¡Padre!, ¿por qué nos has abandonado?
- Perdona, pero yo creo que...
- No, tú no crees nada. No tienes ni idea.
-Es que pienso que....
-¿Pensar?, ¿pensar qué?. Aquí nadie piensa sin nuestro consentimiento.
- Pero, pero...
- ¿Pero qué?. ¿Quién cojones te crees que eres?, ¿Dios?
Y Dios se dio la vuelta y renegó de todo lo que había creado hasta entonces.
Una sonrisa hubiera bastado. Una mentira. Pero no. Hasta Dios pierde la paciencia y abandona.
- ¡Dejo este trabajo!
Ahora se dedica a leer libros prohibidos y a escuchar música que ni su propia iglesia aceptaría. Se ríe de si mismo.
- ¡Soy libre!
Es lo bueno y lo malo de ser divino. Tener criterio propio a pesar de los pesares. Ser aceptado o rechazado en un momento u otro. Incluso por los mismos que dicen estar a tu lado.
Un calvario como otro cualquiera.
Amén.
