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Vivir Viviendo
Vida y obra de un joven sin demasiadas vivencias y ninguna obra
Acerca de
De gargantas cortadas, baños sin limpiar, patoaventuras varias y personas que siempre se piden escalope con patatas en lugar del menú del día. Alguna vez hablaré del resto de las cosas, si bien no será lo habitual.
Sindicación
 
La increíble historia del oso de los Chocos
Como cada día desde hace 25 años (excepto aquel que estaba de resaca) el pasado 12 de setiembre ( el 11 está ya cogido) me levanté de la cama. Me dispuse a tomar mis cereales. Siempre me han gustado los Chocos, y aunque durante años no los comí estoy recuperando esta sana costumbre.

Una cosa que me encanta es trocear galletas (sirven tanto maría como digestive) entre los cereales, ya que se crea un excitante tercer sabor que me tiene enamorado. Pero aquella mañana, el oso que viene en el paquete me empezó a increpar porque él consideraba que era un acto ilícito aderezar los cereales que él, con tanta pasión, había chocolateado. Discutimos un rato y finalmente me propuso un trato, me acompañaría todo el día y si conseguía mejorar algún aspecto de mi vida, dejaría de desayunar la mezcla que tanto le desagradaba.



Acepté y con un chasquido de dedos del oso me encontré duchado, vestido y al volante de mi coche. guau! - pensé. Durante el viaje a clase el oso de los Chocos me contó que se llamaba Rogelio y que tenía dos Oseznos, y que estaba viudo, pero salía desde hacía unos meses con una Osa menor, y que tenía miedo a que eso le metiera en problemas.

Al llegar al curso no me dejaban meter al Oso así que Rogelio de nuevo chascó los dedos y de pronto aparecí en un despacho de mucho lujo con un traje de Armani. Me dijo que ahora era el puto amo del diseño gráfico y yo dictaba las normas. En la calle había un porche 911 con el depósito lleno y 2 pivones de escándalo, pero como tanto Rogelio como yo teníamos novia les tuvimos que pedir que se fueran, y nosotros nos fuimos a dar una vuelta.

Luego llamé a mis amigos, les compré un coche a cada uno y contratamos a unos cuantos guardaespaldas, y nos fuimos a buscar emos para darles un par de palizas. Despues Rogelio y yo nos pedimos una botella de McCallan y nos emborrachamos viendo el partido del Barsa en mi flamante mansión de verano, que perdía, pero con un chasquido de dedos el resultado se puso 17-0.

En otro chasquido vinieron su osa y mi novia, y pasamos una gran noche entre copas, risas, singstar, isspro y vídeos de youtube. Yo me reí especialmente con las historias de la mili de rogelio y con el vídeo de la Gravesiña. Pero bebí demasiado y me entró hambre, así que me tomé un tazón de chocos con galletas digestive troceadas. Pero Rogelio me pilló con las manos en la taza.

A la mañana siguiente, Rogelio ya no estaba, ni el coche, ni el dinero, ni nada. Me dispuse a desayunar, y en mi despensa ya no había Chocos, sino Chocapic.

Próximamente contaré la increíble historia del perro de Chocapic.
 
Comentario:
Entrañable historia, no puedo esperar a la del perro.
Avisame la vez que salgas a dar palizas a emos (que, por cierto, no hay ninguno por estos lares).
 
Comentario:
Entrañable historia, no puedo esperar a la del perro.
Avisame la vez que salgas a dar palizas a emos (que, por cierto, no hay ninguno por estos lares).
No