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Pase sin llamar
Todo lo que pasee por mi mente y decida asomarse por un instante.
Acerca de
Te busqué cuando el mundo era una tosca piedra. Cuando las cosas buscaban su nombre yo te buscaba a ti.
Sindicación
 
Idiomas


Como una gota cayendo
voy tanteando
el
aire

suicidándome sin tu mano

tu mano
que
tatuó
un conjuro
en
mi piel

el de no poder ser escrita por otro
sin que tú aparezcas

en cada pulso
en cada dedo
en cada roce

te invoco



Sé que la única palabra de amor que no te he dicho
aún busca su nombre




Versos transparentes
como besos
escritos con agua,
de este a oeste
como tinta
de
sol,
como fuego incoloro
de tu mano a la mia

disparo de luz

como última
-única-
palabra
que mece
el alma

como un túnel
a encargo
de tu boca
a
la
mia.


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La última foto es de Daniel Montero. Como tres dioses; aire- tierra- agua.
 
Natura


Templar la voz como se templa un amor, un blues ;
guardar lo divino al igual que se encarcela música en un pentagrama,
limite finito para algo infinito;
construir murallas, diques, imponer un orden a todo lo que nos rodea,
o simplemente ponerles nombre, ya que nada nos pertenece.



Lo lleno se completa con lo vacio,
la oscuridad con la luz,
la quietud con el movimiento.

Todo es al final una única dimensión que cambia de piel al ritmo de la razón y los sentidos.


Contar las rutas del alma es como intentar contarle los dedos al agua, las manos al aire, los ecos a un beso, los pasos a la luz.
Hay más de los que podemos ver y menos de los que a veces necesitamos.



Eres
un cielo abierto en mis manos
un laberinto que devora

 
Huecos


Cada perdida es un demonio libre, desatado y suelto, que camina por el otro lado de la vida, por el lado oscuro y sombrio como un saltimbanqui enamorado y loco. Su energia emana de la capacidad y la fuerza que tienen las cosas luminosas y ciertas antes de volverse oscuras e irreales y desaparecer en su propia dimensión de seres inasibles.



Cada perdida es un deseo que ardiente ha ardido y se ha quemado entre llamas de amor azul, entre tiempos como zapatos que han apretado el suelo demasiado.



Cada perdida es un sentimiento que antes tuvo voz, piel, ojos,dedos y ahora es una idea, la escenificación de una pesadilla, el sueño vuelto del revés, el café amargo de la madrugada, el humo que expulsa un cenicero, la carta abandonada en medio de un salón vacio, el mar domesticado en una postal neutra, la luz afilada que antes hipnotizaba y ahora habla un idioma que araña y no se excusa.



Cada perdida es diferente a las demás; todas duelen como ninguna y ninguna deja elegir armas para caminar con ella.



Cada perdida es una conversación con instinto suicida, un enigma de nieve, un labio apagado.....



Tu piel
cuenco de caricias
derramadas

Tu ausencia
un hueco
sin color

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Las fotos ; para vosotros. Siguen siendo de Gregory Colbert. Y siguen regalando paz.
El post ; para todos los que se fueron.
 
De recuerdos y soledades.
El olor y la música,
y alguna palabra suelta
que aletea como un pájaro lejano,
y un gesto que se repite
en cada ser amado,
y un dolor que no termina
nunca de doler

me transportan al recuerdo.



Recordar. Rebobinar intervalos de tiempo para volver a pasearlos con el mismo paso o vivirlos con otro pulso, otra mirada, otro color, con otra risa o dolor, encontrar otras pasiones, otras versiones que en su momento fueron inexistentes, trozos de mapa huecos.
Los recuerdos nos esculpen por dentro.

Un hombre sin recuerdos no es nada.
Un hombre con recuerdos es un libro manuscrito. Ejemplar único.



Los recuerdos se deshacen, pero pocos mueren.
Sólo muere lo que se olvida.



Estamos amontonados unos contra otros y, sin embargo, hay dias en que no notas a nadie lo suficientemente cerca.

La soledad no es cuestión de número.

La soledad no es el uno.



Porque estamos tan solos
palpamos las estrellas
y dejamos caer
palabras
unas sobre otras
palabras
sobre la tierra

porque somos oscuros
arañamos la luz
como quien roza
la piel del agua
y la deja
temblando
indefinida
inquieta

porque somos impuros
la pureza
nos
pesa.


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Las fotos; de Gregory Colbert. Instantes de paz. Espero que las disfrutéis tanto como yo.
 
Lentitud
Él no sabe de lentitud.
Se tira de cabeza a piscinas sin agua, a bocas de piedra , y luego viene a mi para que le arregle los huesos rotos del alma.
Me cuenta por teléfono sus pedazos , cuantos son, cómo son, como si fueran trozos de un puzzle herido.
Está lejos y yo no sé arreglar almas sólo con la voz.



No es una circunstancia, ni un grado , ni una sustancia ; es una forma de ver las cosas, una forma de estar en el mundo.

Cuesta acostumbrarse a la lentitud, como cuesta acostumbrarse al silencio, al sonido de la nieve, al idioma dormido de las cosas, a un abrazo débil, a la espera, al ritmo interminable de una noche enferma.

Cuesta acostumbrarse a la lentitud.

Cuesta entenderla, como cuesta entender cuerpos que caminan perdidos como barcos fantasmas, noches que no pueden saltar el muro de ciertas horas, por qué la luz no se acomoda en ciertas esquinas, el cielo herido de algún atardecer, el armario vacio del que se fué, el eco perdido de alguna piel, la rutina de una sala de urgencias, la necesidad de sentir que nos esperan, el saber que alguna vez todos seremos inexistentes.




La lentitud es una forma de sabiduria, una herida para la prisa.
.
Se aprende a ser lento, a arrastrar los pies uno tras otro, midiendo cada paso, cada pulsación, las llamas del fuego que llegan al cerebro y lo llenan sólo de humo; se aprende a no medir el tiempo sino que sea el tiempo quien mida a cada cual, se aprende a pensar antes de responder, a meditar antes de hablar, a interrogarse antes de interrogar, a vivir antes de enseñar lo que es la vida.

La lentitud juega con el tiempo como el silencio con los ruidos; con respeto.



Hacer o deshacer la lentitud, destapar la vida de un manotazo o por versiculos, subir las escaleras de una en una o de dos en dos, abandonando nombres, apartando actitudes, lentos o rápidos, todos al morir perdemos 21 gramos.
Justo lo que pesa un colibrí.
 
La pupila del cielo


Donde la luz desiste
ahí
está
la
noche

como una calle sin nombre
hasta que tú la nombres

como un cuenco invertido
donde bailan y huyen
todos
los
colores

como un ser sin sueño,
sin dueño,
un ciclope insomne.