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Vivir Viviendo
Vida y obra de un joven sin demasiadas vivencias y ninguna obra
Acerca de
De gargantas cortadas, baños sin limpiar, patoaventuras varias y personas que siempre se piden escalope con patatas en lugar del menú del día. Alguna vez hablaré del resto de las cosas, si bien no será lo habitual.
Sindicación
 
Cuando no se te ocurre nada
Joder, 3 meses sin escribir en el blog. Y encima con la payasada de los Chocos en primer plano. Ahora debería de escribir algo bonito para quedar bien.

Pero miro a mi alrededor y no tengo ideas. Muchachada Nuí ¡Nuí! en la tele. Papeles y bolis en la mesa. Fotos, cuadros. El Kill Paff en el enchufe. Hay de todo en todas partes, menos en mi cabeza.

Es igual que cuando me pongo a hacer un logotipo y no me sale nada. Como cuando antaño atacaba a las chicas con un puñado de silencios o como cuando te aburres tanto que si empiezas a hacer algo también se contagia con tu aburrimiento.

Y lo peor de todo es que durante el día pienso o me ocurren cosas que digo "mira, esto pega en el blog". Bueno según parece en este blog pega casi todo.

Y cuando no se me ocurre nada me planteo que quizás sea la hora de dejar el blog, como hizo el Asturiano en Londres, o como hicieron otros menos sonados. Pero ellos también cerraban una etapa de sus vidas a la que su blog estaba ligado. Y el día que empecé este blog (ya va para 4 años) lo empecé porque necesitaba contar cosas. No sé el que, pero lo necesito tanto como otros necesitan echar un polvo y otros insulina. Y me da igual que lo lean (leáis) cuatro. Me da igual que no se me ocurra nada y me tire meses sin escribir, o que un día me salga una poesía y a la semana siguiente una historia estúpida como la de los chocos. Y me da igual porque, lo que necesitaba contar, todavía no he terminado de contarlo. Y tal vez nunca lo termine. Y por si acaso, aquí estará este blog para contarlo.
 
La increíble historia del oso de los Chocos
Como cada día desde hace 25 años (excepto aquel que estaba de resaca) el pasado 12 de setiembre ( el 11 está ya cogido) me levanté de la cama. Me dispuse a tomar mis cereales. Siempre me han gustado los Chocos, y aunque durante años no los comí estoy recuperando esta sana costumbre.

Una cosa que me encanta es trocear galletas (sirven tanto maría como digestive) entre los cereales, ya que se crea un excitante tercer sabor que me tiene enamorado. Pero aquella mañana, el oso que viene en el paquete me empezó a increpar porque él consideraba que era un acto ilícito aderezar los cereales que él, con tanta pasión, había chocolateado. Discutimos un rato y finalmente me propuso un trato, me acompañaría todo el día y si conseguía mejorar algún aspecto de mi vida, dejaría de desayunar la mezcla que tanto le desagradaba.



Acepté y con un chasquido de dedos del oso me encontré duchado, vestido y al volante de mi coche. guau! - pensé. Durante el viaje a clase el oso de los Chocos me contó que se llamaba Rogelio y que tenía dos Oseznos, y que estaba viudo, pero salía desde hacía unos meses con una Osa menor, y que tenía miedo a que eso le metiera en problemas.

Al llegar al curso no me dejaban meter al Oso así que Rogelio de nuevo chascó los dedos y de pronto aparecí en un despacho de mucho lujo con un traje de Armani. Me dijo que ahora era el puto amo del diseño gráfico y yo dictaba las normas. En la calle había un porche 911 con el depósito lleno y 2 pivones de escándalo, pero como tanto Rogelio como yo teníamos novia les tuvimos que pedir que se fueran, y nosotros nos fuimos a dar una vuelta.

Luego llamé a mis amigos, les compré un coche a cada uno y contratamos a unos cuantos guardaespaldas, y nos fuimos a buscar emos para darles un par de palizas. Despues Rogelio y yo nos pedimos una botella de McCallan y nos emborrachamos viendo el partido del Barsa en mi flamante mansión de verano, que perdía, pero con un chasquido de dedos el resultado se puso 17-0.

En otro chasquido vinieron su osa y mi novia, y pasamos una gran noche entre copas, risas, singstar, isspro y vídeos de youtube. Yo me reí especialmente con las historias de la mili de rogelio y con el vídeo de la Gravesiña. Pero bebí demasiado y me entró hambre, así que me tomé un tazón de chocos con galletas digestive troceadas. Pero Rogelio me pilló con las manos en la taza.

A la mañana siguiente, Rogelio ya no estaba, ni el coche, ni el dinero, ni nada. Me dispuse a desayunar, y en mi despensa ya no había Chocos, sino Chocapic.

Próximamente contaré la increíble historia del perro de Chocapic.
 
The Office
Si hay algo que me fascina de las series americanas, son sus personajes. Están a años luz de las españolas, y es que mientras aquí un mismo diálogo o situación puede vivirla cualquier personaje de la serie, cuando allí dibujan tan bien a los personajes que son el alma, el propio mcguffin de las historias. Ellos hacen que se mueva la acción, y no al revés. Caso ejemplo de ello es la que me tiene altamente enganchado. Ya he renunciado por completo a la televisión generalista y "The Office" es una de las grandes culpables. Éxito de audiencia en USA, aquí fue relegada al late night desde el minuto 1, con uno de los peores doblajes que he catado en años (verla subtitulada es la única opción para disfrutarla) y pasando desapercibida para el gran público, siendo, para mí, la mejor sitcom que se ha hecho desde aquella de seis amigos que vivían en nueva york.

El argumento es simple como el mecanismo de un mechero: narra el día a día en una oficina de una industria papelera. Pero con un matiz: los actores ejercen de personas reales en una especie de gran hermano. Las cámaras graban todo lo que pasa, los personajes van al confesionario y, lo mejor, sin cohibiciones.



Así, está Michael Scott, el jefe. Todos hemos conocido a alguien al que odiamos porque es un pesado y un metepatas y sin embargo él se empeña en ser nuestro amigo. Pues así es Michael, pero como es su jefe, no le pueden mandar a tirarle pedos a una lata.

Por otro lado está Jim, de perfil "pillaca simpático", que se dedica a hacerle bromas/putadas a Dwight, un friki de libro, pelota de cuaderno y raro de libreta. Tambien está Pam, la secretaria, la típica chica que sin ser un pivón encandila a todos los chicos y que está a punto de casarse (En este punto conviene recordar que Jim es un pillaca simpático) Y de secundarios están Ryan, el becario al que michael se emperra en apadrinar, Ángela, la ultrareligiosa, Kelly, la hindú chillona, Jan, la jefa pivón que está por encima de Michael, Kevin, un que es un niño grande, Stanley, un negro gordo muy serio, y los chicos del almacén, entre los que está el prometido de Pam.

Ya hay 3 temporadas y en breve se estrena la 4ª. También está la versión inglesa, que es la original, y muy parecida, aunque con humor inglés, que a mí me convence algo menos, aunque está bien.

Así pues altamente recomendada, ágil, divertida, fácil de ver y ¡cuidado! altamente adictiva.

Edito: La Sexta ha anunciado que emitirá "the Office" los jueves a continuación de Buenafuente, a partir del 20 de septiembre. Espero que la doblen decentemente...
 
Sam wer, biyond de si...



Hace ya tiempo que llegué a la conclusión de que el mar es lo mejor que existe. Bueno lo mejor no, pero está bastante arriba en mi ránking personal de las mejores cosas que existen, y aunque eso, a tí, te de igual, para mí es muy importante.

De pequeño, me encantaba ir a la playa y construir murallas de arena con amigos de esos que improvisan los niños en intentos ingenuos de evitar que la marea subiera y se llevara mis construcciones de arena que en el futuro estudiarían expertos en arte con boina, bigote y gafas.

Durante muchos años mi abuelo me llevaba a pescar al puerto. A veces pescábamos mucho, y era divertido. Otras veces no pescábamos nada y yo me iba a explorar los tinglados y naves del puerto procurando que los empleados no me viesen. Una vez incluso mi abuelo pescó una anguila así de grande (mis brazos se abren unos dos metros)

Una vez me compré un paipo y me pasé dos veranos en el agua. Tantas horas pasaba que llegaba a casa con el relieve marcado en la piel.

Una vez me subí en una colchoneta y me fui de una playa a otra nadando. Y otra me perdí a propósito para que la vigilante me llamara por megafonía. Y dijo "En la caseta de salvamento de la escalera número 12 tenemos recogido a un niño que se llama Juanjo. Juanjo de 3 años" y toda la playa lo oyó. Y me sentí como se debía de sentir Elvis Presley.

Un poco más mayor cogíamos ilegalmente nécoras por la noche y al llegar a casa nos poníamos tibios de marisco. Y nos íbamos en piragua mucho más alla de las boyas. Y una vez vi delfines en libertad. Y pesqué pulpos, y calamares, y mi madre hacía el pulpo a la gallega y mi padre los calamares en su tinta.

Y he visto cientos de puestas de sol viendo su reflejo en el agua, y pienso que esa la imagen más hermosa que hay. Bueno, la más hermosa no, pero está muy arriba en mi ranking personal de las cosas más hermosas que existen, y aunque eso, a tí, te de igual, para mí es muy importante.
 
Al este del oeste
Una de las preguntas que más me han hecho en los últimos meses, no siempre con las mismas palabras, tiene que ver con la posibilidad de cambiar de ciudad. Ya se sabe, la juventud, ampliar horizontes laborales...e incluso hay quien no solo no lo entiende, sino que lo considera un error.

Los encantos de una ciudad tienen valores diferentes según quien los viva. Y a veces, incluso una misma persona los valora de modo diferente en momentos de su vida.

Cuando tenía 17 años y quería irme de Gijón, quería irme harto de la rutina, de la vida con mis padres. Quería libertad, aventuras y papeles en blanco. Ahora tengo 25 y en ese tiempo descubrí que en otros sitios la rutina tambien te atrapa, que la libertad es tan sólo un estado de ánimo, que las aventuras las prende el corazón y que en casi todas partes hay bolígrafos y papeles en blanco.

Una vez eliminados estos factores a la hora de decidir, debería de haber otros por los que valorar los encantos de la ciudad en la que me quiero quedar. Una temperatura agradable, una población lo suficientemente grande como para que haya de todo, decenas de playas, deportes, actividades de ocio, gente cordial, inquietudes, trabajo, oportunidades...porque se vive mucho y se vive bien. Esto descarta muchos lugares, pero sigue habiendo muchos que siguen reuniendo estas condiciones.

Decía el asturiano en Londres una vez que una ciudad la hace la gente que en ella vive. Estoy de acuerdo, y me siento afortunado de tener unos amigos activos y unos planes variados, además de una buena familia. Pero tambien pienso, sin ánimo de menospreciar, que esto se puede encontrar en otros lugares.

Pero hay un factor, subjetivo, que determina mi preferencia. Y es la misma respuesta que doy cuando alguien me pregunta que por qué no me animo a irme a otro sitio, a madrid, al extranjero...

ésta es mi casa
 
Una historia del pro
Aviso: Post especialmente friki

Corría septiembre de 2006 cuando el W.E. United comenzaba su andadura en la segunda división de la liga A. El equipo, sumido en el despropósito, con jugadores de escasa calidad y siendo favorito de ninguna quiniela, flaqueaba en esperanza. Esperanza que yo estaba dispuesto a darles.

Buen juego y duros entrenamientos se convirtieron en mis consignas, pero el renovado ánimo de Castolo, Espimaz, Ordaz, Stremer y cía no era suficiente. Tras la cuarta jornada, sólo habíamos conseguido 2 empates y marchábamos últimos en la clasificación. Las tensiones en el vestuario se multiplicaban, la afición increpaba sin cesar a los jugadores quienes escandalizaban con provocadoras ruedas de prensa y salidas nocturnas de jugadores como Ivarov y especialmente de Castolo, más preocupado por las delanteras de los puticlubs que por la de su propio equipo.

En navidades exigí a la directiva la llegada de, al menos, un par de jugadores. Tras durísimas negociaciones llegaban dos jugadores contrastados, uno por viejo, Larsson, y otro por tener mucho futuro pero escaso presente, como Dos Santos.

La delantera del equipo empezó a funcionar. Con Larsson en punta y el joven Dos Santos en la media punta, Le dí una oportunidad al joven Burchet, un chaval que empezaba a despuntar en los entrenamientos, un verdadero diablo de la velocidad, de esos que te coge por la banda y te mata.

Los resultados llegaban y el equipo se reconciliaba con la afición. En la última jornada conseguimos alcanzar el segundo puesto, que nos abría las puertas del ascenso a la liga A, y un empresario árabe decidió comprar el club, permitiendo la llegada en verano de jugadores de mucho nivel, como Villa, Wright-Philips, Baros, Iniesta o Riise.

La afición del W.E. United se sentía feliz, el equipo arrollaba a sus rivales, ridiculizando a Madrid, Barsa o Valencia, y ganando Liga y Copa. Luego llegaron Los Kaká, Ronaldinho y las grandes estrellas del panorama futbolísitico, y en una temporada sin precedentes ganamos todos los títulos.


Mis padres dicen que los videojuegos son para los niños. Quizás será que, jugando, me vuelvo a sentir como un niño.

Por cierto, actualmente Castolo se encuentra en Brasil jugando a Voley Playa.

 
No todo lo que relaja tiene que ir despacio
Entre tanta serie me he tenido que hacer un poco más selecto a la hora de ver cine, por lo que ultimamente indago más en lo que merece la pena ver y lo que no de acuerdo que los gustos de uno son únicos, pero solo las obras maestras igualan el final de la tercera temporada de perdidos.

Hace ya varios meses vi el Viaje de Chihiro, y pensé "que película tan bonita". Al cabo de un tiempo la volví a ver, y me decidí a investigar un poco sobre su director. Pues bien, Miyazaki, nombre que para cuando acabes de leer el post se te habrá olvidado, tiene, conocidas por aquí, otras dos películas "El Castillo Ambulante" y "La princesa Mononoke" (que yo siempre había creído que era una frikada manga). Probe con El castillo ambulante, me encantó, y no tuve mas huevos que ver la princesa mononoke, y tambien me encantó.

Me inquieta profundamente que clase de mente puede imaginar, no ya el argumento (que está bien), sino esa animación. Porque los dibujos en sí no son bonitos, lo es su movimiento. Eso es lo que me fascina de estas películas, los personajes, su acción, sus contrastes. Me parece que explota al máximo las posibilidades que brinda la animación tradicional, creando un lienzo de fantasia que provoca un caudal argumental tan perfecto, que provoca que el espectador se sienta absorbido por la película, entrando en un estado de relajación y concentración que los poperos de mi facultad calificarían como etéreo y los creativos de IKEA llamarían Zen. Ese estado es el mismo que busco al ver una película y el que me dió el capítulo de House que acabo de ver.

Ya ves, no todo lo que relaja tiene que ir despacio.
 
Me siento bien
Es un cielo abierto en días de lluvia, una camisa negra sin olor a alcanfort. Es una colilla de espinas, la miel del fracaso y la mitad del doble de mi corazón.

Es caricias de rabia, es orbayo de verano. Es Agosto en Madrid, tirachinas de hierba, tramas desiguales, hachís seco y lienzo del rock and roll.

Es el verso de la prosa, los ojos de la luz y las cejas de cualquier canción de amor. Es el vinilo de un cristal que oculta con sutileza el temor.

Es el peligro del sol, la altura de las ciénagas. El ribete de un título, la espuma de la olas y la cafeína de una cocacola con ron.

Y siendo así encuentra en mi vida su olor, en mi latir un estruendo y en mi rabia consuelo, en mi voz a Elvis, en mis consejos a Dios.

Y yo me siento tan bien que pienso guardar en tarros de miel todo lo vivido, para cuando no esté poder untar con algo dulce el agrio vacío...
 
Dinero
Me gustaría independizarme, irme a vivir de alquiler o con una hipoteca, me da igual, pero tener mi propio hogar.

Quiero comprame un coche que no gaste tanta gasolina y sea seguro. No pido que sea caro ni bonito, solo que consuma poco y me haga conducir más tranquilo. Y una plaza de garaje.

Quiero viajar a todas partes. No conozco Holanda, ni la India, ni áfrica, ni Nueva Zelanda.

Quiero una cámara reflex digital.

Quiero un Ipod y unas zapatillas Nike con suela acolchada para poder correr como el tío del anuncio.

Quiero una pantalla de plasma de 50 pulgadas con el digital plus. Una normalita, no necesito tecnologías raras.

Quiero dar clases de guitarra, de piano, de flash y de fotografía.

Quiero un mac portátil para irme con mi música a otras partes.

Quiero invitar a mi chica a cenar en un restaurante de puta madre para ver como sonríe.

Y no puedo, por culpa del dinero. Maldito dinero.



 
Adaptation. El Ladrón de Orquídeas
Por ventura, a lo largo de mi vida me he sentido integrado allá donde he ido. Sé que no todo el mundo tiene esa suerte y sé tambien que la adaptación a determinados entornos sociales puede ser muy dura.

Sin embargo ha habido tres de estos entornos que me han hecho sentirme como una pieza que no encajaba.

En mi barrio, al poco de nacer, el ayuntamiento aprobó la construcción de muchas viviendas sociales. Viviendas que regalaron a gente de mala vida quienes lo primero que hicieron fue vender los electrodomésticos, pomos de puertas, puertas, grifos y cualquier cosa vendible de estas viviendas para despues hacerme pensar que mi barrio era un barrio en el sentido más despectivo de la palabra. Las pasé bien putas con las pandillas que se formaron e incluso llegué a tener miedo de caminar sólo por las calles de mi zona. Con los años, debido a la evolución urbanística, mi barrio se acercó al centro de la ciudad y hoy en día, por suerte, es un buen lugar para vivir. No me considero una persona clasista ni racista, pero el gris es un color con muchas tonalidades.

En 6º de EGB decidí cambiar de deporte tras llevar muchos años nadando (me aburría) y opté por el balonmano. Mala idea. El grupo, ya formado, me recibió con esa crueldad que sólo los niños tienen. Me sentí en muchas ocasiones humillado e insultado. Pero nunca permití que nadie me levantara la mano. Me tiré el año viendo como los demás jugaban desde el banquillo. No me gusta marginar a nadie y nunca lo hago, pero desde luego, prefiero ser marginador a marginado.

En la facultad no sentí miedo ni humillación. Simplemente, no entraba dentro de los planes de profesores que esperaban que yo lo diera todo cuando ellos no ponían el más mínimo interés, ni de aquellos flipaos que estaban convencidos de que llegarían a triunfar en Hollywood, en la Ser o a ser presentadores del telediario de antena3. Mi objetivo en la vida no es llegar a más ni tener más. Porque no es más feliz ni más rico quien más tiene, sino quien menos necesita. Y una buena manera de lograrlo es con una buena capacidad de adaptación.