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Wis and the PuCla City
Historias curiosas y a veces divertidas que ocurren en una ciudad supuestamente aburrida.
Acerca de
Sólo puedo decir que tengo 26 años, soy ingeniero y trabajo de becario de investigación. Hasta aquí todo es bastante aburrido, por eso intento que el resto de mi vida no lo sea. Y es esta parte la que me apetece contar.
Sindicación
 
Entre verdejos, exposiciones y esa rancia burguesía

Pucela es una plaza difícil. Dicen que si consigues que algo triunfe en esta ciudad, lo hará en cualquier otro sitio.
Entre sus calles habitan aún algunas especies de fauna ultraconservadora en vías de extinción: La burguesía rancia e intolerante y todos los nuevos ricos, los pijos y los absurdos que se quieren parecer a ellos. Por fortuna cada vez son menos.
Son reliquia de una época que pasó hace mucho mucho tiempo, cuando era una ciudad pujante llena de fabricas de harina. Pero ellos aún conservan su vanidad, su moral decimonónica y la creencia de que son el centro del mundo. Y Los señores de “TAL” llevan años y años paseando su silueta repeinada con el mismo polo de Lacoste y su pijerío provinciano.
Yo creo que cada uno es muy libre de vestir como le parezca… pero lo malo es que en su cerrazón palurda y mojigata, se creen los jueces infalibles de todo.
Yo he visto como alguna gente se volvía para mirar a un chico de color y a una chica rubia besarse en el centro de la ciudad. Como aún se escandalizan cuando ven a dos tíos de la mano caminando por la calle. Y como critican a un amigo mío cuando se pone ese sombrero años veinte tan chulo que se trajo de Londres.
A veces se dan situaciones hilarantes:
El año pasado, mi mejor amiga vino espectacular de su Erasmus en Oporto con su minifalda, calentadores y botas de tacón. Las gente la miraba extrañada por las calles y sólo dos meses después la ciudad se inundó de los dichosos calentadores que para entonces ya eran complemento “megafashion”…¿? Y esto como se entiende?
Hace unos meses yo iba con mi novio por la calle y pasó otra parejita de chicos cogidos de la mano. La gente se daba la vuelta a su paso y se paraban a cuchichear…
La única diferencia entre aquellos chicos y nosotros es que ellos tenían la valentía de demostrarse afecto en publico, y sólo por eso eran mirados como bichos raros.
A nosotros nos dio tanta rabia que nos quedamos con ganas de pararnos y gritar a los que estaban mirando:
- Pero que miráis? Palurdos!!
Yo suelo ser muy discreto y no muestro afecto en público a mis parejas masculinas porque me resultaría incomodo. Pero aplaudo a quien lo hace.
Afortunadamente, poco a poco las cosas van cambiando. Al fin y al cabo, ya no se quema a los herejes en la Plaza Mayor, como hacían en el XVI…y últimamente las parejas de chicos son más atrevidas. Hace diez años ver a dos chicos de la mano, hubiera sido impensable. Esa burguesía mojigata hubiera corrido a arrancar los adoquines de la plaza de San Pablo para apedrearles… Ahora yo he visto parejitas de la mano a las nueve de la mañana, en el mercado de la Plaza España. Pues, Ole sus narices!!! A veces le dan ganas a uno de irse a una ciudad más abierta para hacer lo que le apetezca sin que nadie te mire raro.

Puede que Pucela tenga cosas malas, pero también tiene muchas buenas y ha cambiado de un tiempo a esta parte.
Yo creo que es la ciudad más limpia que conozco y desde que al alcalde le ha dado por lavar la cara a los edificios del centro, todos hemos descubierto una ciudad nueva, llena de fabulosas casas modernistas de techos altos donde irónicamente aún habitan algunos de esos burguesitos de los que hablaba antes.
La ciudad tiene de todo y se puede llegar a todas partes andando o en autobús, las distancias son razonables y por la noche hay un servicio de buhos bastante decente.
Puedes pasarte toda la semana entre exposiciones, obras de teatro y conciertos (la mayoría gratuitos) y después de la exposición irte de vinos y tapas, sin gastarte demasiado.
Gracias a la Seminci, (la semana internacional de cine, un acontecimiento que recomiendo a todo el mundo), tenemos una colección de cinéfilos que durante esa semana sacan la ropa de cultureta y devoran pelis como posesos. En esos días el ambiente es muy especial, hay actores por la calle y hasta se vuelve una ciudad cosmopolita.
Bares de tapeo y de copas hay infinidad y la gente sabe como cuidarse.
Porque el tapeo… uhhhmmm … el tapeo aquí es una delicia sofisticada y exquisita que ya quisieran en la gran manzana. Es la Dolce Vita pucelana…
Vamos que te tomas tu tapita de jamón, de sepia o de lo que sea …con un buen verdejo ( mi vino blanco de Rueda favorito) y te olvidas de la intolerancia y de todo lo demás. Los vinos de aquí son de lo mejor…, tintos ribera de Duero, a los blancos de Rueda, los rosados de Cigales… y el “Palacio de Bornos”, un espumoso increíble que me ha hecho olvidarme del cava. Si queréis sorprender a alguien os recomiendo acompañarlo con unas fresas… realmente delicioso.

Los castellanos tenemos fama de fríos y distantes. Reconozco que cuesta un poco integrarse, pero cuando te ganas nuestra confianza podemos ser la gente más cálida y agradable del mundo. Merece la pena hacer una excursión por aquí un par de días y dejarse llevar por las tapitas y todo lo demás. Y de los palurdos esos que miran no hagáis caso, espero que algún día se den cuenta de lo ridículos que son…

 
Comentario:
Tengo que visitar eso, aunque no sé si gracias a ti quizá lo acabo de hacer.
Un abrazo.
 
Comentario:
Resulta curioso cómo, si en lugar de decir Pucela escribieras Santander, la descripción de una ciudad es muy similar a la otra. Yo creo que esos conservadores burgueses están en todas partes (también en Madrid) pero destacan sobremanera en ciudades pequeñas. Conozco poco Valladolid, la última vez que estuve (una semana y pico) fue hace milenios, en el 95. Pero es verdad que se trata de una ciudad hermosa, que vale la pena pasear despacio. Y a lo conservadores neopijos que les vayan dando. Besiños
 
Comentario:
Resulta curioso cómo, si en lugar de decir Pucela escribieras Santander, la descripción de una ciudad es muy similar a la otra. Yo creo que esos conservadores burgueses están en todas partes (también en Madrid) pero destacan sobremanera en ciudades pequeñas. Conozco poco Valladolid, la última vez que estuve (una semana y pico) fue hace milenios, en el 95. Pero es verdad que se trata de una ciudad hermosa, que vale la pena pasear despacio. Y a lo conservadores neopijos que les vayan dando. Besiños
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