Recordando viejas sensaciones
Una vez han pasado 13 meses largos, hay que plantearse volver por el barbero y tras unas semanas dándole vueltas al asunto, por fin me he decidido a que corten esa cabellera que desde hace unas semanas adornaba con una cinta, que había despertado más críticas que el propio pelo largo en sí. La verdad es que no me he cortado el pelo, por opiniones ajenas, simplemente porque con este calor ya estaba hasta los hue***.
Pero lo mejor de cuando pasas por el peluquero es esa sensación tan agradable de la cuchilla desplazándose libremente por tu nuca, ese escalofrío que recorre tu cuerpo es algo para disfrutar y sacar del olvido al que me había llevado pasar esta larga temporada melenera.
Este blog, a petición de un amigo, no podía ser menos y viene acompañado de fotos para que veáis el cambio radical al que he sido sometido y no os sorprendáis tanto como esta tarde mis compañeros de piso.


Pero lo mejor de cuando pasas por el peluquero es esa sensación tan agradable de la cuchilla desplazándose libremente por tu nuca, ese escalofrío que recorre tu cuerpo es algo para disfrutar y sacar del olvido al que me había llevado pasar esta larga temporada melenera.
Este blog, a petición de un amigo, no podía ser menos y viene acompañado de fotos para que veáis el cambio radical al que he sido sometido y no os sorprendáis tanto como esta tarde mis compañeros de piso.







