!
Biquiños saladiños de CHOI
Biquiños saladiños de CHOI
Comentario:
vulevo a tu blog...
Cuando llega siempre ese momento, yo siempre me digo algo...
"aunque me empeñe en encontrar una frase exacta, no la encuentro, quizás es q no exista"
Un saludo
Cuando llega siempre ese momento, yo siempre me digo algo...
"aunque me empeñe en encontrar una frase exacta, no la encuentro, quizás es q no exista"
Un saludo
Comentario:
Mmm... bucolico... menos la nota claro...
gracias por pasarte por mi blog
Un beso desde Ceuta (España ¬¬)
gracias por pasarte por mi blog
Un beso desde Ceuta (España ¬¬)
Comentario:
... empezar ... terminar ... No se bien que es más dificil?? Lo importante es no quedarse en donde no se esta bien, VIVIENDO que es ...
Un abrazo muy fuerte cariño :*
Un abrazo muy fuerte cariño :*
Comentario:
joer!! aiozz al amor XD!! q fácil resuly¡ta a veces,no?? y como nos complicamos la vida XD!!
jeje..crees q te kiero decir algo?? XD!! q sofoco!! :0
Biquiños saladiños de CHOI :P
jeje..crees q te kiero decir algo?? XD!! q sofoco!! :0
Biquiños saladiños de CHOI :P
Comentario:
buff, una tarde de decisiones, no??
En ocasiones als decisiones q parecen más dificiles de tomar son las más sencilla, aunq luego... bueno luego siemrpe viene pensar en ello.
Un saludo
En ocasiones als decisiones q parecen más dificiles de tomar son las más sencilla, aunq luego... bueno luego siemrpe viene pensar en ello.
Un saludo