Cuando tu cerveza te falla…
Sí, mi cerveza me ha fallado, esa gran cerveza que tantas veces he pedido en un bar me ha decepcionado. ¡Voll-Damm, no te reconozco!
Pero tranquilos, no me ha fallado su sabor, ni su cuerpo, ni el camarero al servirla, me ha fallado la campaña de merchandising organizada por la cerveza llamada VOLLDAMMISTA.
Hay veces que no es bueno cambiar lo que va bien. Tradicionalmente, voll-damm premiaba a sus consumidores habituales con un vaso de cristal ritzenthoff, elegantes vasos que los conseguías tras reunir veinticinco etiquetas promocionales y al cabo de unos meses te llegaba a casa sin coste alguno. Pues bien, la compañía catalana de cervezas Damm, decidió montar una especie de club, en el que ingresando por mail el código que estaba en la vuelta de las etiquetas de cerveza comprada en bar obtenías 3 puntos y 5 con el pack de 6 cervezas del supermercado. Al principio había buenos regalos, las típicas camisetas, más ropa y complementos curiosos aunque con unos requisitos de puntos un tanto altos, pero nada imposible para un gran bebedor de voll-damm.
Con ilusión, íbamos sumando puntos hasta que un día la web dijo basta, tras dar tu usuario y contraseña se quedaba colgada y no iba ni p’adelante ni p’atrás. Al no funcionar la página, uno se desanima y deja de arrancar las etiquetas de sus cervezas porque no había premio a la vista y esperando que si algún día arreglaban la web, se mantuvieran los puntos acumulados a lo largo de los últimos meses.
Con el tiempo, el olvido se apropia de todo, incluso de esta prometedora pero fallida promoción. Pero todo vuelve, aunque vuelva mal. Hoy he recibido un correo electrónico avisándome que los puntos caducan este día 15 de marzo y que una vez después serán tan inútiles como los esfuerzos para recolectar etiquetas de los sufridos bebedores de esta genuina cerveza que no ha sabido mantener la altura en su departamento de marketing.
Tras ver esta noticia, me he dicho, ¡caspitas!, igual hay regalos nuevos, voy a buscar que seguro que tengo etiquetas por ahí para seguir sumando puntos y llevarme al menos una camisetilla. Tras ingresar más de diez códigos, he visto que mi esfuerzo ha sido en vano, puesto que solo me llegaba para conseguir uno de los vasos que ya descansan en el armario de mi casa o un juego de imanes, regalos por los que no vale la pena pagar los gastos de envío que esta vez los amigos de la compañía cervecera si nos cobran.
Hay gente (desde Lleida hasta Santa Liestra) que dice que cervezas como la heineken son para maricones, pero el club heineken debería ser un ejemplo de promoción e intento de fidelización de sus seguidores puesto que tras un par de años sin hacer ningún pedido sigo manteniendo los puntos que religiosamente fui consiguiendo a lo largo de mi vida cervecera.
Pues eso es todo, mi cerveza me ha fallado, ya no se que me queda por ver…
Aprovecho para saludar a Juan Angulo, que en navidades tuvo el valor de reconocer que era lector de mi blog y de avisar a Barra que se espabile o se quedará sin premios de esta pseudo promoción.
Pero tranquilos, no me ha fallado su sabor, ni su cuerpo, ni el camarero al servirla, me ha fallado la campaña de merchandising organizada por la cerveza llamada VOLLDAMMISTA.
Hay veces que no es bueno cambiar lo que va bien. Tradicionalmente, voll-damm premiaba a sus consumidores habituales con un vaso de cristal ritzenthoff, elegantes vasos que los conseguías tras reunir veinticinco etiquetas promocionales y al cabo de unos meses te llegaba a casa sin coste alguno. Pues bien, la compañía catalana de cervezas Damm, decidió montar una especie de club, en el que ingresando por mail el código que estaba en la vuelta de las etiquetas de cerveza comprada en bar obtenías 3 puntos y 5 con el pack de 6 cervezas del supermercado. Al principio había buenos regalos, las típicas camisetas, más ropa y complementos curiosos aunque con unos requisitos de puntos un tanto altos, pero nada imposible para un gran bebedor de voll-damm.
Con ilusión, íbamos sumando puntos hasta que un día la web dijo basta, tras dar tu usuario y contraseña se quedaba colgada y no iba ni p’adelante ni p’atrás. Al no funcionar la página, uno se desanima y deja de arrancar las etiquetas de sus cervezas porque no había premio a la vista y esperando que si algún día arreglaban la web, se mantuvieran los puntos acumulados a lo largo de los últimos meses.
Con el tiempo, el olvido se apropia de todo, incluso de esta prometedora pero fallida promoción. Pero todo vuelve, aunque vuelva mal. Hoy he recibido un correo electrónico avisándome que los puntos caducan este día 15 de marzo y que una vez después serán tan inútiles como los esfuerzos para recolectar etiquetas de los sufridos bebedores de esta genuina cerveza que no ha sabido mantener la altura en su departamento de marketing.
Tras ver esta noticia, me he dicho, ¡caspitas!, igual hay regalos nuevos, voy a buscar que seguro que tengo etiquetas por ahí para seguir sumando puntos y llevarme al menos una camisetilla. Tras ingresar más de diez códigos, he visto que mi esfuerzo ha sido en vano, puesto que solo me llegaba para conseguir uno de los vasos que ya descansan en el armario de mi casa o un juego de imanes, regalos por los que no vale la pena pagar los gastos de envío que esta vez los amigos de la compañía cervecera si nos cobran.
Hay gente (desde Lleida hasta Santa Liestra) que dice que cervezas como la heineken son para maricones, pero el club heineken debería ser un ejemplo de promoción e intento de fidelización de sus seguidores puesto que tras un par de años sin hacer ningún pedido sigo manteniendo los puntos que religiosamente fui consiguiendo a lo largo de mi vida cervecera.
Pues eso es todo, mi cerveza me ha fallado, ya no se que me queda por ver…
Aprovecho para saludar a Juan Angulo, que en navidades tuvo el valor de reconocer que era lector de mi blog y de avisar a Barra que se espabile o se quedará sin premios de esta pseudo promoción.





