Un fin de semana y una despedida...
Siendo hoy viernes podemos decir que el fin de semana ya ha empezado... y de momento la cosa no va nada mal. Hoy al salir del curro a eso de las 3 de la tarde me quede con mis compis tomando algo. No se si comente que en este nuevo trabajo me esta costando adaptarme. Parte de mis compañeras no me están poniendo las cosas fáciles y no se muy bien pq, y si encima sumamos la comparación de la relación con mis compañeras de mi anterior curro... pq fue genial!!
Bueno, el caso es que no hemos liado, nos hemos liado... y he llegado a eso de las 18 a casa y sin apenas comer. Ahora estoy haciendo visitas varias por aquí y en un rato me voy de cena con unos antiguos compañeros. Vamos, con gente que hace un monton de tiempo que no veo... Asi que a saber a que hora llego a casa... y mañana por la mañana he quedado para pasar el dia fuera. Sí, se que el tiempo que está haciendo no es el más indicado... pero, oye, que nos vamos a arriesgar a ver lo que pasa. Y, bueno, el domingo lo dejare para estar en casa y descansar, que si no mi madre dice que no me va a conocer un día de estos... jejeje
Y, eso en cuanto al fin de semana... y de la despedida... pues es que hace no mucho conoci a una persona que me trató genial cuando más lo necesitaba, que me dijo las palabras más dulces cuando a mi alrededor todo era amargo... y... no se muy bien lo que sentiamos ambos, es probable que ninguno de los dos nos dejásemos aceptarlo o igual yo me ilusioné con aquellas palabras, sin querer hacerlo... El caso es que desde hace un tiempo las cosas han cambiado... Y sé que es mejor así. Pero echo de menos aquellas palabras... Pero como sé que es lo mejor, y que, seguramente, sólo fue una tontería mía... y que, realmente, esta persona siempre va a estar ahí cuando la necesite... Pues aquí quiero despedirme de esos días en los que esperé nerviosa e ilusionada aquellas palabras que nunca antes me habían dicho y que nunca olvidaré.
Bueno, el caso es que no hemos liado, nos hemos liado... y he llegado a eso de las 18 a casa y sin apenas comer. Ahora estoy haciendo visitas varias por aquí y en un rato me voy de cena con unos antiguos compañeros. Vamos, con gente que hace un monton de tiempo que no veo... Asi que a saber a que hora llego a casa... y mañana por la mañana he quedado para pasar el dia fuera. Sí, se que el tiempo que está haciendo no es el más indicado... pero, oye, que nos vamos a arriesgar a ver lo que pasa. Y, bueno, el domingo lo dejare para estar en casa y descansar, que si no mi madre dice que no me va a conocer un día de estos... jejeje
Y, eso en cuanto al fin de semana... y de la despedida... pues es que hace no mucho conoci a una persona que me trató genial cuando más lo necesitaba, que me dijo las palabras más dulces cuando a mi alrededor todo era amargo... y... no se muy bien lo que sentiamos ambos, es probable que ninguno de los dos nos dejásemos aceptarlo o igual yo me ilusioné con aquellas palabras, sin querer hacerlo... El caso es que desde hace un tiempo las cosas han cambiado... Y sé que es mejor así. Pero echo de menos aquellas palabras... Pero como sé que es lo mejor, y que, seguramente, sólo fue una tontería mía... y que, realmente, esta persona siempre va a estar ahí cuando la necesite... Pues aquí quiero despedirme de esos días en los que esperé nerviosa e ilusionada aquellas palabras que nunca antes me habían dicho y que nunca olvidaré.
Una decisión...
No puedo decir que todo vaya bien, no puedo decir que ya todo haya pasado. Simplemente hemos tomado una decisión “oír, ver y callar”. No es la mejor, lo sé, pero no somos nosotras quienes debemos decidir, así que de momento todo queda igual, como hasta ahora… sólo que ahora sabemos lo que ocurre y antes no, sólo que ahora ya nada es igual aunque queramos aparentar que sí. Porque yo era la niña de sus ojos y ahora me cuesta mirarle a la cara, e intento hacer como que no ha pasado nada, pero no puedo borrar de la memoria que nos ha dado una explicación porque yo me he enterado de todo. Porque es muy triste llevar una vida así, porque hay decisiones que deberían haberse tomado hace mucho tiempo. Porque todo esto nos está afectando mucho a todos, porque nos han inculcado unos valores que ahora se destruyen. Ahora estoy viendo de cerca que las cosas no son como se suponen que tenían que ser. Porque más de una noche me duermo pensando que ojalá fuese otra vez una niña para no darme cuenta de lo que ocurre a mí alrededor. Porque en ocasiones me cuesta sonreír, porque llegan a mi memoria todos esos momentos felices que hemos pasado juntos y que ahora tardarán en repetirse. Porque ayer, día de campo con la familia lo único que me apetecía era estar sola, porque no aguantaba tanta mentira, tanta falsedad… porque me dolió aquel abrazo para aquella foto. Aquel abrazo falso… aquel abrazo que me llenó de dolor… Y… hacer como si nada hubiese pasado…
¿Y ahora?
¿Qué pasa cuando una de las personas que más quieres en la vida está a punto de destrozar tu familia? ¿Qué pasa cuando esta persona tiene en su mano gran parte de tu futuro? ¿Qué pasa cuando tú no puedes hacer nada, cuando ni siquiera puedes intentar salirte del círculo porque vayas donde vayas, estés donde estés seguro que algo te salpica? Porque no puedes esconderte, ni hacer como si nada hubiese pasado. Y ya no tienes más lágrimas que derramar. Y... no puedes hacer nada por cambiar las cosas, porque la decisión no es tuya, es de alguien que te quiere y a quien quieres, pero que está haciendo daño, mucho daño... Espero que esta persona también esté pasándolo mal, que no sea ajena al dolor que está causando a aquellos que le queremos...
Una vez un amigo me dijo que mi familia era “la familia feliz”, que no había malos rollos, que todo era perfecto. En aquél momento estaba equivocado, pero no tanto como si me lo dijese ahora... Ahora... ahora no le cambiaría a nadie mi vida para que no sufriese como yo lo estoy haciendo...
Ojalá, por Dios, ojalá, todo quede como está, o mejor... ojalá todos seamos lógicos y consecuentes... Dios, no quiero ni pensar en las consecuencias de una mala decisión...
Una vez un amigo me dijo que mi familia era “la familia feliz”, que no había malos rollos, que todo era perfecto. En aquél momento estaba equivocado, pero no tanto como si me lo dijese ahora... Ahora... ahora no le cambiaría a nadie mi vida para que no sufriese como yo lo estoy haciendo...
Ojalá, por Dios, ojalá, todo quede como está, o mejor... ojalá todos seamos lógicos y consecuentes... Dios, no quiero ni pensar en las consecuencias de una mala decisión...