Un anuncio en el periódico
Perdida inocencia. Caducó con los años y cayó sin yo saberlo. Pensaba que aún la llevaba puesta. Que tontería, ¿verdad?. Tuve que enterarme por otros.
Una mañana se acercó un desconocido y me preguntó por qué lloraba. No contestan a mis llamadas, le respondí. Que tontería, ¿verdad?. ¿Todavía no sabes que las promesas se las lleva el viento?.
Ruego a quien la encuentre me avise. Tiene un gran valor ético y sentimental.
Gracias.
