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Historias reales o no
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La verdadera historia de Belcebú y la creación del ser humano

Luzbel tenía treinta personas a su cargo. Su puesto en la compañía "Paraíso & inc." era de responsabilidad. ¿Por qué cayó entonces?

Su jefe comenzó a abusar de su poder y a pedirle favores, multitud de ellos:

- Oye, quédate este fin de semana, que estamos faltos de personal. Ya te lo compensaré.

A Luzbel no le hacía ninguna gracia que se abusara de él de esa manera, pero cuando le subió las horas, ya que trabajaba a media jornada, no tuvo más remedio que aceptar el trato que su jefe le propuso:

- De acuerdo. Te aumento la jornada de trabajo. Pasas de un 50% a un 80%. Tu sueldo pasa de 570 euros a 700. Pero, pero...
- ¿Pero qué?
- Cuando falte personal, necesito contar contigo. ¿De acuerdo?

Luzbel estaba pagando una hipoteca. ¿Qué iba a decir?

- De acuerdo.

Al jefe de pelo blanco se le iluminaron los ojos, mientras pensaba para sus adentros: Bien, jejeje, bien.

Y aquel ángel, resignado, tuvo que suplir al compañero durante cuatro días seguidos, en puente, por qué según él, tenía que ir a un congreso.

El problema vino dado cuando no vio en la nómina compensación real alguna. Las horas extras no se las habían pagado como tales, sino como horas normales. (Todo sea por ahorrarle unos duros a la empresa y de paso, ponerse una medalla ante los altos mandos).

- Oye, ¿por qué estas horas me las has pagado así?
- Huy, perdona. Debe ser un fallo de administración. No te preocupes. Hablo con ellos y ya te lo pasan en la siguiente nómina.

Luzbel quedó medio convencido con la explicación. Pasaron los días y recibió otra llamada de su jefe:

- Necesito que también vengas este otro puente.

No podía creer lo que estaba oyendo. Una vez, vale. Un favor se le hace a cualquiera. Dos, es un abuso. Y más cuando hay más personal.

- Acuérdate de lo que hablamos. Cumple con tu palabra.

Y Luzbel, debido a su hipoteca y su honorabilidad no tuvo más remedio que aceptar.
Cuando llegó la nómina del mes siguiente no vio pago alguno reflejado. Inmediatamente llamó a personal y le explicaron que no podían pagarle tantas horas extras. Era ilegal. Ya se lo compensarían en días.

- ¿Quéeeeeeeeeeeeeeeeeeee?

Fue al despacho a ver a su jefe.

- Huy, perdona. Es que estoy tan liado con el papeleo que se me olvidó contarte esto. Pero no te preocupes, de verdad. Ya te lo compensaré.

Ya te lo compensaré. Era la frase con la que aquel señor de pelo blanco resolvía todas las situaciones.
Pasó el tiempo y la retribución no llegaba. Entonces comprendió que estaba atrapado. Expuso su situación en casa y sus padres no le hicieron el mínimo caso.

- Estás puteado. Como todos. Lo que tienes que hacer es callar y aguantar. Bienvenido al mundo real.

Aquel joven no encontraba salida, no encontraba apoyo por ningún lado. Cuando quiso buscarlo en sus compañeros, éstos, miraron para otro lado. No era su problema.

En vista de la situación, se puso a mirar otras ofertas de empleo. Tras mucho indagar, encontró otra compañía: " Infierno & inc". Pequeña pero con futuro. No tenía el "lustre" que destilaba "Paraíso & inc." aunque al menos, había buen ambiente de trabajo y lo que su jefe le prometía, lo cumplía. Era lo normal.

Luzbel fue a despedirse:

- ¿Cómo que te vas a una empresa de la competencia? Si es una mierda. No tiene nuestro prestigio. Te estás cerrando una puerta muy importante. Te estás condenando.

- Estupendo.

Y dicho esto, Belcebú, que era el mote por el cual le conocían sus compañeros, se fue para no aparecer jamás.

Y allí quedó aquel hombre de pelo blanco planeando cómo y de qué manera iba a encontrar seres más tontos que se creyeran todo lo que les dijera.

- ¡Ya está! Crearé a alguien al cual todo le parezca bien. Como a mí. Un ser a mi imagen y semejanza. Je, je. Todo solucionado.

¿O tal vez no?


No