Mi primera vez
Hola niños y niñas, anoche por fin me decidí, estaba nervioso e inseguro, pero mis amigos me azuzaron a que lo hiciera. Ellos ya lo habían hecho muchas veces, pero yo era inexperto en estos lares.
Aprovechando que era San Juan, fiesta aquí en Cataluña, y era la vispera del cumpleaños de un colega y el santo y cumpleaños de otro, reservamos sitio en un local al aire libre, conocido por ellos. El cielo amenazaba con descargar y por eso, pensamos en ir a otro lugar más placentero donde tuvieramos una agradable velada. Discutimos sobre que elegir y finalmente quedaron dos opciones. O ir a ver una casa regentada por chicas orientales o ir a un local más europeo donde por cierto precio podías probar cuanto quisieras.
Como nos decidimos por las orientales, ya que alguno no llevaba mucho dinero para la faena, uno se rajó, ya que no tenía demasiada estima a esta raza tan extendida en las capitales.
En la puerta nos encontramos con gente conocida, pero aun así pasamos valientemente. Yo estaba algo nervioso, pero Salva y Carles me tranquilizaron diciendo que pronto estaría más comodo y con el tiempo volvería. Empezaron a venir las chinitas para ver que nos gustaba y elegimos los servicios a prestar.
Al acabar, pagamos y volvimos a casa, pero no estoy seguro de volver, porque tanto por tan poco dinero, debe haber alguna trampa, cosa que siempre ha sospechado la gente de los "Restaurantes Chinos", o que os pensabais degenerados, siempre pensando en lo mismo, sois incorregibles, ay....
Aprovechando que era San Juan, fiesta aquí en Cataluña, y era la vispera del cumpleaños de un colega y el santo y cumpleaños de otro, reservamos sitio en un local al aire libre, conocido por ellos. El cielo amenazaba con descargar y por eso, pensamos en ir a otro lugar más placentero donde tuvieramos una agradable velada. Discutimos sobre que elegir y finalmente quedaron dos opciones. O ir a ver una casa regentada por chicas orientales o ir a un local más europeo donde por cierto precio podías probar cuanto quisieras.
Como nos decidimos por las orientales, ya que alguno no llevaba mucho dinero para la faena, uno se rajó, ya que no tenía demasiada estima a esta raza tan extendida en las capitales.
En la puerta nos encontramos con gente conocida, pero aun así pasamos valientemente. Yo estaba algo nervioso, pero Salva y Carles me tranquilizaron diciendo que pronto estaría más comodo y con el tiempo volvería. Empezaron a venir las chinitas para ver que nos gustaba y elegimos los servicios a prestar.
Al acabar, pagamos y volvimos a casa, pero no estoy seguro de volver, porque tanto por tan poco dinero, debe haber alguna trampa, cosa que siempre ha sospechado la gente de los "Restaurantes Chinos", o que os pensabais degenerados, siempre pensando en lo mismo, sois incorregibles, ay....





