Lux Aeterna
Ácido, extraño, inactivo, dormido, drogado, acorazado, vacío, apaleado, abandonado, abatido, ausente, de viento, de acero, acorralado, enterrado, apagado, dolorido, débil, afectado, muerto, oxidado...
Hay muchas formas de tener el corazón.
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Hay muchas formas de tener el corazón.
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Sur l'autre rive je t'attendrai
Es tarde.
Alza la vista y ve como las estrellas se comen el inmenso espacio negro que hay ahí arriba, sobre sus cabezas. Se respira tranquilidad y algo que no sabría definir exactamente; como una mezcla de satisfacción, bienestar y... silencio.
Estira los brazos hacia atrás para apoyar el peso de su cuerpo y nota el suave y húmedo tacto de la hierba entre sus dedos; una imagen con la que siempre ha disfrutado bajando la vista hacia su mano, apoyando la cabeza en su hombro izquierdo y medio esbozando una sonrisa al saber que está a su lado. Juguetea unos segundos con los dedos y vuelve a mirar hacia arriba.
Sigue contemplando el cielo, algo que le fascina.
Se siente bien, y piensa en lo afortunada que es al estar con él, los dos bajo el mismo techo de color oscuro, uno al lado del otro. Vuelve a alzar unos centímetros la mirada; ésta ahora va dirigida hacia él, y lo ve concentrado mirando hacia arriba.
Un hormigueo le recorre los brazos: le advierten de que se le han dormido. Decide estirarse en su regazo, y le gustaría que ese momento nunca acabara, que durara hasta la eternidad. Observa la oscuridad, y nota cómo la brisa nocturna le acaricia las mejillas y cómo la hierba se le escurre entre los dedos.
Todo está en calma, en sus oídos sólo se oye el ruido de las hojas de los árboles moviéndose y el zumbido del aire que se ha levantado: empieza a hacer frío.
Estirada en su regazo y con los cerrados, ya no sólo oye aire, sinó también un leve ruido que se formaba al chocar contra las hojas.
Las gotas de lluvia la despertaron. Se había quedado dormida.
Aquella noche salió a dar un paseo entre la penumbra, como de costumbre, y se paró en el mismo lugar, a la misma hora. Se estiró en la orilla del río, y esa noche especialmente, se sentía bien. Tan bien, que no se dió cuenta de que las horas pasaron volando delante suyo y que todo lo que se pensaba que estaba viviendo, era un sueño.
¡No podía ser un sueño!, ¡Ella notaba como él estaba a su lado!
Notaba su presencia como si estuviera allí mismo, junto a la orilla, el agua, las hojas, el aire, las estrellas... junto a ella.
Pronto empezó a masticar sus palabras; sabía que por mucho que le notara, no era cierto.
Segura de ella misma, reconocía: "Me conformo con saber que estamos bajo el mismo cielo, las mismas estrellas, la misma Luna y las mismas gotas de lluvia..."
Pero no, se engañaba. No se conformaba. Le quería a su lado y no tan lejos.
S., 27.09.07
"Sur l'autre rive j'attendrai
Des années durant
Avec l'espoir de revoir un jour
Ton éternel visage d'enfant
Dont les étranges yeux argentés
Trahissent l'âge et la sagesse.
Navigue longuement par-delà la brume
Pour regagner les abords de Pays Lumineux
Abandonnant les malheurs des vies passées
Les sourires timides et douloureux...
Sur l'autre rive je t'attendrai."
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Cuestión de principios
Tras la línea que atravesaba el mar, se veían montañas de humo y fuego.
Corría y corría, pero aún así se sentía en el mismo sitio. El cansancio era inevitable: se había pasado los días caminando en su búsqueda y el agotamiento hacía que cada vez le flaquearan más las fuerzas, que se sintiera cansada tanto física como emocionalmente.
Finalmente, el cuerpo le falló y quedó tendida en el suelo, jadeando y retorciéndose entre lágrimas que al juntarse con la arena se volverían en barro, quedando al descubierto para el miedo, la angustia y su indecisión.
Se sentía destrozada por fuera y por dentro; había sufrido, tenía el pasado marcado a fuego en la cara, había pensado y pensado y no sacaba nada en claro de su cabeza, sólo una cosa: volver a sentirle, sentir el calor de sus palabras, sentir sus cinco sentidos, ser sus cinco sentidos... Había caminado tres mil millas hacia adelante, sin saber el rumbo, con la esperanza de volver a encontrarle sólo para volver a ver esos ojos que durante mucho tiempo le habían tenido en vela.
Y sobretodo, había derramado lágrimas como para llenar los siete mares.
S., 24.09.07
__________
"Siempre quise que la angustia fuera agua; que todo el dolor que produce la falta de oxígeno en la alegría, en vez de converstirse en desesperanza, formara pequeñas gotas para así poder dar nombre y tamaño a ese dolor que alicata las paredes del estómago cuando sabes que no hay marcha atrás.
[...]
No importa si tienes éxito o si fracasas. No importa si llegas a la meta o simplemente te quedas a las puertas. Lo importante no es la meta, es el camino...
Durante toda su vida la fuerza motriz que había desperezado su ya cansada imaginación había sido la voluntad. Pero eso sólo era el combustible, el alimento que hacía que su cuerpo y su mente no se doblegaran ante el fracaso, esa fuerza invisible que le hacía levantarse cada mañana y mirar a los ojos a la derrota, y apartándola de un golpe, enfrentarse a sus sueños.
Cada vez que se quedaba frente a frente con un lienzo en blanco lo estudiaba, incluso se diría que hablaba con él:
- ¿Tú que quieres ser? - le preguntaba-.
Y antes de escoger los colores de la paleta, sabía perfectamente en qué pigmento debía sumergir su pincel, su alma... En el de la pasión. Hagas lo que hagas en la vida, triunfes o fracases, sea por divertimiento o por oficio; hazlo con pasión. No importa si es bueno o malo, mediocre o sublime.
El arte sin pasión es como besar a una piedra, carece de calor, de alma... Hagas lo que hagas en tu vida, hazlo con pasión.
Una perla es un insignificante grano de arena, no es importante, nadie le presta atención. Pero con el tiempo, la constancia y la pasión hacen de él algo precioso, algo tan valioso que hasta los océanos le rinden pleitesía.
¡Todo sueño empieza por ser pequeño!".
_ http://www.goear.com/listen.php?v=2f13af3
Corría y corría, pero aún así se sentía en el mismo sitio. El cansancio era inevitable: se había pasado los días caminando en su búsqueda y el agotamiento hacía que cada vez le flaquearan más las fuerzas, que se sintiera cansada tanto física como emocionalmente.
Finalmente, el cuerpo le falló y quedó tendida en el suelo, jadeando y retorciéndose entre lágrimas que al juntarse con la arena se volverían en barro, quedando al descubierto para el miedo, la angustia y su indecisión.
Se sentía destrozada por fuera y por dentro; había sufrido, tenía el pasado marcado a fuego en la cara, había pensado y pensado y no sacaba nada en claro de su cabeza, sólo una cosa: volver a sentirle, sentir el calor de sus palabras, sentir sus cinco sentidos, ser sus cinco sentidos... Había caminado tres mil millas hacia adelante, sin saber el rumbo, con la esperanza de volver a encontrarle sólo para volver a ver esos ojos que durante mucho tiempo le habían tenido en vela.
Y sobretodo, había derramado lágrimas como para llenar los siete mares.
S., 24.09.07
__________
"Siempre quise que la angustia fuera agua; que todo el dolor que produce la falta de oxígeno en la alegría, en vez de converstirse en desesperanza, formara pequeñas gotas para así poder dar nombre y tamaño a ese dolor que alicata las paredes del estómago cuando sabes que no hay marcha atrás.
[...]
No importa si tienes éxito o si fracasas. No importa si llegas a la meta o simplemente te quedas a las puertas. Lo importante no es la meta, es el camino...
Durante toda su vida la fuerza motriz que había desperezado su ya cansada imaginación había sido la voluntad. Pero eso sólo era el combustible, el alimento que hacía que su cuerpo y su mente no se doblegaran ante el fracaso, esa fuerza invisible que le hacía levantarse cada mañana y mirar a los ojos a la derrota, y apartándola de un golpe, enfrentarse a sus sueños.
Cada vez que se quedaba frente a frente con un lienzo en blanco lo estudiaba, incluso se diría que hablaba con él:
- ¿Tú que quieres ser? - le preguntaba-.
Y antes de escoger los colores de la paleta, sabía perfectamente en qué pigmento debía sumergir su pincel, su alma... En el de la pasión. Hagas lo que hagas en la vida, triunfes o fracases, sea por divertimiento o por oficio; hazlo con pasión. No importa si es bueno o malo, mediocre o sublime.
El arte sin pasión es como besar a una piedra, carece de calor, de alma... Hagas lo que hagas en tu vida, hazlo con pasión.
Una perla es un insignificante grano de arena, no es importante, nadie le presta atención. Pero con el tiempo, la constancia y la pasión hacen de él algo precioso, algo tan valioso que hasta los océanos le rinden pleitesía.
¡Todo sueño empieza por ser pequeño!".
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