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Asesinando a la soledad
Cosas mias,tuyas y nuestras...
Acerca de
Soy un ser humano perfectamente imperfecto,terricola con discernimento y mortal con inmortal sentimiento. Amo la naturaleza,odio regar las plantas.No me gustan mucho los animales pero amo a mi gato..y tambien a los sere humanos.
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Mi encierro duró poco. Porque cuando hablo con ella, la tristeza se duerme y permite que yo sonría. H estado en plan de borrachita empedernida y matando cada vez más a mi hígado. Alcohol a diestra y siniestra,porque los norteños somos así: hospitalarios.

Antes de los días de amanecida con dolor de cabeza y todo, me llegó el lado tierno. Salí a buscar el regalo deseado y no recordado cuando tenía meses de nacida. Por qué es tan difícil comprar algo para alguien que no conoces aún y que no te ha visto nunca?. Ese ser del cual me sentiré más orgullosa cuando su madre sea la mujer más paciente y comunicativa. Te espera mucho, Minerva. Te quiero, mi estrógeno salió a relucir aquel día de regalos, lágrimas tiernas y juegos para pasar el tiempo.

Luego de ese momento de timidez, salí y perdí el tiempo en el bolsillo. Salió cuando estaba en una avenida de caldos, tomando un taxi con Steph y muy cansada.

Al día siguiente salió algo sin querer y mi hígado se puso casi en huelga. Qué abuso! cerveza, brandy, chmpagne, vodka y crema de menta como cereza del pastel. Buscando a algo o alguien que no quiere existir. Era totalmente surrealista el hecho que estuviera ahí y sólo pensara en tí y te mirara. Y así a la vez, no escuchaba lo que el resto decía y me fuí por fin, al cuarto que no es de manchas azules a dormir contigo.

Hemos hecho cosas que debíamos y que no, que deseábamos y que extrañábamos y luego despertamos. Tu a lo tuyo,yo a lo mío. Trabajar, estresada con el tipo más abrumador del mundo. Pesadez total!. Cayéndome de sueño y eso me pasa, me repito una y otra vez, por no tener reloj.

Entonces, en la noche...noté que te habías acercado mucho a mí. Y me gustó. Abrí el pequeño cuaderno rojo y escribí sobre la mujer que hablaba de tí. No sumida en un sillón Voltaire,sino más bien en una cama de hotel. Dormí al final con el cuaderno abierto.

Compraré uno azul cuando la soledad sea más grande que yo. Mientras, todo esto de Martín Romaña me ha llegado como ola arrasadora. Y estoy feliz, porque encontré El Hombre que hablaba de Octavia de Cádiz y estoy más que contenta.

No te deprimas, los tiempos difíciles pasan. El amor es paciente, yo espero. Si no te veo hoy,lo haré mañana. No te sientas mal, tu sonrisa alegra mis días cuando pienso en ella.

No