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Y por que no contar...
Intentas realizar algo grande,sin darte cuenta de que la vida se compone de pequeñas cosas
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Yo. Mi vida, mis pensamientos y mis sentimientos. Y como no, cualquier otra cosa que quiera recordar para siempre. Los que me habeis visitado:
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Hoy no puedo estar feliz
Hasta hace un momento pensaba escribir y contaros lo feliz que estaba, lo ilusionada que estaba con mi viaje de esquí. Sí, por fin está claro que me voy. Será la última semana del año. Ya he pagado una señal y llevo con una sonrisa de oreja a oreja todo el día. Sí, todo el día hasta ahora.

Y os preguntaréis por qué. Y yo os cuento, pero no muy detallado, vale? Espero que me perdonéis, pero es q en este tema no me apetece dar todos los detalles.

Bueno, pues tengo sospechas de que alguien muy cercano a mi y que está casado está engañando a su mujer con otra. Bueno, pensándolo bien, si quiero recibir consejos os debo dar más detalles y, además, en este momento sólo puedo contar con vosotros, que no me conocéis, y con mi chico que ya me ha visto a llorar por este tema... Bueno, pues por causas que no vienen al caso yo y otra persona hemos visto en el móvil del susodicho 2 sms q terminaban en TQM (todos sabemos lo que significa eso) y no provenían de su mujer. Tras eso parece que el tema se calmó un poco, pero de un tiempo a esta parte yo tengo acceso a sus facturas de teléfono (tampoco viene al caso el por qué) Y me he puesto a revisar números de teléfono, con la mala fortuna de que los números más marcados pertenecen a mujeres, extranjeras por más señas. Creo que los números no coinciden con los de aquellos mensajes, pero no podría asegurarlo.

El caso es que creo no equivocarme al afirmar que al menos con una de ellas tiene una aventura, pues no es probable que sean amigas (nada más) y no son compañeras de trabajo.

Y no se qué hacer, porque cada vez que lo pienso me entra una sensación de angustia que no puedo con ella, porque tengo derecho a pedir explicaciones pero sé que me echaría a llorar delante de él (y no quiero) y porque me da miedo la respuesta. Sí, me da miedo la respuesta porque pueden pasar dos cosas: 1. que intente negarme lo innegable, con lo cual me dolería que intentase engañarme y ocultarme la verdad, y 2. porque puede afirmar lo que sospecho y darme razones que no quiero oír y justificaciones que no me voy a creer y porque si me lo afirma tengo que mover carta, porque no puedo saber de primera mano una cosa así y quedarme callada ante su mujer. Porque mi moral no me lo permite.

Y, realmente, estoy hecha un lío. Y lo único que estoy haciendo, sin sentirme orgullosa por ello es callarme, estar cada vez más atenta a las situaciones que ocurren a mi alrededor y consumirme sola cada vez que veo una evidencia, además de tragarme las lágrimas para expulsarlas en cuanto me quedo sola...
 
Fin de Semana
Bueno, antes de nada deciros que espero que el fin de semana haya sido muy bueno para todos, para mi este fin de semana ha sido un poco raro comparado con mi vida habitual. El viernes quedé a cenar unas amigas. Son amigas desde el instituto y siempre nos hemos llevado muy bien, pero... últimamente las cosas no van como debieran. Nos vemos cada mes, si hay suerte, porque ha habido temporadas de 4 meses sin saber nada de ellas. Sé que eso no puede ser, que hay que conservar a los amigos, que hay que hacer lo imposible por quedar con ellos... pero... son cosas que al final terminan ocurriendo cuando cada una tiene su pareja.
Total, que como ellas no podían quedar el sábado, pues quedamos el viernes, por lo que la que aquí escribe terminó de cenar y se fue para casita porque no podía ni con su alma y encima el sábado... ¡¡a trabajar!! Así que un par de horas con ellas, eso sí, más regalitos de cumpleaños... jejeje y a dormir.
Y el sábado... pues como Caramelo no estaba salí con mis compañeras de clase. Con ellas tengo más relación últimamente a pesar de conocernos desde hace menos tiempo. Nos pusimos al día de nuestras vidas, nos contamos cotilleos y bailamos como si nadie nos estuviera viendo aunque el bar estaba casi lleno, casi casi como cuando nos fuimos aquel fin de semana a Salamanca: 4 amigas solas, sin novios (la única de las 4 que tenia pareja era yo y... le deje aquí...)
Aquel fin de semana si que fue bueno. Vinieron a buscarme al trabajo ya con las mochilas, nos cogimos el coche y... camino a Salamanca. Comimos en Ávila. Llegamos a Salamanca,

buscamos el albergue en el que íbamos a dormir y nos fuimos a ver la ciudad. Fotos por allí y por allá, tapitas y cervecitas. Cena y más cervecitas. A las 12 al albergue. Nos duchamos, nos arreglamos y... ¡¡de fiesta!! Hacía tanto tiempo que no salía por la noche que no os podéis ni imaginar cómo lo disfruté. Por una parte, los bares con pachanga, que para hacer un poco el tonto está genial. Vimos a la tuna ( cómo no en Salamanca...) y nos faltó un poquito más de alcohol en el cuerpo para hablar con ellos y pedirles una canción inventándonos no sé qué historia sobre un cumpleaños de una de nosotras para que nos hiciesen caso... Total, nada, muchas risas, pero los tunos por un lado y nosotras por otro. No sé muy bien cómo acabamos en un local que sólo ponían pop español. La mayoría de las canciones no eran bailables, así que la Srta. A y yo nos pusimos a cantar a grito limpio y a dar botes, mientras que Vace se quedaba apoyada en una columna porque a ella lo que le apetecía era bailar. Al rato nos fuimos de allí, Srta. A preguntó por unos pubs que le habían recomendado e hizo amigos, pero... qué amigos!! Nos llevaron a un garito que no estaba mal, pero se empezaron a liar un porro allí mismo. Y... como que yo no estaba dispuesta a que me echaran de allí por culpa de unos tíos a los que no conocía de nada, así que nos fuimos al garito de al lado. Allí me apropié de un vaso de chupito, ¡¡era más bonito...!! Y, además, algo tenía que traer de recuerdo del fin de semana, no? Allí bailamos de todo (sevillanas y pasodobles incluidos) y las fotos salieron geniales. La gente nos miraba raro, creo que era porque no nos importaba nada, no teníamos vergüenza de hacer el ridículo, pues total, nadie nos conocía allí...
Y a las seis, aquí la que escribe convenció a las demás de irnos a la camita, que a las 12 no echaban del albergue y yo tenía que conducir de vuelta. Total, que entre unas cosas y otras nos acostamos casi a las 7 y a las 11.30, arriba. Terminamos de recoger, entregamos la llave de la habitación (por cierto, el albergue estaba genial) y a desayunar.
Nos costó decidirnos, pero al final entramos en una cafetería, pero no triunfamos nada, porque el camarero que nos atendió tenía un humor de perros, era súper borde y encima ¡¡se quedaron sin mantequilla para las tostadas!!
Otra vez al coche y vuelta para casa. Otra vez comida en Ávila, una pequeña vuelta por la ciudad y.... ta ta ta chán ta chán ¡¡¡¡un atasco del 15!!!!

Todo el mundo se había puesto de acuerdo a viajar ese fin de semana y a volver a la misma hora, así que allí estábamos todos fuera de los coches tomando el aire antes de pasar el túnel de ¿Guadarrama? (Da igual, era un túnel) Y lo mejor de todo viene cuando escuchamos en la radio que la caravana se había formado porque por “escasez de tráfico han cortado el túnel” ¿¿¿¿¿¿CÓMO?????? Pues sí, eso dijeron y así nos quedamos todos, si alguien me lo explica.... jejeje

Y con toda esta parrafada (porque ha quedado un poco largo) pues lo único que quería decir es que quedar de vez en cuando con mis amigas, sin Caramelo, pues... que viene muy bien porque con ellas hago cosas y se dan situaciones que nunca ocurrirían ni ocurrirán cuando él también viene... que no es necesariamente malo, vamos, digo yo, simplemente, situaciones diferentes y ver las cosas de diferente forma

Otro día os cuento cómo fue el viaje a Londres del año pasado con mis compañeras de clase y cómo habría sido con Caramelo...
 
Regalos inesperados
No hace mucho tiempo Caramelo y yo hablábamos de comprarnos unas alianzas, ya sabéis, por el compromiso y eso... jejeje. Bueno, pues a él no le hacía mucha gracia el tema anillos pero accedió a que nos las comprásemos con una condición: dentro de algo de tiempo, lo suficiente para recuperarse del palo de Hacienda, mi regalo de cumpleaños, los regalos de Navidad y el dinero que hemos metido en una cuenta vivienda (el piso se acerca, como mucho le quedan 4 años...).
Total, que me pareció buena idea e incluso estuvimos echando un vistazo en un escaparate a unas muy bonitas.
Ahora yo casi me había olvidado de ellas.

Ayer fue mi cumpleaños, Caramelo me había dicho que en la empresa le habían regularizado el tema de las retenciones, así que le habían quitado parte del sueldo (putada), con lo cual no tenía para comprarme el regalo este mes, que me lo compraría el mes que viene con la paga extra y eso. Así que con mucho pesar lo comprendí. Y digo con mucho pesar porque a mí me gusta que me regalen cositas. Da igual lo que sea y ni siquiera tiene por qué ser comprado. De echo me encantan las chorraditas que puede hacer uno mismo. Vamos, que me volvería loca si Caramelo me escribiese un poema, me cantase una canción de amor o terminase la historia que empezó, de la cual creo que ya hablé en otro post... Vamos, que me quedé un poco decepcionada, pero lo entendía así que a todo el mundo que me preguntaba que qué creía que me iba a regalar Caramelo yo le contaba que para el mes que viene y le daba toda la explicación...

Bueno, pues ayer, cuando ya estaba toda mi familia en casa llegó Caramelo con una bolsa. Claro, los regalos de sus padres, pensé yo. Y sí, estaban los regalos de sus padres y al abrir uno de ellos se cayó un paquete mucho más pequeño de lo esperado. Yo ya supuse lo que era. De echo creo que mi cara cambió por completo y... ¡¡¡¡SÍ!!!! allí estaba

El anillo (no se parece en nada al de la foto, de hecho el mío es muuuucho más bonito) era para mí y me lo regalaba mi novio porque sabía que me haría muuucha ilusión.
Y creo que es aquí también donde tengo que deciros que mi chico es un solete y que le quiero muchísimo.

Y, bueno, cambiando de tema un poco...

¿Os acordáis de un tema es esquí que escribí? Algo así como que me quería ir, pero mi jefe me había dicho que no iba a poder... Bueno, ¡¡¡pues me voy!!!! Sí, ya he ido a una agencia de viajes a mirar precios. Sale caro, pero bueno, es un capricho que nos vamos a dar... Así que os voy adelantado acontecimientos que ya os explicaré más adelante:
En el puente de diciembre viene familia de Caramelo así que (y esto va para LaIsla) me tendréis que decir sitios buenos para tomar unas tapitas, que yo por el centro no suelo ir... Después del puente, en la semana del 12 al 16 preparamos el cierre de la empresa, del 25 por la tarde al 30 me voy a Andorra a esquiar (es donde encuentro las mejores ofertas) y para primeros de enero espero empezar en algún otro sitio a currar.
 
Caramelo & Kelpyie
Bueno, pues aquel día nos vimos, y nos besamos como unos colegiales. Y al poco tiempo nos dijimos que nos queríamos, pues nos habíamos enamorado con llamadas de teléfono, porque como conté en el post anterior él viajaba mucho por cuestiones de trabajo. Yo no era (ni soy) tan fuerte como aparento y eso de no poder estar cerca de aquél a quien quería me hacía sufrir y mucho. Apenas hacía unos meses que nos conocíamos pero yo le sentía como el hombre de mi vida. A los 15 días de empezar “oficialmente” mi relación con él se tuvo que marchar una semana a Sevilla. ¡¡Vaya hotel que le pagó la empresa!! Porque claro, ¿qué hacía Kelpyie en su ciudad si su amor estaba en la ciudad que la enamora? Total, que tras unas “mentirijillas piadosas” en casa me monté en el tren y... ¡¡pa Sevilla!! ¡¡Qué bonito el Parque Maria Luisa, la Plaza España, la Giralda, la Torre del Oro...

¡¡qué bonita que es Sevilla!! ¡¡Y vaya cama de 2 x 2 que tenía el hotel!!
Unos meses después de aquello, sin necesidad de que yo le dijera que no podía con aquella situación de viajes constantes (no me sentía con derecho a hacerlo) Caramelo cambió de trabajo. Sólo para estar más tiempo a mi lado. Era un trabajo peor, era más monótono y aburrido, menos sacrificado, cobraba más o menos igual o incluso menos, pero estaba a mi lado todos los días, salía del trabajo y venía a buscarme, no le importaba tener que levantarse algunos días a las 4 de la madrugada, él siempre venía a verme saliese a la hora que saliese.
A veces yo faltaba a clase y me iba con él a trabajar por el simple hecho de estar a su lado, o intentábamos coincidir en algún sitio a la hora de la comida.
También teníamos nuestras discusiones, como todo el mundo, pero de aquellos dos primeros años sólo recuerdo buenos momentos, ilusión. Incluso en alguna ocasión se me saltaron las lágrimas de alegría tras recibir algún mensaje suyo lleno de palabras bonitas, lleno de “Te Quiero”, lleno de todas esas cosas que hacía tan poco tiempo creía que a mí nunca me sucederían...
Y como todo lo bueno en algún momento se estropea... pues esto también se estropeó, en parte. La situación en su trabajo actual no era buena debido, sobre todo, a ciertos compañeros de trabajo. Por una parte estaba Napoleón, que quería ser el mejor a costa de los demás, pisando a cualquiera, por otra parte estaba el señor Ladrón, que aún siendo “encargado” de la empresa se dedicó a robarle la antena del coche a Caramelo, disimulando mal y auto inculpándose sin darse cuenta por lo torpe que era, y, como no, por el Señor Mentiroso Compulsivo y su Esposa, con quienes tuvimos amistad durante unos meses (a esta pareja les dedicaré un post aparte, se lo “merecen”). Total, que a Caramelo le salió una oferta de trabajo muy buena. Sin duda nunca pensó que pudiese acceder a ese puesto de trabajo, me lo consultó y me pareció bien. Creo que ha sido el mayor error que hemos cometido juntos. Entró a formar parte de la empresa familiar. Se suponía que las cosas iban a ser de una forma, pero todo empezó a ir de mal en peor y la situación de estrés era inaguantable. Su jefe, mi padre, que tiene una manera muy peculiar de ver las cosas pensaba de una forma y tomaba unas decisiones que el resto del mundo creía equivocadas. Como consecuencia de esa situación tan estresante nosotros tuvimos una crisis impresionante. Con cualquier cosa acabábamos discutiendo, y yo llorando, claro, porque en ocasiones creo que a llorona no me gana nadie... nos pasábamos días y días sin apenas rozarnos. Nos seguíamos viendo todos los días, pero no era muy agradable, la situación era muy tensa. Incluso llegué a pensar que Caramelo me estaba engañando con otra. Creo que no se lo llegué a preguntar nunca. Supongo que temía que me pudiese contestar que sí, que estaba con otra persona y prefería quedarme con la duda...
Afortunadamente entregó un CV en una multinacional y le llamaron. Aquella etapa pasó. Mi padre se sintió en cierta forma traicionado, aunque se lo dijo con 2 meses de antelación. Más tarde todos hemos visto que fue lo mejor que pudo hacer porque las cosas en la empresa, y como consecuencia, en casa, empeoraron, y mucho. Ahora que las aguas vuelven a su cauce prefiero olvidar todos estos meses malos, y esperar que llegue el nuevo año. Que espero que no me falle, porque tengo muuchas ilusiones y muuchas esperanzas puestas en el 2006.

Ya iré contando más.
 
Mi primera historia (parte II)
Después del post actual de antes... sigo con la historia que os contaba...
Creo que de igual forma volví a hablar con él por teléfono un par de veces hasta que me decidí a escribirle una carta para decirle todo aquello que no me atrevía. Le dije que podía volver a repetir aquel beso, que no me importaba, aquel beso y un millón de ellos más.
Después de que él recibiese la carta volvimos a hablar. Me dijo que la había leído varias veces, que casi se la sabía de memoria. Que había llegado tarde a un curso. Me invitó a ir a su piso. Y fui.
No me arrepiento. Sé que lo hice porque en ese momento quería hacerlo. Estaba enamorada de él.
Llegué. Estaba nerviosa. Me temblaba todo el cuerpo. Una vez allí no sabía qué decir, no sabía qué hacer. Y nos besamos. Nos besamos como si se fuesen a acabar los besos y quisiéramos que fuesen todos nuestros. Aquel instante fue mágico. Nunca me había sentido tan feliz. Aquella noche tampoco pude dormir. No podía quitarme de la cabeza sus besos. Sus abrazos. Sus “Te Quiero”.
Pero aquella felicidad no duró mucho. El día siguiente yo no sabía dónde meterme. Me preguntaba una y otra vez qué estaba haciendo. Qué había hecho. Ese hombre estaba casado y tenía una niña. Y yo me estaba metiendo en medio.
Pero el examen a mi conciencia no consiguió llevar a su terreno a mi corazón. Y seguí viéndole una vez a la semana, o una vez cada quince días.
Y rompí una promesa. Le conté a mi amigo Lav lo que me estaba pasando. Era de noche y habíamos quedado para hablar un rato. No puedo quitarme esa imagen de la cabeza. Cuando se lo dije se quedó pálido. Se levantó. Bebió agua. Y tardó en volver a mi lado. No recuerdo las palabras exactas que me dijo. Supongo que me tacharía de loca. Supongo que, atónito, me diría que aquello no podía seguir. Pero no le escuché y aquella situación continuó. Y después de los besos, después de los besos... nos acostamos.
Pasó bastante tiempo hasta que nos atrevimos a dar aquel paso, pero lo hicimos. No fue maravilloso. No fue mágico. Pero fue mi primera vez y lo hice con quien quería hacerlo. Había días en los que me sentía sucia. Había días en los que prefería no plantearme las cosas... Pero sus llamadas no se producían a menudo. Sus palabras de amor se limitaban al instante que estábamos juntos... Sabía que nunca sería mío. Y yo me estaba consumiendo. Estaba desaprovechando mi vida. Los fines de semana no tenían nada de especial para mí si no podía estar a su lado. De vez en cuando nos escapábamos a escondidas. Yo había vuelto a mentir a Lav. Le había dicho que aquella relación había acabado, incluso intenté tener una relación con otro chico. Pero no es cierto que un clavo quita a otro clavo. No sirvió para nada, sino para sentirme peor conmigo misma.
Y tras tres años de relación me armé de valor y lo dejé con él. No pude decírselo cara a cara. Ya lo había intentado muchas veces y había vuelto a caer en sus brazos. Pero tras llevar casi un mes sin recibir una llamada, sin leer un mensaje suyo, sin saber nada de él, decidí que aquello no podía seguir así, que yo tenía que pasar página y aquella historia tenía que terminar.
Y él lo aceptó, quedamos como amigos, aunque volvimos a tener algún encuentro. Unos meses después le conté que había conocido a un chico encantador. Fue por casualidad. Pero me había caído muy bien, y yo a él. Localizó el teléfono de mi hermana, que tiene negocio propio, y allí me buscó. Yo no me lo podía creer, así que le llamé. Y así empezó una bonita amistad.
Mi nuevo amigo (llamémosle Caramelo) me dio todo aquello que me faltaba en aquel momento. Nos llamábamos todos los días y nos pasábamos colgados del teléfono alrededor de una hora. ¡¡Vaya facturón de teléfono!! Nos escribíamos mensajes, nos contábamos todo lo que hacíamos a todas horas del día. Pero él se fue. Se fue lejos. Estaba de viaje por cuestiones de trabajo. Pasamos quince días en esta situación. El último día de su ruta laboral él estaba cerca de mi ciudad y decidí ir a verle. Él ya sabía lo que yo había vivido con mi relación anterior y yo sabía lo que había vivido él. Me llegó muy hondo en muy poco tiempo y no pude ocultarle nada. Tampoco quería hacerlo...
Así que le puse la L al coche y... allí fui. Una hora de camino valió la pena para poder estar unas horas a su lado. No sé quién de los dos estaba más nervioso ni quién de los dos fue más tonto a la hora de la despedida.
Ambos estábamos deseando fundirnos en un abrazo y que desapareciese el tiempo con nuestros besos, pero en el momento de la despedida sólo fuimos capaces de darnos un par de besos, en la comisura de los labios, pero dos besos al fin y al cabo. Yo dudé en volver para abrazarle fuerte y él dudó en retenerme para hacer lo mismo, pero después de la duda, cada uno siguió por su camino.
Y camino a casa recibí un mensaje de agradecimiento por haber ido a verle. Y así fue como quedamos para vernos al día siguiente, ya en mi ciudad. Y ahí sí nos besaríamos... o eso esperaba yo...
 
Otra ilusión a punto de desaparecer
Llevo todo el año esperando que llegue el invierno. Esperando que nieve para poder ir a esquiar con mi novio. Habíamos pensado ir a Alto Campoo porque allí tenemos casa gratis, pero al final hemos decidido ir a Andorra, porque las pistas de Alto Campoo son pequeñas y hay que madrugar mucho para poder subir, según nos han dicho... Así que ayer íbamos a empezar a buscar ofertas para poder ir del 25 al 30 de diciembre.
Yo ya lo había comentado en la oficina y nadie me había puesto objeción ninguna, pero ayer... ayer algo me hacía dudar y decidí comentarlo directamente, en plan... "Me cojo la última semana del año". Y ahí vino la sorpresa: depende de unas gestiones, es probable que esa semana mi jefe decida que me tengo que quedar. Que no me puedo ir. No va a haber más trabajo del esperado. Todos sabemos lo que habrá que hacer esa última semana: preparar todo para cerrar el año. Pero hasta ayer a mi jefe no le había dado por pensarlo...
Sólo tengo una esperanza de que las cosas cambien. En esta semana me enteraré. Puede haber un cambio en la empresa por el cual tenga total libertad para irme esa semana.
 
Mi Primera Historia
Dejando de lado problemas insustanciales creo que comenzaré a contar las cosas más importantes de mi vida. No todas han estado bien, o al menos es como yo lo siento. No soy capaz de ver las cosas como Amanda.
Yo también fui amante. Él estaba casado y tenía una niña, pero yo me enamoré. Creo que no era el mejor momento para mi autoestima y él, sólo con su conversación (al principio) conseguía hacerme feliz. Se me hacían larguísimos los minutos, las horas de espera para verle y, sin embargo, el tiempo pasaba demasiado rápido el rato que estábamos juntos. Durante un año más o menos nos veíamos casi todos los días durante una media hora, eran “nuestros minutos”. Yo no sabía qué me estaba pasando. Era la primera vez que me enamoraba. Soñé mil veces que me besaba. Y otras mil veces soñé que lo rechazaba por su condición.
Del principio de la historia recuerdo dos momentos mágicos. El primero: un abrazo. No recuerdo que pasó. No recuerdo si mis ánimos andaban por los suelos o si eran los de él. No sé por qué vino. El caso es que estábamos donde nadie nos podía ver. Yo llevaba una mochila, la solté en el suelo y me dirigí hacia él. Nos abrazamos como si de ello dependiera el mundo. Pasado ese instante mágico recogí mis cosas y me marché. Pasé días y días pensando en aquello, en cómo me gustaría que se repitiese, aún sabiendo que en aquel instante habían pasado demasiadas cosas.
Unos días después nos fuimos de viaje. Íbamos con más gente, pero conseguimos quedarnos solos un rato. Hablamos. Hablamos de lo que estaba pasando, de cómo nos sentíamos, pero sin atrevernos a dar el paso decisivo. Las cosas eran muy difíciles. El único problema no era su matrimonio. Nuestra relación era políticamente incorrecta por muchos más motivos.
A la vuelta de nuestro viaje, en uno de “nuestros minutos”, cuando yo ya tenía que irme me dio un beso. Fue en la comisura de los labios. Fue rápido. Con temor. Yo no supe reaccionar. Era la primera vez que alguien me besaba. Dudaba que se hubiese atrevido a hacerlo, pensaba que hubiese sido un error de cálculo.
Esa noche no fui capaz de conciliar el sueño.
A la mañana siguiente él hizo todo lo posible por verme a primera hora y por verme a solas. Por la cara que tenía creo que tampoco había pegado ojo. Me pidió perdón. Perdón. No podíamos hablar. Le dije que no se disculpase. No pasaba nada. Y yo pasé varios días montada en una nube.
Él no vivía en mi misma ciudad, pero tenía un pisito en el que paraba de vez en cuando. Me dio el número de teléfono, pues íbamos a estar tiempo sin vernos. Yo le llamaba casi todos los días, pero nunca estaba, hasta el día que descolgó el teléfono. Me temblaban las manos, me temblaban las piernas. Yo estaba en mi casa, pero no podía hablar desde allí. Me arreglé corriendo y me fui a la calle. Aún la gente no tenía móviles, así que me fui a una cabina de teléfonos. Sí, esa cosa que ahora lo único que hace en la calle es estorbar porque nunca las necesitas y las pocas veces que las precisas están estropeadas...
Como iba diciendo... cogí dinero suelto y llamé desde una cabina. No recuerdo el tiempo que pasé hablando con él por teléfono. Pero no olvidaré su voz. Cómo se mosqueó porque no sabía quién le estaba llamando. Recuerdo lo feliz que yo estaba por haber vuelto a hablar con él después de tantos días...

(continuará)
 
RESPUESTAS
No entiendo cómo podemos ser tan... ¿tontos?. Nos cuesta aprender de los errores, sobre todo cuando éstos se producen en las relaciones entre semejantes. Al menos a mí me pasa.
Me podéis llamar ingenua (creo que lo soy), o tonta (es probable que también lo sea...), pero yo... es que no aprendo y siempre espero más y más de la gente. El otro día le escribí un mail a mi amigo Internacional. Le contaba cómo me van las cosas, le preguntaba por su vida... como hace tanto tiempo que no nos vemos... Y esperaba que me contestaría pronto. Ha pasado una semana y... que ha pasado... nada. A mi bandeja de entrada no ha llegado nada suyo...
Y eso por poner un ejemplo, por no habla de cuando le escribes un sms a alguien que te importa y no te responde... porque digo yo que no cuesta tanto responder un sms en un tiempo prudencial, no? Porque hay gente que los responde una semana después de recibirlos y, oye, que cuando te llega la contestación ya no recuerdas ni lo que preguntaste... Y lo peor es que yo con estas cosas me mosqueo, pero a las dos semanas se me ha olvidado, y vuelvo a escribir un sms y espero que esta vez me contesten pronto y... espero... espero... espero... ¡¡y es que no aprendo!!

 
Bienvenida
He empezado a escribir un diario demasiadas veces. Demasiados cuadernos han quedado guardados en un cajón con páginas en blanco. Aquellas cartas, aquellas notas todas guardadas en cajas en el trastero... Y ahora, tras leer muchos blogs ajenos he decidido crear el mío. Escribir todo aquello que quiero recordar para siempre. Escribir todos mis pensamientos de forma anónima. Sin que los que me conocen sepan que soy yo quien escribe.
Así que os doy la bienvenida a todos los que caigáis aquí.