La gran evasión
A veces tu ciudad parece encogerse sobre si misma como un ovillo y necesitas tomarte un respiro para desenrollarlo un poco.
Por eso este sábado quedé en la estación de autobuses con mi amigo Steel. Cuyo apodo se ha ganado gracias al material del que deben estar hechos sus durísimos glúteos, lo cual me provoca una insana envidia. (que nadie piense mal)
Él llevaba una cazadora que se acababa de comprar, un gorro y una mochila de un color chillón a modo de rapero del Bronx. Sus ropas contrastaban mucho con mis pintas un poco retro, de manera que bromeamos sobre donde me había dejado la jaula con las gallinas…
Y con esta desigual apariencia nos subimos al bus y compartimos juntos una larga conversación hasta atisbar la silueta de Madrid, nuestro destino de escapada.
Lo primero que pensé después de intentar buscar el perfil quemado del Windsor, es que allí en alguna parte de la gran ciudad estaría reunido también parte de mi universo bloggero . Y me imaginé las caras y los gestos de todas aquellas personas cuyos pensamientos y vivencias compartía en secreto. Pero mi intención esta noche era otra…
Después de librarnos de los bultos y las ropas del viaje, nos dirigimos hacía el lugar donde comenzaría la fiesta: Un bloque en Malasaña que por dentro parecía mas propio de Sarajevo.
Las reformas habían convertido aquel edificio en un amasijo de cables, desconchones y andamios. Como era totalmente imposible encontrar un interruptor entre aquella maraña, pudimos guiarnos entre risas por las voces de nuestros amigos en el piso y por las luces de los móviles.
Después de una absurda y eterna partida de parchís (Y he venido yo a la capi para esto?) la fiesta fue más bien un monólogo del club de la comedia a cargo de una divertida locaza que nos puso a todos a caldo. Incluidos a nosotros, los pucelanos del siglo XII, que según él “Parecen vírgenes románicas, tan hieráticos ellos…”
A mi es que esto del parchís no me motivaba mucho, lo reconozco, pero ya verás tú cuando me saques de este agujero… lo hierático que soy…pensé.
Y aquella intención inicial se hizo posible mucho más tarde, en el Sunrise. Un error entrar, pensé yo, después de chuparnos casi 25 minutos de cola y frío glacial. A esa hora la idea de aprovechar el viaje me rondaba cada vez más por la cabeza, cuando por fin conseguimos colarnos dentro.
Éste es el momento en que uno ve que son las cinco y que aún no ha pillado nada por haber estado dentro de una descafeinada fiesta. Entonces es cuando se conecta el radar de búsqueda al estilo Terminator. En ese punto, cualquier mirada cómplice se escruta y en tu cabeza aparecen letras verdes que te dicen si el objetivo es atractivo y accesible.
Mi camiseta roja, se apretaba contra mi pecho mientras bailaba, insinuando mis musculitos de forma evidente. En medio de aquel bailoteo ritual, apareció él, mirando con ojos de falso guiri. Un primer acercamiento y una autopresentación por mi parte, se tradujeron en una conversación algo insulsa que me hizo abandonar mi objetivo.
Después de alejarme, el me seguía mirando, por lo que insistí de nuevo. Y esta vez vinieron las palabras al oído, los roces y los besos. Aunque era español, hablaba muy bajito y yo no le entendía bien, de modo que tampoco oí su nombre ni muchas de las cosas que me decía, ni aún fuera del bar. (Pero creo que esto me resultó bastante excitante.) Salimos de allí calientes y ansiosos por resolver aquello. Una vez en su cama el deseo y la tensión sexual hicieron el resto…
Por la mañana la luz del día me sorprendió allí con aquel extraño y con el deseo de estar con mi vampiro particular. (Lestat, el único y primer hombre al que he querido de verdad). De pronto, me vestí y salí sin hacer ruido mientras él parecía o fingía estar durmiendo.
Pero al llegar al portal pasó lo divertido, los dioses de la noche me debieron de castigar por mi mala educación. Era incapaz de encontrar el interruptor para abrir la puerta. Después de paralizarme un rato, pensé en llamar a mis amigos al rescate, que en realidad poco podían hacer excepto reírse. De modo que con más vergüenza que otra cosa, me toco subir de nuevo al piso del tío para preguntarle como salir de aquella ratonera. Y con cara de “esto-no-me-puede-estar-pasando” enfilé la escalera. (Es increíble como mi vida se parece cada día más a un guión de teleserie).
El tío me abrió medio dormido y en bolas. Creo que aún no se había dado cuenta de que yo estaba fuera de su casa y me dijo donde estaba el dichoso interruptor. Imaginad el cachondeo de mis amigos cuando yo he contado esto…
La verdad que no sé tampoco donde perdí las formas para irme de un modo tan mezquino y sin despedirme. Espero volver a ver al pseudo-guiri para pedirle disculpas.
En mi caso me sorprendo a veces de cómo la malas maneras se han impuesto sin yo darme cuenta. No hay ninguna ruptura, ni ningún dolor que pueda disculpar el ser desagradable, con alguien que no lo ha sido contigo. Aunque no vuelvas a verle nunca.
Al final de la noche hice balance y me di cuenta de que me había encontrado por casualidad con varios amigos y conocidos míos.
Aún estando en una ciudad de varios millones de habitantes, el mundo sigue siendo un ovillo (o un pañuelo lleno de mocos). De modo que no resulta muy inteligente ir por ahí ganándose enemigos que puedes encontrarte al volver cualquier esquina…
Comentario:
Pues eso creo yo, como Mot y Gilda.
Ya se que es mas educado despedirse, pero si te levantas y te vas... y aqui no ha pasado nada, lo malo es lo de tener que volver que da un poco de verguenza pero bueno...
Y lo q te ries cuando lo cuentas a tus amigos?
Gracias por vuestros comentarios varios.
Ya se que es mas educado despedirse, pero si te levantas y te vas... y aqui no ha pasado nada, lo malo es lo de tener que volver que da un poco de verguenza pero bueno...
Y lo q te ries cuando lo cuentas a tus amigos?
Gracias por vuestros comentarios varios.
Comentario:
Pues tampoco es malo, no? digo yo, te levantas y te vas, eso sí, asegúrate de que te vas de verdad, que luego pasa lo que pasa. Y oye, que yo también quiero ir a Huertas la próxima vez, que me quedé con las ganas.
Un beso.
Un beso.
Comentario:
Jis jis... Esas cosas no se hacen, niño... Es verdad que cuando uno no piensa que volverá a ver a alguien, se permite esos "lujos", pero está mu mal. Y menuda putada lo de tener que volver arriba! Besiños
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Bienvenido por mis lares cariii, asi que viniste pa los madrilesssshmm pues yo que quieres que te dida si es una noche..es una noche...y yo soy de las uqe prefiero irme-quesevayan si hay q decirse algo ya se dira en otro momento.... si la noche ha salido bien y sino.. para que??? agradezco q desaparezcan la verdad
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je je je, a mí también me han ocurrido situaciones parecidas.. ainss el alcohol!!!
Comentario:
Pues habrá que salir por "Huertas"!! Para la proxima vez...me apunto el consejo.
Aunque yo conozco a quien ha salido con el "Huertas", que no se si es lo mismo...
Aunque yo conozco a quien ha salido con el "Huertas", que no se si es lo mismo...
Comentario:
Joder, perdon por lo de "a ver". Ha sido inconsciente...esto si es que es vergüenza...
Comentario:
Hombre yo creo que no sería para tanto volver no?De todas formas ya os habias "dado"el uno al otro lo que buscabais asi que...A mi no me molestaría si fuese el pseudo-guiri ese. Oye podias a ver salido por "Huertas". Es más divertido, hay mucha gente y sitios dispares.
Un saludo y por cierto mi direccion al final es la de ahi arriba. Lo otro era un experimento.
Un saludo y por cierto mi direccion al final es la de ahi arriba. Lo otro era un experimento.
Comentario:
Wuag!!! Menuda situación la de tener que volver una vez eskakeado....Yo me hubiera vuelto invisible al momento!
Saludos!
Saludos!
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Es que no se que pasa, pero con los ex-pilles es siempre así... aunque no haya habido mal rollo, hay una tensión que se puede cortar con ... (Dejemoslo a la imaginación de cada uno :))
Saludos
Saludos





