Darle la vuelta al calcetín
Cuando ante ti no tienes nada por lo que luchar ni metas por alcanzar y ilusionarse por las cosas pequeñas, que son las que de verdad van llenando nuestras vidas, puede ser un espejismo.
Si respirar se te hace difícil porque el aire que llega a tus pulmones esta viciado de dudas, de desconfianza, de no creer en nadie ni en nada y miras hacia delante y no ves nada que te estimule y el vacío se ha hecho dueño y señor de tu vida.
Lo que tocas se deshace entre tus dedos sin saber como moldear lo que tienes para obtener algo que sea tuyo; y caminas y siempre tropiezas sin ser capaz de apartar de tu camino esa piedra que te impide avanzar. El hombre tropieza siempre con la misma piedra, pero a ti casi no te da tiempo de levantarte de cada nueva caída.
Escribes y no entiendes las palabras que utilizas porque no crees en ellas. Escuchas y lo que llega a tus oidos no te convence porque sospechas que detrás de esas palabras hay un halo de falsedad.
El mundo se va haciendo añicos y te das cuenta que somos nosotros los culpables que esto suceda.
La hipocresía y el cinismo campan a sus anchas. La violencia se ha impuesto al diálogo y la solución solo parece encontrarse en el uso de la fuerza...no vamos bien, pero que nada bien.
Las cosas son como son y yo las veo como las veo. Tal vez sea una visión negativa y puede que sea verdad y es que la realidad parece darme la razón, o eso creo.
Sugiero que le demos la vuelta al calcetín y aunque no sea tarea fácil es posible conseguirlo. Debería ser una asignatura obligatoria en la vida: "Aprender a dar la vuelta a un calcetín".
Soñar es algo a lo que nadie debería renunciar jamás. Soñar te mantiene vivo.
En la historia del mundo hemos avanzado gracias a utopías, a gente que ha creido en lo que hacía, a que hubo alguien que creyó y le dió la vuelta al calcetín.
Cada uno de nosotros tenemos nuestros calcetines del revés y a alguno de ellos ya le dimos la vuelta, pero aún nos quedan calcetines... Nuestro inconformismo no debiera permitir que esos calcetines se nos resistieran, pero que fácil es dejarlo todo como está.
Si respirar se te hace difícil porque el aire que llega a tus pulmones esta viciado de dudas, de desconfianza, de no creer en nadie ni en nada y miras hacia delante y no ves nada que te estimule y el vacío se ha hecho dueño y señor de tu vida.
Lo que tocas se deshace entre tus dedos sin saber como moldear lo que tienes para obtener algo que sea tuyo; y caminas y siempre tropiezas sin ser capaz de apartar de tu camino esa piedra que te impide avanzar. El hombre tropieza siempre con la misma piedra, pero a ti casi no te da tiempo de levantarte de cada nueva caída.
Escribes y no entiendes las palabras que utilizas porque no crees en ellas. Escuchas y lo que llega a tus oidos no te convence porque sospechas que detrás de esas palabras hay un halo de falsedad.
El mundo se va haciendo añicos y te das cuenta que somos nosotros los culpables que esto suceda.
La hipocresía y el cinismo campan a sus anchas. La violencia se ha impuesto al diálogo y la solución solo parece encontrarse en el uso de la fuerza...no vamos bien, pero que nada bien.
Las cosas son como son y yo las veo como las veo. Tal vez sea una visión negativa y puede que sea verdad y es que la realidad parece darme la razón, o eso creo.
Sugiero que le demos la vuelta al calcetín y aunque no sea tarea fácil es posible conseguirlo. Debería ser una asignatura obligatoria en la vida: "Aprender a dar la vuelta a un calcetín".
Soñar es algo a lo que nadie debería renunciar jamás. Soñar te mantiene vivo.
En la historia del mundo hemos avanzado gracias a utopías, a gente que ha creido en lo que hacía, a que hubo alguien que creyó y le dió la vuelta al calcetín.
Cada uno de nosotros tenemos nuestros calcetines del revés y a alguno de ellos ya le dimos la vuelta, pero aún nos quedan calcetines... Nuestro inconformismo no debiera permitir que esos calcetines se nos resistieran, pero que fácil es dejarlo todo como está.
Las vacaciones de los maestros
Que bien vivimos los maestros o eso dicen algunas personas cuando dejan ir, "sin ninguna intención maligna", la siguiente sentencia: "No os quejaréis, que bien vivís, con las vacaciones que tenéis...".
Con este tipo de comentarios me he topado, sin yo quererlo, y sin saber como me he visto envuelto en pequeñas discusiones en defensa de mi profesión. Me encontré con todo tipo de respuestas a mis observaciones: Hubo quien reconoció nuestro trabajo y, por lo menos, en ese momento y no se si por convencimiento o no, cambiaron bastante su opinión. Otros se mantuvieron en sus trece y ahí no tenía nada que hacer y tomaba una decisión radical para poner fin a la discusión: "Todavía están a tiempo, hagánse maestros y disfruten de nuestros privilegios".
Ahora cuando escucho a alguien que habla de nuestras vacaciones sin respetar a los que nos dedicamos a la enseñanza, opto por ignorarlos. Solo pienso que amo mi profesión, que vivo con intensidad y pasión todo lo que hago y que me satisface plenamente porque me aporta muchas cosas. Ayudar en la formación de los alumnos y alumnas que me corresponden cada nuevo curso, aprender con ellos...es algo que quien no lo conoce es imposible que lo valore.
Hoy no es nada fácil, por muchísimas circunstancias, llevar a cabo la tarea de educar; pero merece la pena seguir y no tirar la toalla.
Yo invitaría a todos los que critican para destruir y no para ayudar a mejorar, que hiciesen un esfuerzo por conocer la profesión de maestro, pero conocerla de verdad para después poder opinar.
Yo no se si alguno de los que ven en los maestros unas personas que tienen muchas vacaciones sería capaz de ponerse al frente de una clase. Estoy convencido que muchos saldrían corriendo en estampida y ni tan solo aguantarían una hora, que digo una hora...ni tan solo media.
Sin querer faltar al respeto a nadie me permito hacerles una pregunta: "¿Como lo lleváis con vuestros hijos?". Las respuestas serían motivo de otro escrito que dejo para mejor ocasión y que daría
mucho de sí.
Quisiera acabar diciendo que personalmente respeto todas las profesiones y desearía que se hiciera lo mismo con la mía. Se debe conocer para opinar y hay gente que opina sin conocimiento de lo que está hablando.
Con este tipo de comentarios me he topado, sin yo quererlo, y sin saber como me he visto envuelto en pequeñas discusiones en defensa de mi profesión. Me encontré con todo tipo de respuestas a mis observaciones: Hubo quien reconoció nuestro trabajo y, por lo menos, en ese momento y no se si por convencimiento o no, cambiaron bastante su opinión. Otros se mantuvieron en sus trece y ahí no tenía nada que hacer y tomaba una decisión radical para poner fin a la discusión: "Todavía están a tiempo, hagánse maestros y disfruten de nuestros privilegios".
Ahora cuando escucho a alguien que habla de nuestras vacaciones sin respetar a los que nos dedicamos a la enseñanza, opto por ignorarlos. Solo pienso que amo mi profesión, que vivo con intensidad y pasión todo lo que hago y que me satisface plenamente porque me aporta muchas cosas. Ayudar en la formación de los alumnos y alumnas que me corresponden cada nuevo curso, aprender con ellos...es algo que quien no lo conoce es imposible que lo valore.
Hoy no es nada fácil, por muchísimas circunstancias, llevar a cabo la tarea de educar; pero merece la pena seguir y no tirar la toalla.
Yo invitaría a todos los que critican para destruir y no para ayudar a mejorar, que hiciesen un esfuerzo por conocer la profesión de maestro, pero conocerla de verdad para después poder opinar.
Yo no se si alguno de los que ven en los maestros unas personas que tienen muchas vacaciones sería capaz de ponerse al frente de una clase. Estoy convencido que muchos saldrían corriendo en estampida y ni tan solo aguantarían una hora, que digo una hora...ni tan solo media.
Sin querer faltar al respeto a nadie me permito hacerles una pregunta: "¿Como lo lleváis con vuestros hijos?". Las respuestas serían motivo de otro escrito que dejo para mejor ocasión y que daría
mucho de sí.
Quisiera acabar diciendo que personalmente respeto todas las profesiones y desearía que se hiciera lo mismo con la mía. Se debe conocer para opinar y hay gente que opina sin conocimiento de lo que está hablando.
Me apasiona la lectura, todos los vicios fueran como este.
La fotografía, y en especial el retrato en B/N, me seduce.
Escribir era algo que tenía adormecido y que despertó para mi suerte.
La amistad es lo más de lo más...es un tesoro que siempre ha de crecer.
Descubrir a gente tan maravillosa en los blogs es una delicia y os doy las gracias.
Y para acabar deciros que aquí estoy...y con mis virtudes y mis defectos y con palabras de una buena amiga..."Soy muy tierno".