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Pase sin llamar
Todo lo que pasee por mi mente y decida asomarse por un instante.
Acerca de
Te busqué cuando el mundo era una tosca piedra. Cuando las cosas buscaban su nombre yo te buscaba a ti.
Sindicación
 
Lentitud
Él no sabe de lentitud.
Se tira de cabeza a piscinas sin agua, a bocas de piedra , y luego viene a mi para que le arregle los huesos rotos del alma.
Me cuenta por teléfono sus pedazos , cuantos son, cómo son, como si fueran trozos de un puzzle herido.
Está lejos y yo no sé arreglar almas sólo con la voz.



No es una circunstancia, ni un grado , ni una sustancia ; es una forma de ver las cosas, una forma de estar en el mundo.

Cuesta acostumbrarse a la lentitud, como cuesta acostumbrarse al silencio, al sonido de la nieve, al idioma dormido de las cosas, a un abrazo débil, a la espera, al ritmo interminable de una noche enferma.

Cuesta acostumbrarse a la lentitud.

Cuesta entenderla, como cuesta entender cuerpos que caminan perdidos como barcos fantasmas, noches que no pueden saltar el muro de ciertas horas, por qué la luz no se acomoda en ciertas esquinas, el cielo herido de algún atardecer, el armario vacio del que se fué, el eco perdido de alguna piel, la rutina de una sala de urgencias, la necesidad de sentir que nos esperan, el saber que alguna vez todos seremos inexistentes.




La lentitud es una forma de sabiduria, una herida para la prisa.
.
Se aprende a ser lento, a arrastrar los pies uno tras otro, midiendo cada paso, cada pulsación, las llamas del fuego que llegan al cerebro y lo llenan sólo de humo; se aprende a no medir el tiempo sino que sea el tiempo quien mida a cada cual, se aprende a pensar antes de responder, a meditar antes de hablar, a interrogarse antes de interrogar, a vivir antes de enseñar lo que es la vida.

La lentitud juega con el tiempo como el silencio con los ruidos; con respeto.



Hacer o deshacer la lentitud, destapar la vida de un manotazo o por versiculos, subir las escaleras de una en una o de dos en dos, abandonando nombres, apartando actitudes, lentos o rápidos, todos al morir perdemos 21 gramos.
Justo lo que pesa un colibrí.
 
Comentario:
Siempre que te veo en mi contador intento venir a saludarte para dejarte un abrazo, así que ahora lo hago con mucho gusto.

Un beso.
 
Comentario:
En la reflexión, allí donde toda rutina fallece, allí, es donde la venda se vuelve carne.

Parar y observar, único instante en el que nos sentimos vivos.

Encantado de escuchar tu serenidad entre lineas.

Un saludo grande
 
Comentario:
calma tranquilidad todo lo transmitiste con tu post...
 
Comentario:
Yo prefiero la modorra, no me gustan las prisas. Prefiero saborear a engullir.

Me ha gustado un montón tu post, como siempre, tus textos esconden música. Pero te soy sincero, me mata la curiosidad de saber qué foto se esconde detrás de la vidriera.

El sábado me diste un placer inmenso al encontrarme con todos tus comentarios en mi correo. Fuiste un claro entre tanta lluvia.

Besotes a montones, lentos.
 
Comentario:

La lentitud es necesaria, a veces. Para disipar la prisa que nos consume, el estres que nos retoca día a día con su mano macilenta, o el paso de la vida que nos hace mella sin descanso y sin color.

Pero es la lentitud algo que no se doblega, ni se aprende. Es necesaria su conquista, desde la necesidad imperiosa del cambio.

Besitos reflexivos :) :**

 
Comentario:
En un mundo donde la mayoría llevamos prisa...sin saber porque, es como una bálsamo tu post..
Un beso :)
 
Comentario:
Mientras lo leía se apoderó de mí un sentimiento de ingravidez, de vinilo de 45rpm a 33rpm ... y es un lujo que no me puedo permitir hoy : quedan tan solo 13 horas y 45 minutos de este que una vez más es el primer día del resto de mi vida.
 
Comentario:
No sé si pueda ser también sinónimo de de un vestido de paciencia, de una resignación incómoda e impuesta, pero la lentitud doblega y atrapa lo que a veces cabalga dentro de nosostros sin freno ni medida, quedando sometido a las pausas caprichosas de un "no saber".


Besos, Yamuna.
No