Primer paso hacia la libertad
Ocurrió tal día como hoy
- ¿Me cuentas otro cuento antes de dormir, abuela?
- No hay tiempo, Elisenda. Ya vienen, venga, entra conmigo y escóndete.
- ¡Jó, mamá!
- Chssst. Callad las dos. Os contaré una última historia, muy cortita, a modo de despedida. Atentas:
Cuenta la leyenda que la razón, durante el crepúsculo, cae en un profundo sueño. En él, se ve así misma distinta, iluminada por las estrellas. Radiante bajo el manto de la noche. Entonces se acerca a los mortales y éstos, aturdidos, creen que es la ilusión. Corren hacia ella, la rodean, le preguntan esperando las respuestas que quieren escuchar. Ella les revela sus emociones, sus esperanzas y todos se marchan satisfechos.
Cuando sale el sol la razón despierta. Recuerda vivamente lo que sucedió de madrugada y vuelve a las mismas gentes que horas antes se acercaron. Ahora es ella quién habla, quién se preocupa por saber si han seguido sus consejos.
- ¿Y tú eres la ilusión?, le dicen
- Sí, aunque venga bajo otra forma
- ¡No!, ¡mientes! Haz el favor de marcharte. La ilusión es más bella que tú. Es imposible que seáis la misma persona.
Y entristecida, la razón agacha la cabeza y vaga sin rumbo fijo con su sombra como única compañía.
Por ello, los humanos casi siempre confunden a ambas y muchas veces renuncian a sus propios sueños. ¿Entiendes, Elisenda?
- Sí, abuelita.
- Tus sueños serán tan reales dependiendo de la fuerza con los que los creas. Nunca renuncies a ellos porque entonces nunca se harán realidad. No lo olvides nunca.
De repente, una voz salió detrás de la puerta.
- ¿Señora de Eleazar?, ¡Abra!, ¡ abra en nombre del gobierno!
Una última mirada a su hija y a su nieta antes de cerrar la trampilla.
- ¡Sed fuertes y permaneced en silencio!, ¡hasta siempre!
Mientras mi madre y yo nos quedábamos muy quietas, pudimos escuchar como los soldados se llevaban a mi abuela, para no regresar jamás. La noche antes, la locura se apoderó del país y miles y miles de personas salieron a las calles, donde arrojaron cientos de libros para formar pilas inmensas y luego prenderles fuego. Ella se resistió. Cuando la llamaron para participar de esta barbarie, se negó. Atrancó la puerta y entre las tres pudimos esconder unos cuantos. Al día siguiente la denunciaron, la arrestaron y nunca volvimos a saber de ella, al igual que de tantos y tantos otros. Los libros son peligrosos. Mi abuela era una persona a la cual le gustaba leer y formarse su propia opinión y eso, según en que circunstancias, no es agradable.
- ¿Por qué?
- Porque a ciertas personas no les gusta que les digan que se equivocan y que además se lo justifiquen.
- ¿Justificar?
- Sí, justificar. Argumentar. Convencer a través de razones más poderosas que la suya.
- ¡Vaya!, ¿y que más te enseñó tu abuela?
Ella me enseñó a extraerle todo el jugo a la lectura, a saber leer, pues hay que saber, no basta con hacerlo, sino que además hay que reflexionar después y sobre todo, a descifrar mensajes ocultos entre líneas, tal es el poder de las palabras.
-¿El poder de las palabras?
- Sí. Las palabras han cambiado, cambian y cambiarán el mundo. Lo único que hace falta es conocerlas, averiguar sus distintos significados, lanzarlas en el momento oportuno y en el contexto adecuado. Ellas, hacen el resto.
- Joder, nunca lo había pensado.
- ¡Claro!, nunca tuviste por qué.
- ¿Y dices que todo eso se aprende leyendo libros?
- Y no sólo eso, sino que además puedes transformarte en la persona que quieras, conocer sitios en los que nunca has estado, viajar a través de los siglos y descubrir cosas de tí que no conocías. Sólo tienes que dejarte llevar por sus páginas.
- Suena emocionante y el caso es que necesito algo emocionante. Cuando viajo con el equipo me aburre ver la tele, me aburren los mismos juegos. Al final se reducen todos a lo mismo, a matar, a correr o a meter goles. Ya estoy cansado de todo eso asi que te haré caso. Voy a probar.
- Adelante, entonces. Encuentra una historia que te guste y sumérgete de lleno en ella. Tienes todo un mundo por descubrir, un mundo que irá contigo siempre y por el cual, nunca estarás totalmente solo. Un libro es un amigo para toda la vida.
Y dicho esto, aquel chico de quince años, futura promesa de jugador de fútbol, dejó en un rincón su consola portátil de videojuegos y buscó en la gran biblioteca que su tía Elisenda poseía.
Su gran aventura había comenzado.
