SIETE AÑOS, SIETE
Parece que fuera ayer, quizás uno de los peores momentos de mi vida, pero ya han pasado siete años.
Supongo que no sabréis de que estoy hablando, en fin, vamos a la faena. No recuerdo la fecha exacta, pero sé que era principios de noviembre de 1999 cuando rompí un espejo, sí, un espejo, podéis pensar que es una tontería, yo soy, o era el primero que no creía en supersticiones, pero cuando te sucede una cosa así te hace pensar en el ¿…y si…? En aquel momento esperé, más bien deseé que esto del espejo no fuera más que una leyenda urbana. Pero las fechas siguientes al fatídico accidente me hicieron pensar en lo peor, ya que suspendí dos exámenes seguidos de Mates y Tecnología. Yo, que nunca suspendía matemáticas, vino la trigonometría y aumentó mi temor a la rotura del espejo.
La verdad es que ahora no puedo saber que hubiera pasado sino hubiera roto aquel espejo, si mi vida hubiera sido igual, si hubiera estudiado otra carrera, hubiera ido a otra universidad, estaría ya trabajando o cualquier situación diferente a la actual. Solo sé que no quiero romper otro espejo y continuar una racha que nunca debió haberse iniciado.





