Fiesta de superheroes
Esto pasó hace unos cuantos fines de semana:
Me enteré por mail que mi amiga Lux nos invitaba a unos amigos a una fiesta en un pueblo de Segovia. El tema de la fiesta era de lo más divertido: una fiesta de superhéroes inventados.
Las fiestas que organiza Lux son las mejores y más locas a las que yo he asistido. Siempre se junta un montón de gente nueva que no conoces y todo el mundo se desfasa terriblemente. Así que me hice con unas bolsas de basura y fui de Basurilla-Man.
Basurilla-Man es una especie de mezcla entre Batman y Lord Vader pero reciclado, con unas gafas relajantes verdes en forma de corazón que eran mi arma secreta: “la mirada podrida”. Una oportunidad increíble de pasármelo bien y reírse de uno mismo.
La verdad que me sentí aliviado de no tener que atenerme por un día a esta esclavitud de la imagen que se ha impuesto también entre los tíos.
Después de montarnos en un bus nos plantamos en el pueblo con un frío de mil demonios. La fiesta era un cóctel de locuras increíble. Muchos tíos vestían de tías y las tías parecían Drags, vestidas con pelucones, sujetador y braguitas por encima de unas mallas. Cada uno llevaba su propio superhéroe inventado con sus complementos surrealistas, buena música, mucha comida, mucha bebida y un montón de ganas de divertirse y de pasarlo bien.
Todos bebimos mucho y comenzamos a bailar, a hacer bromas sobre los disfraces y a ponernos cosas de los otros. El chico más atractivo de la fiesta (heterosexual perdido, que pena) hacía perritos, espadas y flores con globos de estos largos. De modo que todo el mundo se reía con todo el mundo, luchaba con las espadas, paseaban al perro o bailaban el limbo con los globitos mientras el cacique fluía a raudales por sus venas.
De repente me sorprendí superborracho tocando una guitarra echa de globos en plan concierto Heavy Metal con una peluca morada de alguien, mientras me desmelenaba con una canción de Lenny Kravitz. Me lo pasé como un enano y me desinhibí totalmente.
Luego me pase la noche parodiando la Guerra de las Galaxias y diciéndole a todo el mundo:
-Hijo soy tu padre, pero te cambié en un Mc Donalds por un regalo del Happy Meal.
No se de donde saqué esa parida tan grande, pero la gente se partía el culo cuando lo decía.
Yo se que mi orientación sexual se diluye terriblemente con niveles altos de alcohol en sangre. Ese día ante la escasez de tíos gays y disponibles, comencé a tirarle los tejos a una de las supergalletas.
La supergalleta en cuestión era una chica periodista con unos ojos azules increíbles que había conocido en un viaje a Granada.
El tiempo pasaba y algunos decidimos salir de la casa semi-disfrazados para marcharnos a alguna discoteca del pueblo a continuar con la fiesta.
Como la anfitriona decidió quedarse en casa, nosotros nos dejamos guiar por una chica superborracha que decía conocer el camino. De pronto, nos dimos cuenta que cada vez había menos y menos luz hasta que descubrimos que estábamos en campo abierto con un viento y un frío horribles, asique decidimos retroceder y tomar la dirección opuesta entre la risas de todo el mundo.
Al fin conseguimos dar con la zona de bares y entrar en una de las discotecas. No consigo recordar la música, ni el aspecto de aquel lugar, pero tengo la imagen del grupo bailando en corrillo y con unas mierdas considerables. De pronto vi como la supergalleta de ojos azules se movía insinuante hacia mí, y comenzó a bailar cada vez más y más cerca. Cuando estaba lo suficientemente cerca pude sentir el calor de su rostro y el olor de su melena. Entre baile y baile de repente me di cuenta de que me estaba morreando con ella. La verdad que fue una sensación increíble porque la tía besaba superbien y así estuvimos durante mucho rato.
Al volver no se porqué lo hicimos cogidos de la mano.
La verdad que aún me pregunto porque permití que se me echase encima pero fue muy agradable. Aquel mismo día había dormido con Lestat, después de una de nuestras reconciliaciones y la verdad que me sentí un poco mal con el incidente.
La mayoría de la gente de la fiesta, no sabía de mis escarceos más íntimos con los tíos, así que deben andan algo confundidos… Bueno y la gente que si que sabía algo todavía más. Pero lo más raro de todo fue cuando volví y se lo conté a las dos amigas que se habían quedado en la casa. Hubo un malentendido y ellas pensaron que había sido con otra chica, con la que habían estado tonteando todos los tíos de la fiesta y que se llamaba igual. De modo que aquello parecía un capitulo de friends. Con comentarios del tipo:
- Jo pues vaya puntería, el único que no la hizo caso y se ha tenido que enrollar contigo!!
- Joder tío, pues a ver si te aclaras en que bando juegas!!
Al día siguiente me levanté con una resaca espantosa y me marché en el primer bus para no encontrarme con la periodista y tener que dar explicaciones embarazosas del tipo:
- No, es que verás…. que yo tengo novio!!
Porque igual a la pobre le da un infarto.
Desde entonces no la he vuelto a ver, pero me ha llegado que no esta mosqueada y le ha dicho a Lux que le de su teléfono si yo se lo pido y que no le impotaría que pasara otra vez. Mis amigas (las muy capullas) entre risas le habían dicho que no creían que yo se lo fuera a pedir…
En fin, desde luego esta ha sido la fiesta más surrealista a la que he ido.
Me enteré por mail que mi amiga Lux nos invitaba a unos amigos a una fiesta en un pueblo de Segovia. El tema de la fiesta era de lo más divertido: una fiesta de superhéroes inventados.
Las fiestas que organiza Lux son las mejores y más locas a las que yo he asistido. Siempre se junta un montón de gente nueva que no conoces y todo el mundo se desfasa terriblemente. Así que me hice con unas bolsas de basura y fui de Basurilla-Man.
Basurilla-Man es una especie de mezcla entre Batman y Lord Vader pero reciclado, con unas gafas relajantes verdes en forma de corazón que eran mi arma secreta: “la mirada podrida”. Una oportunidad increíble de pasármelo bien y reírse de uno mismo.
La verdad que me sentí aliviado de no tener que atenerme por un día a esta esclavitud de la imagen que se ha impuesto también entre los tíos.
Después de montarnos en un bus nos plantamos en el pueblo con un frío de mil demonios. La fiesta era un cóctel de locuras increíble. Muchos tíos vestían de tías y las tías parecían Drags, vestidas con pelucones, sujetador y braguitas por encima de unas mallas. Cada uno llevaba su propio superhéroe inventado con sus complementos surrealistas, buena música, mucha comida, mucha bebida y un montón de ganas de divertirse y de pasarlo bien.
Todos bebimos mucho y comenzamos a bailar, a hacer bromas sobre los disfraces y a ponernos cosas de los otros. El chico más atractivo de la fiesta (heterosexual perdido, que pena) hacía perritos, espadas y flores con globos de estos largos. De modo que todo el mundo se reía con todo el mundo, luchaba con las espadas, paseaban al perro o bailaban el limbo con los globitos mientras el cacique fluía a raudales por sus venas.
De repente me sorprendí superborracho tocando una guitarra echa de globos en plan concierto Heavy Metal con una peluca morada de alguien, mientras me desmelenaba con una canción de Lenny Kravitz. Me lo pasé como un enano y me desinhibí totalmente.
Luego me pase la noche parodiando la Guerra de las Galaxias y diciéndole a todo el mundo:
-Hijo soy tu padre, pero te cambié en un Mc Donalds por un regalo del Happy Meal.
No se de donde saqué esa parida tan grande, pero la gente se partía el culo cuando lo decía.
Yo se que mi orientación sexual se diluye terriblemente con niveles altos de alcohol en sangre. Ese día ante la escasez de tíos gays y disponibles, comencé a tirarle los tejos a una de las supergalletas.
La supergalleta en cuestión era una chica periodista con unos ojos azules increíbles que había conocido en un viaje a Granada.
El tiempo pasaba y algunos decidimos salir de la casa semi-disfrazados para marcharnos a alguna discoteca del pueblo a continuar con la fiesta.
Como la anfitriona decidió quedarse en casa, nosotros nos dejamos guiar por una chica superborracha que decía conocer el camino. De pronto, nos dimos cuenta que cada vez había menos y menos luz hasta que descubrimos que estábamos en campo abierto con un viento y un frío horribles, asique decidimos retroceder y tomar la dirección opuesta entre la risas de todo el mundo.
Al fin conseguimos dar con la zona de bares y entrar en una de las discotecas. No consigo recordar la música, ni el aspecto de aquel lugar, pero tengo la imagen del grupo bailando en corrillo y con unas mierdas considerables. De pronto vi como la supergalleta de ojos azules se movía insinuante hacia mí, y comenzó a bailar cada vez más y más cerca. Cuando estaba lo suficientemente cerca pude sentir el calor de su rostro y el olor de su melena. Entre baile y baile de repente me di cuenta de que me estaba morreando con ella. La verdad que fue una sensación increíble porque la tía besaba superbien y así estuvimos durante mucho rato.
Al volver no se porqué lo hicimos cogidos de la mano.
La verdad que aún me pregunto porque permití que se me echase encima pero fue muy agradable. Aquel mismo día había dormido con Lestat, después de una de nuestras reconciliaciones y la verdad que me sentí un poco mal con el incidente.
La mayoría de la gente de la fiesta, no sabía de mis escarceos más íntimos con los tíos, así que deben andan algo confundidos… Bueno y la gente que si que sabía algo todavía más. Pero lo más raro de todo fue cuando volví y se lo conté a las dos amigas que se habían quedado en la casa. Hubo un malentendido y ellas pensaron que había sido con otra chica, con la que habían estado tonteando todos los tíos de la fiesta y que se llamaba igual. De modo que aquello parecía un capitulo de friends. Con comentarios del tipo:
- Jo pues vaya puntería, el único que no la hizo caso y se ha tenido que enrollar contigo!!
- Joder tío, pues a ver si te aclaras en que bando juegas!!
Al día siguiente me levanté con una resaca espantosa y me marché en el primer bus para no encontrarme con la periodista y tener que dar explicaciones embarazosas del tipo:
- No, es que verás…. que yo tengo novio!!
Porque igual a la pobre le da un infarto.
Desde entonces no la he vuelto a ver, pero me ha llegado que no esta mosqueada y le ha dicho a Lux que le de su teléfono si yo se lo pido y que no le impotaría que pasara otra vez. Mis amigas (las muy capullas) entre risas le habían dicho que no creían que yo se lo fuera a pedir…
En fin, desde luego esta ha sido la fiesta más surrealista a la que he ido.





