Jugando a ser Dios
¿Qué le puedes decir a alguien que se ha tomado más de seis pastillas seguidas?.
-Toma, fúmate un cigarrillo. Morirás de cáncer, seguramente. Será algo a largo plazo, no de inmediato. Además, le echarán la culpa a la adicción. Te evitarás que te acusen de cobardía por no enfrentarte a tus miedos y querer superarlos. O de no encontrar solución. De haber llegado tarde incluso para esto. Que más da. Desahógate. Echa unas caladas y olvídate del mundo por unos instantes.
-Pero si es asqueroso.
-Bueno. También puedes coger el coche un sábado por la noche e ir a cualquier discoteca que haya por el polígono industrial. Ve tarde. Las probabilidades de matarse son mayores cuánto más tiempo pase. Siempre estará el típico gilipollas que va hasta arriba y quiera parecer el macho más fuerte de la manada conduciendo en dirección contraria, directo hacia ti. Eso sí, es probable que sea una muerte lenta. Ten cuidado. Igual quedas atrapada entre los hierros y tardas bastante tiempo.
-No, la verdad es que no me apetece.
-Oye, se me está ocurriendo…
-¿Qué?
-¿Y si pruebas a hacer lo que te de la real gana?
-¿Cómo?
-Pues eso, que pases de lo que todos te digan. Que te quites esa presión de encima. Que les den por el culo a todos. Se libre.
-¿Libre?, ¡jajajajaja!, ¡ésta si que es buena!, ¡libre yo, a mis cincuenta y tantos años?. ¿Y donde voy, alma de cántaro?. Yo, una ama de casa, sin estudios, sin trabajo…
-No he dicho que te vayas. Irte, sin más, sería una estupidez. Hay que ser más sutiles. A ver. ¿Tienes hobbies?, ¿aficiones?.
-Sí, alguna que otra.
-Entonces, ya está. Apúntate a cursillos. Igual en alguno de ellos te dan algún título y puedas conseguir algún trabajo. Sal de casa. Ve hacia el mundo y empieza a aprender de él. Trázate una meta: salir.
-¿Salir?
-¡¡Eso es!!,¡¡salir!!. ¡¡No vuelvas a pensar en lo que te digan!!. Sólo céntrate en salir.
-¡¡Salir!!, sí, salir. Suena bien. Je,je.
Y acto seguido, se levantó de la silla para ir hacia la ventana. Quería ver el atardecer, un atardecer que se le antojó un comienzo, una nueva vida por descubrir.
A los pocos meses, se sacó un nuevo cursillo y se dio cuenta de lo mal que estaba el mercado laboral. A los pocos días de esos pocos meses, la tuvieron que llevar otra vez a urgencias y ahora, su familia me acusa de esta segunda recaída.
-Le diste esperanza, eso es peor para alguien que al final se da cuenta de que no la tiene. Mejor haberla dejado con su rutinaria y exasperante vida, hasta el próximo intento.
- ¿Y qué le puedes decir a alguien que se ha tomado más de seis pastillas seguidas?.
Tal vez escucharle más, decirle que a pesar de los obstáculos no hay que rendirse nunca, que cuando las fuerzas y el ánimo fallen, tienes que buscar refugio en los tuyos. Que hay que dejar de lado ciertos egoísmos y preocuparnos más por la gente que tenemos al lado. Tal vez...Ya no lo sé. Mejor me enciendo un cigarrillo y paso de todo, ¿no?. Sólo lo intenté. Es lo malo de preocuparse por los que te rodean y luego, ¿de qué sirve?.
No, definitivamente, no soy ningún dios. Sólo estoy cansado, muy cansado.
Sentado. A oscuras. En mi habitación.
De fondo se oye una melodía:
- This is the end, beatiful friend...the end
¿Y mis píldoras?.
-Toma, fúmate un cigarrillo. Morirás de cáncer, seguramente. Será algo a largo plazo, no de inmediato. Además, le echarán la culpa a la adicción. Te evitarás que te acusen de cobardía por no enfrentarte a tus miedos y querer superarlos. O de no encontrar solución. De haber llegado tarde incluso para esto. Que más da. Desahógate. Echa unas caladas y olvídate del mundo por unos instantes.
-Pero si es asqueroso.
-Bueno. También puedes coger el coche un sábado por la noche e ir a cualquier discoteca que haya por el polígono industrial. Ve tarde. Las probabilidades de matarse son mayores cuánto más tiempo pase. Siempre estará el típico gilipollas que va hasta arriba y quiera parecer el macho más fuerte de la manada conduciendo en dirección contraria, directo hacia ti. Eso sí, es probable que sea una muerte lenta. Ten cuidado. Igual quedas atrapada entre los hierros y tardas bastante tiempo.
-No, la verdad es que no me apetece.
-Oye, se me está ocurriendo…
-¿Qué?
-¿Y si pruebas a hacer lo que te de la real gana?
-¿Cómo?
-Pues eso, que pases de lo que todos te digan. Que te quites esa presión de encima. Que les den por el culo a todos. Se libre.
-¿Libre?, ¡jajajajaja!, ¡ésta si que es buena!, ¡libre yo, a mis cincuenta y tantos años?. ¿Y donde voy, alma de cántaro?. Yo, una ama de casa, sin estudios, sin trabajo…
-No he dicho que te vayas. Irte, sin más, sería una estupidez. Hay que ser más sutiles. A ver. ¿Tienes hobbies?, ¿aficiones?.
-Sí, alguna que otra.
-Entonces, ya está. Apúntate a cursillos. Igual en alguno de ellos te dan algún título y puedas conseguir algún trabajo. Sal de casa. Ve hacia el mundo y empieza a aprender de él. Trázate una meta: salir.
-¿Salir?
-¡¡Eso es!!,¡¡salir!!. ¡¡No vuelvas a pensar en lo que te digan!!. Sólo céntrate en salir.
-¡¡Salir!!, sí, salir. Suena bien. Je,je.
Y acto seguido, se levantó de la silla para ir hacia la ventana. Quería ver el atardecer, un atardecer que se le antojó un comienzo, una nueva vida por descubrir.
A los pocos meses, se sacó un nuevo cursillo y se dio cuenta de lo mal que estaba el mercado laboral. A los pocos días de esos pocos meses, la tuvieron que llevar otra vez a urgencias y ahora, su familia me acusa de esta segunda recaída.
-Le diste esperanza, eso es peor para alguien que al final se da cuenta de que no la tiene. Mejor haberla dejado con su rutinaria y exasperante vida, hasta el próximo intento.
- ¿Y qué le puedes decir a alguien que se ha tomado más de seis pastillas seguidas?.
Tal vez escucharle más, decirle que a pesar de los obstáculos no hay que rendirse nunca, que cuando las fuerzas y el ánimo fallen, tienes que buscar refugio en los tuyos. Que hay que dejar de lado ciertos egoísmos y preocuparnos más por la gente que tenemos al lado. Tal vez...Ya no lo sé. Mejor me enciendo un cigarrillo y paso de todo, ¿no?. Sólo lo intenté. Es lo malo de preocuparse por los que te rodean y luego, ¿de qué sirve?.
No, definitivamente, no soy ningún dios. Sólo estoy cansado, muy cansado.
Sentado. A oscuras. En mi habitación.
De fondo se oye una melodía:
- This is the end, beatiful friend...the end
¿Y mis píldoras?.
