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Wis and the PuCla City
Historias curiosas y a veces divertidas que ocurren en una ciudad supuestamente aburrida.
Acerca de
Sólo puedo decir que tengo 26 años, soy ingeniero y trabajo de becario de investigación. Hasta aquí todo es bastante aburrido, por eso intento que el resto de mi vida no lo sea. Y es esta parte la que me apetece contar.
Sindicación
 
Mister Maravilla

Los amores platónicos pueden ser tan excitantes e intensos como los reales, sobre todo porque nunca te defraudan. Y hablando de amores platónicos debo mencionar a Mister Maravilla a quien he vuelto a ver este sábado. Él es un treintañero con cara de buena persona y cuerpo de gimnasta ruso que me mira con buenos ojos. Agradable, buena gente, tranquilo y atractivo, su único defecto es ser desde hace casi dos años el novio de uno de mis amigos. Los dos llevan una de las relaciones más estables que conozco…

Este amigo mío a veces se va del país durante seis o siete meses, dejando a su novio sólo durante mucho tiempo. Y supongo que en esta situación es como ha surgido la atracción entre Mr Maravilla y yo. La química prohibida entre nosotros se nota en la forma de mirarnos, pero no en nuestras conversaciones, que siempre son de lo más inocentes, respetuosas y correctas. Creo que ninguno de los dos daremos nunca el paso, ni queremos darlo, pero hubo una noche en que me pareció estar cerca de ello…

En la nochevieja de este año fuimos como unas 25 personas al piso de My, frente al obispado, que hizo de anfitriona perfecta con su vestido rojo y su collar de bisutería. Parecía una pequeña Marilyn pero con gafas y pelo negro, o bien la menstruación de su inseparable amiga Vip (de Viperina, por ser una mujer con el colmillo muy largo). Ambas se pasaron la noche bromeando y metiendose con todo el mundo hasta que los demás teníamos dolor de tripa de tanto reírnos. En fin, que me encantan estas dos chicas.

Aquella fiesta algunos hicimos lo que se hace en una nochevieja: beber, beber y beber…
Yo fui sólo y un poco mosqueado porque mi por entonces novio Lestat no había querido acompañarme y me pase la noche de corrillo en corrillo. (Mister Maravilla también fue sólo porque su novio estaba fuera del país) La americana-bollo que es novia de nuestra amiga-albanesa-bollo me estuvo enseñando mil formas de decir borracho en inglés. Y después de las clases de inglés y de unas cuantas copas más yo ya no controlaba muy bien…

Entonces me senté en el sofá a meter mano un poco a My en su vestido rojo, que se rió un montón con el cutre-acoso. Con menos sentido del humor se lo tomó la bollo-americana (muy de San Francisco y muy guapa, pero muy puritana ella) cuando le intenté dar un muerdo de broma como a mi amiga-bollo-albanesa (que a esta sí se puede porque es europea).
Siguieron muchas más bromas y risas. Y en eso estaba cuando fui a parar en el sofá al lado de Mister Maravilla y me quedé medio dormido encima de su cómodo pectoral. Él me rodeo con su enorme brazo y me hizo una tierna caricia en el pelo. La verdad es que me encontraba muy bien en aquel momento mientras sonaba Rammsteim, hasta que My viendo que la noche se alargaba, nos tubo que ir despidiendo a todos (menos mal xq podría haber ocurrido cualquier cosa con aquella tensión en el ambiente).
Mister Maravilla ( siempre tan encantador y tan perfecto) se puso a fregar los vasos de la fiesta y yo los fui aclarando. (No sé como no rompí ninguno con el ciego que llevaba).
Vip, My y yo estábamos aquella noche que se nos caía la baba con aquel tío pero yo traté de ocultarlo.
Después de aquello la mayoría se fueron a casa pero Vip, My y Mr Maravilla, decidieron ir a tomar el chocolate. (Que no se quién se inventó esta costumbre del chocolate pero siempre suele caer esa noche como un tiro). Yo pensaba retirarme, pero Mr Maravilla me convenció para que me quedara y nos fuimos los cuatro hasta la chocolatería…

Junto al chocolate, más risas y la moviola de la noche, llegó la hora de irse a la cama (cada uno a la suya). Tras los dos besos de rigor a las chicas, tocaba despedirme de Mr Maravilla.
Fue sólo un segundo pero a mi me pareció un delicioso detalle. A la hora de irnos, no hubo dos besos, sino que me preguntó que tal me encontraba mientras nos cogimos disimuladamente de la mano y nos despedimos en una casta caricia. Luego cada uno tomó su rumbo y separamos las manos. No creo que ellas se dieran cuenta.

Aquella noche me hubiera gustado tanto dormir con él, sin sexo, sólo abrazados. Creo adivinar que él sintió lo mismo… Pero ambos teníamos pareja entonces y se quedo sólo en un casto deseo, que no creo que se repita. Aunque todo fue tan leve, que puede que no pasara de un coqueteo inocente y el resto sea una paranoia de mi propio ego. Tal vez nunca lo sepa. Es mejor así, porque aprecio mucho a su novio y se que no me lo perdonaría …

 
Viviendo con el vampiro (Bittersweet Symphony)
(Este post también podría llamarse Bittersweet Symphony como aquella canción de THE VERVE, porque cuenta una historia agridulce )

En mi caso, al vampiro no sólo le hice una entrevista, sino que luego se ha quedado en mi vida. Lestat es un personaje poco común y extraordinariamente bello, pero con un lado oscuro inquietante. Lo primero que salta a la vista es que es “Jodidamente atractivo” ( hay quien dice q ha hecho un pacto con el diablo porque aparenta como diez años menos). Pero lo q me hizo enamorarme de él es que se trata de un niño dentro de un hombre adulto, con los problemas y la angustia propias de una persona de su edad real. Cuando hablas con él puedes apreciar que es un tío inteligente y muy masculino, pero más adelante te das cuenta de que no ha perdido la capacidad de jugar, de sorprenderse y de ver la belleza de las cosas pequeñas. Eso le hace la persona más maravillosa y tierna del mundo, entonces te dan ganas de abrazarlo y de cuidar de él para siempre.
Lo de estar con un niño de treinta y tantos tiene una parte bella, pero luego tiene sus problemas. Los juegos también se extienden al resto de las personas, de las relaciones personales y de su propia vida. Y cuando no se gana en el juego, vienen las pataletas… que son lo peor. La pataleta de un adulto-niño puede ser devastadora.
La primera vez lo achacas a los nervios, a las presiones del trabajo, a que se yo…
Después, cuando se repite una y otra vez, llegas a odiarte a ti mismo por seguir queriéndole.
Con Lestat como pareja, un día todo parece maravilloso, y al día siguiente vienen los reproches inmerecidos, los silencios, las rupturas y una especie de furia contra todo que hace daño a las personas que tiene a su lado.
Quizá por eso esta tan sólo, aunque yo me he esforzado por compensarle de esta soledad. Al final, no deja de ser tu personita especial y tienes que cuidarlo, a pesar de que a veces no se porte bien. Pero un buen día te preguntas cuanto dolor más puedes soportar… y te das cuenta de que te has metido en una relación destructiva.

Pero es difícil salir de algo así cuando has querido a la otra persona sin medida y cuando sabes que sólo él conoce y comparte lo que eres en realidad. Eso es lo único que queda cuando estas en la cama junto a la persona que quieres, te sumerges en sus caricias y te olvidas de todo lo demás. Creo que sólo en esos momentos de mi vida me he sentido realmente feliz y nadie más ha sido capaz de conseguirlo.

Puede que este sea un bache grande de la relación o sólo el final. Yo siento que he encontrado algo especial pero no entiendo porque me duele tanto. Ahora estamos peleados y nos hemos dado un tiempo, pero no se si echarme en sus brazos y olvidarlo todo una vez más o decirle que lo dejemos definitivamente para intentar no hacernos más daño…
 
CONTRADICTIONS for men and women, by WisKalvin PuClein

El domingo había quedado con mi amiga E en el Cafetín para contarle las últimas noticias de mi absurda vida sentimental con mi ex novio Lestat.
El cafetín es uno de esos bares con encanto que aún sobreviven en esta ciudad. Todavía conserva la atmósfera de cafetería antigua con fotos en blanco y negro, azulejos en la pared y esas mesas de mármol con patas de hierro. Sin embargo, lo que de verdad hace especial a este lugar es su gente. Sus habitantes son una perfecta mezcla de personas de toda clase y edad conviviendo en singular armonía. En sitios así, casi siempre te acaban ocurriendo cosas curiosas o te encuentras a alguien que no esperabas.
Yo estaba sentado con mi caña cuando desde un espejo vi entrar a E con un poncho rojo y una boina francesa. (En fin, esta chica cada día es más Carrie Bradshaw.)
Le conté muy brevemente que el día antes había quedado con Lestat para tomar algo y charlar:
El día anterior Lestat y yo habíamos hablado de los problemas que había tenido nuestra relación y decidimos dejarlo definitivamente (nos habíamos dado un tiempo). Luego inexplicablemente, nos enrollamos al volver a casa y terminé durmiendo en la suya.
(1ª CONTRADICCIÓN)
Mi amiga E, que ya me conoce, me ha dicho que no tengo remedio…

Ycontinúo con más contradicciones:
Mi amiga E acaba de llegar de ver a su novio, el superbohemio veneciano de la Erasmus.
Después de enseñarme sus nuevos pendientes croatas, me contó que habían pasado en Venecia unos días y que luego se habían marchado a Ljubljana, la capital de Eslovenia, en un Fiat Panda. (igualito que “Cuéntame” pero en versión italiana). Con tal mala suerte que les habían puesto una multa de 30 euros por exceso de velocidad en una travesía. (Con semejante bólido no me extraña). ¡Lo peor es que llevaban la vertiginosa velocidad de 65 km/h!. (2ª CONTRADICCIÓN)

Según me contó, Ljubljana debe ser una ciudad perfecta:
PequeÑa pero con una arquitectura imperial muy bien cuidada. Tiene todas las ventajas de una ciudad de provincias y capital de un país al mismo tiempo. Desde allí se marcharon a Croacia.
Mi amigo Steel me ha dicho que esto del Veneciano y E le huele a bodorrio.
Veremos en que termina…
Pero hace poco me he enterado de que una chica que fue con E a Oporto de Erasmus se va a casar con su novio de toda la vida.
Lo fuerte es que esta chica conoció a otro italiano allí y tuvo un lío bastante serio con él. Tanto, que estuvo a punto de dejarlo todo (carrera, novio, amigos, familia…) para marcharse con él a Italia. Sólo una misteriosa llamada desde el móvil la convenció para que no lo hiciera en la misma puerta de embarque del avión.
Después de esto, su novio de toda la vida (que la quiere con locura y es un tío de bandera que no se merece) cerró los ojos, no quiso saber nada de la infidelidad y volvieron juntos.
La boda me imagino que va a tener mucha tensión, porque se rumorea (según fuentes fidedignas) que la chica a quien quiere de verdad es al italiano. (3ª CONTRADICCIÓN)
Que morbo! a mi me aburren las bodas, pero si a ésta en concreto me invitasen… Puede ser como un remake de “Very Bad Things”…igual la novia no se presenta y se fuga con el italiano…



 
La gran evasión

A veces tu ciudad parece encogerse sobre si misma como un ovillo y necesitas tomarte un respiro para desenrollarlo un poco.
Por eso este sábado quedé en la estación de autobuses con mi amigo Steel. Cuyo apodo se ha ganado gracias al material del que deben estar hechos sus durísimos glúteos, lo cual me provoca una insana envidia. (que nadie piense mal)
Él llevaba una cazadora que se acababa de comprar, un gorro y una mochila de un color chillón a modo de rapero del Bronx. Sus ropas contrastaban mucho con mis pintas un poco retro, de manera que bromeamos sobre donde me había dejado la jaula con las gallinas…
Y con esta desigual apariencia nos subimos al bus y compartimos juntos una larga conversación hasta atisbar la silueta de Madrid, nuestro destino de escapada.
Lo primero que pensé después de intentar buscar el perfil quemado del Windsor, es que allí en alguna parte de la gran ciudad estaría reunido también parte de mi universo bloggero . Y me imaginé las caras y los gestos de todas aquellas personas cuyos pensamientos y vivencias compartía en secreto. Pero mi intención esta noche era otra…

Después de librarnos de los bultos y las ropas del viaje, nos dirigimos hacía el lugar donde comenzaría la fiesta: Un bloque en Malasaña que por dentro parecía mas propio de Sarajevo.
Las reformas habían convertido aquel edificio en un amasijo de cables, desconchones y andamios. Como era totalmente imposible encontrar un interruptor entre aquella maraña, pudimos guiarnos entre risas por las voces de nuestros amigos en el piso y por las luces de los móviles.
Después de una absurda y eterna partida de parchís (Y he venido yo a la capi para esto?) la fiesta fue más bien un monólogo del club de la comedia a cargo de una divertida locaza que nos puso a todos a caldo. Incluidos a nosotros, los pucelanos del siglo XII, que según él “Parecen vírgenes románicas, tan hieráticos ellos…”
A mi es que esto del parchís no me motivaba mucho, lo reconozco, pero ya verás tú cuando me saques de este agujero… lo hierático que soy…pensé.

Y aquella intención inicial se hizo posible mucho más tarde, en el Sunrise. Un error entrar, pensé yo, después de chuparnos casi 25 minutos de cola y frío glacial. A esa hora la idea de aprovechar el viaje me rondaba cada vez más por la cabeza, cuando por fin conseguimos colarnos dentro.
Éste es el momento en que uno ve que son las cinco y que aún no ha pillado nada por haber estado dentro de una descafeinada fiesta. Entonces es cuando se conecta el radar de búsqueda al estilo Terminator. En ese punto, cualquier mirada cómplice se escruta y en tu cabeza aparecen letras verdes que te dicen si el objetivo es atractivo y accesible.

Mi camiseta roja, se apretaba contra mi pecho mientras bailaba, insinuando mis musculitos de forma evidente. En medio de aquel bailoteo ritual, apareció él, mirando con ojos de falso guiri. Un primer acercamiento y una autopresentación por mi parte, se tradujeron en una conversación algo insulsa que me hizo abandonar mi objetivo.
Después de alejarme, el me seguía mirando, por lo que insistí de nuevo. Y esta vez vinieron las palabras al oído, los roces y los besos. Aunque era español, hablaba muy bajito y yo no le entendía bien, de modo que tampoco oí su nombre ni muchas de las cosas que me decía, ni aún fuera del bar. (Pero creo que esto me resultó bastante excitante.) Salimos de allí calientes y ansiosos por resolver aquello. Una vez en su cama el deseo y la tensión sexual hicieron el resto…

Por la mañana la luz del día me sorprendió allí con aquel extraño y con el deseo de estar con mi vampiro particular. (Lestat, el único y primer hombre al que he querido de verdad). De pronto, me vestí y salí sin hacer ruido mientras él parecía o fingía estar durmiendo.

Pero al llegar al portal pasó lo divertido, los dioses de la noche me debieron de castigar por mi mala educación. Era incapaz de encontrar el interruptor para abrir la puerta. Después de paralizarme un rato, pensé en llamar a mis amigos al rescate, que en realidad poco podían hacer excepto reírse. De modo que con más vergüenza que otra cosa, me toco subir de nuevo al piso del tío para preguntarle como salir de aquella ratonera. Y con cara de “esto-no-me-puede-estar-pasando” enfilé la escalera. (Es increíble como mi vida se parece cada día más a un guión de teleserie).
El tío me abrió medio dormido y en bolas. Creo que aún no se había dado cuenta de que yo estaba fuera de su casa y me dijo donde estaba el dichoso interruptor. Imaginad el cachondeo de mis amigos cuando yo he contado esto…

La verdad que no sé tampoco donde perdí las formas para irme de un modo tan mezquino y sin despedirme. Espero volver a ver al pseudo-guiri para pedirle disculpas.
En mi caso me sorprendo a veces de cómo la malas maneras se han impuesto sin yo darme cuenta. No hay ninguna ruptura, ni ningún dolor que pueda disculpar el ser desagradable, con alguien que no lo ha sido contigo. Aunque no vuelvas a verle nunca.

Al final de la noche hice balance y me di cuenta de que me había encontrado por casualidad con varios amigos y conocidos míos.
Aún estando en una ciudad de varios millones de habitantes, el mundo sigue siendo un ovillo (o un pañuelo lleno de mocos). De modo que no resulta muy inteligente ir por ahí ganándose enemigos que puedes encontrarte al volver cualquier esquina…

 
Entre verdejos, exposiciones y esa rancia burguesía

Pucela es una plaza difícil. Dicen que si consigues que algo triunfe en esta ciudad, lo hará en cualquier otro sitio.
Entre sus calles habitan aún algunas especies de fauna ultraconservadora en vías de extinción: La burguesía rancia e intolerante y todos los nuevos ricos, los pijos y los absurdos que se quieren parecer a ellos. Por fortuna cada vez son menos.
Son reliquia de una época que pasó hace mucho mucho tiempo, cuando era una ciudad pujante llena de fabricas de harina. Pero ellos aún conservan su vanidad, su moral decimonónica y la creencia de que son el centro del mundo. Y Los señores de “TAL” llevan años y años paseando su silueta repeinada con el mismo polo de Lacoste y su pijerío provinciano.
Yo creo que cada uno es muy libre de vestir como le parezca… pero lo malo es que en su cerrazón palurda y mojigata, se creen los jueces infalibles de todo.
Yo he visto como alguna gente se volvía para mirar a un chico de color y a una chica rubia besarse en el centro de la ciudad. Como aún se escandalizan cuando ven a dos tíos de la mano caminando por la calle. Y como critican a un amigo mío cuando se pone ese sombrero años veinte tan chulo que se trajo de Londres.
A veces se dan situaciones hilarantes:
El año pasado, mi mejor amiga vino espectacular de su Erasmus en Oporto con su minifalda, calentadores y botas de tacón. Las gente la miraba extrañada por las calles y sólo dos meses después la ciudad se inundó de los dichosos calentadores que para entonces ya eran complemento “megafashion”…¿? Y esto como se entiende?
Hace unos meses yo iba con mi novio por la calle y pasó otra parejita de chicos cogidos de la mano. La gente se daba la vuelta a su paso y se paraban a cuchichear…
La única diferencia entre aquellos chicos y nosotros es que ellos tenían la valentía de demostrarse afecto en publico, y sólo por eso eran mirados como bichos raros.
A nosotros nos dio tanta rabia que nos quedamos con ganas de pararnos y gritar a los que estaban mirando:
- Pero que miráis? Palurdos!!
Yo suelo ser muy discreto y no muestro afecto en público a mis parejas masculinas porque me resultaría incomodo. Pero aplaudo a quien lo hace.
Afortunadamente, poco a poco las cosas van cambiando. Al fin y al cabo, ya no se quema a los herejes en la Plaza Mayor, como hacían en el XVI…y últimamente las parejas de chicos son más atrevidas. Hace diez años ver a dos chicos de la mano, hubiera sido impensable. Esa burguesía mojigata hubiera corrido a arrancar los adoquines de la plaza de San Pablo para apedrearles… Ahora yo he visto parejitas de la mano a las nueve de la mañana, en el mercado de la Plaza España. Pues, Ole sus narices!!! A veces le dan ganas a uno de irse a una ciudad más abierta para hacer lo que le apetezca sin que nadie te mire raro.

Puede que Pucela tenga cosas malas, pero también tiene muchas buenas y ha cambiado de un tiempo a esta parte.
Yo creo que es la ciudad más limpia que conozco y desde que al alcalde le ha dado por lavar la cara a los edificios del centro, todos hemos descubierto una ciudad nueva, llena de fabulosas casas modernistas de techos altos donde irónicamente aún habitan algunos de esos burguesitos de los que hablaba antes.
La ciudad tiene de todo y se puede llegar a todas partes andando o en autobús, las distancias son razonables y por la noche hay un servicio de buhos bastante decente.
Puedes pasarte toda la semana entre exposiciones, obras de teatro y conciertos (la mayoría gratuitos) y después de la exposición irte de vinos y tapas, sin gastarte demasiado.
Gracias a la Seminci, (la semana internacional de cine, un acontecimiento que recomiendo a todo el mundo), tenemos una colección de cinéfilos que durante esa semana sacan la ropa de cultureta y devoran pelis como posesos. En esos días el ambiente es muy especial, hay actores por la calle y hasta se vuelve una ciudad cosmopolita.
Bares de tapeo y de copas hay infinidad y la gente sabe como cuidarse.
Porque el tapeo… uhhhmmm … el tapeo aquí es una delicia sofisticada y exquisita que ya quisieran en la gran manzana. Es la Dolce Vita pucelana…
Vamos que te tomas tu tapita de jamón, de sepia o de lo que sea …con un buen verdejo ( mi vino blanco de Rueda favorito) y te olvidas de la intolerancia y de todo lo demás. Los vinos de aquí son de lo mejor…, tintos ribera de Duero, a los blancos de Rueda, los rosados de Cigales… y el “Palacio de Bornos”, un espumoso increíble que me ha hecho olvidarme del cava. Si queréis sorprender a alguien os recomiendo acompañarlo con unas fresas… realmente delicioso.

Los castellanos tenemos fama de fríos y distantes. Reconozco que cuesta un poco integrarse, pero cuando te ganas nuestra confianza podemos ser la gente más cálida y agradable del mundo. Merece la pena hacer una excursión por aquí un par de días y dejarse llevar por las tapitas y todo lo demás. Y de los palurdos esos que miran no hagáis caso, espero que algún día se den cuenta de lo ridículos que son…

 
Fiesta de superheroes
Esto pasó hace unos cuantos fines de semana:
Me enteré por mail que mi amiga Lux nos invitaba a unos amigos a una fiesta en un pueblo de Segovia. El tema de la fiesta era de lo más divertido: una fiesta de superhéroes inventados.
Las fiestas que organiza Lux son las mejores y más locas a las que yo he asistido. Siempre se junta un montón de gente nueva que no conoces y todo el mundo se desfasa terriblemente. Así que me hice con unas bolsas de basura y fui de Basurilla-Man.
Basurilla-Man es una especie de mezcla entre Batman y Lord Vader pero reciclado, con unas gafas relajantes verdes en forma de corazón que eran mi arma secreta: “la mirada podrida”. Una oportunidad increíble de pasármelo bien y reírse de uno mismo.
La verdad que me sentí aliviado de no tener que atenerme por un día a esta esclavitud de la imagen que se ha impuesto también entre los tíos.
Después de montarnos en un bus nos plantamos en el pueblo con un frío de mil demonios. La fiesta era un cóctel de locuras increíble. Muchos tíos vestían de tías y las tías parecían Drags, vestidas con pelucones, sujetador y braguitas por encima de unas mallas. Cada uno llevaba su propio superhéroe inventado con sus complementos surrealistas, buena música, mucha comida, mucha bebida y un montón de ganas de divertirse y de pasarlo bien.
Todos bebimos mucho y comenzamos a bailar, a hacer bromas sobre los disfraces y a ponernos cosas de los otros. El chico más atractivo de la fiesta (heterosexual perdido, que pena) hacía perritos, espadas y flores con globos de estos largos. De modo que todo el mundo se reía con todo el mundo, luchaba con las espadas, paseaban al perro o bailaban el limbo con los globitos mientras el cacique fluía a raudales por sus venas.
De repente me sorprendí superborracho tocando una guitarra echa de globos en plan concierto Heavy Metal con una peluca morada de alguien, mientras me desmelenaba con una canción de Lenny Kravitz. Me lo pasé como un enano y me desinhibí totalmente.
Luego me pase la noche parodiando la Guerra de las Galaxias y diciéndole a todo el mundo:
-Hijo soy tu padre, pero te cambié en un Mc Donalds por un regalo del Happy Meal.
No se de donde saqué esa parida tan grande, pero la gente se partía el culo cuando lo decía.
Yo se que mi orientación sexual se diluye terriblemente con niveles altos de alcohol en sangre. Ese día ante la escasez de tíos gays y disponibles, comencé a tirarle los tejos a una de las supergalletas.
La supergalleta en cuestión era una chica periodista con unos ojos azules increíbles que había conocido en un viaje a Granada.
El tiempo pasaba y algunos decidimos salir de la casa semi-disfrazados para marcharnos a alguna discoteca del pueblo a continuar con la fiesta.
Como la anfitriona decidió quedarse en casa, nosotros nos dejamos guiar por una chica superborracha que decía conocer el camino. De pronto, nos dimos cuenta que cada vez había menos y menos luz hasta que descubrimos que estábamos en campo abierto con un viento y un frío horribles, asique decidimos retroceder y tomar la dirección opuesta entre la risas de todo el mundo.
Al fin conseguimos dar con la zona de bares y entrar en una de las discotecas. No consigo recordar la música, ni el aspecto de aquel lugar, pero tengo la imagen del grupo bailando en corrillo y con unas mierdas considerables. De pronto vi como la supergalleta de ojos azules se movía insinuante hacia mí, y comenzó a bailar cada vez más y más cerca. Cuando estaba lo suficientemente cerca pude sentir el calor de su rostro y el olor de su melena. Entre baile y baile de repente me di cuenta de que me estaba morreando con ella. La verdad que fue una sensación increíble porque la tía besaba superbien y así estuvimos durante mucho rato.
Al volver no se porqué lo hicimos cogidos de la mano.
La verdad que aún me pregunto porque permití que se me echase encima pero fue muy agradable. Aquel mismo día había dormido con Lestat, después de una de nuestras reconciliaciones y la verdad que me sentí un poco mal con el incidente.
La mayoría de la gente de la fiesta, no sabía de mis escarceos más íntimos con los tíos, así que deben andan algo confundidos… Bueno y la gente que si que sabía algo todavía más. Pero lo más raro de todo fue cuando volví y se lo conté a las dos amigas que se habían quedado en la casa. Hubo un malentendido y ellas pensaron que había sido con otra chica, con la que habían estado tonteando todos los tíos de la fiesta y que se llamaba igual. De modo que aquello parecía un capitulo de friends. Con comentarios del tipo:
- Jo pues vaya puntería, el único que no la hizo caso y se ha tenido que enrollar contigo!!
- Joder tío, pues a ver si te aclaras en que bando juegas!!
Al día siguiente me levanté con una resaca espantosa y me marché en el primer bus para no encontrarme con la periodista y tener que dar explicaciones embarazosas del tipo:
- No, es que verás…. que yo tengo novio!!
Porque igual a la pobre le da un infarto.
Desde entonces no la he vuelto a ver, pero me ha llegado que no esta mosqueada y le ha dicho a Lux que le de su teléfono si yo se lo pido y que no le impotaría que pasara otra vez. Mis amigas (las muy capullas) entre risas le habían dicho que no creían que yo se lo fuera a pedir…
En fin, desde luego esta ha sido la fiesta más surrealista a la que he ido.