Silencio=conformismo, ¿Tú tienes algo que decir?
El blog de Yolanda Vicente González
Acerca de
Hola! Soy Yolanda, y quiero que a través de este blog, tú me comentes tus ideas, que me preguntes lo que quieras. Me volviste a reelegir para representarte en el Senado el 9 de marzo de 2008. Y por eso, quiero seguir contando contigo para que podamos hacer el trabajo que me encomendaste, lo mejor posible. Yo siempre digo que "No hay mejor forma que las cosas salgan bien, si el trabajo es en equipo. " Espero que tu digas lo mismo. Un saludo, Yolanda"
Sindicación
 
¿Creemos en la política?
En un ambiente nacional de controversias y descalificaciones que se van escenificado a lo largo de los últimos meses, los políticos estamos perdiendo credibilidad entre nuestros electores a pasos de gigante.
Mientras la situación económica es claramente favorable para la ciudadanía –crecimiento económico más equilibrado, tasa de paro más baja desde 1979, superávit en las cuentas públicas, incremento de la confianza empresarial-, la situación política, por el contrario, suscita apatía y desconcierto, cuando no rechazo y cabreo.
A la gente de este país le molesta y genera desconfianza la falta de acuerdos políticos, así como que no se puedan establecer foros de diálogo y discusión entre las diferentes grupos parlamentarios. Más aun cuando en vísperas de unas elecciones municipales –por lo general, las más participativas-, pretendemos que los ciudadanos sigan ejerciendo su derecho al voto de forma mayoritaria y nos presten su confianza para construir país.
¿Confian los ciudadanos en nosotros o no queremos que confien? La sociedad nos demanda que nos adecuemos a los tiempos en los que vivimos, que prevalezca el respeto, el consenso, el diálogo y los acuerdos en la búsqueda de generar beneficios para todos los ciudadanos y ciudadanas que configuran nuestros pueblos y ciudades y que dejemos a un lado intereses particulares, pongáse como ejemplo los escándalos urbanísticos que van floreciendo día a día o los ataques e insultos desmesurados de personajes considerados ilustres, apoyados en ocasiones por sectores mediático-económicos muy influyentes que marcan las pautas a seguir de sus representantes en las instituciones. En definitiva, todo aquello que daña tanto a la sociedad provocando el alejamiento en el ejercicio de su derecho al voto.
Quienes ejercemos la política debemos hacer prevalecer el respeto, el debate sereno, el diálogo y las alianzas necesarias para intentar solucionar los problemas con los que se encuentran los ciudadanos en su vida diaria, es decir, en recuperar la acción social del ejercicio de la política, que es la raíz de origen de los órganos políticos.
Desgraciadamente, para el principal partido de la oposición esto no entra hasta el momento en sus posiciones, todo ello animado por algunos (pocos, es verdad) radicales para quienes contaminar la agenda política está a la orden del día. Y eso no es bueno si pretendemos reforzar el sistema democrático que nos hemos dotado entre todos.
Comprometerse en política va más allá de cumplir con una obligación. Son exigencias éticas fundamentales e irrenunciables que ningún partido del arco democrático, incluido el Partido Popular, puede dar la espalda
Por todo ello, y por mucho más, desearía que floreciera una nueva generación (no necesariamente más joven que la que manda) de adversarios del principal partido de la oposición en España, que a través de un diálogo correcto y sereno, quisieran dignificar la política. Somos elegidos democráticamente por los ciudadanos, y estos no se merecen que sus representantes pretendan oscurecer un debate enriquecido por temas tan importantes como son el fortalecimiento del Estado de Bienestar, la nueva creación de derechos de ciudadanía. En definitiva, haría falta que tanto unos como otros dedicásemos gran parte de nuestros esfuerzos a mejorar un sistema democrático, donde los únicos capitanes son los ciudadanos, y nosotros somos meros electos soldados.
La ciudadanía necesita ver que sus representantes públicos ejercen con sentido de la responsabilidad al servicio incondicional a sus demandas diarias. Dignificar la política y hacer creíble nuestro trabajo es un sólido argumento para que los ciudadanos y ciudadanas sigan confiando en nosotros. Cuestión diferente es que “algunos” (¿los de siempre?) no quieran ayudar en esta tarea. Simplemente, porque la autonomía, el prestigio y la fuerza de la política, suponga una mayor dependencia y debilidad de los intereses al margen de la política.

Publicado en El Mundo, el domingo 4 de febrero de 2007
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