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hola, soy yorch, el jefe de este blog. Que como soy? pues los que entrais aquí ya lo sabeís, 1.80, ojos azules, pelo largo y castaño, un poco cascau, me gustan los twix, la voll damm, las pelis de Leslie Nielsen, la presentadora de las noticias de cuatro Marta Fernandez y la voz de Manolo Lama en carrusel; estudio informática de sistemas en la udl y soy del madrid y de los Lakers
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CAMAREROOO! QUE? CAMAREROOOOO! QUE? QUE YA SOY INGENIERO

Así es, ya soy ingeniero, ayer finalicé una importante etapa de mi vida y tras defender a capa y espada mi proyecto final de carrera, ya puedo respirar tranquilo, echar siestas y salir, beber, el rollo de siempre, meterme mil… ¡eh!, eso no, no os preocupéis. Bueno, lo dicho, que puedo hacer todo eso sin remordimientos.

Ahora toca disfrutar del tiempo libre y pensar en que llenar dicho tiempo en un futuro cercano, aunque el año sabático, en cuanto a estudios se refiere, no me lo quita nadie.

 
Expo Zaragoza 2008: Capítulo 2

5 de julio, sábado, segunda visita a la Expo de Zaragoza. Hoy no tendremos una introducción tan amplia, simplemente comentaremos la jornada, los pabellones visitados y algún consejo. Más que nada porque ya han pasado doce días y tampoco tengo muchas ganas de enrollarme. Lo siento.



El primer día tuvimos la desgracia de que fuera el día de España y al estar el recinto infestado de autoridades, hubo algún que otro pabellón cerrado. Esta vez, el hecho de que fuera el día nacional de Argelia, no supuso una afluencia masiva de autoridades y cámaras para la ocasión, pero tuvimos otro inconveniente, era sábado. Dios, pero ¿cuánta gente había allí?, Aquí va el primer consejo, no vayáis en sábado.

Tras entrar por la puerta de la torre del agua (esta vez no fui en tren), nos dirigimos raudos y veloces a hacer cola en el pabellón de España. Pero no una cola típica en la que al final de la misma visitas el pabellón. Esta cola era para coger entradas para el pabellón, de este, nuestro país. Tras hacer sobre hora y media de cola, conseguimos las tan ansiadas entradas para las 8 de la tarde. Ahora teníamos todo el día para visitar el resto del recinto y aumentar los sellos del pasaporte que ya os comenté el primer día. Antes de abordar el resto de pabellones destacar que en las colas para obtener una entrada para el pabellón de España, puedes retirar dos entradas por persona, por eso nos íbamos turnando en la cola para ver los pabellones de las comunidades que están enfrente y de paso mi hermana fue a hacer cola al fast pass, para coger entradas para el acuario a las 18.30.


Pabellones de Comunidades Autónomas:

Catalunya: el primer pabellón autonómico en visitar, fue el de mi región de acogida, en la cual llevo casi siete años viviendo, pero tranquilos, sigo siendo aragonés. La verdad es que me esperaba más de este recinto. Ahora no recuerdo muy bien que había, joder, tendría que haber escrito esta entrada mucho antes. Bueno, al entrar pasábamos bajo una cascada formada por botellas de agua iluminando un oscuro pasillo que nos llevaba hasta una sala con varias pantallas que nos mostraban ríos catalanes en acción y mmm, bueno, que no había nada de Lleida.

Comunidad Valenciana: Interesante pabellón, tenía audiovisuales y una cortina de agua que iba formando las letras de las provincias, el símbolo de la comunidad (una palmera) y bueno, ya lo veréis. Al menos no pedían agua para Marina D’Or.

Murcia: para esto que no vengan, minúsculo pabellón que consistía en un video en el que pedían agua, no estuvimos ni dos minutos. No se merecen más líneas.

Galicia: el pabellón recogía una muestra de agua de todos los ríos y zonas de Galicia. Dichas muestras estaban recogidas en unos recipientes de cristal que ocupaban toda la pared y mediante luces reflejadas en esta agua, mostraban imágenes, que junto a los sofás y la música tranquila, daban un respiro al visitante.

Castilla y León: una réplica del cráneo del hombre de Atapuerca, es lo que más recuerdo de este pabellón, cuyas paredes eran botellas de vidrio rellenas de bombillas que mediante alguna frecuencia de encendido iban mostrando imágenes.

Canarias: pabellón más turístico que el resto, tenía un video sobre minería canaria y una depuradora que funcionaba, es decir, no era ninguna maqueta.

Asturias: comunidad mucho más minero que la anterior, esta sí que mostraba más temas mineros, bueno, realmente, solo trataba temas mineros.

El resto de comunidades el tercer día.

Pabellones:

Tailandia, Vietnam y Filipinas: No están juntos, pero como los vimos seguidos y no diferencio los detalles de unos y otros… Destinos turísticos lejanos, que nos mostraban sus maravillosas playas, pero que como he dicho antes, son lejanos.

Islas del Pacífico: este pabellón engloba a Tonga, Vanuatu, Timor Oriental e Islas Salomón. Para ganarse el sello en este pabellón, se tenía que hacer un barquito de papel, pero no el típico barco que todos sabemos hacer, era una especie de canoa de la zona, con bastantes pasos y que sino seguías las indicaciones de los expertos, era difícil de realizar.

Mongolia: con Genghis Khan como protagonista del pabellón, teníamos desde tiendas de la época hasta espadas pasando por la fauna típica de la zona. En la tienda (de vender, antes me refería a la de acampar) había una gran variedad de juegos de ingenio, los cuales una vez desmontas, solo el que los vendía los sabe volver a hacer, porque yo al menos, los dos que tengo en casa he sido incapaz de conseguir que vuelvan a su forma original.

Francia: probablemente el pabellón más grande entre los países invitados, dos pisos que contenían de todo. Desde zona turística, hasta zonas con los temas de la exposición, como pueden ser el desarrollo sostenible y el buen uso del agua. A lo largo de un pasillo había una serie de círculos que detectaban el movimiento y una vez situado en frente, mediante el movimiento de manos u hombros respondías preguntas o guiabas una gota por un camino hasta llegar a su sitio adecuado. Esta actividad me demostró que la gente no sabe leer, porque en las instrucciones, indicaba que te colocaras a medio metro y con gestos siguieras el juego. Sin embargo toda la gente tocaba sin parar. Hemos llegado a un punto, en el que todo el mundo piensa, que todas las pantallas son táctiles y si ven una con tecnología superior, ven más fácil pensar que no funciona que adaptarse a la novedad. Destacar que en este pabellón, encontré a una antigua compañera de escuela.

Pabellones sudamericanos: los englobo todos juntos, porque dentro de un pabellón estaban todos. Brasil y Argentina, tenían su zona dentro del pabellón, cerrada y de mayor tamaño, sin embargo, el resto de países compartían territorio, el cual visitabas a lo largo de un camino que te llevaba por todos ellos. Estos países tenían una zona compuesta por varias pantallas con videos y paneles explicativos o con fotos de sus maravillas naturales. Asimismo tenían tienda y sello. Destacar que solo faltaba Chile, que en Colombia daban café, cada cierto tiempo había una actuación musical en un escenario central y que el video de Argentina vale la pena ver.

Paises Bajos: el país de Robben, Ruud y Sneijder tenía un curioso cine cuya pantalla llegaba hasta nuestros pies. Si normalmente las pantallas se amplían hacia el techo, los oranges reinventaron las pantallas para la capital zaragozana.

Qatar, Arabia Saudí y Yemen: en la zona llamada Oasis tenemos estos tres pabellones, países ricos por el oro negro que nos mostraban sus costumbres, palacios y costumbres. En Qatar hay una haima para hacerse fotos en ella (si te quedas descansando, te viene un moro a echarte). Yemen fue el más decepcionante de los tres, puesto que eran como un puñado de chiringuitos los cuales todos vendían lo mismo, lo único destacable, un puesto en el que escribían tu nombre en letras árabes.

Aquarium: probablemente el mejor pabellón de la expo. Solo se puede visitar mediante fast pass, y realmente vale la pena. Se trata de un recorrido de unos 45-60 minutos que nos lleva por los ríos más importantes de cada continente exponiendo las especies más características de los mismos. El amazonas con sus caimanes y serpientes y el Nilo con sus cocodrilos son los más espectaculares y quizá dejen al anfitrión, el Ebro, un poco en evidencia, puesto que quitando las nutrias, el resto, es más bien normalillo, también puede ser porque es lo que tenemos más visto. Entre otras especies de la muestra se encuentran las pirañas y las tortugas con cuello de serpiente.




Agua compartida:
otro de los pabellones temáticos, que…, joder, como estoy hoy, tengo demasiadas cosas en la cabeza estos días. Bueno, recuerdo que en la zona superior del pabellón teníamos un jardín y… mejor no me invento nada y lo dejamos así, jeje.

España: el país anfitrión, uno de los pabellones que más destaca por su arquitectura y también otro de los de más difícil acceso. Está dividido en cinco zonas, la mejor sin duda la primera, con una proyección en un cine, este sí, con la pantalla en el techo. No os adelanto el contenido porque vale la pena. El resto del pabellón, todo relacionado con el consumo de agua y el tratamiento de la misma con información comparativa a lo largo de los años y con otros países. Información sobre todas las cuencas fluviales del estado en la segunda zona. Más adelante, podemos ver más exposición con el desarrollo sostenible como telón de fondo. Tras bajar unas escaleras (las de subida llevan al restaurante) llegamos a la última zona y a la tienda para finalizar el recorrido.

Tras salir de estos últimos pabellones nos dirigimos a la rivera del Ebro para presenciar el espectáculo del Iceberg. Os recomiendo ir con tiempo, puesto que se llena la zona de gradas y luego a no ser que torees a la pobre voluntaria, no entras. Destacar que la gente está sin civilizar y trata mal a los pobres voluntarios que solo están ahí sin cobrar y para el bien común. A lo que íbamos, el espectáculo, vale la pena, da que pensar y como es de noche, se agradece dejar de vista al sol que nos ha castigado a lo largo de la jornada.

 
Expo Zaragoza 2008: Capítulo 1.
Una semana después de mi primera visita al recinto de Ranillas y días antes de mi segundo paso por el acontecimiento del año en Aragón y porque no decirlo, de España, quería comentaros mis primeras experiencias con la Expo, recomendaros ciertos pabellones y empezar una seria de tres capítulos que verán la luz este verano.

Dieciséis años después, visito una exposición universal, ahora con más años y siendo más consciente, no sé si disfrutaré más o menos de estos tres días, que en Sevilla fueron consecutivos y en la cita zaragozana serán alternos con cansados viajes de ida y vuelta cada día.

Aprovechando la festividad de san Joan en Catalunya, Zaragoza era el destino. Mi bautizo en el AVE, era el medio para llegar a él. Una vez en la ciudad del viento, la cual por suerte para mi blanquecina piel amaneció con una capa de nubes que evitaron el enrojecimiento de las partes descubiertas de mi hercúleo cuerpo, crucé ese peculiar puente que lleva desde la estación de Delicias hasta el teleférico, el cual decidimos no coger y dar un breve paseo hasta las taquillas donde encontramos las primeras colas de la jornada, pero no las únicas, aunque si bien es cierto, las evitamos siempre que pudimos.

Curiosamente, un día festivo en Catalunya, la organización decidió que era la fecha idónea para celebrar el día de España. Para quien lo desconozca, cada día es el día de un país, y algunos días están acompañados por comunidades autónomas o los patrocinadores principales.

Como decía era el día nacional de nuestro país, y la familia real y ZP acudieron al evento, privándonos a los visitantes de disfrutar de los pabellones más emblemáticos de la exposición como el pabellón de España que permaneció cerrado durante toda la jornada.

La primera muestra de esta restricción la encontramos en el pabellón puente. Abierta solo la pasarela para acceder al recinto, miles de visitantes nos quedamos sin ver lo expuesto en el segundo piso de este carismático edificio.


Una vez hemos hablado de las autoridades pertinentes, pasaporte en mano, repasaremos los pabellones visitados en este día 24 de junio. Pero antes quiero hablaros del pasaporte de la Expo. Ya lo conocía de la Expo de Sevilla 92, se trata de un pasaporte como los que usas para viajar a países que no pertenecen a la UE, los sellos también son de países, pero no hace falta desplazarte físicamente al estado, sino que en cada pabellón, tienen un matasellos que ilustra este documento para el recuerdo. Además, no solo los pabellones de países tienen el suyo, sino que además, los pabellones temáticos disponen de esta marca identificativa.



Como el pasaporte lo tengo un poco desordenado para llenar huecos, comenzaremos por los pabellones temáticos.

El faro, pabellón de iniciativas ciudadanas: pabellón curioso donde los haya, construido con paja, madera y barro, este último material, le ha hecho ser bautizado como el botijo, puesto que la refrigeración del edificio, se debe al barro que actúa como en los tradicionales botijos donde se mantenía fresca el agua. El pabellón mostraba modos de ahorrar agua, de reciclar y no estaba muy a favor de las grandes construcciones que tengan que ver con el agua, como pueden ser los embalses. Situación algo contradictoria con las faraónicas presas expuestas en otros pabellones. A este pabellón, tendré que volver, puesto que al ser el primero, no vi el sello para el pasaporte, pero de las experiencias se aprende y en el resto de pabellones si no estaba visible, preguntaba por él. En su exterior, un pequeño recinto mostraba diversos inventos, como una cocina ecológica que se aprovechaba de la energía solar.

Sed: blanco en el exterior y oscuro en su interior. Esta oscuridad era para ver mejor los medios audiovisuales que nos mostraban una vez más la problemática de la falta de agua en algunos puntos del planeta. Tras estas imágenes y un baile del desierto ( que ya lo veréis en vivo si vais), nos dirigimos a un “paseo” que nos mostraba curiosidades sobre el agua, la falta de esta, y los inventos para suplirla y/o almacenarla.

Agua extrema: Probablemente el lugar más impactante en el que estuvimos en la jornada. También en el que más cola hicimos, dos horas y cuarto. ¡Maldito fast pas!, a Dios pongo por testigo que esto no volverá a ocurrir. Al fin y al cabo, en Sevilla, en el pabellón de la navegación estuve 4 horas haciendo cola para ver uno de los estandartes de la exposición dedicada al quinto centenario del descubrimiento de América. Bueno, tras hablar larga y tendidamente sobre las colas, vayamos al grano. Al entrar al pabellón hay unos leds q muestran información sobre catástrofes, a los cuales no hice mucho caso porque entré al pabellón sin ganas por la espera. Tras esto, nos brindan unos chubasqueros y varias pantallas muestran las recomendaciones a seguir dentro de la sala. Una vez dentro, con el chubasquero puesto, entramos a una sala de cine en la cual nos colocan una protección tipo atracciones de Port Aventura (como la del dragón Khan, no, es de las barras que se cierran contra tu cintura). De repente, empiezan a subir las butacas más de un metro y comienza un espectáculo de imágenes, movimiento, viento y sobre todo agua. La verdad que el chubasquero hace poco, porque yo salí con las piernas chupidas del cine donde representan catástrofes relacionadas con el agua como Biescas, el huracán Katrina y el tsunami de hace unos años.

Ciudades del agua: pabellón circular en el que vas subiendo por rampas y viendo imágenes de ciudades relacionadas con el líquido elemento. Demasiado grande y extenso para lo que muestra. Si no vais, no os perdéis mucho.

Oikos: El concepto general de Oikos nace de la idea de cómo disponer de energía ecológica, barata, para todos y con la que se mantengan cotas razonables de bienestar. Pabellón interesante que nos muestra que con energías no contaminantes con las que desarrollar nuestra vida cotidiana.

Pabellones de países:

Los países están divididos por zonas relacionadas con el agua. La única zona que vimos completa fue la de montañas.

Pakistán: primer pabellón de país que visitamos y probablemente el más triste. Solo había tienda, bar y un par de maquetas de presas y puentes, que chocaban con lo visto en el faro, pabellón del que procedíamos.

Andorra: último país que visite, en este pasado mes de febrero, pabellón pequeño, como el país, una maqueta de caldea, imágenes del principado y poco más. Hay una bici y unos esquís en los que al montar ves delante en un plasma un video como si fuera por las montañas de allí, pero quizá más destinado a los niños, al menos cuando yo lo visité, eran los únicos que hacían cola. Lo mejor del pabellón? La bolsa que daban, grande, resistente y útil para llevar el resto de propagandas. Además, les hacía buena publicidad, puesto que varias personas nos preguntaron por el pabellón de Andorra al vernos con dicha bolsa de tela.

Suiza: Mucha Eurocopa, mucho chocolate milka, pero el pabellón un poco triste. Al menos es refrescante el ambiente del que “disfrutas” sentado en unos neumáticos.

Austria: curiosa exposición que principalmente era una semicircunferencia que simulaba estos recuerdos que les das la vuelta y hay nieve flotando por el paisaje que contiene la bola. Para abrir boca, un par de guapas austriacas bailaban al ritmo de la música. Tras ello seleccionan a un par de voluntarios, a los que visten para la ocasión y les hacen bailar una polka a la primera y un vals al segundo, ante el descojone de sus amigos y familiares.

Italia: la muestra más extensa de la zona de montañas. Interesantes datos sobre los acueductos y los inventos de Leonardo relacionados con el agua mezclados con alguna novedad sobre el tema de la expo.

Afganistán: pabellón incompleto en exposición e infraestructuras, además sin sello para el pasaporte.

Nepal: basado en figuras de buda y una imagen del Everest, este local nos recordó al templo budista de Panillo, tan cercano a Graus y que tantas veces hemos visitado



India: siguiendo la línea de los pabellones asiáticos, el lugar se basaba en una tienda y un restaurante, pese a ser más grande que el de Pakistán, todo se vendía y al fondo teníamos un comedor con los manjares del país.

Angola: tras ver los dos países asiáticos, este país asiduo de las olimpiadas en deportes de equipo, nos sorprendió para bien mostrando su lejano país como un destino turístico a tener en cuenta.

Rusia: ni rastro de la ensaladilla rusa. Tras subir una rampa con objetos a los lados, llegamos a un cine, que hablaba del agua en la vida humana. Después, mediante videos e imágenes de Moscú o San Petesburgo, hicimos el primer receso en el bar del pabellón donde tomamos unas cervezas, que ampliarán mi colección de etiquetas de cervezas con estas nuevas, que habrían sido imposibles de conseguir en España si no llega a ser por la Expo.

La anécdota de este día, se produjo mientras hacíamos cola en el pabellón de la madre Rusia. Mi hermana me hacía una foto con el logo del pabellón detrás, y en ese instante nos vino una tía con la camiseta de la Roja, nos preguntó si éramos rusos, evidentemente, le contestamos, que no. Tras esto vimos, que llevaba un micrófono de cuatro y el cámara esperaba tras la cola. Ambos buscaban rusos en la expo ante la cercanía del partido de semifinales que iba a enfrentar a nuestro combinado nacional con el suyo. Fue una lástima no verlo a tiempo, sino nos podríamos haber hecho pasar por rusos, hablarr un castellano plagado de erres, como en las pelis y si era en directo, al final saludar a amigos y dejar en evidencia a la reportera. Con lo que podríamos haber salido en Sé lo que hicisteis… y bueno, no pasó nada, así, que mejor que no me haga ilusiones.

China: teníamos de todo en el pabellón del gigante asiático, desde semillas de arroz de 12.000 años de antigüedad, hasta una báscula que nos mostraba el peso del agua que contiene nuestro cuerpo. Los chinos, muy previsores, tenían 2 sellos, el grande y el pequeño, para quien tenga pocos espacios en su pasaporte. Además, anunciaban una próxima exposición en su país, lo siento, pero la ciudad no la recuerdo.

Portugal: Extraño pabellón, que entrabas por el restaurante, seguias por la tienda y por fin entrabas a lo que realmente exponía el país vecino.Varias imágenes me recordaron mi visita a Lisboa hace un par de años cuando Fernando estaba de erasmus. Como curiosidad, había una copa de oporto, según ellos, la más grande del mundo, que no dejaban tocar, pero si recomendaban hacer fotos como las típicas de la torre de Pisa, en las que simulabas coger la copa.



Dinamarca: los daneses me defraudaron, pabellón triste y con poca cosa para ver. Además, la paredes estaban adornadas con unos carteles que rezaban lo siguiente: “Por favor, devolver los vasos en el bar. No están incluidos en el precio de bebidas. Se venden en la tienda. ¡Gracias!”… ver para creer.

Marruecos: Ya bien entrada la tarde y aprovechando la bajada del calor, nos dirigimos a la zona denominada Sol. Allí visitamos este pabellón, presidido por una foto del país marroquí, y que nos transportaba a los ambientes cinematográficos basados en oasis y en palacios musulmanes.

Túnez: similar al de Marruecos, también vimos señas a su casa real. Ofrecían en su bar, infusiones calentitas, vamos, lo que desea todo el mundo en estos días de solana

Hungría: este país centroeuropeo tenía entre sus muestras, algunos aparatos que funcionaban con agua como una especie de noria. Visitar pabellones con tanta tecnología con un ingeniero industrial y otras dos que más o menos lo son (ingenieras químicas), no es recomendable.

Bélgica: último pabellón que visitamos esta jornada y sinceramente, no me acuerdo muy bien lo que nos mostraba, porque uno no es de piedra y se resiente al final del día. Muchos textos, que no leí, una sala repleta de miniatomiums y un bar repleto de gente, que nos hizo ir a tomar algo a uno de los chiringuitos que nos esperaba en el exterior del pabellón.


Una vez vistos los pabellones, abrimos la sección de servicios de restauración.

Al recinto se puede entrar con comida y bebida, pero nos centraremos en lo que tenemos allí dentro. Como sucede en las fiestas universitarias, los vasos valen 1 euros y si los devuelves, te haces de nuevo con la moneda, pero vale la pena tener un vaso con fluvi en su diseño. Refrescos y cervezas, dos euros, eso sí, es Ámbar. Los bocadillos rondan los 3-4 euros en los chiringuitos que están repartidos por el recinto. Si queremos ir de menú de comida rápida, que fue nuestra opción, por 12 euros, bebida incluida, tenemos 7 u 8 menús para elegir. El italiano y el chino, son recomendables, sin embargo el mejicano, mejor que no lo cojáis. Sin embargo, en los pabellones de bastantes países hay restaurante con lo típico del país y si sois unos auténticos gourmets, podéis disfrutar del menú con precio que van entre los 20 y los 60 euros.

Debajo de la zona de montañas y África, hay uno de estos restaurantes de menús de comida rápida en los que comes bajo una catarata artificial, que te refresca mientras descansas reponiendo fuerzas para afrontar la tarde con energías.

Este sábado día 5 de julio, vuelvo a Ranillas, y la semana que viene, si Dios quiere, la segunda parte.


 
Éxito tardío
Como todos sabréis, España ha conquistado este recién finalizado mes de junio su segunda Eurocopa, no voy a hablar del incontestable triunfo ni de Luis, ni de Raúl ni de las paradas en los penaltis de Casillas ante Italia, que para eso ya tenéis el As y ese diario sensacionalista llamado Marca.

Con el título de esta entrada me quiero referir, a que este éxito de la Roja, me llega tarde. Vosotros diréis, joder, ni que hubiera jugado el último mundial y ahora se ha retirado de la selección porque tiene 35 años. Pero no, ni tengo esa edad ni nunca he sido internacional absoluto (ya ves, que lástima). Me refiero a que este triunfo no lo he disfrutado como lo podría haber hecho años ha. Cada vez veo menos fútbol y cada vez me gusta menos. Esta Eurocopa hay partidos que ni he visto, y la final la empecé a ver cuando ya había marcado España y escuché por la ventana un grito vecinal contenido durante unos largos cuarenta y cuatro años y que explotó con el gol de Torres.

El baloncesto ha ocupado ese puesto que en mi época de instituto llenó el fútbol y que cada vez más, le va sacando una considerable distancia, la cual me hace no haber celebrado como media España el título saliendo a pitar con una bandera incomprensible reprimida (al fin y al cabo, todos somos españoles y la bandera es un símbolo que representa nuestra nación y/o nacionalidad) y bebiendo para la ocasión grandes cantidades de alcohol, el cual reservo para ocasiones mejores( ¿un sábado cualquiera?).

Esta Eurocopa nos deja para el recuerdo, una imagen de un maestro. Con todos ustedes, el baile del cubata de Capdevila.



 
Llevaban un año esperando!!!

Sí, por fin, ya está aquí, ya llego, quien es el, Judas el …., perdonad, me he dejado llevar por la emoción. Lo que ya ha llegado es la jornada de verano. Sólo mañanas, sólo 35 horas semanales, que para algo llevo desde septiembre pasado currando 43.

Hay tantas cosas que hacer estas tardes soleadas y calurosas de verano, que dan ganas de quedarse en la cama echando una señora siesta, y así es como he estrenado estos atardeceres a los que lo único que le fallan es que se ponga el sol.

Esperemos que ahora con más tiempo pueda atender más, a este, mi blog y actualizarlo más amenudeo y aprovechando que ya ha bajado la calor extrema que estamos teniendo estos días, voy a blogear y a recuperar el tiempo perdido.