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El guerrero
"...cuando el Fénix ve llegar su final, construye un nido especial con ramas de un roble y lo rellena con canela, nardos y mirra, en lo alto de una palmera. Allí se sitúa y, entonando la más bella de sus melodías, expira. A los 3 días, de sus propias cenizas, surge un nuevo Fénix, y cuando es lo suficientemente fuerte, lleva el nido a Heliópolis, en Egipto, y lo deposita en el Templo del Sol." Ovidio
Mis Dioses
El Panteón de Heliópolis
Liturgia
Sindicación
 
efeméride
Siempre un recuerdo...

"Existió una vez un guerrero de los de verdad, que no se llamaba Yarince. Un luchador que no tenía el corazón, sino las arterias de cristal. Pero hasta los mejores corazones, los más resistentes, se cansan. Y el suyo latió por última vez bajo nuestras manos ayer a las cinco de la tarde. Hasta la misma luna se ha puesto de luto por ti, hermano."

...y un año más tarde, la misma oración:

Tu cuerpo no terminó su viaje en el lecho del mar. Tus cenizas renacieron cual fénix de agua en un mundo distinto de atlantes de polvo. Y te embarcaste en nubes de plata mezcladas en granos de sal para emprender odiseas con destino a Alejandría, atravesando el delta del Nilo, lamiendo en tu ruta las quillas de las falúas. La mota que un día fue tu corazón se escondió en una concha de nácar para homenajear tu luz con el nacimiento de una perla. Y todas las acequias que regaron tu cuerpo alimentaron de pigmentos escarlata los corales más intensos de las Maldivas, a donde viajaste por fin tal y como prometiste.

Tu mente clara se hizo carey en el caparazón de una tortuga recién nacida, destinada a una vida milenaria. La miel de tus ojos se fundió en las escamas doradas de sirenas ocultas en atolones lejanos, y tus oídos se enredaron atentos en el deambular de las ballenas para arrullarte con sus cánticos. Y la sonrisa que nos regalaste se grabó para siempre en la estirpe de un delfín que hacía piruetas en la Punta de Teno.

Sin embargo, no viajaron tus manos. No partieron en aventuras secretas, mutadas en seres acuáticos. Permanecen aquí, en tu isla, rodeándola, dando círculos por sus acantilados y sus playas. Renacen una y mil veces, en dedos transparentes que surgen de las profundidades para hacer cosquillas a tus hijos y algún día a tus nietos, para acariciar a tu mujer, para abrazar a tus padres y pasarles la mano por los hombros, para señalarle a tu hermano la roca bajo la que se ocultan las mejores almejas, para revolverme el pelo mientras buceo. Tus manos delicadas y blancas, sin morados ni marcas, siempre esperando a que entremos en el agua para entregarnos las caricias que tu cuerpo no pudo darnos.

Sólo unas cenizas rebeldes, amotinadas en corceles invisibles para no fundirse en el azul, salieron disparadas al contacto con el agua. A lomos de burbujas de agua y aire impactaron como proyectiles en la piel de los que te despedíamos dentro y fuera del océano. En un balazo indoloro esas cenizas se repartieron, cada una en un cuerpo, disolviéndose en él, para dejarnos tu recuerdo. Y desde ese día, sin saberlo y oculto en algún lugar de la piel, llevamos para siempre tu estigma, preservado en un lunar que lleva tu nombre.
 
buscando el sentido
agua de cristales en las playas del cielo

Han sido tantas cosas las de este último mes y medio. Tantas, tantísimas. No seré explícito porque forman parte de una esfera demasiado personal, y eso teniendo en cuenta que en este blog me dejo completo, me despellejo. Pero quizá no sea tanto la calidad de las confidencias como su cantidad lo que me provoca el pudor de publicarlas al completo. Eso no quiere decir que no deje testimonio, a mi manera, con mis pistas, mis guiños.

A finales de agosto me sobrevino una condición médica que me hizo dar un giro radical a mi vida, planteármela de distinta manera. Tras una semana infernal de preguntas, de cábalas y de miedo, el diagnóstico me provocó el alivio de saber que no era grave, sino engorroso. Sin embargo, las decisiones ya estaban tomadas. La de valorarme, la de emplear mi tiempo en cosas más provechosas, la de mirar al día y no a la noche.

parece que en sus rompientes se acaba el mundo

Ese cambio de rutina provocó una reacción en cadena. Mi carácter se ha curtido con visitas a mil médicos, con exámenes vergonzosos, con la indignación que me provocó el trato casi vejatorio de dos especialistas de la seguridad social. El tratamiento y los daños colaterales tienen una duración de un par de meses, que dan a término en dos semanas y pico.

Ese cambio ha coincidido (o quizá ocasionado) la visita de dos viejos fantasmas. El único del que habéis sabido aquí de forma directa es Gustavo, el que me trajo la luz en carnavales. Pues Gustavo (aún no sé si su luz) viene a quedarse una semana en casa el próximo lunes día 10 de octubre. El otro fantasma vino y se fue, con su bola y sus cadenas y una fabulosa sonrisa. Me dejó muchas cosas, y se llevó algunos de mis miedos. Me dejó libre y feliz y esperanzado en la vida, reconciliándome con mi pasado tras su tiernoanálisis.

temblé al enfilar la carretera que lleva al faro, subido en una moto

Pero volvamos a Gustavo. No sé qué pasará. Gustavo llega el día del aniversario de la muerte de mi hermano, con lo que lo dejaré en mi casa y me iré a la iglesia, a darle un beso a mis padres al entrar y al salir (ya os contaré por qué). Viene también en una semana en que no puedo cogerme días libres, con lo que no podré enseñarle la isla. Y el domingo, su último día aquí, tendré que dejarlo un rato para irme al cumple de uno de mis sobrinos, y el resto de la tarde estaré en preparación para la (espero) última prueba ambulatoria, a la que tengo que someterme el lunes por la mañana, a la misma hora de su vuelo de vuelta. No parece que la visita de Gustavo vaya a ser fácil, por más razones (y más de peso) que las que os cuento. Pero ni le doy vueltas a la cabeza ni me planteo nada, no sería la primera vez que la vida me sorprende este mes.

En esa sucesión de acontecimientos se dio uno realmente fortuito y fruto de una carambola de casualidades que ha cambiado de forma radical la relación que mantengo con mis padres y mi hermano. Al principio no sabía si sería para bien o para mal, pero a mes y pico vista es lo mejor que me pudo pasar, porque aparte de feliz me permite sentirme en paz, y ambas cosas están demasiado relacionadas para viajar en vuelos separados. Me siento un hombre, ahora más que nunca, adulto e independiente, fuerte y seguro de sí mismo. He soltado los pocos lazos que me ataban al niño que nunca he dejado de ser, y el más importante era el nudo invisible que mi padre tensaba. Lo deshice y sigo siendo un niño, pero que no tiene que rendir cuentas, sin voces que le prohíban alejarse o le ordenen volver al redil.

Neruda habló de un viento, pero éste es mi cielo en la isla

Hice por fin el testamento de vida y envié a mi obispado mi comunicación de que deseo apostatar de mi fe católica. Ya tengo en mi poder el acuse de recibo y la copia sellada por correos, lo que virtualmente me convierte en apóstata practicante. Haré un seguimiento del trámite, pero a la diócesis no le queda otra opción que reconocerme apóstata. Respeto las religiones y especialmente a la gente espiritual, sea de la religión que sea, pero no voy a mantenerme afiliado a una fe que no es la mía. No sólo es eso, la iglesia católica habla por mí (como bautizado en la fe) y no sólo no me representa, sino que me repudia. Sé que hay gente con otras opiniones, pero permitidme la exageración al deciros que antes de apostatar me sentía como un negro miembro del Ku Klux Klan. Y ojo, que no estoy comparando ambas organizaciones ni sus medios, pero sí el absurdo de dicha membresía.

inolvidable color el del omnipresente gueko

He visto mucho cine y he leído mucho. He escrito poco. He oído mucha, mucha música. He cambiado mi postura para dormir y ahora lo hago en zigzag, con la cabeza apoyada en el almohadón negro con manchas de colores, de forma que pueda mirar al frente a través de la ventana y ver la luna y el cielo. He tenido bajas, reposos, y pequeños cambios anatómicos. Desde que salga de mi convalecencia mi vida cambiará aún un poco más, porque quiero ponerme en forma haciendo un ejercicio sano y no de posturita. Quiero coger la rutina de nadar, o de correr, o de patinar. Bajar los kilos de más y endurecer la carne, para mí, para mi salud, para mi bienestar. Porque otra de mis resoluciones, tras unos años de controlado despendole, es que a partir de ahora se acabó la vida loca. Porque empieza la Vida.

Suma y sigue con tantas cosas más. Un blog que quiere convertirse en diario, unos cuadros por enmarcar, planes y pronósticos que por una vez se van a cumplir, porque les voy a poner dos cojones.

Y este viernes, en mi isla, Marlango. Saldré por primera vez después de un mes. Concierto, copa y a casa a acostarme temprano. Este viernes Leonor me lo dirá una vez más, en susurros, como me lo ha venido avisando desde el CD desde hace meses… for once just enjoy the ride…

el agujero del faro es un atajo a este abismo

Suena Alberto Iglesias, Ana y Otto, Lucía y Lorenzo, Medem. Finlandia y Formentera. A falta de irme a una cabaña que atraviese el círculo polar, he adornado el post con estas fotos que hice en Formentera, justo antes de caerme por uno de sus agujeros y encontrarme de nuevo en mitad de mi cuento. Le voy a cambiar el final. Y éste va a ser feliz.

despeñarse para elevar el vuelo... acabo de perder el pie...